Microrrelatos 2015

Bomba climática

Todos los países anunciaron su presencia en el congreso. Él tenía todo listo para las disertaciones.
Su proyecto de la máquina que permitiría capturar y almacenar CO2 bajo tierra para evitar el efecto invernadero era óptimo. Le preocupaba el costo y debía convencer para lograrlo.
En las últimas investigaciones comprobó que el deshielo del permafrost era incesante y la liberación del CO2 una consecuencia fatal.
La conclusión alarmante fue que era un loco pesimista. Ya era tarde la bomba climática iba a detonar.
El centro de convenciones fue el primero en desaparecer por el corrimiento de la tierra.

La lupa

Una mañana, descubrí una colonia de hormigas en el patio trasero de mi casa. Esperé que el Sol despuntara; luego ajusté la posición de la lupa para que manase un punto pequeño de luz en el suelo. En segundos, las hormigas huían despavoridas. Muchas víctimas se retorcían y expiraban. Más tarde relaté el suceso mi madre, pero ella me reprendió. En ese momento, pensé que ella aniquilaba a muchos insectos en sus paseos matutinos por las aceras del barrio y en los recorridos con su Chevrolet Spark, pero preferí no responderle a mi madre y me quedé en silencio.

¡Comenzó el espectáculo!

¡Comenzó el espectáculo!
Desde que sentí el chupinazo me planté a una distancia prudencial
para poder contemplar el imponente aparato pirotécnico.
Sobrecogedor.

Ahora sí, último petardo.
Se dan por finalizados los fuegos artificiales.
Han sido más largos de lo que esperaba.

Imponente es también el escenario resultante.
Esta noche toca limpiar la cocina a fondo y repasar algunos temas de química:
el agua y el aceite, sus diferentes puntos de ebullición y estructuras moleculares, algo de polaridad,…

¡Sólo quería freír un huevo!
¿Por qué en la receta no decía que se secara previamente la sartén?

Matemática aplicada

Cinco encuentros, cuatro copas, tres besos, dos palabras y un clímax. Entonces los planetas se alinearon en ecuación perfecta, y él se convirtió en el centro de su universo.
Una promesa, dos anillos, tres hermanos mayores, cuatro meses juntos y cinco comidas familiares. Entonces él supo que acabaría dejándola.
Para que luego digan que la vida no es una ciencia exacta.

Aproximación de vectores

Tanto se acercaron nuestras vidas que nos cruzamos en un punto. Ondulé mi cuerpo sobre el tuyo, e hice recta la curva de tu ingenio. Cuando, nueve meses después, mi vientre es una circunferencia perfecta, tú te sales por la tangente.

Movimiento circular

En el instituto fui la chica más popular. Guapa, sexy, carismática. Él, sin embargo, era el típico empollón. El único motivo por el que me acerqué fue porque lo necesitaba para superar el examen de física. Aprobé, así que continué aprovechándome de él. Un día, su actitud cambió. Cada vez me costaba más conseguir su atención o encontrarle por los pasillos. Me hacía dar vueltas a su alrededor. Me mareaba.
No entiendo cómo acabamos casándonos. Es un sinsentido. Claro que, como dice él, nunca entendí tampoco aquello de la fuerza centrípeta, por mucho que me la explicara.

Armonía

Cuando llegamos a casa del abuelo, lo encontramos ojeando sus libros de ciencia. Papá le mostró entusiasmado la bombilla en la que llevaba tanto tiempo trabajando. Una maravilla que jamás agotaría su capacidad de dar luz. Con veneración, la colocaron en la lámpara y la encendieron. Ambos ingenieros sonreían.
En el exterior, un rayo atravesó la tormenta provocando un apagón.
El abuelo prendió entonces una vela y nos quedamos en silencio, contemplando cómo se iba consumiendo. Aquel día descubrí que la naturaleza, a veces, necesita poner al ser humano en su sitio. «Puro equilibrio», como solían decir ellos.

Exurgebat

—Hijo, saluda.
—¿A quién?
David acarició un árbol.
— Aunque no lo creas, este bosque fue, hace siglos, una civilización llamada Madrid.
—¿Qué pasó?
—El mundo se estaba ahogando, y para salvarlo, las mentes más prodigiosas se unieron y crearon la bomba Exurgebat.
El niño se alarmó.
—¿Los mataron?
—No exactamente. Exurgebat significa “resurgimiento” en latín. La bomba explotó dos veces: la primera, erradicaba la vida y destruía la corteza urbana. La segunda, mientras los cuerpos seguían calientes, causaba mutaciones en la hormona somatotropina, de modo que, al descomponerse la carne en suelo fértil, se convertía en una semilla.

