Recopilación microrrelatos 2017

Tesoro

Leonor Isabel Cruz Rivero

 Un cofre de oro; en el cofre un frasco de diamante rosa; en
el frasco… dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.

La aventurera

Rosa María Mateos Ruiz

Nació a la semana del vertido,
con una aleta de más. Gracias a su mutación aprendió a nadar en todos los
estilos y se atrevió a iniciar la travesía aprovechando la crecida del río. Los
marineros la vieron nadar a la altura del faro, saltando las olas del mar como
una barracuda enloquecida. Entre los bancos de arena hallaron a la extraña trucha
envuelta en un abrazo de algas marinas. Al abrir su cuerpecillo apareció una
perla de nácar. Era el océano concentrado en el deseo de una aventurera

En busca del tesoro perdido

ISBELIA SARMIENTO MORALES

Y allí estaba, lleno de sudor y suciedad, arañando la tierra en busca de un poco de agua, mientras sentía que la vida se le escapaba.

 

Perfil bloqueado

Alfonso Cabello Herencia

El live video ya estaba en marcha, el corazón me latía al ritmo de
likes en Instagram. Todo iba bien, otro éxito seguro… o eso
parecía. Si ese perro no se hubiese cruzado en mi trayecto y no lo
hubiese apartado de una patada o simplemente, hubiera detenido la
transmisión en directo de todo lo que sucedía… La reacción de
mis seguidores no se hizo esperar. Treinta años, sin pareja, sin
trabajo. Esa era la realidad. La otra, la virtual, la del pulgares
arriba y corazones rojos, esa no volverá.

3.14159265359

César Augusto Montilla Jelambi
Mi obsesión por PI me hacía tener sueños de colores a la hora PI, cada
madrugada. En el último, un encuentro con una chica de zapatos rosa, tan pequeña
como un quark, provocó la implosión del universo. Al día siguiente fui a la
biblioteca (a la hora PI) y allí estaba. Según se decía era la mejor alumna de
Higgs (el padre del bosón), siguiéndole la pista a los hadrones. Súbitamente el
caos atómico me convirtió en leptón. Nueve meses después, a la hora PI,
nacieron trillizos…y fracción.

Millonarios

Belén Conde Durán

Desde
la ventana advierto que el papel que cae de los árboles se convierte en un
pegajoso amasijo que no logra afear un paisaje ya estropeado. La lluvia ácida
lo dota de una textura ideal para tapar grietas o rellenar sofás de los que ya
no se venden. Todos celebramos cuando billetes, en vez de hojas, comenzaron a
caer de los árboles. Pero ahora que la hierba es un recuerdo y los animales se
han extinguido, no conseguimos digerirlos en esta suerte de papilla sintética que
es nuestro sustento.

El viaje vital

Maria Soledad Romero

Miró por el espejo detrás solo arena y un sol denso que
mataba no tan lento, si aceleraba llegaría a tiempo, solo necesitaba cruzar ese
portal y ni los meteoritos, ni los perros hambrientos lo volverían a atacar. A
lo lejos diviso la gran entrada, sintió que respiraba de nuevo, cuando cruzó 2
hombres le esperaban, al bajar del camión con cara de enorme alivio estrecharon
su mano, – gracias cósmicas buen hombre – fue el saludo, abrió la válvula y los
dejo sacarla toda… toda el agua.

ELLA

Eladio González Mancilla
Existió una vez una raza que se alzó sobre dos extremidades, que exploró y descubrió hasta límites que sus primos lejanos de otras especies no podían concebir y dio siempre la mano a una fiel compañera que le brindaba la verdad del mundo poniéndolo a sus pies, esta se llamó primero magia, luego la adoraron como Gaia, más tarde fue perseguida, quemada en hogueras, guillotinada en plazas. Pero resurgió separándonos de creencias que nos cegarían ante la innovación. Hoy, la conocemos como ciencia.

