Microrrelatos 2015

¿Progreso?

La modificación genética dio resultado. Desposeído de sus emociones, sus miedos y su personalidad, el ser humano alcanzó las más altas cotas de excelencia. Habría sido llamado éxito de haberse podido recordar qué era la satisfacción.
El ingeniero fue instruido para explorar yacimientos minerales en parajes olvidados. Imperturbable, volcaba diariamente los datos recabados, hasta que una mañana halló aquella choza perdida en los abismos del mundo, y en la choza una anciana que no constaba en ningún registro conocido, y su rostro, una sola lágrima de agradecimiento.
Aquella noche no llegó ningún dato a la central.
El éxito había concluido.

¡A beberse el mundo!

Shizuku es una gota regordeta con una personalidad muy fresca y transparente. Si le haces cosquillitas, de su boca brotan burbujas. Disfruta recreándose en las leyendas que la Vieja Gota le contaba sobre gotas viajeras que se lanzaron a ver el mundo sin más equipaje que su chorrito de osadía. El Gran Día del Éxodo del Agua ha llegado. Siente cómo su cuerpo se eleva como una pompa de jabón en su peregrinaje por el Ciclo del Agua. “Un pequeño paso para una gota, pero un gran salto para el agua mundial”, se dice, reconociéndose protagonista de la historia.

Actualización de un clásico

Dominaban los protocolos y tenían el material necesario. Espectrógrafo para analizar el sonido. Preparación para cultivar las células epidérmicas. Microscopio de luz polarizada para el análisis dermatológico del pelo. Sólo quedaba despejar una posibilidad que inducía a error, el patas claras asiático, Canis lupus palliepes, pero necesitaban un ejemplar vivo. Ella, sintiéndose responsable, salió a buscarlo. Al regresar pidió que la dejaran entrar, pero ninguna debía fiarse. Para estar seguras comprobaron su voz y la pata bajo la puerta. Cuando abrieron vieron que el lobo, sin despegarse de ella, miraba las siete batas blancas. Parecía bastante asustado.

Temporalmente

La dafnia azul y la hydra roja jugaban al gato y al ratón en el charco transparente. La pulga de agua, caprichosa, había robado el color azul a un anostráceo deprimido que se había suicidado al enterarse de la inevitable temporalidad de su hábitat. Por su parte, la hydra, que quería aparentar ira con su atuendo carmesí, en realidad debía su color a la artemia salpicada de la cercana salina y que había devorado íntegramente la tarde anterior.
Y así secó el charco una tórrida mañana de julio, acabando con juegos y colores. Aunque solo fue temporalmente.

Esperanza

No queda otra opción. He depositado toda mi esperanza en la ciencia y sus avances. No me resigno a perderte.
Los progresos en el campo de tu enfermedad están siendo muy rápidos y los avances hacia la anulación de tu sentencia de muerte, hacen que sienta que todo es posible.
No sé que tribunal te sometió a este proceso ni que jurado dictó tan espantosa sentencia pero he encontrado en científicos e investigadores al mejor equipo de abogados posible y sé que conseguiran tu absolución.
Resiste mi amor, confia en ellos.

50 Sombras más

¡Llora la ciudad!.
Observo el recorrido de las gotas tras el cristal, semejante al libro de mi vida. Avanzo página, pero ésta es igual a la anterior y a la anterior, ¡mientras, el tiempo pasa! y no perdona.
En el índice los 50 capítulos con las 50 cosas que desearía hacer.
Entonces escucho la noticia, fluye la desesperación, ¡Más lágrimas perdidas! y ¡Cada gota cuenta!.
Finalizo mi primer capítulo: «Ciencia, ¿Dónde estás? ¿Y la vacuna para erradicar el fanatismo? , de repente :»tracatacatá»…algo golpea mi pecho, me desplomo , siento como mi libro al igual que la gota ha llegado a su fín.
¡Nooooo!, aún quedaban 49 …

Mezclas

Jugué a Pasteur mezclando en matraces los gérmenes, igual que hacía mamá con la comida. A través del cristal me parecieron inofensivos. Bajo el microscopio no pudieron engañarme. Los vi replicarse alargando sus flagelos. Intentaron atacarme, a mí, su creador y tuve que zurrarles en el culo. Me habían salido rebeldes. Tras pasar por el rincón de pensar (ellos y yo) nos medimos las fuerzas nuevamente. Como David, cargaron su onda. Como Goliat, no me quedó más remedio que arrojar misiles antibióticos. Volaron por los aires. Amenazaron con volver. La tesis confirma que lo harán. Voy a despertar a Pasteur.

