Microrrelatos 2015
El niño y el tiempo
Tras largos años de trabajo en el laboratorio, hoy voy a probar finalmente la máquina del tiempo que acabo de inventar. Aunque primero he dudado del destino de mi viaje, pronto adjudico al futuro una decepción factible, de modo que escojo la desilusión segura, la certeza del pasado. Así, puedo advertir a mis antecesores de alguna catástrofe terrible, anticipar quizá la caída de un asteroide, el nombre de un tirano que está por nacer, disuadirles de ciertas tentaciones fatales en que podrían caer…
Sin embargo, elijo impedir que el autobús atropelle a aquel gatito ante mis ojos de niño horrorizado.
El armario
Yo atendía con interés tu entusiasta disertación sobre los enlaces por puente de hidrógeno. Estabas empeñada en que le mostrara tus fórmulas al decano. Cuando llamaste a la puerta de casa iba a decirte que carecía de tiempo para atenderte, pero tu expresión entre solícita y abatida me dejó sin habla. Han pasado varias semanas y, la verdad, me haces mucha compañía. Lo mejor es que te quedes. Aunque he de hacer sitio en el armario. Tal vez… encogiéndole las piernas al pesado de la mecánica cuántica.
Gotas de otros cielos
Me derramé por la mejilla.
Desde tu barbilla me precipité al duro asfalto.
Una cálida brisa me recogió y me llevó consigo.
Ascendí y me reuní con billones de hermanas
y navegamos allá donde nos llevara el viento.
Nubes de otros cielos se interpusieron en el camino,
cada una presionada por su propia fuerza.
Sin saber por qué, luchábamos.
¡Rayos y truenos, es la guerra!
Ahora, mira al cielo.
Aunque no veas llover, hay otros cielos,
y en ellos muchas como yo sucumbimos
y nos dejamos llorar.
Por ello, cuando llueva, piensa que cualquiera
de esas gotas podría ser yo.
Segregación
Arthur observa reír a la gente en la piscina, sin comprender por qué a él le prohíben la entrada. Con paso decidido avanza hacia el estanque. El desconcierto de los bañistas parece detener el tiempo hasta que el silencio cede espacio a los murmullos y el asombro, a la indignación. Arthur alcanza la orilla y siente la frescura del agua que, incapaz de sostener su peso, le acoge en su seno.
Fascinado, contempla el hipnótico ascenso de las burbujas de aire hacia la superficie, antes de que el líquido penetre en sus circuitos y extinga su memoria cibernética para siempre.
Retrospección
No pudo evitar darle un beso. Ella lo miró sin articular palabra. Acababa de abrir los ojos y observó esa muestra de afecto con cierta indiferencia. Fue un impulso, él tuvo que reconocer, esos ojos le resultaban tan tiernos… Añoraba a su madre, el gesto benévolo y la luz especial con la que siempre lo miraba.
Volvió a tumbarla en la camilla. Antes de ajustar el enfoque de pulidas del androide recordó cómo su madre le pidió que donasen todos sus órganos si no salía con vida de la operación, desde el corazón hasta sus entrañables ojos color turquesa.
Insípida e indolora
Eureka. Lo he conseguido. Pasaré a los anales de la Historia como el hombre que contradijo a Dios, pues a partir de ahora las hembras de nuestra especie parirán sin sufrimiento, contraviniendo la máxima divina. He logrado deshidratar al feto y así, expulsar un bebé sin líquido en el cuerpo, no necesitará ni siquiera dilatación. En cuanto nacen les añado un par de litros de agua mineral y alcanzan en dos minutos los tres kilos y pico.
SED
La región húmedad estaba controlada por los agentes de ojos abiertos. Medían el consumo de agua, a través de un chip incrustado debajo de una oreja. Era una especie de calibrador que mostraba en el trascurso del día la cantidad de agua utilizada en la ducha o las veces que había tomado una persona el preciado líquido. De esta forma, al pasar por ciertos censores instalados en la ciudad se detectaba y se pagaba un valor.
La ciudad estaba quedando sin agua, y las máquinas eran el futuro para controlar semejante vejamen. Los periódicos publicaban clasificados para discutir del tema.
«Pienso, luego existo»
Un habitante del placton marino trató de pensar y no lo logró. Sin embargo, en su interior, comprendió que era muy importante hacerlo porque eso había forjado a los seres humanos. Intentó otra vez y no pudo. Nadó entre las algas, malhumorado.
«Sin embargo, no debe ser tan difícil –pensó, movió la cola y meditó– . ¡Ah, sin darme cuenta pensé! Ahora, tengo que estar a la altura de los que colonizaron la Tierra.»
Estaba intentando hacerlo otra vez, cuando una mancha de petróleo lo mató en el acto.
