Recopilación microrrelatos 2017
Computering bread
Ramiro Viñuales Ferreiro
Jacinto era panadero. Hoy, frío invierno, no comerá pan. Registrado tu perfil por una
cámara inteligente, un brazo robótico articulado te daba en décimas de segundo
envuelta y calentita, la barra de pan que solías comprar. Perfect desing. Congelada hace días, ingredientes, temperatura y
tiempo de cocción exactos. Maquinaria suiza, tecnología israelí. Olor a trigo. La
huella digital era aún más rápido. Sin efectivo, todo estaba integrado en la App.
“¡Nadie hizo el pan como él!”, decían.
Cirujano de vacaciones
Nuria Bermejo Vega
El bisturí tembló unos segundos en sus manos tras finalizar la intervención quirúrgica: una sombra de duda, fugaz como un antiguo remordimiento. Luego guardó cuidadosamente su preciado instrumental en una funda hermética de plástico. Ni siquiera se volvió a mirar el cuerpo mutilado sobre la arena. Y nadó, exultante y ebrio de adrenalina hasta la siguiente playa. El mar limpió cualquier rastro de sangre. Durante la siesta, en la dulce sombra del porche, comenzó a planear el siguiente baño.
A partir de mañana, ¿qué?
Vicente Pérez Masedo
Usé la ciencia: conseguí la solución para extinguir la enfermedad y la muerte.
Después me arrepentí.
Llevaba desde mi juventud luchando por ello y ahora había llegado definitivamente a conseguir la respuesta. ¿Qué sentido iba a tener mi vida sin esa diaria ambición? ¿Qué podía reemplazarla? Nada la igualaría.
Actué en consecuencia.
Borré la información que guardaba mi ordenador. Decidí olvidar lo que ya sabía.
Empecé de nuevo de cero.
¿Condenados a sudar por siempre?
César Eduardo Gutiérrez Quevedo
Un día caluroso de
verano llegó un hombre a casa terriblemente sudado, se dirigió a la cocina, sacó su helado
de la nevera y lo dejó afuera mientras iba a su habitación a rociarse antitranspirante en aerosol.
Cuando regresó, encontró su postre derretido. Furioso y aún sudando, encendió
el aire acondicionado para descubrir la ironía del calentamiento global: «entre más usamos la nevera, aire acondicionado y antitranspirante para no sudar, más provocamos el calentamiento global y más sudamos».
Enol
Marta Finazzi Martínez
Enol tenía nombre de lago. Sin embargo, vivía en una ciudad subterránea que no salía en los mapas y por eso nadie sabía que existía, a pesar de que allí abajo había luz por doquier gracias a la fábrica de agua que alimentaba a los dragones de la electricidad. Los inventores de aquel inframundo nunca salían de su madriguera, solo los exploradores, y es que la única pega que la ciencia aún no había podido solventar era que el agua se pudiera comer con cubiertos como si fuera un bistec.
Excepción a la regla
Marcelo Wio Martínez
Leía el periódico. En el
café de siempre. Pronunció la frase como obedeciendo a un acto reflejo. “La
excepción que confirma la regla”. De pronto se desprendió de la silla, flotando
a unos diecisiete metros del suelo, el periódico aun en sus manos. ¿Eres ahora,
acaso, la excepción que confirma el vigor de la legislación sobre la gravedad?,
dijo una voz con acento inglés de Woolsthorpe. A ver si pensamos antes de decir
chambonadas, agregó, y lo dejó descender suavemente. El café se había enfriado
La última gota
ESPERANZA TIRADO JIMENEZ
Y llegó ella, y colmó el vaso. Y todos alzaron sus brazos al
Cielo, agradecidos.
Pero se sentía inquieta. Necesitaba algo más. Buscando
otras gotas afines se evaporó, dejándoles a todos una herida agrietada y reseca,
como recuerdo de la última visita que el agua hizo a la Tierra.
La salina
Maria Aranzazu López Franco
Finalizaba el mes de noviembre y lo
único que podía hacer intuir el inminente invierno era la falta de
luz a aquella hora de la tarde. El ocaso comenzada a teñir de rosa
fucsia las núbes más altas y un verde azufrado desdibujaba el
horizonte de la Laguna Rosa. Sergio se agachó y tomó una muestra de
agua, su aumento de temperatura en los últimos años estaba
modificando drásticamente la biota de la laguna. Manuela, detrás de
él, jugaba a pisar las huellas de su padre en el lodo negro del
humedal.
