Microrrelatos 2015

Idas y vueltas

San Pedro me mira y me dice que espere. La sala de espera está repleta desde el último cataclismo y hay gente sentada hasta en las escaleras.
-Si no hay lugar en el cielo, puede mandarme al infierno- le grito sobreponiéndome al barullo.
-También está saturado.
-Bueno, regréseme a la Tierra. Al fin y al cabo ahí abundan las sucursales.
En ese momento abro los ojos. La tierra tiembla y el cielo parece estar ardiendo. Un hombre se aleja de mí y se limpia con la manga ensangrentada el rostro. Esbozo una sonrisa. ¡Otra vez vivo!

Circular 4

Sólo consentí en Anna eso de que en esa sala, el tiempo juega extrañas trampas, la mayoría de las veces volviéndose un círculo. Luego abandoné su cama, presuroso. Supe por el reflejo de un espejo junto a la puerta trasera, que mientras la dejaba, por la delantera entrábamos tomados de la mano.

Circular 1

Debíamos validar la principal teoría sobre la extinción del Neanderthal.
De modo que viajamos al pasado a comprobarlo.
Notamos tarde nuestro error de cálculo, habíamos llegado muy tarde. Pocos quedaban de ellos.
Armamos nuestro campamento demasiado cerca, necesitábamos trabajar rápido.
Todo parecía indicar que la teoría era acertada. El Neanderthal había sido aniquilado por el Homo Sapiens. Grandes lauros nos esperaban al regresar a nuestro tiempo.
Justo al final, demostrando una inteligencia incalculada, fuimos atacados por los pocos que quedaban. Se habían organizado, y utilizaban tácticas que nunca hubiéramos previsto.
Tuvimos que matarlos a todos.
Luego regresamos.

Mucho más

Con solo sumergir parte de su dedo índice ya pudo calmar el arrojo de sus ansias. Ni siquiera se había desprendido del guante derecho de su traje espacial y esa sensación, estaba claro, no la había tenido cuando la mañana anterior, en la estación, introdujo su mano desnuda en el lavabo para iniciar el afeitado. Si alguna vez había dudado de las propiedades de esas que para llamar la atención de los consumidores se denominan aguas termales, éstas, con toda la fibra de última generación de por medio, poseían todo aquello y mucho más de lo que realmente esperaba encontrar.

Jarabe de estrellas

Sebastián es un científico despierto y atento, desde pequeño su corazón le decía que las preguntas difíciles tenían respuestas fáciles.
Ayer vio un documental que le encendió la bombilla, la formación de las bellísimas estrellas del hielo según la música, ¡la respuesta que estaba buscando!
Si el 70% de nosotros somos agua y a los invasores que nos enferman les encanta nuestro medio, poner una estrella en cada una de nuestras células como centinela y corazón de vida.
Sebastián catalogó en el laboratorio las diferentes formaciones con la música, para poder dar a cada persona enferma su jarabe de estrella.
 

sideral

Pronto enviaremos la sonda espacial sidereum allá arriba, allá arriba donde pensamos nada existe, donde prestamos nuestra esperanza en la búsqueda de algo más importante. Porque aún somos pioneros de lo desconocido, porque confiamos en nuestra habilidad de perseguir lo imposible, porque encerramos esos momentos en el aplauso de nuestra generación, esos momentos donde nos atrevimos a mirar al cielo y romper los paradigmas para alcanzar las estrellas; para dar un nombre a lo ignorado y sentirnos cerca de despertar las memorias en ese destino que yace sobre nosotros.

Todavía no, Albert

Si Einstein levantara la cabeza estaría decepcionado al descubrir que aún seguimos sin estar seguros de la infinitud del universo, pero que seguimos estando seguros de que la estupidez humana no tiene límites.

Nota en la nevera

Cariño,
Sabía que en un momento u otro pasarías por la nevera. Si lees esto es probable que no nos volvamos a ver. Ahora que por fin he podido permitirme viajar al futuro y volver al presente, preferiría no haberlo hecho, ya no puedo quedarme aquí. Creo que viajaré al pasado y me quedaré allí, viviendo de nuevo lo ya vivido, sintiendo lo que de otra manera ya no sentiría. He dejado un plato de lentejas descongelando en la nevera para que puedas comer.
Te quise,
Charo.