Descendiendo a La Central
Mientras descendemos a La Central, el Líder va explicando el proceso de filtración nanomolecular:
– Aquellos filtros contienen más de mil toneladas cúbicas de nuestra nanofibra. A su derecha se encuentra el receptor de desechos, los cuales pasan por un proceso de ionización antes de ser filtrados. El volumen y calidad del producto aseguran que toda la humanidad dependa de este proceso. Hay agua limpia para abastecer al menos tres generaciones de seres humanos.
– Tres generaciones es muy poco tiempo. Debemos hacer algo para obtener más nanofibra.
Todos callaron; pues saben que obtener nanofibra hoy en día es imposible.
h2o
El firmamento, las estrellas. El amor entre dos seres que respiran, la sonrisa de un niño. Los atardeceres y las heladas, el salto de las ballenas. El verdor de un campo en primavera, un arcoíris y la tristeza del alma.
Todo el universo encerrado dentro de una lágrima. Todo lo que vemos y lo que somos, comenzó en el agua.
Mutación asistida
De: drrumeto@geneticauba.com.ar
Para: rsolis@cienciaytecnologia.gov.ar
Asunto: Proyecto Agua marina
Día: Lun 12 Nov 2039 19:10:34
Estimado ministro:
Los órganos adaptados al nuevo medio han respondido a los estímulos según lo pronosticado.
Una vez cumplidos los plazos del protocolo comenzaremos con la inseminación masiva.
¡Hemos conseguido salvar a la especie humana!
De: rsolis@cienciaytecnologia.gov.ar
Para: drrumeto@geneticauba.com.ar
Asunto: Proyecto Agua marina
Día: Lun 12 Nov 2039 19:01:04
Dr. Rumeto esperamos ansiosos los resultados de la última prueba. La presidenta se reunirá la semana entrante en la ONU con sus colegas. Su intención es llevar algo de tranquilidad. Confírmeme si tenemos buenas noticias.
Coed y Byd
Está a los pies de un árbol gigante.
Muchos eones atrás.
Allí habita una civilización errante.
Refugiada de una tierra vacía.
Son seres ataviados con pieles, dirigidos por un hombre bueno.
Él le dice que más arriba están sus padres: son ancianos, y el tiempo corre en su contra.
Fuera de aquel árbol todo es noche, luminarias, frío.
Luego asciende por el interior, y se encuentra con humanos más tecnologizados.
Son, ya, otra raza.
Al cabo se interna en un pasaje del árbol, como un campo de urnas.
Allí están las tumbas de sus padres: hace ya mucho que murieron.
La vida es así en teoría (Científica, por supuesto)
“La vida es así” solía decir mi padre cuando se topaba con un problema. Lamentablemente no se lo tomó con la misma relatividad el día que mi madre lo abandonó para verificar la termodinámica de un alemán de Baden-Wurtemberg llamado Kepler. “Siempre en pos de la evolución”.
Y, aunque mi padre era un hombre fuerte, en principio la incertidumbre pareció noquearle (Como si el mismísimo Big Bang le hubiese golpeado de frente). Aunque lo que de verdad logró noquearle fue aquel intento de refutar a Newton desde el sexto.
Ahora su epitafio reza “La vida es así. En teoría.”
A Rainmaker
A veces me siento junto a la ventana para dejar de lado todo aquello que me une a la razón. Guardo mi bata, los aperos y, sin más, me siento en el alfeizar a esperar la llegada de la lluvia. Y, aunque en ocasiones no llega, me da igual. Incluso, lo prefiero. Porque entonces cierro los ojos con fuerza deseando que caiga una gota que empape el cristal. Lo deseo con todas mis fuerzas. Como si realmente fuese capaz. Aunque para mi desgracia nunca pasa nada. Así y todo esta tarde volveré a sentarme en la ventana.
Evolución (2015)
Cada vez se encontraba peor. Le faltaba aire. Este era su medio y allí transcurría su vida. ¿Por qué esa obsesión por salir?. Llegado el día lo hizo sin dudas ni vacilaciones, y con decisión salió del agua. Respiró. Evolución.
El Artilugio
—¿Cómo dices que funciona este aparato?
— ¿Te lo tengo que repetir, Gabriel? ¡Te haré una demostración!
Jordi alzó las manos, como si alguien le apuntara con un revólver. Cerró los ojos y se concentró en un recuerdo, almacenado en el sótano de su memoria. El artilugio que descansaba a sus pies y se asemejaba a un cubo de Rubik, escupió una bola de luz que se transformó en la figura de una niña. El científico abrazó a la pequeña y al acto se evaporó. ¡Ella se desvaneció!
— Jordi, ¿era tu hija?
— No exactamente… era su alma.
El poder del agua
Bajó rápido la torrentera, tras recorrer las aguas cristalinas del nacedero del río. Con determinación, no miró atrás. Resultó corto el viaje hasta el laboratorio. Los vigilantes se extrañaron viendo llegar al investigador en festivo.
En su despacho, puso en marcha la trituradora. Ordenadamente, la alimentó con la documentación de aquel año de trabajo. Mientras formateaba el ordenador y sus copias de seguridad… le sorprendió el sabor de aquella involuntaria lágrima. Pero se sentía bien. Liberado.