El resurgir inesperado
J Javier González Moyano
Después de la Gran Guerra, perdimos todo contacto con el planeta vecino.
Pensamos que no sobrevivieron, nuestras condiciones fueron terribles pero conseguimos salir adelante gracias a la ciencia como eje principal de nuestra sociedad.
Por fin volvimos al espacio, esta misión es muy importante, casi llegamos. Descendemos con paracaídas, usamos los pequeños motores para el aterrizaje final, y ponemos nuestra huella en este lugar.
La Humanidad ha reconquistado el planeta del agua, La Tierra.
La plancha
José Reyes Belzunce
La mujer para de la plancha y se digna dirigirme la palabra. Mi mujer, como digo, deja de planchar y me increpa, colérica: ¡ otra mancha !, ¡ otra mancha !… Claro, como tú no tienes que lavar; bueno, ni lavar ni planchar ni nada, y esta mancha es de las que no salen, si lo sabré yo…
Miro a la mujer, a mi mujer, y no la veo. Mi preocupación ahora no es «la mancha» sino que es más bien dual: va del Principio de Incertidumbre de Heisenberg a la Ecuación de Onda de Schrodinger, y viceversa…
No eres tú, no soy yo, somos
Ana Patricia Luzardo Piñero
“Maya,
Te dejo
esta nota por si me buscas. Cuando lo leas ya no estaré en el mundo. No te
desesperes, no eres tú, no soy yo, somos el planeta y formo parte del todo. Me
respiras, si aún lo haces, y yo me mezclo contigo.
Ojalá
tu destino no como el mío: me desvanezco con la neblina tóxica y sabes lo que
pasará. Entiendes los peligros de salir de nuestra cueva al desolado planeta
que llamamos Tierra, pero necesitabas agua y yo verte sonreír.
Devuelve
a la tierra lo que le robamos.
Iván”
Memo
Álvaro Lozano Gutiérrez
Ahora que lees esto sabes que no
volveré.
Perdona si ha sido impersonal o acaso
demuestra el poco interés hacia esta relación.
Ha explotado el reactor y tal vez yo sea el
único que pueda apagarlo.
Bueno…realmente no soy el único que pueda
realizar esta misión, pero sabiendo que es una tarea que consumiría mi vida me
he alistado como voluntario.
Sí, también yo estoy cansado de todo esto,
de tus continuos reproches, la cena fría y un hogar sin amor.
Si
te preguntan me
fui para la mierda.
La creatividad artificial
Rolando José Olivo Mata
Sorprendentemente,
el cerebro positrónico Adam-2033 derrotó a los mejores expertos en un concurso
de creatividad. El director de investigaciones le preguntó a este ser
artificial cómo pudo vencer a personas tan creativas.
Adam-2033
contestó: – Muy fácil, en vez de tomar la mejor decisión, me dejé llevar por esas
sensaciones tan extrañas que ustedes llaman emociones.-
Seguramente, ¡Voy a volver a ganar!
– La próxima vez seré más irracional y más
humano.
El autómata trascendental
alexis figueroa aracena
Pensó: que una neurona interconectada semeje galaxia filamentosa es acaso misterio,
aunque más bien una constatación: hay formas
elementales que estructuran el mundo y el cerebro es un órgano, que extrae arquetipos
de la realidad. Y pensó: el que una
neurona interconectada semeje galaxia filamentosa es solo eso. Cualquier
inferencia sobre el parecido es asunto de la conciencia que mira y su anhelo. El
asombro, es de la metáfora y la imaginación. Luego, asustado, entró en loop
y se desconectó.
Agua
Freddy Enrique Hoyos Dueñas Hoyos Dueñas
la tierra, y el espíritu decidió innovar; dijo: sepárense las aguas de la
tierra, y nació un lugar en donde los humanos pudieron crear, evolucionar
gracias al progreso de sus ideas y con la tecnología.
Fe
Santiago Eximeno Hernampérez
—Sí —respondo—. Creo en Dios.
El hombre tose. La mujer se lleva las manos al rostro, solloza.
—¿Por qué? —pregunta el hombre.
—Porque lo he decidido. Yo. Libremente.
