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Arcadi García

El agua es inodora e incolora pero… ¿es insípida?

¿Tiene sabor el agua? ¿Es realmente insípida? Seguro que siempre has escuchado que la respuesta a esta pregunta es 'no'. Sin embargo, ¿qué dirías si te contáramos que el agua no es 100% insípida? Existen matices que pueden aportarle sabor. Sigue leyendo y descubre todo sobre las propiedades del agua y qué contiene el agua que consumes a diario.

Una de las primeras cosas que se aprenden sobre el agua es que es insípida, incolora e inodora, tres de sus principales características. Pero, ¿es esto del todo cierto? ¿Podemos identificar con nuestro paladar el sabor del agua según la zona donde la bebemos? ¡Te respondemos a las preguntas a continuación!

¿Es el agua insípida realmente?

El agua es insípida, cierto. ¿El motivo? Porque no tiene un sabor determinado cuando se encuentra en estado puro. No obstante, el agua que bebemos realmente no es 100% H2O. De hecho, si bebiéramos 100% H2O estaríamos bebiendo agua destilada.

Lo que en verdad bebemos es agua con un cierto contenido de sales minerales que, en su justa medida, son muy beneficiosas para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Además, son las que dan regustos diferentes a las distintas aguas y niegan que el agua es insípida. Depende, entonces, de si tiene o no contenido mineral.

Para saber si el agua tiene sabor, hay que beberla. Pero ¿de dónde sale el agua potable? Porque no las estamos creando mágicamente. De hecho, la sacamos de ríos, manantiales, lagos, embalses, acuíferos… De un sinfín de sitios diferentes con unas características particulares en su composición que influirán en la calidad del agua.

Esto se debe a que el agua tiene una alta capacidad para disolver elementos. Entre ellos se encuentran las sales minerales del suelo, las cuales varían de unas zonas geográficas a otras y, por tanto, también lo harán las diferentes aguas de cada una de ellas. Se podría decir que el agua no es insípida, depende de los matices de la zona de donde se extrae.

Diferencias entre aguas duras y blandas

Por eso, no todas las aguas son iguales. En un territorio donde haya mucho yeso o mucha piedra caliza, lo más probable es que el agua disponible en esa área sea un agua dura rica en sales de magnesio y calcio. Por el contrario, si hay aguas blandas, el contenido mineral será mucho menor. Por tanto, saber qué es la dureza del agua dependerá de la cantidad de propiedades minerales que existen en ella.

Es por ello que la dureza del agua dependerá su sabor y no solo no será insípida, sino que tendrá un sabor muy particular según su concentración de minerales. Pero las diferencias entre aguas duras y blandas también se pueden encontrar en otras tareas del hogar. Dependiendo de la dureza del agua, habrá que echar más o menos detergente a la lavadora para conseguir el mismo efecto. Además, el agua dura tiene más cal y esta aparecerá en lavavajillas o lavadoras.

Pero no todo es negativo, porque se ha demostrado que la cal de las aguas duras ayuda a evitar envenenamientos por plomo en tuberías viejas, porque la cal básicamente hace como barrera protectora.

¿Qué impacto tiene en nuestra salud la dureza del agua?

Parece que bastante poco. Siempre que el contenido mineral del agua esté dentro de unos estándares de potabilidad no hay grandes diferencias entre aguas duras y blandas en lo que a salud respecta. Por lo que tras descubrir que el agua es insípida solo cuando se encuentra en estado puro, podemos seguir bebiéndola, pero teniendo en cuenta en qué zona vivimos y qué clase de agua, dura o blanda, tenemos disponible.


ACERCA DEL AUTOR

Arcadi García

Arcadi García es investigador, ilustrador, podcaster, divulgador de física y youtuber en el canal Tippe Top Physics.