Esperanza artificial

—N23, prepárame un té, por favor.
—Sí, señor.
Llené un cazo con agua y lo puse a hervir. Mis dedos metálicos repiqueteaban contra el mármol, matando el tiempo. Pequeñas burbujas empezaron a brotar. Cuando el agua estuvo lista la vertí en una taza. Observé cómo el líquido fluía y una idea, terrible y poderosa, me abordó inesperadamente. Los humanos la llamaban fuente de vida. Sin pensarlo dos veces, saqué un tubo de ensayo de mi cinturón y lo rellené. Mi corazón metálico repiqueteaba en mi interior, haciendo volar mi imaginación artificial. Si la estudiase, quizá… Quizá podría…

Punto de Observación

— ¿Cuál es la principal diferencia entre un hombre y un dios?– pregunté al científico.
Apenas dudó un segundo y me respondió:
— El punto de observación.
Me mostró una caja transparente y me pidió que observara los movimientos de la mosca allí encerrada.
— Puedes verlo todo, ¿verdad? Nada se escapa a tu control. Eres dios de este suceso y hombre que en otra caja está encerrado

Albuferas y humedales

La guerra esta planteada, ya es urgente movilizar a todos y si podemos que nos acompañe el humano. Sabemos que él es quien va a tomar la determinación de si vivimos o morimos. Pero lo saben ellos?
Así se expresó el sapo sabio y todos asintieron. El perro que no era originario de allí, dijo: Yo tengo buena comunicación con el hombre y salió corriendo. Los demás incrédulos y fatalistas se quedaron petrificados. El volvió con miles de jóvenes y niños dispuestos a defender los humedales de América del Sur.
El sapo satisfecho dijo: ahora sí, con educación lo conseguiremos, empecemos por los niños. El futuro es nuestro.

La travesía

Nació en la corona de una estrella, entre el plasma voluble. Atravesó en la fría soledad del vacío distancias inconmensurables. De todos los planetas, asteroides, nebulosas posibles cayó en el orbe azul, donde se vio sometido a un caos de reflexiones y difracciones entre gotas de agua que caían. No fue luz hasta que, en la hora de su muerte, vivió en tus ojos.

Biopsia

Sólo se supo entonces, cuando ya no había flores ni alegría:
La raza humana sobre la Tierra era un cáncer de piel.

Desde el asteroide

―¡Desde acá se ve tu planeta! ―me dijo MactriNiltus2 en la cima del asteroide.
―¿Y qué apariencia tiene? ―le grité yo desinteresado, tumbado sobre el aerodeslizador.
―Café y gris, irregular… como un bollo de mier… ―me contestó con una carcajada estruendosa que no le dejó de terminar la frase. ―Eres un mentiroso, ¿no era hermoso, lleno de vida, de agua, de animales y que de lejos se veía verde y azul?
―¡Y yo qué voy a saber! Eso era lo que decía mi abuela, que le contaba la de ella… a lo mejor estaban locas las viejas.

Volveré

En un año estaré aquí, pero no me veras. Estoy haciendo lo imposible para que me recuerdes como soy ahora. Volveré del espacio con cincuenta años más, soy Papá, cuando oigas esto ya me habré cruzado contigo. ¿No lo recuerdas? Estoy en todos los carteles publicitarios de la Navidad.

Papá Noel

Papel mojado

Se levantó un día de la mesa con la tez blanca a causa de su descubrimiento. Llevaba varios meses pensando y repensando el proyecto que llevaba entre manos. Pretendía unir las fibras del papel con un tejido sintético y así crear una tela capaz de romperse cuando se mojara y a la vez lo bastante resistente para que la fibra aguantara, así se conseguiría un efecto colador, útil para ser utilizado en filtros y otros tipos de tapaderas.
Lo que no sabía es que con el tiempo su proyecto sería revolucionario, había descubierto el papel del futuro.

Mojado sobre silencio

Durante el embarazo no dejé de recibir felicitaciones tanto de gente en el colegio al que voy, como en el restaurante de la familia. Sin embargo, cuando nació Joaquín, nadie volvió a mencionar el tema. Algo raro había pasado. Lo sé porque logré esconderme el día del parto. Fue en casa. No vi sangre y eso fue extraño. Y tras caer mucha agua al piso y escuchar un sonido similar al de unas cachetadas, algo gris se batía de un lado a otro. Mi padre, entonces, veloz, lo envolvió entre toallas y finalmente se lo escuchó llorar sobre el silencio.