Puerta trasera

Julio Alejandro Basualdo Miranda

Nos arrastrábamos camuflados, los drones sobrevolaban las
ruinas del progreso tratando de darnos caza, llego el momento de evolucionar como
seres humanos acabando con nuestra invención, estábamos a escaso tiempo y
espacio de fundir a la máquina reina. Tras tres lustros bajo su mandato la humanidad
está en peligro de extinción, somo el último atisbo de esperanza, la puerta trasera
era vulnerable, la abrimos y entramos, nos estaba esperando, caímos en su
trampa, en nuestra propia trampa.

El despertar de la bestia

Jose Ignacio Sánchez Sánchez

Minutos
antes de aterrizar aún no se percibía que allí hubiera un
emplazamiento. Apenas se percibían los límites entre bosque y las
estructuras de ligeras que habían levantado la noche anterior. Me
pregunté: ¿cómo es posible?

Y
es que el equilibrio, no ya solo energético sino puramente estético
era en una cuestión de vida o muerte. Se vaticinaba el despertar de
la bestia, y eso se traducía en un delicado cuidado en cada
movimiento. La operación requería un grado máximo de coordinación.

Artificios

Mónica Druetta

Artificios

Macedonio Flores había nacido sin sombra
y, había ido hasta el desierto para conseguir una. Había sido su abuela la que
había sentenciado −un hombre sin sombra, es un hombre sin alma−.

Una noche encontró a Pablo Ortiz, un
artista acongojado, que  había logrado pintársela.
Feliz, fue a mostrársela  a su abuela,
pero ella movió la cabeza con pena.

Desde entonces se lo ve caminando triste,
hablándole a esa alma melancólica, intentando convencerla de que la vida es
hermosa.

La mano del robot

Belén Conde Durán

Firme,
inflexible, confiable. Pero también fría y sin vida.

Sin
acostumbrarme todavía al apretón de su mano, trepo hasta sus ojos, que me miran
inexpresivos.

“No
tengas miedo de mí, humana. Estoy aquí para ayudarte”, me dice.

Sus
palabras vienen cargadas de promesas, pero su aura, casi ausente, no me
transmite nada.

Los
asistentes sociales me aseguraron que podría ayudarme a subir las escaleras y a
bañarme, pero…no termino de convencerme.

El planeta azul

ISBELIA SARMIENTO MORALES

Rob se encuentra observando a un planeta azul, que ha despertado su interés por su belleza y mientras tanto, en la Tierra, los hombres destruyen todo el ecosistema para ganar más dinero sin importarles nada…

 

Estéril

Jonathan Jesús García Palma

David discutió con su esposa. Fue al jardín y miró al cielo.

No había entidad más allá: él era un androide.

Cuando conoció a Aurora, ambos se estremecieron. Contrajeron matrimonio,
pero él no quería ser padre de un ser distinto.

Sufría, se cuestionaba. Recordó las palabras de ella: «Existen
dos tipos de esterilidad: la física y la mental».

Ambos fueron observados incesantemente. Admiración o disgusto. Él mostró
al mundo a su primogénito. Diferente, semejante. Eligió ser feliz. Y lo era.

Energía

José Ignacio Sánchez Sánchez

De pronto lo entendió. Aplicando algunas de las mejores ideas de su
colega de profesión a sus propias ideas la potencia se multiplicaba.
Los cálculos se disparaban. Ahora solo necesitaban conseguir la
financiación necesaria. Décadas después, reflexionaba adormecido
por las pastillas que calmaban su dolor articular: transformé
mi energía en proyectos que aun siguen evolucionando.

Paciencia

Jose Ignacio Sánchez Sánchez

La tecnología social resultó ser clave para la credibilidad de un
proyecto antropológico de tal magnitud. Se puso de moda la
innovación entendida como sacar la excelencia del presente.
Afloraron multitud de ideas creativas por doquier, la mayoría de
ellas ansiosas de fama. En las décadas posteriores quedó clara la
solidez de la palabra paciencia. Finalmente, los planteamientos que
miraron más lejos, se asentaron mediante complejas prácticas,
aparentemente caóticas, pero sutilmente entrelazas.

