¿Hongos? ¡Qué asco! Le dije. En ese entonces tenía una idea errada de lo que en verdad eran. Muchos años después me convertí en científico y descubrí que ellos ayudaban en los bosques a los árboles en la captación de nutrientes y en su defensa frente a parásitos. A esta unión se les llamaba micorrizas, además observé formas en la que la que ayudan al medio ambiente y descubrí que descomponen la materia orgánica. También se usan para fermentar vino e incluso pizza. Que mundo tan maravilloso.
Entre humanos y bacterias la lucha comenzó.
Junto con los hongos sustancias se destiló
Para así combatir a este mal atroz.
Pero ninguno jamás se rindió y con el pasar del tiempo más fuerte se convirtió y las sustancias que le hacían daño, inútiles son gracias al uso indiscriminado de la población.
Sin ideas se buscó otra solución.
La compresión de que ellas también son importantes para nosotros se determinó.