Microrrelatos 2015
Todo en la máquina
Cuando “Save” terminaba su titánica tarea, surgió un error.
La gigantesca máquina había barrido el planeta entero con radiofrecuencias, buscando conocer todos los elementos que componían al mundo natural y sus relaciones.
El problema, fue la existencia de “datos faltantes” en el entramado natural. Puntos en blanco, ausencias de causalidad y toda clase de conexiones fantasma.
Ante la imposibilidad de encontrar la solución, se ordenó al aparato que diseñara por sí mismo un programa capaz de cubrir estos huecos
Hecho aquello, lentamente, como intentando por primera vez condensar la infinita complejidad del pensamiento en burdas palabras, la máquina habló.
E=MC2
Y entonces el aficionado vio el resultado de su experimento, lo último que cualquier ser vivo vería por millones de años.
Pudo mas la sed
La tierra, seca y estéril, se resquebraja, incapaz de volver a engendrar vida.
Cuando el agua se tornó veneno, la nefasta profecía se hizo en realidad. Aquel que fuera un día el líquido más preciado, hoy podía ser tan solo el combustible que, con un chorro vaporoso, disparaba las últimas naves fuera de la atmósfera del planeta.
Los responsables del desastre no existen ya hace siglos, pero su obra perdura, condenando a la humanidad al exilio.
Atrás solo queda una cáscara, vacía y triste, de lo que alguna vez fue un oasis en el cosmos.
La vida en la Tierra
“La probeta se balanceaba a manos del provocativo anciano que sin pudor se disponía a desbaratar el nuevo descubrimiento de mi tataratatarabuelo. -Qué pasaría si… -dijo mientras vertía su contenido en un tanque cuyo contenido generaría la progresiva desaparición de todo cuanto se conocía en la tierra. -¡Nooo! -fue cuanto alcanzó a decir nuestro salvador.
Solo unos pocos elegidos pudieron reconstruir la vidada aquí en la luna, gracias al famoso líquido…»
-¡Patrañas! -interrumpió uno de los chicos-. Mi padre dice que nunca hubo tal tierra.
-¡Está en las escrituras, muchacho!
-Nadie cree esas cosas…
Si es agua, estamos salvados
Discurría por la cubierta con una trayectoria errática que hizo rechinar dientes y articulaciones de la ya hastiada tripulación.
¡Era hora!, pareció murmurar alguien en mandarín.
Doce ojos se entornaron al tiempo para enfocar la tornasolada esperanza que culebreaba ante ellos, absortos, recordando quizá las noticias sobre el imprevisible fracaso de las plantas purificadoras de lágrimas, la ineficacia del acelerador de partículas, el desgraciado accidente en la ambiciosa planta de generación hídrica rusa.
Apenas pudo imaginarse aquella ligera exhalación cuando los sensores fijaron la muestra, preservada automáticamente en sucesivas atmósferas protectoras.
Pronto lo sabrían.
El elixir de la vida
Buscaba desesperadamente el elixir de la vida.
Mezcló con ansiedad todos los elementos químicos, pero se dio cuenta que le faltaba uno. Este, se hallaba únicamente en un lugar desértico de África.
En el lugar indicado, busco infructuosamente por varios días, hasta quedarse sin provisiones. Sin mas fuerzas para regresar, camino sin sentido. Hasta que al final se encontró providencialmente con un arroyo de agua dulce, y esta le salvó la vida.
Finalmente, lo había encontrado.
El ciclo del agua
El mar se había convertido en nuestro ecosistema favorito para vivir. Entre tantas gotas había encontrado el amor. Éramos felices.
Un día, el sol me abrasó y sentí que mi cuerpo ya no era líquido. Me había evaporado y me elevaba hacia el cielo dejando en el mar a mi amada gota. El viento me empujó hacia arriba. Allí empecé a tener frío y me junté con otras gotas. Así, formamos las nubes.
Una mañana el aire nos agitó y las nubes colisionamos. En un choque escapé. Estaba precipitándome hacia el mar en forma de gota. De lejos pude ver a mi amada esperándome.
AMALGAMA
Ellos querían estar juntos, se habían visto otras veces en el laboratorio, pero nunca les dejaban solos y cada vez que se encontraban cerca el uno del otro, había algo en medio de los dos para que no se tocasen. Eran de diferentes grupos y uno de ellos era un poco travieso cuando se encontraba con otros metales. Quizás por eso al oro le atraía tanto el mercurio. Pasaron muchos días, pero al final en un pequeño descuido “¡zas!”. El oro comenzó a sentir como se disolvía en el mercurio, pasando los dos a ser uno solo como habían soñado.