Vasos comunicantes

Tuberías trabajando a presión a partir de las cuales se abastecen diferentes parcelas, con sus accesorios correspondientes, zona de impulsión, depuración y distribución.
Instalación unipersonal con unas condiciones de mantenimiento y reparación de alto nivel.
En momentos de urgencia, es perfectamente factible conectar una instalación unipersonal a otra de las mismas características para continuar con el suministro.
Que red de distribución tan perfecta es el cuerpo humano.

Por fin, llueve

Robaron el bosque con su niebla, el río con sus peces, las cantarinas fuentecillas, se lo llevaron todo. Claro, no llovía.
Rogaron al santo, trajeron militares que la emprendieron a cañonazos con las nubes, y ni gota. Entonces apareció con su cajón de madera. Visionó su contenido: la batería, la mezcla de metales radioactivos y sustancias químicas y las dos antenas de polos opuestos. Conectó el mecanismo y la congestión electromagnética arrancó lágrimas a la tierra desamparada. «Che, les dijo. No lo vuelvan a hacer, boludos».

El manantial

–¿Qué ocurrió?
–Nadie lo sabe, desapareció. Algo imposible, pero estaba aquí y, de pronto…, no estaba.
–Alguna teoría habrá, ¿no?
–Fontestorbes tiene una infinidad de reservas subterráneas; el aire, el agua de lluvia y la del deshielo hacen que suba y baje el nivel del agua en verano, hasta noviembre. En agosto, quiso permanecer en la cueva para ver cómo se producía ese fenómeno de llenado y vaciado del manantial. Al rato, no estaba. Un pirado dijo que se convirtió en bruma, tanto amaba ese lugar; los demás… los demás, sólo sabemos que desapareció…
“Estoy aquí”, susurró la niebla feliz.

Depresión

Un gran agujero negro en el centro de su pecho, un poco hacia la izquierda. Nada se escapaba de él; bueno, lágrimas aún le quedaban, porque de momento no habían sobrepasado el punto de no retorno. Ella, por supuesto, no podía verlo, pero sí que notaba los rayos de melancolía que emitía al crecer. De su corazón se había expandido a sus entrañas, así que ya no sentía hambre. Por su sangre había llegado a cada una de sus fibras musculares, acabando con su fuerza. Cada vez era más voraz, y nada lo podría detener, ni siquiera las pastillas.

El Pedido

Uno más uno es uno, si la suma somos tú y yo – le dijo robándole la frase a una canción.
Eres mi mundo. Mi vida. Mi sol – continuó.
Puedo bajarte la luna, hacerte ver las estrellas en una noche oscura o erizarte la piel con tan sólo una caricia.
Puedo hacerte levitar con un beso o hasta hervirte la sangre rozándote el cabello -le confesó.
Puedo lograr que las flores huelan a ti, o que el tiempo se detenga en nuestra habitación.
Pero no puedo hacerlo sin ti.
Por favor, no des un paso al costado – le suplicó.

Paradojas

Alfred Nobel inventó la dinamita. Con esta herramienta, el mundo se desarrolló vertiginosamente. Perforando las montañas, se acortaron las distancias y se lograron verdaderas obras de ingeniería…
A su vez fue empleada para la destrucción humana y en compensación, muchos fueron y son distinguidos anualmente por sus aportes a la ciencia, al arte, a la paz…
No obstante, Alfred murió triste y arrepentido y los demás nobeles siguen celebrando.

Tecnofobia

La ciencia es el nuevo Dios, está científicamente demostrado. Ya nos lo habían avisado siglos atrás con el Moderno Prometeo. no hicimos caso. Ignoramos también aquella frase del genial pintor que decía: el sueño de la razón produce monstruos.

¿Todo vale en nombre de la ciencia? ¿Que pensaría Dolly de ello? Sin duda, Mengele creía que sí. Condenamos al nazismo pero no a la ciencia por las atrocidades del Ángel exterminador.

Hoy en día, todos acatamos los dogmas de la ciencia como hicimos con las religiones. Ahora esto es lo correcto, ahora no. Nueve de cada diez dentistas lo recomiendan.

Planeta

Si la realidad fuese un planeta yo estaría en órbita, ingrávido y a velocidad constante. La vería como algo lejano, una bola azul en el espacio, rodeada de nebulosas y de basura espacial.
Tengo a un enanito barriéndome el cerebro y con el polvo que levanta se hace una nube que de nuevo no me deja ver la realidad ¿Y por qué tengo yo un personaje así en el córtex cerebral? ¿y por qué se empeña el cabronzuelo en barrer? ¿acaso está sucio?
Me estoy perdiendo la primavera (por falta de liquidez).
La realidad ya no es lo que era.

