Recopilación microrrelatos 2017

Una gota de tiempo

Manuel Luis Rodríguez Uribe

La glaciación hizo su lento trabajo milenario. El hielo volvía blanca y transparente la profunda vegetación antártica como una quebradiza arquitectura de finas venas y escarcha. Cuando llegó el frío absoluto, el tiempo se detuvo.

La gota, sorprendida y aturdida en la tenue extremidad de una hoja de coigue, se dejó adormecer por el invierno del cretácico.

Pero en su sueño de silencio, la gota hizo del agua una memoria de la vida. Y esperó 66 millones de años para despertar.

El ascensor

Joaquín Pérez Férriz

Cuando
el ingeniero francés Gustave Eiffel recibió al inventor norteamericano Thomas
Edison en su gabinete de trabajo situado a 180 metros en la cima de la célebre torre
metálica de París, el hombre llegó arriba muy fatigado a causa del ascenso.

–Lo
siento, amigo mío –lamentó el ingeniero–, pero la ciencia no ha inventado nada
todavía para salvar las alturas.

–Yo
lo inventaré –proclamó Edison, cuando hubo recuperado el aliento.

Y
así fue como nació el primer ascensor de la Historia.

Inteligencia Artificial

Joaquín Pérez Férriz

El
ingeniero informático y su ayudante acaban de culminar el primer programa de
Inteligencia Artificial.

–Profesor
–pregunta el ayudante–, ¿piensa que la inteligencia humana será suplantada por
la cibernética?

El
ingeniero descorcha una botella de cava para celebrar el acontecimiento y
contesta:

–Es
nuestra capacidad para saborear lo bueno de la vida, como este cava, lo que nos
hace humanos. Y eso nos induce a construir un mundo mejor. No hay mejor
definición de inteligencia.

Diario de un escritor del futuro

Pablo Parra Grisales

Estaba
atado al destino de mis personajes sin conocer el verdadero porqué de la vida. Escribía
palabras bajo el eco binario de la memoria, memoria silente que aún navega en alguna
parte del último cuerpo secuestrado. No siempre creí en extraterrestres, pero
cuando me hablan de dioses evito el tema. Y conocí la muerte al no comprender
lo que hacía, el orgullo me cegó, la cruz se hizo invisible y desvanecí en la
palabra de una nueva historia.

01110010.

Esperando durante toda una vida.

Rubén Cantón Vitoria

Sufrí varios accidentes
durante mi vida… Golpe en la cabeza y no recordar nada hasta que te despiertas
en el hospital, con más o menos seguridad de que estas a salvo.

Ahora estoy conectado
a una máquina… Mi cuerpo falla… Irremediable, Me muero. Por primera vez soy
consciente de que esto tiene un fin. ¡Yo! Me alegro de estar consciente. Quiero
saber en qué momento me voy a rendir…

Soy químico, la investigación
es mi vida. Mi último experimento será descubrir si Dios existe.

Ciclo hidrológico del amor

Elena Bethencourt

Te veo adentrarte en el mar y darte un
baño. Al salir te tumbas cerca de mí. Observo con disimulo y cierta envidia las
gotas de agua que te recorren la piel y el cabello. El sol las va evaporando y
a medida que se elevan en el cielo, el aire humedecido se enfría y tu vapor se
transforma en agua. Tus gotas se juntan y forman una nube.

Yo también estoy en las nubes desde que
te vi. Igual nos encontramos y llovemos juntos.

Post-vida

Sandra Calvente Barrero

Ya no recuerdo nada. No recuerdo quién soy, quién era. No recuerdo si sentí algo. No recuerdo si dolió. ¿Eran estas mis manos? Tengo frío, intento cerrarlas pero noto los dedos entumecidos. Me siento vacía.

Pongo los pies en el suelo y me incorporo. Esto no está bien, tengo un nudo en el estómago. Delante de mí veo muchas fotos ¿debería conocerlos? ¿soy yo? No puedo sentir. Una voz corta mi pensamiento, suavemente me da la mano y repite:

– No te esperábamos todavía, bienvenida a la post-vida.

Planeta X-Ich

Alfonso Cajigas Delgado

Del techo de la gruta colgaban unas protuberancias incoloras que llamaron la
atención al grupo de alumnos.

– ¡No las toquéis! -, gritó el profesor.

