¿Qué es un manantial?

Algunos manantiales fueron considerados lugares sagrados en ciertas culturas antiguas. Y lo cierto es que hay manantiales distribuidos por todo el mundo. Cada uno de estos manantiales posee características que lo hacen único pero todos comparten una: sus aguas poseen un alto nivel de pureza.

Un 70% de la Tierra es agua. Este elemento, vital para la vida, se presenta en varios estados y se alberga en una amplia variedad de accidentes geográficos. El agua podemos encontrarla en los océanos, lagos, ríos o congelada en los glaciares. Sin embargo, el agua también se oculta bajo tierra, en los acuíferos o acumulaciones de aguas subterráneas. Conocer este tipo de fuentes nos ayudará a comprender qué es un manantial y de dónde procede el agua que de ellos emana.

Un manantial es una corriente de agua que proviene de una fuente subterránea o de entre las rocas y que emerge a la la superficie. Algunos manantiales surgen por la filtración de agua de lluvia, nieve o por rocas ígneas, que dan lugar a las aguas termales. Así, el caudal de algunos manantiales dependerá de las estaciones y del volumen de las lluvias, haciendo que los manantiales originados por la filtración se sequen en periodos de escasas precipitaciones. En cambio, los que poseen un caudal copioso pueden utilizarse para dar suministro a la población local. El origen del agua de manantial es precisamente lo que nos permite establecer varios tipos.

Tipos de manantiales

Se pueden distinguir tres tipos de manantiales: perennes, intermitentes o artesianos. Los perennes son un tipo de manantial en el que el agua proviene de una profundidad por debajo del nivel freático (la zona saturada), donde el flujo de agua se produce de forma constante.

Los intermitentes son un tipo de manantial que surgen cuando el agua viene de un nivel cercano al freático; por lo tanto, su agua solo emanará cuando la capa freática alcance su nivel más alto, o sea, durante la época de lluvia. En último lugar, los pozos artesianos son manantiales artificiales provocados por el hombre, resultado de perforar a gran profundidad y cuyo nivel freático es superior al del suelo.

La pureza de su agua

El agua de manantial se caracteriza por ser un agua con un nivel de pureza suficiente para considerarse apta para el consumo humano. Esto se debe a que el agua se obtiene directamente del una reserva subterránea. Los denominados acuíferos ejercen una función de protección natural contra la contaminación a la que está expuesta el agua de otras fuentes hídricas, como los ríos o los mares.

No obstante, este agua es sometida a controles de calidad muy exigentes para que ésta pueda ser consumida. Para poder realizar la extracción y comercialización del agua de manantial es preciso que la empresa se inscriba en el Registro General Sanitario de Alimentos que gestiona AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición). Aun así, España cuenta con numerosas empresas que se dedican al embotellado de agua. Solo en Castilla y León se envasan más de 600 millones de litros anuales procedentes de manantiales, lo cual representa apenas un 10,5% de la producción nacional.

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El futuro de los manantiales

En la actualidad, las acumulaciones de agua subterránea o acuíferos se están viendo grave afectados como consecuencia de la actividad humana. La sobre-explotación de las aguas subterráneas, a las que no se le está concediendo el tiempo necesario para su autoregenración, están provocando la reducción de la cantidad disponible.

Además, la sobre-explotación de las aguas subterráneas afecta de lleno a su calidad. De la misma manera, la calidad del agua de estas fuentes subterráneas se ve afectada. Si la situación continuara, podríamos llegar al punto de tener que ver cómo estos preciados acuíferos se agotan.

Expertos en esta materia están ya alertando del preocupante descenso de las fuentes de aguas subterráneas disponibles y el riesgo que este supone para millones de personas en el mundo.