Especies invasoras en la Antártida por el cambio climático

La Antártida posee unas barreras físicas y geográficas que crea unas condiciones extremas y un alto grado de aislamiento que suelen impedir la llegada de nuevos organismos. Pero la crisis climática y la actividad humana en el continente blanco están debilitando esas barreras y permitiendo la recepción de especies invasoras como el “mosquito sin alas”.

Entre los diferentes problemas a los que se enfrenta la Antártida debido al cambio climático y la actividad humana, ahora se debe añadir la vulnerabilidad a las invasiones de especias marinas. Hablamos de especies de agua dulce y terrestres no nativas de su ecosistema. Un estudio revela algunas de esas especies invasoras y proporciona una base analítica que puede ayudar a las medidas de mitigación.

Para realizar el estudio, llevado a cabo por un equipo de científicos de la British Antarctic Survey (BAS), los investigadores analizaron cientos de artículos académicos, informes y base de datos para encontrar las especies con mayor probabilidad de invadir la Antártida. De un total de 103 especies consideradas como tal, finalmente 13 fueron identificadas como las más propensas.

Especies invasoras marinas

“La Antártida es una región muy concurrida y visitada debido al creciente turismo y la actividad humana de investigación científica”. Esto es lo que ha dicho el doctor Kevin Hughes, autor principal de la investigación. Las especies no nativas pueden transportarse por muchos medios diferentes. Los visitantes pueden transportar semillas y otros productos; los vehículos y los suministros de alimentos pueden esconder especies, incluidos insectos, plantas e incluso ratas y ratones. Las especies marinas presentan un problema particular ya que pueden transportarse a la Antártida unidas a los cascos de los barcos. Pueden ser muy difíciles de eliminar una vez establecidas”.

Invertebrados marinos como los mejillones o los cangrejos se encuentra entre los primeros de las especies con mayor probabilidad de invasión. Pero también las plantas con flores, los ácaros y los colémbolos son peligrosos. Especies que pueden dominar la vida marina sofocando a los animales nativos que viven en el fondo marino.

Por otro lado, el cambio climático hace prever que estas especies invasoras y no nativas del ecosistema antártico tendrán mayor facilidad para establecerse en él. Esto ocasionaría un daño irreparable para el medio ambiente de la zona y sus especies nativas.

Especies invasoras en la Antártida por el cambio climático

El caso del mosquito

El estudio ha destacado la presencia del Eretmoptera murphyi: un “mosquito sin alas”. Este llegó a la zona antártica hace seis décadas a través de la base inglesa de Signy, en el archipiélago de Orcadas del Sur. Desde entonces, este mosquito se ha adaptado de manera progresiva al entorno para colonizarlo lentamente.

Aunque su pequeño tamaño parece indicar que no impactará demasiado en el ecosistema, lo cierto es que su número aumenta cada año. Se calcula que ya hay más de cientos de miles por metro cuadrado en Signy, por lo que es inevitable pensar que transformará el ecosistema.

Debido al gran número de mosquitos y a su reducido tamaño, cualquier intento de erradicación resulta muy complicado. Sin embargo, la protección ambiental de la Antártida pasa por evitar su expansión por la zona. De ahí que la investigación haya estudiado el organismo de estos insectos. El objetivo es conseguir modelos predictivos sobre su posible expansión geográfica y crear medidas que eviten futuras invasiones y propagaciones.

Declaraciones

Según la investigadora Blanca Figuerola (ICM-CSIC), “Nunca se ha reportado esta especie previamente desde el sur del Frente Polar. Por lo tanto, podría tener un gran impacto ecológico en la biodiversidad de la Antártida en el futuro. Esta especie tiene una tasa de crecimiento rápida y podría colonizar fácilmente una superficie notable de balsas de algas marinas. Podría crear capas gruesas y hacerlas más frágiles. Las colonias de M. membranacea limitan la capacidad de las algas para reproducirse y crecer. Además, las hacen propensas a romperse durante las tormentas, lo que facilita aún más la propagación del briozoo ”.

“Además –continúa Figuerola- las colonias incrustantes pueden asentarse en otras superficies (plásticos, embarcaciones, etc.). Las larvas de plancton pueden se mueven por el agua de lastre y pueden sobrevivir durante meses. Todos estos factores afectarían el equilibrio ambiental en caso de que la especie se estableciera en la Antártida ”.