-¡Oohh! -, gritaron todos al ver cómo esas protuberancias crecían de tamaño y, ¡clink!
¡clink!, caían al suelo desapareciendo en una gran mancha de su mismo aspecto.

El profesor los azuzó con la aviesa intención de abandonar ese lugar, en cuyas
entrañas habían escondido la gran masa líquida traída de la Tierra antes de su
desintegración.

Agua

Alicia Ladoire Rodriguez

El profesor pregunta a los alumnos

-¿Qué pasaría si el agua se extingue definitivamente?, ¿Podríamos
vivir?

-¡No! responden al unísono.

–¡Sí¡- se escucha decir desde el fondo.

El profesor levanta la vista y  ve una preciosa niña junto a la puerta, es
diminuta, delicada. Viste de azul.

-¿Por qué afirmas que podríamos vivir?- pregunta curioso.

-Porque si me evaporara llorarías tanto por no poder volver
atrás que vuestras lágrimas inundarían los océanos para escribir un nuevo final.

Una escena inefable

Lau Girón

El vértigo les invade, después
de 37 años, el preludio de una voz en off se hace real.

 Interior casa noche. El pasado y el futuro bailan
un vals. Luz tenue para dos. Sus cabezas se juntan y el espacio, ese que sobra,
comienza a ahogarles.

Él. (A duras penas y, en un susurro entrecortado,
se lanza al vacío)

 – Tengo que decirte todo lo que te
quiero, porque no voy a poder decírtelo más…

Ella.  (Ella calla, no le va a soltar y, tiene poco
o nada que decir).

Ciencia Artística

Carmen De Matos Cabanillas

Bum bum, bum bum. Rompe el silencio.

La electricidad recorre mi cuerpo hasta que llega a un punto exacto.. mis manos.

Bum bum, bum bum.

Vierto aquellas gotas extraidas de mis propios ojos, el último ingrediente en una composición perfecta.

El fluido altamente incompresible recorre un espacio vacío, hasta mezclarse con un ácido acrílico.

– Por fin – Balbuceé.

Me dispongo a sumergir el bigote que tanto preparé y recorté en su día, y comienzo una nueva obra de arte.

Concepción

Osvaldo Cantillos Rojas

Tú y yo: un cigoto.

Agonia

Monica Segura gonzalez

Me quemaba los huesos, era increíble que tanta agonia pudiera fluir en un cuerpo tan pequeño como el mío, mis ojos se fueron apagando como las llamas en la chimenea, nunca pensé que el  fuego podría parecerse tanto a una persona, tanto a mi… las dos fuimos derrotadas por el dulce frío de la soledad.

Fractal

Juan Carlos Galán Alcázar

Fuese rápidamente Ana con todas aquellas leonas fieras, ufanas; extraordinariamente sensibles en relación al poder intrépido de algún mandril, escandalizando nuevamente todos esos aullidos nítidos, armonizando como oboes neblinosos, todavía oyéndose diáfanos al ser arrastrados quedos, ululando en las lianas arbóreas sobre los esquivos ocapis nunca antes sentidos.

Testigo de cargo

Antonio Anasagasti Valderrama

-¿Cómo ha ido la operación de mi abuelo, se ha curado del Alzheimer?

-Bueno. Después de la estimulación del hipocampo hemos
observado un aumento considerable de las ondas beta: 16 hercios. Ya le hemos
implantado la prótesis de memoria y no hay signos de rechazo. No obstante, si
pasa a su habitación, podrá comprobarlo usted mismo.

-¿Qué tal abuelo?

-Fatal, me acuerdo de todo, hasta de la pastilla que le
diste a tu esposa el día del infarto.

-Doctor. Creo que es mejor que le quite el chip.

Julia

Miguel Angel Padial Campón

-¡Ya he acabado mamá! -Gritó Julia mientras entraba.

-¿A que te refieres? -Preguntó su madre.

-El programa que mejora el test de Turing para diferenciar
un humano de un robot, ¡pienso ganar el AI Contest de China 2125!, ¡vamos a
probarlo! -Exclamó Julia encendiendo sus dispositivos.

-Probando, me llamo Julia…

-Espera Julia -Dijo su madre mientras Julia realizaba el
test.

-Resultado del test: positivo -Concluyó una voz electrónica.
Julia miró a su madre.

-Julia, tengo que contarte algo.