ESTRELLA
Estrella miraba contenta recordando con alegría aquellos miles de años que se divirtió cuando creció, vistiendo sus mejores galas de color rojizo y brillando en el firmamento más de lo que había hecho cuando acababa de nacer. Ahora recuerda todos aquellos acontecimientos y cambios en su vida. Ella ya no es roja, ni brilla tanto como antes y aunque tiene un tamaño más pequeño, mientras su luz siga latiendo, en silencio observará la inmensidad del universo.
El miedo
Me arrastraron hasta la cueva con empujones y chillidos. El hechicero cogió unas ramas, unas piedras y al frotarlas brotó del suelo un espíritu que era de los colores del disco que vemos sobre nuestras cabezas, gruñeron y se dieron golpes de alegría entre ellos, todavía no estaban inventadas las palabras. Intenté agarrar al espíritu, imposible, se escurría, bailaba, grité cuando me mordió la mano, ellos más golpes y gruñidos. Vi al anciano del clan, se cruzaron nuestras miradas y pensamientos, «han sido capaces de traer la luz a nuestra cueva, qué será lo siguiente», en sus ojos había ilusión…y miedo.
El diamante de Turismo
Y un día, el hermano olvidado de la familia Ciencia, creció y empezó a descubrir el mundo de los humanos, y se sorprendió por tal maravilla, que le fue legada en su infancia.
“Turismo”, como le habían puesto los dioses, rompió accidentalmente el diamante de su cumpleaños, liberando toda la belleza acumulada de siglos: naturaleza, cultura, ocio, pasión y experiencias.
Todo, descansaba dentro del diamante, ese mismo que yacía destrozado en el suelo, y que había liberado el tesoro más puro del ser humano “Su libertad”. Turismo, sin quererlo, ya se podía jactar de llevar el apellido “Ciencia”.
Fantasmas
Esa estrella que observamos ya no existe. Llega su luz pero hace rato desapareció. Lo mismo pasa con nuestro sol, con nuestro mundo, con todos nosotros. En otro punto del universo ya no existimos. Solo queda la ilusión de que una vez estuvimos aquí.
Conflicto temporal
La distorsión espacio-temporal no pasó desapercibida al hombre que trabajaba con afán sobre la mesa. Hizo girar su silla para encontrar su proyecto en manos ajenas. No pudo contener su emoción.
– ¡Funciona!
– Si. – El desconocido alzó su brazo, mostrando una pistola, y disparó. – Y ahora es mía. – Se puso en guardia, mirando en todas direcciones.
Se sucedieron varias distorsiones en el espacio-tiempo y en el laboratorio se prolongó un intenso tiroteo, donde no cesaban de aparecer nuevos contendientes.
La superviviente, malherida, agarró la máquina del tiempo con rapidez y desapareció. Ahora, la historia le pertenecía.
BI-KYKLOS
A ti, niña pequeña que anhelas montar en bicicleta, no te preocupa saber quién fue
aquel gurú del equilibrio que osó mutar los pies por ruedas, a lomos de una intuición de posteridad valiente.
¿Qué revelación divina, casi, le hizo ver posible viajar sobre dos puntos sin otro apoyo que el aire y la endolinfa flotando dentro de los canales semicirculares de nuestro oído interno? Ni tú ni él entendíais de giróscopos, momento angular o fuerzas centrífugas pero, ¿acaso hay medio más limpio y eficaz para llegar?
Mujer niña alegre en bicicleta, tú eres futuro cierto de este planeta.
EL ASTRONAUTA
El astronauta dio un pequeño paso y se detuvo. Miró hacia el ocaso, un poco por encima del horizonte… allí estaba, flotando en el negro vacío del Universo, el pequeño y frágil planeta azul del que provenía; y al astronauta le pareció estar viendo un globo de feria escapado desde las manos de un niño, una moneda lanzada al aire del cosmos, recordando a los humanos de dónde venían, pero sin concederles la respuesta de adónde iban.
De regreso a la nave el astronauta se quitó el traje espacial, se acostó en la cama… y despertó.
