La gestión del agua en el territorio español

En España la gestión del agua se realiza por distintas dependencias y/o administraciones públicas y privadas:

El Consejo Nacional del Agua, en vigor desde la Ley de 1985, es el órgano consultivo superior cuyas funciones son informar sobre el proyecto de Plan Hidrológico Nacional y los Planes Hidrológicos de Cuenca. Las administraciones públicas, autonómica, local y central, son las encargadas de realizar la gestión del agua en España.

Los Organismos de cuenca, o Confederaciones Hidrográficas, creados en 1926, son la máxima autoridad en la gestión de recursos hídricos al nivel de cuenca. Su papel principal es la protección y el uso sostenible del agua. Los ayuntamientos realizan la prestación de servicios finales a los usuarios, como son el abastecimiento de agua potable, saneamiento y depuración.

Gestión del agua en España

El suministro de agua y saneamiento en España se caracteriza por el acceso universal y la buena calidad del servicio, mientras que las tarifas se encuentran entre las más bajas de la UE. La gestión generalizada está en manos de administraciones públicas. Pero casi la mitad de la población es atendida por empresas de agua privadas o mixtas público-privadas. Empresas que operan bajo contratos de concesión con los municipios. La mayor de las empresas privadas de agua, con una cuota de mercado de alrededor del 50% de las concesiones privadas, es Aguas de Barcelona (Agbar).

Sin embargo, todas las grandes ciudades son atendidas por empresas públicas excepto Barcelona y Valencia. La mayor empresa pública es Canal de Isabel II, que da servicio al área metropolitana de Madrid. Las sequías afectan ocasionalmente al suministro de agua en el sur de España.

Acceso al agua en España

La gestión del agua en España garantiza que el acceso al agua y al saneamiento sea universal. El 98% de la población urbana y el 93% de la población rural están conectados a alcantarillad. El resto es atendido por sistemas de saneamiento en el lugar, como fosas sépticas. El 100,0% del agua del grifo público en España se considera potable (segura para beber) según el Ministerio de Sanidad, que es responsable de la calidad del agua. Cada proveedor local tiene que informar las pruebas de laboratorio certificadas cada 6 meses, lo que da como resultado más de 40 millones de informes por año disponibles en Sinac. Cada empresa de agua también está obligada a proporcionar un informe de prueba sobre la calidad del agua cuando se le solicite.

En 2009, la organización de consumidores OCU analizó la presencia de seis contaminantes en el agua potable en 64 ciudades y pueblos. Los contaminantes fueron trihalometano, compuestos orgánicos volátiles, pesticidas, nitrato, boro e hidrocarburo aromático policíclico. El análisis mostró que el agua potable había mejorado desde el último informe de la OCU sobre agua potable en 2006. Solo se encontraron problemas en Ourense (trihalometano) y en Girona (pesticidas). La OCU llevó a cabo otro análisis en 2014 de 62 municipios y ciudades y encontró que 7 tenían problemas de contaminación de los cuales uno era mayor (Cáceres). En cuanto al tratamiento de aguas residuales, en 2005 el 77% de las aguas residuales municipales se trató de acuerdo con las normas establecidas por la UE.

Inversión y financiación

España gasta 6.330 millones de euros anuales en la gestión del agua; hablamos de la captación, transporte y extracción de aguas subterráneas, además de distribución de agua y saneamiento. Sin embargo, la asociación industrial AGA estima que las inversiones de sus miembros, que abastecen de agua al 75% de la población, ascienden a “más de 290 millones de euros” anuales. La Unión Europea es uno de los principales financiadores del sector español de agua y saneamiento. Lo hace tanto a través de subvenciones de la Comisión Europea como a través de préstamos del Banco Europeo de Inversiones.

Entre 1986 y 2008, España recibió 21 000 millones de euros de financiación de la UE para infraestructuras hidráulicas. Sin embargo, se prevé que la financiación europea a España disminuya en un 40% en el período hasta 2013, en comparación con 2000-2006. “La generosidad de Europa ha contribuido a la insostenibilidad del modelo económico del sector del agua español”. Esto dice Enrique Cabrera de la Universidad Politécnica de Valencia. Las inversiones también se financian a través de préstamos y bonos, como la emisión de bonos del Canal Isabel II en 2015.