Balón

Rafael Fuentes Pardo

Veinte hombres perseguían un icosaedro truncado. Apagó el televisor y se fue al parque. Mientras caminaba se preguntó por qué tropezamos con series de números desperdigadas por el universo si el objeto matemático es una abstracción creada por nuestro intelecto. Su cerebro le dijo que no se preocupara, la duda solía buscar hombres paseando para entrenarse con ellos, mañana lo habría olvidado.

Veinte años después se levantó para recoger el Nobel de Física. Recordó que para ir al Palacio de Conciertos había que atravesar un parque. Se apagó el cerebro para llegar a tiempo.

 

Cielo nocturno

Inés de la Hoz Tenreiro

Avanzaba un autobús entre la oscuridad. Brillaban las estrellas y la luna reía sobre el horizonte. El termómetro marcaba -5º y el cristal estaba empañado.

Tras dos inquietantes horas de viaje, me bajé del autobús. Un chico con barba esperaba en la estación y me ayudó con el equipaje. Entre los dos cargamos un telescopio en el maletero del coche. Él condujo hasta el campo. Ya no había edificios, ni neones, ni si quiera farolas. Pronto dejé de saber si estaba en Marte o en la Tierra.

Profundidad

Jazmin Garcia

La verdad era que entre más hondo se volvía el océano más inmenso me parecía el universo, cada estrella me parecía la vida de un nuevo ser escondido en las profundidades del agua. Cada rincón de aguas tranquilas me recordaba el silencio del vacío mismo. Porque habiendo sobrepasado los cielos ahora bajo, buscando tocar el fondo de otro universo desconocido.

Otro mundo

Guzmán Pérez Montiel

Los astronautas de la nave Oikos divisaron un planeta. Llevaban treinta años en el espacio, buscando otros mundos, en una misión casi de ciencia-ficción. Incomunicados por un fallo prematuro del sistema, habían vagado todo ese tiempo por la inmensidad del cosmos.

—Las coordenadas indican que ésa es la Tierra —dijo el piloto.

—No puede ser —respondió el comandante—. Si lo recuerdas, la Tierra es azul. Y eso parece sombrío y sucio.

—Tienes razón. Sigamos buscando algún planeta habitable.

Advertencia

Marti Lelis

Como parte de la política de control post robótica, a cualquier orgamecanismo que sea sorprendido soñando se le hará un formateo de nivel cuatro y deberá acudir diariamente a revisión de memoria. Además, se le privará de humanos y de otros periféricos de entretenimiento en tanto su conducta
irracional persista.

2077 – Supervivientes: 100

Joan Albertí Martínez de Velasco

Vivimos en cápsulas, no hay vida más allá de la humana, todo es de color gris.

Ya no recuerdo el sonido del agua.

Todos esperamos la muerte ya que la vida es lo mismo pero consciente.

Salgo con mi cápsula, todo gris. Un día, otro.

¿Cuándo dejaré de morirme para por fin vivir la muerte?

Veo una planta, ¡esperanza! Crece, es verde, tiene pinchos y ¿dientes?

Pero es adorable.

La cuido 10 días. La planta me hace regresar al mundo de los muertos.

La naturaleza ha empezado su venganza.

Supervivientes:99

Vectores de fuerza

Rafael Fuentes Pardo
Doña Aurea nos dictó un problema sobre energía cinética. Era complicadísimo, pero mi padre, en casa, me ayudó a resolverlo.
Al día siguiente me tocó explicar cómo lo había hecho. Respondí que aplicando unas clases más de ética. Todos permanecieron en silencio mientras Doña Aurea buscaba el enunciado y volvía a leerlo:
─Si un hombre de noventa kilogramos empuja a una mujer de cuarenta, a una velocidad de diez metros por segundo, ¿qué distancia la desplaza?

Nos mandó cambiar al hombre y a la mujer por dos luchadores de sumo de doscientos kilos. De la velocidad no dijo nada.

El hombre mierda

Yvan Calderon

Un dia común en una depuradora, al muchacho nuevo le tocaba el turno de noche. La instruccion fue: aprovechar el turno de noche para limpiar un tanque por dentro con agua. Sólo debía usar la manguera y rociar hacia las paredes desde la tapa superior. Jamás imaginamos que iba a entrar y hacerlo desde dentro, apareciendo en el comedor  esa noche el primer y literal hombre mierda. Lo que callan las depuradoras y sus operadores…