Conflico intergaláctico

Agustín Andrés Zabala Vila

–Mientras más remota es una galaxia, más veloz aparenta
alejarse.

–¿Qué sucedería si la distancia fuera inmensa?

–En un caso de tal magnitud sería tan remota que
sobrepasaría la velocidad de la luz.

–Pero y si la velocidad de la luz es nuestro límite dicha
galaxia iría más aceleradamente que nosotros. ¿Nunca captaríamos rayos de luz de
la misma?

–Nunca, éstas quedan vagando por el espacio hasta debilitarse
y perecer, de igual modo sucedería con nosotros si quisiéramos ir.

Siente la naturaleza

Sara Cives Negreira

En la noche estrellada,
atrévete a caminar descalza.

Corre por el campo, verde,
delicado y hermoso.

Siente la fuerza que desprende la tierra.

Siente el poder que te hace tenerla.

Inundada de fuerza.

Patricia González García
Cuando la angustia me inundó, fui al monte a meditar,
mis problemas eran tan grandes y fuertes como la roca que se postraba ante mi
dentro de aquella cueva fría y con goteras.
Sacudí con fuerza, pero mis problemas, como la roca;
sin un rasguño…me rendí,
y al tiempo volví a la cueva a recordarme lo pesados que eran mis tormentos,
pero…¡sorpresa!, gota a gota, el agua había partido la roca en dos.
Y yo, que soy 65% gotas, todavía me cuestiono mi fuerza.

Poemas de amor

ISBELIA SARMIENTO MORALES

Todo funciona automáticamente, en este siglo 55. Los visitantes de otros planetas vienen en busca de tesoros escondidos y con maquinaria sofisticada penetran en la tierra y a muchos metros de una ciudad que exisitó en el siglo 21 encuentra algo nunca visto por ellos, un cuaderno donde se acumulan más de 500 poemas de amor, escritos por alguien cuyas iniciales son I.S.M.

 

Mensajes

Ángel Saiz Mora

Sin motivos para vivir,
el andar cansino le condujo al borde de un puente. A sus pies, el vacío.

Su móvil vibró, La señal de
wasap se repetía. Su madre, primos, antiguos amigos del colegio, hasta el
fontanero, todos le saludaban. Vio su nombre escrito muchas veces.

Emocionado, regresó sobre
sus pasos.

Tras detectar su crítico estado
de ánimo, se habían activado mensajes ficticios de sus contactos de forma
automática. Otro éxito del nuevo teléfono inteligente y la aplicación antisuicidio.

 

La sed

Inocencio Javier Hernández Pérez

La sed es la forma más brutal de la nostalgia, pues somos almas acuáticas flotando en cuerpos de barro; dijo el pescador, recogiendo sobrecogido, las escamas de una sirena varada en el Mar Muerto.

Soneto a WASAP

Alfonso Cabello Herencia

Una vida sin wasap es posible

a fe mía debería ser cierto

más o no lo intento con acierto

o la alternativa es horrible

Me mandas un mensaje inservible

a la conexión no estoy abierto

yo ya se que no soy ningún experto

mas el wifi está inaccesible

A mi cuenta ya estoy conectado

no era mi culpa, eran los datos

que yo no respondiese tu privado

Qué le pasa a los enamorados

ya no cantan versos llenos de amor

ya no pasean juntos abrazados

Un detalle sin importancia

Álvaro Navarro García

Observó las ramas del árbol meciéndose con la brisa, mientras
los últimos rayos de sol hacían brillar las hojas. Estiró el brazo y acarició
lentamente el tronco con la punta de los dedos. A continuación, se retiró las
gafas con un gesto mecánico.

            ⎯ Debes revisar el tacto del tronco —dijo la supervisora mientras dejaba las
gafas VR en la mesa y comenzaba a quitarse los guantes—. No era tan suave.

            — Nuestro público objetivo son menores de treinta —replicó el técnico—. No lo notarán.