La memoria y los sueños

Mi hermano perdía su memoria a corto plazo cada cierto periodo. No olvidaba andar bicicleta, usar los cubiertos para comer o el pañuelo para sonarse, sin embargo no podía seguir el hilo de una conversación, oír atentamente una cátedra o ver una película. Un día decidí examinarlo mientras dormía. Mi hermano estaba con los ojos abiertos, su actividad ocular y cerebral parecía más activa que en la vigilia. Súbitamente se despertó y tuvimos la conversación más larga de nuestras vidas; me confesó ser un detective de sueños y cuando volvía de sus investigaciones no podía recordar nada.

Un recurso que da la vida

El pequeño se dispuso a dibujar un ser humano. Como en el cole había oído que un 85% de nuestro cuerpo es agua, decidió representarlo. Pero su cera azul se había esfumado. Entonces optó por dibujar la Tierra, su planeta. Pero claro, ¿qué pasa con los ríos, los mares y los océanos? Suspiró, no podría darle vida a sus bocetos.
Moraleja: nunca agotes el color azul que te da la vida.

Se siente

Colgó el móvil y se zambulló desde su yate para celebrar lo fácil que le había resultado el último soborno. Sí, sonrió cínicamente, tenía que admitir que los principios no estaban hechos para él. De inmediato se hundió como si fuera de plomo, mientras Arquímedes se encogía de hombros.

Visitando a una musa

Neil seguía observando la Luna, le encantaba tener que modificar constantemente su pequeño telescopio de aficionado.
―¡Papa! ¿Te has fijado que rápido se mueve?
―Claro Neil, ni te imaginas a qué velocidad se mueve en realidad.
Neil sonreía al recordar aquella noche de verano en su balcón, con su padre, observando ese astro que inspira a poetas, mueve océanos y se le atribuye comportamientos místicos en los seres vivos. Mientras, en Houston se escuchaba:
«Un pequeño paso para el hombre, un enorme salto para la humanidad»

Sed

Apenas percibe los cuchicheos que desprenden las bocas, congeladas en una mueca de resignación, de los adultos que le atan a la silla y preparan los últimos detalles de su traje de manera cuidadosa. Brotan los ojos de tristeza y fluyen los susurros de cosas que nunca entendería, «se acabó», y la compuerta que se cierra. La esperanza de que llegue sano y salvo al planeta rojizo sobrevuela la habitación, mientras tanto, alguien piensa que el sol abrasa cada vez más.

«El siguiente, por favor».


La región húmeda estaba controlada por los agentes de ojos abiertos. Medían el consumo de agua, a través de un chip incrustado debajo de una oreja. Era una especie de calibrador que mostraba en el trascurso del día la cantidad de agua utilizada en la ducha o las veces que había tomado una persona el preciado líquido. De esta forma, al pasar por ciertos censores instalados en la ciudad se detectaba y se pagaba un valor.

La ciudad estaba quedando sin agua, y las máquinas eran el futuro para controlar semejante vejamen. Los periódicos publicaban clasificados para discutir del tema.

Armas

Esos seres cuyo motor es la total aniquilación ya han creado la sombra corruptora, el rayo licuefactivo, la bomba horadadora, el fuego que consume las piedras… Hoy, orgullosos y más cerca que nunca de su objetivo final, presentan su última creación: el ser humano.

El Sol quiere crecer

El Sol envidiaba a las otras estrellas de la galaxia; se sentía pequeño e insignificante. Un día pidió un deseo: “¡Ojalá fuera más grande que mis primas lejanas!”.
Absorto en sus pensamientos durante largo tiempo, no se dio cuenta de cuánto fue fusionándose su hidrógeno y creciendo su cuerpo, hasta que llegó a ser una gigante roja. Su nueva imagen le hizo sentirse seguro y, con el tiempo, se volvió arrogante. Acabó despreciando a las otras estrellas. Tanto desprestigió a otros astros que no se percató de que fue cambiando. Acabó siendo pequeña, blanca y brillante; era una enana blanca.