Las amenazas de la biodiversidad

La biodiversidad sustenta nuestro desarrollo como civilización a través de sus recursos. Y es que, a pesar de todos los avances tecnológicos, dependemos por completo de ecosistemas saludables. Sin embargo, su pérdida amenaza la supervivencia del planeta y el principal culpable es el ser humano.

La biodiversidad hace referencia al conjunto de plantas, animales y microorganismos existentes. Este concepto también abarca las diferencias genéticas de cada especie y la variedad de ecosistemas, así como sus interrelaciones entre sus miembros y el entorno.

Todas las especies desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas al permitir el equilibrio entre bosques, mares, ríos y océanos. La biodiversidad también nos da alimento. Y es que más del 80% de la dieta humana está compuesta por plantas. Y, además, son cruciales para nuestra salud.

España es el país más rico en biodiversidad de toda Europa por su situación geográfica, la disposición de sus montañas y mares, y la insularidad de algunos de sus territorios. Pero, además, es el lugar más vulnerable en cuanto a la pérdida de ecosistemas de todo el continente europeo y ya cuenta con el mayor porcentaje de especies amenazadas.

La pérdida de la biodiversidad supone una grave amenaza para nuestro planeta y para la salud de sus habitantes. Esto ha quedado evidenciado con la pandemia mundial provocada por la Covid-19. Y es que si no cuidamos nuestros ecosistemas, el riesgo de la aparición de enfermedades zoonóticas aumenta.

Ya en 2016, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó de un aumento considerable en la aparición de epidemias zoonóticas señalando que el 75% de todas las enfermedades infecciosas en humanos son zoonóticas. Es decir, están estrechamente relacionadas con la salud de los ecosistemas.

Como afirma la directora de PNUMA, Inger Andersen: “Con la Covid-19, el planeta ha enviado su mayor alerta hasta la fecha”.

5 amenazas de la biodiversidad

La principal amenaza de la biodiversidad es la acción humana. El ser humano tiene gran parte de la culpa de que la nuestra biodiversidad y ecosistemas estén en peligro. Pero también lo es la contaminación, la sobre-explotación, el cambio climático o las especies invasoras.

Aquí repasamos las cinco amenazas principales que sufren nuestros ecosistemas:

  • Destrucción del hábitat:

La pérdida y alteración de los hábitats es una de las principales amenazas que provocan la extinción de especies. Y es que cuando se construye una carretera o se deforesta una zona para su explotación agrícola lo que se está haciendo es alterar el entorno de multitud de especies que viven en él.

Las amenazas de la biodiversidad

Las poblaciones de especies de agua dulce son las más amenazadas y que se han visto reducidas en un 83% respecto a 1970. Esto se debe a que la extracción insostenible de agua afecta de lleno a ríos y humedales. Según afirma WWF, solo en España se han perdido un 60% de los humedales en el último siglo.

Estos entornos son el lugar donde miles de especies nacen y se desarrollan. Pero también, estos ecosistemas tienen una función clave para el equilibro de nuestro clima y nuestro ciclo hidrológico. Alterar estos ecosistemas supone un grave riesgo para la salud de nuestro planeta. Por ello, es fundamental que vayamos desarrollando hábitos respetuosos con el medio ambiente para asegurar la supervivencia de estos ricos entornos naturales.

  • Sobreexplotación

Obtener determinados productos para cumplir con las necesidades básicas ha llevado al ser humano a un aprovechamiento masivo de los recursos naturales sin tener en cuenta sus limitaciones. Hay diferentes tipos  de sobre-explotación: las directas que vienen de la caza, el furtivismo o el tráfico de especies, y por otro lado, las indirectas procedentes de capturas pesqueras no deseadas que en algunos casos puede suponer hasta el 90% de las capturas totales.

Además, la proliferación de modelos económicos poco sostenibles provocan un deterioro del medio natural pero también desequilibrios económicos y sociales. Por ello, la economía circular se plantea como una alternativa sostenible para dar solución a esta problemática situación.

  • Contaminación

Sea como sea, la contaminación afecta en mayor o menor medida a la biodiversidad. Y es que esta produce alteraciones en los ecosistema e incluso enfermedades en multitud de especies. Los pesticidas son nuestra gran amenaza. Y es que no solo contaminan suelo y aire, sino que también a cualquier ser vivo que lo ingiera provocando  no solo la aparición de nuevas enfermedades, sino también la entrada de estos contaminantes en la cadena alimenticia.

Los plásticos son otro de los problemas a los que nos enfrentamos, quizá el más grave de las últimas décadas. La contaminación por este tipo de material se ha multiplicado por diez desde los años 80, según afirma PNUMA. A pesar de la grave situación, cada vez se están tomando más medidas para mitigar el impacto de la contaminación en los ecosistemas con el fin de preservar la salud de nuestro planeta.

  • Especies invasoras

Esta amenaza está estrechamente relacionada con la destrucción de hábitats. Y es que al alterar los entornos, muchas especies se desplazan convirtiéndose en auténticos depredadores.

El 16% de las especies exóticas invasoras son responsables del 15% de la extinción de especies en el mundo.  Pero, no solo pone en riesgo la supervivencia de las especies autóctonas, sino también se convierten en auténticos vehículos de enfermedades en zonas donde antes no existían.

  • Crisis climática

Otra de las amenazas de la biodiversidad es el cambio climático. El Panel Intergubernamental del Cambio Climático estima que una subida de temperatura media mundial de 2 a 3 grados podría poner en peligro la extinción de hasta el 30% de plantas y animales.

via GIPHY

Las alternaciones en el clima y la proliferación de fenómenos adversos extremos pone en peligro a el desarrollo y supervivencia de nuestros ecosistemas.  Y además, la crisis climática supone una mayor vulnerabilidad a la aparición de nuevas enfermedades y patógenos que pongan en serio peligro la salud de todos los habitantes del planeta.

¿Qué podemos hacer para evitar la pérdida de la biodiversidad? 

Proteger la biodiversidad es cuidar nuestra salud y la de nuestro planeta. Tendemos a pensar que la solución no está en nuestras manos, pero lo cierto es que con pequeñas acciones y cambios de hábitos por otros más sostenibles podemos contribuir a mitigar el deterioro ambiental.

El reciclaje, el consumo responsable, evitar el despilfarro de agua y energía…son algunas acciones que podemos llevar a cabo para construir un futuro más sostenible. Estas son nuestras recomendaciones para cuidar el medio ambiente:

  • Reduce los plásticos de un solo uso. Estos son una gran amenaza para la diversidad biológica ya que gran parte de los residuos plásticos acaban contaminando suelo, mar y aire.
  • Utiliza la movilidad sostenible. La bicicleta es la alternativa para cuidar no solo nuestro entorno sino también nuestra salud.
  • Reduce, reutiliza y recicla
  • Consumo responsable: infórmate si los productos que consumes llevan a cabo prácticas sostenibles para su producción. Un ejemplo de estos son los cruelty free, es decir, productos que no han sido testados con animales.
  • Calcula tu huella de carbono e hídrica. Desde Fundación Aquae estamos comprometidos con la lucha contra el cambio climático y por ello, ponemos a tu disposición nuestras calculadoras. Porque el cambio empieza en nosotros.