—Ahí lo tiene —dice la mujer—. Lleva con ese rollo todo el día, sin parar. Ay, Dios. Y ahora, ¿qué va a pasar?
El hombre se incorpora y coge el mando.
—Me temo que tendremos que llevarnos al taller su televisor —dice el hombre, y sin añadir una palabra más me apaga.
El arma electoral
Rolando José Olivo Mata
En un futuro no muy lejano, el Presidente de la Tierra, candidato a la reelección,
se reunió con el Ministro de Tecnología, quien le expresó-
-Estimado Presidente, con este nuevo lector de ondas cerebrales podemos
descubrir la verdadera tendencia electoral. Pero, ¡Hay un problema!-
Este dispositivo es bidireccional, al usarlo se refuerzan las intenciones del
subconsciente y los votos de la oposición crecerán exponencialmente.
Superando la sequía
Roberto Marín
Trabajaba en la empresa municipal de aguas. La soledad sonora amenazaba su puesto de trabajo por la pertinaz sequía. Aquella mañana amaneció lloviendo.
Fantasía reciclada
DIEGO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ
Soñaba con una vida nueva. Fantaseaba pensando en qué podía convertirse. Finalmente la humanidad le dio la oportunidad, y aquella botella de vidrio se convirtió al final de los días en un bonito farol que iluminaba las noches a aquellos que un día la habían ignorado, recordándoles que todo en este mundo es digno de ser aprovechado.
Comienzo después del fin
DIEGO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ
Nos empeñamos en cambiar el mundo. Nos esforzamos por mejorarlo. Sabíamos que podíamos llegar a conseguirlo. Ella miraba atenta, con paciencia, sabía que en cualquier momento podría actuar. El planeta mejoró, todo se volvió sostenible, pero llegamos demasiado tarde debido a nuestro egoísmo. Ella tomó las riendas y empezó a limpiar el planeta. Siempre pensamos que nos acabaríamos matando por ser tan insostenibles y fue un organismo unicelular quien nos destruyó. El mundo empezaba de nuevo.
El ojo intergaláctico
Pedro Rafael Fonseca Tamayo
El hombre jugaba con sus ojos. Los lanzaba lejos
y los órganos retornaban como bólidos a sus cuencas. Él volvía a sacar sus ojos
y los arrojaba con fuerzas.
Un grupo de ancianos se acercó. Debía prestar
su ojo para que viajaran por las galaxias. Después de todo no era tan malo ser
un androide instructor turístico del espacio.
Su hermano H7JW era chofer de ómnibus.
Los ancianos saltaban de un planeta a otro,
besando lunas y encendiendo tabacos en los soles mientras él sonreía.
Serpientes de metal
Pedro Rafael Fonseca Tamayo
Llevo días recolectando insectos para
reproducirlos en cautiverio. A lo lejos, serpentean los cilindros metálicos bajo
el sol. A veces, se yergen desafiando la gravedad, otras se arremolinan en el
polvo y en días de tormentas solares desaparecen bajo tierra. Ya estoy cerca de
las serpientes de metal. Apago los mini motores de mis botas y me inclino.
Sonrío al pensar que soy como uno de los alacranes que engullí. Se abren unas grandes
fauces y desaparezco dentro. Al fin estoy en casa.
¿Dónde queda Dios?
Óscar Montero de Blas
Un pedazo de papel.
La transcripción de un sueño. Las ecuaciones del movimiento en la naturaleza.
¿Tan simples? ¿Tan universales? No, no podía ser. Más cálculos, más mediciones.
Unas letras, unas operaciones matemáticas y … ¿Dónde quedaba Dios? Se
preguntó con temor, con congoja. No, no podía ser
Fuera los soldados
preparaban la pira para el hereje. No, no podía ser.
La pérdida de la perfección
Óscar Montero de Blas
¡No puedo aceptar
las elipses! El círculo es más sencillo. ¿Por qué iba Dios a disponer que los
planetas se movieran de manera tan complicada? ¿Estará probando Dios mi fe?
Quizá la perfección
ausente en la tierra, también lo está en los planetas y sus órbitas. ¿Es el
desorden y la injusticia que vemos alrededor un reflejo del caos cósmico?
Esto me tortura
pero debo tomar partido. Por Dios y mis creencias o por los números. Señor,
guíame hacia la verdad. Aunque no sea la tuya.
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