Imaginaba cómo la multinacional explotaría sin medida sus formidables avances en la “valorización” del agua, con aquel revolucionario catalizador. Y neutralizó la amenaza.
No sabría explicar el tremendo placer del agua caliente recorriendo mi nuca
No sabría explicar el tremendo placer del agua caliente recorriendo mi nuca. Qué digo caliente, más bien semi-ardiendo. Es el mejor método de relajación que existe; como diría mi padre: ya los romanos hacían esas cosas. La diferencia básicamente son unos 2000 años y un buen termo eléctrico acumulador instalado en la solana.
Me imagino a ese inventor harto de poner agua en un caldero al fuego para echarla en su bañera de porcelana. Es curioso que viviera lo mismo cuando se me rompió el termo hace unas semanas.
Lo dicho, no hay mejor placer que el agua caliente.
Subsistir
En un tiempo donde lo único que no queríamos adquirir eran cosas materiales, las necesidades básicas de subsistencia se agotaban con rapidez, y aquellos que no podíamos obtenerlas a diario, vivíamos obsesionados. Me quedaban algunos Acrux para comprar unas horas de sueño (con doce, aunque a duras penas, tendría suficiente para toda la semana) pero sentía que la sed y el hambre podrían volverme loco en cuestión de minutos. Al salir de la tienda, un hombre prácticamente deshidratado, tirado en el suelo con su traje de Armani, me suplicó un poco de agua. Giré la cabeza y me fui.
Quizás todavía
Quizás todavía no se hubieran acostumbrado a sus exánimes y esqueléticos cuerpos, o a su árida y cuarteada piel, pero de entre todos los nuevos grupos humanos eran únicamente ellos los que habían conseguido sobrevivir. Hidratarse del mar, una brillante y ya obligada solución biológica, bochornosa deuda de imposible sufragio. Los llantos seguirán rasgando el silencio de los yermos valles facturando, lágrima a lágrima, nuestra nueva condición; como bálsamo, al fin, conocer la verdadera esencia de la vida: “la indiscreta e irruptora simbiogénesis opera y canjea alternativas a través de dislocaciones cuánticas de nuestra elegante y ecuánime malla espacio-temporal”.
La fuente del Pagasarri.
Es sábado. Ya ha amanecido y llueve copiosamente. Las gotas de agua haciendo carreras por el vidrío de la ventana delatan que la excursión a la fuente del Pagasarri será especial. Ya escucho a mi padre sacando las katiuskas y los chubasqueros mientras el olor de la tortilla inunda mi habitación.
Nos ponemos en camino a paso ligero inclinando la cabeza para que las finas gotas de lluvia no nos den en la cara. Comienza la subida. Mi padre me mira sonriendo sabiendo lo duro que será para mí llegar a la fuente.
La lluvia no cesa. Cada vez es más fría e intensa. Seguimos subiendo.
Por fin! Ya estamos arriba. Estoy exhausto. Qué vistas! Qué silencio! Estamos empapados. Ya escucho el chorro de agua de la fuente. Me inclino y doy el primer sorbo. Sabe a hierro y al momento siento un dolor intenso en los dientes.
Exhalo, me giro hacia mi padre y le pregunto, ¿cuándo volvemos?.
La tenía entre mi brazos
La tenía entre mi brazos. Mi carga emocional de amor me hacía mantener la serenidad a duras penas, y el agua de mis ojos vidriosos se mantenía a raya con gran esfuerzo. La tarde se planteaba dura, y ella entre llantos y giros de su cabecita se preguntaba por qué debía cambiar lo natural por lo artificial. Ese líquido lechoso insalubre no era nada comparado con la leche materna.
La tarde se planteaba dura, y lo fue. No fue la única.
Los cambios siempre son duros, y mi hija lo vivió por primera vez.
Súper catalizador FRTD
Mirad niños, hace un par de milenios, la humanidad estuvo a punto de destruir la tierra, por culpa de la ignorancia y la gran necesidad energética.
Usaban combustibles que provocaban eso que llamaban, «contaminación» y que destruía el medio ambiente.
Por suerte, como sabéis un equipo de científicos de la actual Unión Eurásica, descubrió el súper catalizador FRTD, y se dieron cuenta, de que la mayor parte de la superficie de la tierra, era su gran fuente energética. El agua.
Desde entonces, sólo usamos como combustible, el hidrógeno del agua de mar.
Pese a que una relación a tres siempre fue difícil
Pese a que una relación a tres siempre fue difícil, quizás el hecho de que dos de los implicados fuesen hermanos gemelos, ayudase a mantener estable la relación. Una relación un tanto bipolar y a la vez insípida, hasta incolora, pero que dio el mágico fruto de la vida. Sin embargo, alguien quiso jugar a ser dios y extraer toda la energía de esta relación para su beneficio. Y con un simple ¡ZAS!, se produjo la hidrólisis.
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