Soluciones para reducir la contaminación del agua

El agua es nuestro principal recurso natural, fuente de bienestar y salud y un elemento esencial para la vida. En la actualidad nos enfrentamos al gran reto de reducir la contaminación del agua de ríos, océanos, lagos, mares y otras fuentes que nos proporcionan este bien tan necesario.

Reducir la contaminación del agua se está volviendo cada vez más importante. Uno de los mayores problemas que afrontará la humanidad en un futuro próximo será la escasez de agua potable debido al cambio climático y al aumento de los períodos de sequías. Pero los altos niveles de contaminación que están sufriendo las fuentes de agua están creando una escasez de agua apta para el consumo humano.

Reducir la contaminación del agua, un Objetivo de Desarrollo Sostenible

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el agua contaminada como aquella cuya “composición haya sido modificada de modo que no reúna las condiciones para el uso que se le hubiera destinado en su estado natural“. Sin agua de buena calidad es imposible garantizar el bienestar del medio ambiente y de todos los seres vivos.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 –Agua limpia y saneamiento– busca garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos para el año 2030. Para conseguirlo, reducir su contaminación es esencial.

 

reducir la contaminación del agua

 

Causas de la contaminación del agua

Para reducir la contaminación del agua, también denominada contaminación hídrica, es preciso ver de dónde viene esta polución. A grandes rasgos, su origen se puede concentrar en dos grandes grupos:

  • Contaminación física. Hace referencia a la basura y a los residuos que son arrojados al agua directamente o que llegan por otras vías, como el retrete. Entre ellos destaca el plástico en gran tamaño, pero también los microplásticos.
  • Contaminación química. Son contaminantes que no se ven, pero que se encuentran presentes en el agua. Por ejemplo, los pesticidas químicos, bacterias fecales o los productos procedentes de la industria.

 

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Acciones para reducir la contaminación del agua

  • Uso de nutrientes y plaguicidas naturales. Reducir la contaminación del agua empieza por entender lo que está llegando a ella, directa o indirectamente. La agricultura intensiva utiliza fertilizantes y pesticidas químicos, dos de los productos más contaminantes para el agua. Los nutrientes o plaguicidas de origen natural permiten una agricultura más ecológica y sostenible.
  • Mejor tratamiento de las aguas residuales. Las aguas residuales producen una alta contaminación hídrica cuando se vierten en ríos y mares sin haber recibido un tratamiento correcto. Un consumo eficiente del agua, la menor utilización de productos químicos y unas correctas infraestructuras de depuración del agua son las mejores formas de simplificar y mejorar el tratamiento de las aguas residuales.
  • Acabar con la deforestación. Los bosques son uno de los principales sumideros de agua, tanto a nivel atmosférico como de subsuelo. Cuanta mayor masa forestal, más agua dulce habrá en sus entornos. Además, los árboles sirven como depuradores de muchos contaminantes que se vierten al medio ambiente y ayudan a que no lleguen al agua. Aplicar esta medida podría ayudar a reducir la contaminación del agua en gran medida debido a la gran cantidad de masa forestal que desaparece cada día.
  • Agricultura e industrias más sostenibles. Ambas son actividades necesarias para el ser humano, por lo que es importante implementar acciones para aumentar la eficiencia en el consumo del agua y para no verter en ella productos que la contaminen.
  • Implementación de transporte sostenible. Es posible reducir la contaminación del agua a través del medio terrestre. La contaminación que proviene de coches y otro tipo de vehículos no es solo atmosférica o acústica. También llega al agua, por ejemplo, mediante la lluvia ácida que contamina los acuíferos y altera la calidad del agua.
  • Reducción del uso de aceites y baterías. Todo residuo arrojado al medio ambiente y que no es reciclado puede acabar en el agua. Pero el aceite y las baterías merecen una atención especial. El aceite es un contaminante del agua especialmente agresivo que provoca un grave daño a la biodiversidad acuática. Por su parte, las baterías y las pilas poseen un gran número de minerales en su composición que, al entrar en contacto con el agua, se disuelven y pueden ser ingeridos por los peces. Es fundamental reciclar estos productos para evitar que lleguen al agua y provoquen daños irreversibles.
  • Menos consumo de plásticos. Para reducir la contaminación hídrica es imprescindible disminuir la utilización del plástico de un solo uso y reciclar siempre este material en el contenedor adecuado. El plástico tarda en degradarse y permanece en el medio ambiente durante muchos años, descomponiéndose en forma de microplásticos que dañan el agua y toda la vida que ésta contiene.