Ciencia

Fracaso.Locura.

Es la ciencia, paciencia…

Abriendo la ruta

Nos miramos, no había retorno y el dolor de los labios se amortiguaba con el gozo de alcanzar la cumbre. Íbamos marcando el sendero en el GPS, el hielo crujía a nuestro paso y la mirada se nublaba gélida.

Sobre la nieve glaciar, más dura, azul, bella y fría, César avanzaba a unos metros delante tirando con arresto de mí, que agonizaba mi alferecía perdiendo la realidad. Coronamos junto al ocaso. Mientras Europa y el contorno del Mediterráneo recuperaban mi aliento, remití un abrazo y nuestra ruta llorando por un regreso imposible desde la cima del Hecates Tholus.

Irse por la tangente

Se fue por la tangente. Sin esperar a que el seno lo siguiera le tomó las medidas y el cateto, que no sabía nada, lo envió al infinito. No dibujaba nada en un diámetro de varios metros pero recibía las señales de rayos alfa para dejar aclarado el tema del delta. Así, cuando el obtuso entró apenas por la puerta, él se convirtió en número simple y se elevaron al cuadrado sus preocupaciones. Por eso Phi se fue por la tangente.

El universo acuoso

Los universos son tan diversos y hermanados como los seres vivos, y al igual que estos nacen, se desarrollan y mueren. El nuestro está en su último siglo cósmico como vaticinara Stephen Hawking y pronto acabará tal y como lo conocemos.
El nuevo universo será mucho más bello. Los cuerpos celestes flotarán en un líquido sustentador, como el que protege al bebe dentro del útero, y no habrán vacíos, ni barreras.
Podremos nadar libremente por las galaxias sin preocuparnos del tiempo, para ello heredaremos lo mejor de los pulpos: sus cuatro corazones, su inteligencia y su insuperable amor maternal.

La última gota

Sidney 2075, jueves por la tarde, millones de personas alrededor del mundo seguían fijamente por todos los medios electrónicos, iphone 15, pc robot, las modernas online satélite e incluso los antiguos televisores, la muestra de cinco minutos que se producía cada cinco años de la cúpula de titanio, cerrada al vacio y que contenía la última gota de agua del planeta. Muchos que habían conocido el agua 30 años antes dejaban escapar lágrimas y trataban de explicar a sus hijos el increíble valor de aquella gota, mientras trataban de seguir sobreviviendo con los preparados químicos que tomaban.

Efervescente

Tengo un amigo efervescente. Dice madre que a los ocho puedo permitírmelo, después no. Como no concreta, siempre que puedo quedamos, antes de que se disuelva o me lo prohíba. Lo conocí en natación, obviamente fuera del agua, está exento. Yo tenía otitis, coincidimos en la grada. Le pegunto por qué no da clase y me suelta lo de la efervescencia. Asiento, me quedo como estoy y saco las canicas. En casa le pregunto a mamá por lo de la efervescencia y trata de explicármelo con una pastilla. Ensimismado en las burbujas me consumen las ganas de volver a verlo.

La justa reciprocidad en la ciencia

Resoplando en el sillón de su laboratorio, el científico reúne de nuevo el valor para volver a mirar por el microscopio y efectivamente aquello sigue allí: es el microorganismo el que le mira a él con una especie de telescopio.

Mucho conocimiento, poca sabiduría

– Quiero menos progreso, y más felicidad. Porque tantos avances de poco nos han servido, no veo que la gente sea más feliz que hace una o dos generaciones. Seguimos haciendo las mismas tonterías y algunas nuevas también. Pero no tonterías de las que dan sentido a la vida, sino tonterías de las malas. Podemos odiar a más gente desconocida gracias a los medios de comunicación. Podemos comunicarnos, pero no lo hacemos. Ya casi nadie sabe hablar con los demás, cara a cara…y muchos menos son los que saben escuchar…
– No me refería a eso, creo que no me has escuchado bien. ¿Qué quieres tomar?
– Ah, es eso… Un agua… Ahora que todavía queda.

Ecologismo en el primer grado

En cuanto partió la ultima nave lancé la transmisión de mi Psi. Pronto despertaré en una de las cápsulas que viajan hacia el siguiente mundo estacional; mientras en tierra ya no se puede ser culpable de asesinato, pues no existo: voy en tu busca.

En contra de tu programación eres la primera inteligencia artificial que asesina a un humano; tus patrones se están reconfigurando ya mientras agonizo. Antes tu única misión era la explotación del ciclo del agua del planeta, pero cuando las naves vuelvan en la siguiente estación, será algo mucho más importante: mantener el planeta a salvo de la humanidad.