Cloaca Máxima: gestión de aguas residuales en Roma

A lo largo de la historia, los humanos han gestionado las aguas residuales de diferente forma, realizando mejoras constantes sobre el sistema de saneamiento. Los romanos asimilaron y mejoraron las técnicas de los etruscos, que habían desarrollado sistemas de canales para recolectar diferentes flujos de agua.

Se conocen las cloacas romanas históricamente por haber supuesto uno de los principales puntos de partida del sistema actual de gestión de aguas residuales. Los romanos crearon la Cloaca Máxima para llevar el agua a los pantanos locales y deshacerse de desechos de una de las mayores urbes de la época. En este artículo hablaremos sobre su funcionamiento y sobre algunas de las características de este particular sistema de saneamiento.

Funcionamiento de la Cloaca Máxima, el sistema de alcantarillado romano

El Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2017 recoge entre sus páginas cómo era el saneamiento en la antigua Roma. Las primeras alcantarillas fueron construidas por Tarquinius Superbus alrededor del siglo VII a.C. Eran un sistema de canales a cielo abierto que drenaba el agua de los pantanos en el fondo de los valles de las siete colinas. En aquel momento, se trataba de tierra inhabitada. Finalmente, las aguas residuales acabarían en el curso del río Tíber.

Estos sistemas de drenaje evolucionaron lentamente y los romanos finalmente construyeron un complejo sistema de alcantarillas cubierto por piedras, similar a los drenajes modernos. La evacuación de las letrinas se realizaba hacia el sistema de alcantarillado principal. Luego, a través de un canal central, al río o arroyo más cercano.

El segmento más sofisticado del sistema de alcantarillado romano fue la Cloaca Maxima cubierta. Se trataba del colector más grande entre los diversos colectores de aguas residuales. Construido primero como un canal de agua dulce abierto, alrededor de los siglos II y I a.C. se transformó en un monumental túnel subterráneo con paredes de toba y bóvedas. Conocida como la «máxima cloaca» de Roma (traducción literal de su nombre), la Cloaca Maxima es una obra maestra de la ingeniería hidráulica y la arquitectura. Es uno de los artefactos sanitarios más impresionantes del mundo antiguo. Proporcionó, además, el drenaje necesario para la creación del Foro Romano. Se convirtió así en la pieza central de una red de saneamiento que brindó servicios de higiene a las colinas alrededor de Roma.

Graves problemas de contaminación

Un grabado de Piranesi muestra el colector, tal como lucía en 1778, donde las aguas residuales se vertían al río Tíber cerca del Ponte Palatino. Sin embargo, con el tiempo el río Tíber llegó a estar sumamente contaminado. Esto causó graves problemas para los romanos, que usaban su agua para beber, cocinar, lavar y otros fines.

 

Cloaca Maxima, sistema de alcantarillado

Foto: Grabado de Piranesi donde se muestra cómo era la Cloaca Máxima en 1778. Autor: Giovanni Battista Piranesi [Public domain], via Wikimedia Commons

Peculiaridades del sistema de alcantarillado romano

El vertido de las alcantarillas aguas abajo de la ciudad no fue suficiente para garantizar una adecuada calidad del agua aguas arriba. Además, este sistema de drenaje transportaba aguas negras y escorrentía urbana. Es decir, era un «sistema de alcantarillado combinado». Esto provocaba la subida del reflujo por las grandes aberturas a lo largo de las calles cuando había precipitaciones fuertes. De esta manera, se exponía frecuentemente a los romanos a sus propias aguas residuales.

Para drenar el agua de lluvia de las calles hacia la cloaca, los romanos construyeron drenajes circulares especiales en forma de grandes máscaras, que representaban a los dioses del río tragando agua. La famosa Boca de la Verdad era probablemente una de ellas.

Otro rasgo distintivo del sistema de alcantarillado romano fue la tarifa establecida para el uso de las letrinas públicas o el alquiler de orinales. Esto convierte al sistema de cloacas romano en uno de los primeros ejemplos históricos del principio de «usuario-pagador» para los servicios de saneamiento.

Por otra parte, un estudio de 1889 de la Cloaca Máxima y otras alcantarillas llevó a la restauración de ciertas partes que se podían conectar al sistema de alcantarillado «moderno» y utilizar en un proyecto que sigue beneficiando a Roma hasta el día de hoy.

Fuentes: WWAP (Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas). 2017. Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2017. Aguas residuales: El recurso desaprovechado. París, UNESCO.