¿Qué es la gobernanza del agua?

El acceso al agua y la gestión de este recurso forma parte de la gobernanza del agua. Este concepto hace referencia al marco político, económico y social a partir de las cuales se toman decisión en cuenta a la situación del agua en el planeta.

Desde 1992, diferentes instituciones y organizaciones internacionales han marcado una serie de metas globales en materia de gobernabilidad del agua. Fue en el Foro Mundial del Agua en La Haya (2000) cuando se declaró que “la crisis del agua es a menudo una crisis de gobernabilidad” y se estableció la gobernanza del agua como una prioridad entre los países participantes.

La Asociación Mundial del Agua (GWP) definió la gobernanza del agua como “el rango de sistemas políticos, sociales, económicos y administrativos implementados para desarrollar y manejar los recursos hídricos”. Además, la gobernanza del agua está estrechamente relacionada con aquellas instituciones políticas, sociales y económicas que son importantes para la gestión y el desarrollo de los recursos hídricos.

Una gobernanza efectiva del agua supone un gestión sostenible e integrada de los recursos hídricos. Para ello, es necesario promover y reforzar las capacidades institucionales, establecer regulaciones claras y efectivas para la provisión de servicios eficientes y formular políticas solidas y transversales entorno a un recurso tan valioso como es el agua.

Funciones de la gobernanza del agua:

  • Identificación de los objetivos y prioridades de la política del agua
  • Generación de conocimiento desarrollo para el desarrollo e implementación de soluciones entorno a los desafíos del agua
  • Movilización de recursos para alcanzar los objetivos fijados
  • Desarrollo de un marco regulatorio y normativo
  • Establecimiento de mecanismos de implementación, seguimiento y evaluación continuada de las políticas del agua

Establecer un modelo de gobernanza del agua resulta clave para alcanzar los retos presentes y futuros a los que nos enfrentamos en materia de gestión del agua. A través de este modelo se garantiza el cumplimiento de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles más importantes: el acceso al agua limpia y a un saneamiento adecuado.

Para lograr esto, la OCDE estableció los Principios de Gobernanza del Agua basados en la eficiencia, la efectividad y la confianza y participación. Estos principios suponen un marco de acción para poder alcanzar soluciones universales entorno a los desafíos del agua.

El objetivo fundamental del Marco de Indicadores de Gobernanza del Agua de la OCDE es apoyar a los países, regiones, cuencas y ciudades interesadas con la implementación de los Principios.  El Marco está compuesto por 36 indicadores y una lista de verificación que contiene más de 100 preguntas sobre el gobierno del agua.

El agua es uno de los recursos más valiosos del planeta y garantizar su accesibilidad contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas. Según la OCDE, el sector del agua posee unas características intrínsecas que lo hacen altamente sensible y dependiente de la gobernanza mundial.

La gestión del agua dulce es una preocupación global que involucra a actores públicos y privados en la toma de decisiones. La política del agua es compleja y está estrechamente vinculada al desarrollo de la salud, el medio ambiente, la energía y la mitigación de la pobreza.

Hacer frente a los desafíos del agua plantea no sólo qué debemos hacer sino también quién debe hacer qué y cómo hacerlo. Las instituciones públicas deben aprender a adaptarse y garantizar la continuidad de estas políticas que ayuden a avanzar hacia una transición hídrica más sostenible.

“Una buena gobernanza del agua es fundamental para el desarrollo sostenible ya que permitie el crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental” afirma Antonio Cañamás, expertos de la OCDE, quien nos explica por qué es clave la gobernanza del agua.