¿Qué es el agua? Tipos, composición y funciones

La palabra agua proviene del latín aqua y es el componente más abundante en la superficie terrestre. Conocer qué es el agua, qué tipos existen, cómo está formada, cuáles son sus funciones y su ciclo es de gran relevancia para ayudar a cuidar este elemento vital.

Para poder entender las funciones del agua, su composición y el ciclo, primero debemos definir qué es el agua: se trata de una sustancia cuyas moléculas están compuestas por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. Es un líquido inodoro –no tiene olor–, insípido –no tiene sabor– e incoloro –sin color–.

El agua se está presente en diferentes estados, por lo que la encontraremos en los distintos elementos naturales que están distribuidos por todo el planeta. En su estado líquido fluye por ríos, arroyos y océanos. En su aspecto sólido se encuentra en los polos, o cuando los lagos y ríos se congelan y se convierten en hielo. Por último, el agua en forma gaseosa es el vapor y lo encontramos en la atmósfera.

El 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua líquida y, de ella, alrededor del 96% corresponde al agua salada que compone los océanos. Cerca del 69% del restante 30% es el agua congelada de los polos. Solo entre un 1% y un 4% corresponde al vapor de agua presente en la atmósfera.

Tipos de agua

Si bien su definición es aplicable a cualquier forma en la que se pueda presentar, conviene aclarar que existen varios tipos de agua en función de sus características químicas, físicas o biológicas:

  • Potable: aquella destinada para el consumo humano.
  • Dulce: se encuentra en la superficie terrestre de manera natural, así como en ecosistemas subterráneos.
  • Salada: posee una concentración de sales minerales disueltas de cerca del 35%. Se encuentra en océanos y mares.
  • Salobre: tiene más sales disueltas que la dulce, pero menos que la salada.
  • Dura: aquella que contiene un alto nivel de minerales disueltos.
  • Blanda: en ella se encuentra disuelta una mínima cantidad de sales.
  • Destilada: cuando ha sido purificada o limpiada mediante destilación.
  • Residuales: cualquier tipo de agua cuya calidad está afectada negativamente por la influencia del ser humano.
  • Negras: contaminadas con heces u orina.
  • Grises: también conocida como agua usada, es aquella que proviene del uso doméstico.
  • Cruda o bruta: no ha recibido ningún tratamiento y suele encontrarse en fuentes y reservas naturales.

Composición del agua

En 1782, Henry Cavendish descubrió que la molécula de agua estaba formada por dos elementos: un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno (H2O). Estos elementos están unidos mediante enlaces covalentes. Hasta entonces se pensaba que era un solo elemento.

La molécula de agua tiene una estructura no lineal. La distribución de los átomos y el alto valor de electronegatividad del oxígeno genera la formación de un dipolo que determina la polaridad del agua. Esta característica hace que el agua tenga una buena conductividad eléctrica.

El agua es el solvente universal, dado que la gran mayoría de las sustancias se pueden disolver en ella. Posee una cualidad adhesiva enorme, que es el motivo por el que puede mojar objetos y cuerpos, gracias a la polaridad de sus moléculas. Y, además, es un excelente conductor de la electricidad y del calor.

Funciones para el ser humano

Otro aspecto que define qué es el agua se encuentra en las diferentes funciones que ejerce. Todas ellas son vitales para la salud del planeta y de los diferentes ecosistemas que lo componen, sean acuáticos o no. Pero también aporta numerosos beneficios para la salud del ser humano:

  • Transporta nutrientes hasta las células para la producción de energía y es el medio en el que se disuelven los líquidos corporales.
  • Facilita la eliminación de toxinas y el exceso de nutrientes por la orina.
  • Una buena hidratación preserva la elasticidad, suavidad y tono de la piel.
  • Regula la temperatura corporal.
  • Mantiene hidratado el cerebro.
  • Ayuda a la normalización de la tensión arterial.
  • Produce las reacciones de hidrólisis en la digestión.
  • Funciona como sostén, lubricante y amortiguador en las articulaciones.

Ciclo del agua

El ciclo del agua o el ciclo hidrológico es uno de los procesos bioquímicos más importantes. El agua sufre una serie de transformaciones y desplazamientos en los que va pasando por sus tres estados: líquido, sólido y gaseoso.

Este ciclo se compone de varias etapas, que se desarrollan de forma sucesiva y simultánea, y se repiten y compenetran con otras:

  • Evaporación. El sol calienta los océanos y del resto de superficies acuáticas. Se produce la evaporación y el aire se carga de humedad. En esta misma fase del ciclo hidrológico estarían incluidas la transpiración y sudoración de los seres vivos y la sublimación que se produce en la superficie de los glaciares.
  • Condensación. Cuando las moléculas de agua reducen su movilidad y se unen sobre partículas sólidas suspendidas en el aire, se produce la condensación al enfriarse el agua. Así se forman las nubes.
  • Precipitación. Según se enfrían y condensan las gotas, crecen de tamaño y acaban cayendo debido a su peso, produciéndose las lluvias.
  • Derretimiento y aguas escurridas. El agua que cae sobre tierra firme regresa a los ecosistemas acuáticos en forma de aguas filtradas hacia las superficies subterráneas, por medio del escurrimiento por acción de la gravedad y la topografía, o a través del derretimiento de los hielos en las estaciones cálidas

El agua, un derecho

Fue el 28 de julio de 2010 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el agua potable y el saneamiento básico como un derecho humano esencial para una vida digna. El organismo internacional ya estimaba que 884 millones de personas no contaban con acceso a agua potable. Y es que con esta resolución, los estados se comprometieron a proporcionar los recursos necesarios para ayudar a los países más vulnerables a disponer de suministro de agua y saneamiento saludable y asequible par todos.

Este reconocimiento del agua como un derecho humano es el primer paso para expresar la voluntad de aunar esfuerzos para satisfacer las necesidades básicas. Cinco años después de esta resolución, Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. Esta agenda es la hoja de ruta, formada por 17 objetivos, que los países e instituciones deben seguir para construir un mundo más sostenible.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 pretende lograr el acceso universal y equitativo al agua potable, así como garantizar los servicios de saneamiento e higiene adecuados. Esta meta sostenible busca poner fin a una problemática que está causando que cada día, alrededor de 1000 niños mueran debido a enfermedades como al diarrea asociada al consumo de agua no potable.

Con la irrupción y expansión de la pandemia mundial de la Covid-19 se ha evidenciado la importancia vital de disponer de un saneamiento e higiene adecuado como medida eficaz para prevenir y contener las enfermedades. El lavado de manos ha sido una de las recomendaciones fundamentales para prevenir la expansión del virus en el último año. Aún así, sigue habiendo miles de millones de personas que no disponen de este derecho humano universal.