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El preocupante descenso de las aguas subterráneas

Debido al aumento de la demanda de agua para consumo humano y para la producción agrícola, el volumen de las aguas subterráneas de todo el mundo se encuentra en preocupante descenso. Los ecosistemas fluviales están amenazados por la menor cantidad de lluvias, el calentamiento global y, a largo plazo, por el crecimiento demográfico.

Una tercera parte de la población mundial depende de las aguas subterráneas para el abastecimiento de este elemento tan esencial para la vida humana y la producción de alimentos. Las aguas subterráneas son, además, la fuente de agua dulce más grande del mundo, pues reciben el agua de las lluvias que se filtran a través del suelo. A partir de ahí, llega al material rocoso y, después, a los arroyos, lagos y océanos.

Desde la década de los sesenta las temperaturas han aumentado de manera paulatina y global. Una situación que ha hecho crecer la demanda mundial de agua tanto para las necesidades del ser humano como para plantas y animales. Y, por tanto, también ha aumentado el uso del agua subterránea en las capas freáticas.

A partir de imágenes obtenidas de observaciones con satélites, la NASA ha demostrado una caída en los niveles freáticos a lo largo del mundo, desde China, Estados Unidos e India, pasando por regiones de todos los continentes. Una situación que desde hace años diferentes estudios ya habían analizado y anticipado.

A esas imágenes se añade un estudio publicado en la revista ‘Nature’ y realizado por el Instituto de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de Friburgo. En él, se establecen unos niveles muchos más graves que las estimaciones previas sobre el descenso de las aguas subterráneas.

Según este estudio, en los últimos diez años las cuencas fluviales descendieron entre un 17% y un 21%, cifra que para el año 2050 se prevé que aumente considerablemente a entre un 42% y 79%. Una situación especialmente preocupante cuando se producen estaciones con bajas precipitaciones, dado que durante ellas muchas regiones dependen del abastecimiento de las aguas subterráneas.

Pero aquellas áreas en las que los suministros de agua subterránea se han mantenido en niveles más o menos constantes también se encuentran en peligro, dado que los ríos no pueden mantener a largo plazo esos ecosistemas. La crisis climática está propiciando menos precipitaciones, lo que conduce a un menor caudal de los ríos.

A esta situación se debe añadir la previsión de un crecimiento de población a nivel mundial que, evidentemente, demandará más aguas subterráneas para consumo humano y para la producción de alimentos. Una muestra más de la necesidad de atender la crisis climática y sus consecuencias.