NO NOS GUSTAN LAS FORASTERAS
Tenía mala pinta y allí nadie la conocíamos. ¿De dónde vienes forastera? – alguien le preguntó entre la provocación y la desconfianza. «Acabo de llegar a Hepática. Vengo de dejar a unas amigas en Páncreas City y a otras en el aeropuerto de Laringe, pero en realidad nací al sur de la Región Lumbar». El leucocito se quedó blanco y, aunque activó el protocolo de seguridad enseguida, como todas estábamos al tanto de su leyenda negra, sabíamos que poco o nada se podía hacer para frenar a Metástasis.
Permutando
La revelación
Doscientos años antes de que Isaac Newton la formulara, un taíno anónimo consiguió resolver la ley de gravitación universal. Lo hizo de pronto, tumbado bajo un árbol, al sentir un impacto repentino sobre su cabeza. No sobrevivió, sin embargo, para contarlo. Por desgracia en aquella pequeña isla del Caribe sólo había cocoteros
¿Qué soy?
Eres incapaz de verme a pesar de que mis acciones son claramente visibles.
Lo absorbo todo sin importarme cuanto destruya a mi alrededor.
Distorsiono la luz de los demás con mi sola presencia.
No, no soy un agujero negro, me llamo codicia y vivo dentro de ti.
Opacado
Una burbuja se encontró con una gota de agua, y ésta dijo en tono de burla:
– Cómo se siente que te contaminen con humo de refinerías, fabricas y vehículos?
-El contaminado se ríe del impuro -replicó la burbuja.
La gota sin entender sus palabras, siguió su camino, se evaporó y días después volvió a caer en el mar, pero tuvo la mala fortuna de que allí había ocurrido un derrame. Miro al cielo y gritó con todas sus fuerzas:
– Aire, me seguiré riendo de ti, sino mi tristeza me opacaría aun más de lo que ya estoy.
ELLAS
Molestan, allí también. Olvidadas en el salpicadero.
Curiosa la relación que establecemos con algunos objetos. Siempre había sentido especial antipatía por lo que representaban. Me molestaba la altanería con la que nos miraban las niñas del colegio de monjas en cuyos lóbulos lucían esos brillantes adornos.
Ahora, diminutas, brillan contra la oscuridad, mientras la aspiradora de la gasolinera empieza a rugir en un frenesí, cual agujero negro que atrae lo que está en su radio de acción. A saber a qué dimensión irán, si formarán parte de ese mar primigenio del que nunca debieron salir.
EL ALQUIMISTA
Petrus, el alquimista observaba incrédulo: oro puro, obtenido del agua. Sin embargo, algo le preocupaba
– Erik, toda esta agua… ¿de dónde sale?
– Del río, maestro. La utilizamos y la devolvemos a la corriente
– ¿El río que pasa por el pueblo?
– Sí, maestro…
– ¿Cuántos han muerto ya?
– Algunos ancianos, pero…
– Destruye ahora mismo las máquinas y mañana le prendes fuego al taller.
– ¡Maestro, se trata de oro…!
– Ni todo el oro del mundo paga una vida humana, además…no me interesa fabricar oro si luego no tengo a quien venderlo.
HIERRO 3
Ella.
Ella cae.
Ella cae sobre mí.
Trasparente, inocente,
aparentemente inocua cae sobre mí.
Dándome su oxigeno, su vida, me abraza,
me envuelve y sin darme cuenta me asfixia.
Me carcome, me oxida, me degrada, me rompe.
Me arranca, me extirpa mi esencia. Quedo pobre.
Me siento pobre. Sin poderlo evitar he cambiado.
Mi dureza es ahora debilidad. No tengo fuerza.
Mi brillo se desvanece, desaparece, se va.
Y sin más opción, mi gris ya no es gris,
y anaranjado, me dejo caer
y me rompo.
EL REINO SUICIDA
Había una vez un planeta en el que coexistían diversos reinos. Aunque todos eran felices, la especie humana se empecinaba en transformarlo, provocando una gran contaminación, sequía, eliminación de la biodiversidad, cambio climático..
Al hombre no le importaban los demás mundos unicelulares y pluricelulares, por eso ignoraba a sus congéneres. Sin embargo éstos, podrían ser fundamentales en la salvación del planeta: los microorganismos mitigarían las emisiones de gases efecto invernadero, los hongos impedirían la desertización de muchas zonas, los árboles enfriarían la temperatura de manera natural..
Esa falta de conciencia conducía a un viaje sin retorno.
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