Qué es un ecosistema y cómo afecta a la biodiversidad

Un ecosistema es un sistema que está formado por un conjunto de organismos vivos y el medio físico donde se relacionan, es decir, una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. Pero, ¿por qué son tan importantes para la biodiversidad? ¡Te lo explicamos!

La interdependencia es uno de los principios básicos de la ecología. Se trata de una ciencia natural derivada de la biología que estudia las relaciones entre los seres vivos y el medio ambiente o hábitat en el que éstos viven. Esta relación de interdependencia nos permitirá entender no sólo qué es un ecosistema. Hacerlo nos permitirá también entender cuál es la importancia de proteger los ecosistemas para la supervivencia de las especies.

¿Qué es un ecosistema?

Llamamos ecosistema al sistema físico y biológico formado por una comunidad de seres vivos que habita en un medio físico delimitado. Es decir, se trata de una comunidad de factores físicos y biológicos particulares de un medio ambiente concreto. Dicho esto, existe en este ecosistema una relación de interdependencia entre los diferentes elementos que lo componen. De esta manera, un cambio en un eslabón de la cadena, puede tener consecuencias en otro eslabón completamente diferente y aparentemente lejano.

El concepto de ecosistemas, que comenzó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos que forman la comunidad (biocenosis) y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.

La importancia de proteger los sistemas

Es importante destacar la importancia de proteger los ecosistemas. Un número mayor de especies o diversidad biológica (biodiversidad) de un ecosistema le confiere mayor capacidad de recuperación. Porque las especies pueden absorber y reducir los efectos de los cambios ambientales en la estructura total del ecosistema. Además, pueden reducir las posibilidades de un cambio a un estado diferente.

En este sentido, la ONU ha querido contribuir a la difusión de este mensaje a través de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Objetivo 15 de los ODS es gestionar sosteniblemente los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad. Aquí puedes ver cómo contribuye Fundación Aquae al cumplimiento de los ODS. Este objetivo se concreta en nueve metas encaminadas a detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.

 

ecosistemas

El futuro de los ecosistemas

En la actualidad, la actividad humana es uno de los factores fundamentales que está poniendo en peligro la supervivencia de nuestros ecosistemas. Los grandes vertidos industriales, la contaminación o el uso excesivo de materiales no biodegradables como el plástico, merman año tras año la capacidad de estos ecosistemas de regenerarse.

Sin embargo, también las acciones más simples de nuestro día a día pueden suponer una serie amenaza para nuestros ecosistemas. Tirar toallitas húmedas o deshacernos de medicamentos por el retrete son, por desgracia, costumbres muy extendidas en buena parte de la población. Cada objeto que tiramos por el retrete termina en nuestros ecosistemas, modificando afectándolo con sustancias nocivas u objetos que tardan cientos de años en desaparecer.

En ese sentido, resulta fundamental que haya una colaboración de todos los gobiernos del mundo para proponer políticas que permitan frenar los efectos devastadores del cambio climático. Igualmente, es su deber contribuir a la educación y concienciación de la ciudadanía sobre estos asuntos, recordando de manera frecuente por qué sin nuestros ecosistemas, lo que conocemos como vida en la Tierra.

¿Qué puedes hacer para cuidar los ecosistemas?

Finalmente, recuerda que está en tus manos proteger el medio ambiente. Cada acción que tomas, puede contribuir a la protección o destrucción de nuestros ecosistemas. La naturaleza nos aporta la mayor parte de los recursos que utilizamos en nuestro día a día: agua, componentes para los medicamentos que tomamos, alimentos, etc. Nuestro deber y responsabilidad es devolverle el favor a la naturaleza, haciendo todo lo que esté en nuestras manos para protegerla. Esto solo lo lograremos reduciendo al máximo nuestra huella.