¿Cómo se depuran las aguas residuales?

A través de los procesos de depuración de aguas residuales se eliminan los contaminantes de la misma, haciéndola así apta para el consumo humano. El tratamiento y depuración de aguas residuales consiste en una serie de procesos físicos, químicos y biológicos que eliminan los residuos que contaminan el agua.

Las aguas residuales son producto de la actividad humana y proceden mayoritariamente de las ciudades o de las industrias Estas aguas, sin tratar, son un peligro potencial para el medio ambiente ya que cualquier vertido o filtración libera sustancias tóxicas y pueden desencadenar desastres ecológicos.

A través de diferentes tratamientos, pueden volver al medio natural tras eliminar sus residuos dejando de ser un peligro para el medio ambiente y para los seres vivos. Estos tratamientos se realizan en las llamadas Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDARS).

El tratamiento de las aguas residuales

El tratamiento de las aguas residuales consiste en un conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos que tienen como objetivo eliminar los contaminantes presentes en el agua efluente del ser humano.

El tratamiento de las aguas residuales se realiza a través de una serie de pasos para la depuración del agua que suponen una alternativa sostenible en cuanto a gestión del agua

A través de estos procesos se pretende producir agua limpia o reutilizable con el fin de proteger y salvaguardar el medio ambiente. Generalmente estos procesos se realizan en plantas especializadas. En estas instalaciones se realiza, en primer lugar,  la separación física y asentamiento de sólidos. Tras esto , se lleva a cabo un tratamiento biológico de materia organiza disuelta presente en el agua. Y por último, se realizan una serie de procesos adicionales para la filtración y desinfección.

El tratamiento de las aguas residuales es una alternativa sostenible que pretende promover la gestión sostenible del agua. Cada vez más se realizan más avances para encontrar nuevas técnicas de depuración de las aguas de forma que sea más barata y completa.

Pasos del proceso de depuración

La depuración de aguas residuales depende de la composición, del uso y del destino final del agua que se ha sometido a tratamiento, produciéndose variaciones en algunos casos. Pero en general, se lleva a cabo siguiendo unos pasos establecidos.

En primer lugar, son recogidas por una serie de tubos colectores que la trasladan a la EDAR para someterse a tratamiento. Entre su llegada y su devolución a su cauce -río, embalse o incluso mar- pueden transcurrir una media de 24-48 horas.

  1. Pretratamiento: Es común a todos los tratamientos de agua, ya sea depuración, potabilización o desalación, y su objetivo es evitar que fragmentos sólidos grandes puedan provocar una avería en la planta de tratamiento de agua.
  2. Tratamiento primario: Se eliminan los sólidos flotantes y en suspensión, las arenas, las grasas y los aceites a través de procesos fisicoquímicos:
    • Sedimentación: Se desarrolla en unos tanques llamados decantadores donde las partículas caen al fondo gracias a la acción de la gravedad. Se elimina hasta un 40% de los sólidos que contienen las aguas.
    • Flotación: Consiste en la retirada de espumas, grasas y aceites que debido a su baja densidad se sitúan en la capa superficial del agua. Con la flotación se pueden eliminar hasta un 75% de las partículas suspendidas. Este proceso se realiza en otros tanques denominados flotadores por aire disuelto.
    • Neutralización: A través de ella se procede a la normalización del pH, es decir, se ajusta a un valor en el rango de 6-8,5 -el valor típico del agua-.
  1. Tratamiento secundario: Esta fase de la depuración de aguas residuales se realiza mediante diferentes tipos de tratamientos biológicos para eliminar la materia orgánica. Se pueden distinguir dos tipos de procesos:
    • Procesos aerobios: Se hacen con oxígeno que se introduce en los tanques. En esta etapa se degrada parte de la materia orgánica y se eliminan los productos nitrogenados.
    • Procesos anaerobios: No necesitan oxígeno y producen reacciones fermentativas para transformar la materia orgánica en energía, metano y dióxido de carbono.
  1. Tratamiento terciario: Se centra en la eliminación de agentes patógenos, aunque también disminuye sólidos en suspensión y materia orgánica de carácter residual. Este tipo de tratamiento de depuración de aguas residuales está altamente recomendado cuando se quiere reutilizar el agua y que no suponga un riesgo para la salud humana. Los procesos más comunes en esta fase son:
    • Radiación ultravioleta: Para poder realizarse las aguas deben estar muy claras y sin material particulado disuelto para que la luz llegue a todas partes. Impide la reproducción de los microorganismos y que desarrollen su capacidad de infección.
    • Intercambio iónico: Se utiliza para eliminar sales en bajas concentraciones a través de unas resinas que son capaces de retener iones.
    • Ósmosis inversa: Suprime las sales al pasar el agua desde una disolución más concentrada a una más diluida.
    • Filtración: Las partículas orgánicas que no hayan sido extraídas anteriormente, son eliminadas con arenas y gravas.
    • Cloración: Elimina microorganismos con la aplicación de productos clorados.

 



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