No conozco lo suficiente.

¿Qué fue exactamente?
¿Habrá sido 15 minutos o segundos?
¿Será así o en calorías? ¿En newtons? ¿En hPa?
Quizás en todo, ya que fue un conjunto de tiempo, energía, fuerza y presión. ¿Hg? Por lo egoísta y denso que fue todo, o Pb por lo pesado.
Tal vez oro, juro que fue brillante.
También pudo ser una inducción completa por lo que me costó entenderla, o algún argumento, inductivo, deductivo o analógico, qué sé yo, los cuales nunca supe utilizar.
Pienso que por Descartes, fue algún misterio como Homero que aún desconozco cómo, cuándo, por qué y si existió.

Los sentimientos: disolución acuosa

En el agua caen las emociones: el amor, el miedo, el odio, la ternura… ¡Se zambullen y comienzan a disolverse! Las moléculas de agua bailan alrededor de las emociones, que ceden y participan del ritual. Saltan, se deslizan, revolotean… hasta caer dormidas, huérfanas de la energía que les impulsó a la inmensidad de la son parte.
Allí permanecerán hasta que algún cambio invite a salir. Una oscilación en la temperatura, la llegada de habitantes nuevos, un ritmo distinto en las turbinas, un instante de más… puede provocar su caída.
En el fondo, las emociones dibujarán surcos.

Un juguete del destino

Cuando Scott Carey (también conocido como El increíble hombre menguante) alcanzó el tamaño de un fotón descubrió que todas las leyes de la física cuántica eran falsas. Solo entonces volvió a recuperar la fe en la existencia de eso que algunos llaman Dios y que, al decir de Einstein, es enemigo declarado del azar. Poco después, sin embargo, Carey fue engullido por el espíritu etérico puro, o anima mundi.
Y ahí sigue, menguando y menguando de manera muy poco creíble, en un mundo que siempre le parece relativo.

Límites

Esta historia no es un cuento ni un sueño, sino que ocurrió realmente. Cierto día estaba yo sentado en mi sillón favorito, haciendo así como a ver qué pasaba, cuando se acerca mi hija pequeña y me dice:
–Papá, con respecto al universo, en fin, con respecto al conjunto de lo existente todo, no puedo concebir que sea finito ni que sea infinito. ¿Por qué? No lo entiendo. Debería ser una cosa u otra, ¿no? ¿O es que puede ser algo distinto?
–Hija, ¿no ves que estoy ocupado? Ve y pregúntale a tu madre, que siempre lo sabe todo.

El método científico

El llamado –Aristoteli gratia– principio de contradicción, que asegura que es imposible que una cosa sea y no sea al mismo tiempo, confundió a los científicos durante muchos siglos; hasta que un tal Wittgenstein demostró que los filósofos hacían un mal uso del lenguaje y que, por tanto, la mayor parte de sus proposiciones carecían de sentido lógico. A partir de entonces los científicos comenzaron a leer poesía. Poco después se atrevieron a reescribir aquel principio aristotélico del siguiente modo: “Todo es posible, incluso que una cosa sea y no sea al mismo tiempo”. Y así nació la física cuántica.

La píldora deseada

Por fin un laboratorio dio con la fórmula para olvidar los malos recuerdos. La píldora iba a comercializarse en unos meses, pero él tenía influencias, y fue el primero en probarla.
Y fue un éxito.
Se le borró todo el pasado que tantas pesadumbres le costaba. Era feliz.
Pero tenía efectos secundarios, en concreto sobre la libido.
Y por ello tras unos meses su mujer le conminó a que eligiera entre ella o la píldora.
Escogió a su mujer, y regresaron las noches placenteras.
Comprobó que el verdadero tirano era el sexo, el déspota que nos manejaba a su antojo.

Manos

Peleó mucho para conseguir sus manos biónicas, tras sufrir la amputación.
Ahora, es el mejor barman del mundo, mezcla como los ángeles.


Cinco dedos,
en cada mano,
danzan por la bata hasta abrochar el último botón.
Dos vueltas,
la mano abre la puerta y golpea el interruptor.
Pinzando el bote de laca de plata,
para suavemente trazar una fina capa de metal conductor.
La mano torpe, temblorosa,
ajusta la muestra sobre los motores piezoeléctricos,
mientras la otra fija su posición con un diminuto destornillador.
El día sucede entre infinitos giros en tornillos micrométricos,
martilleos de teclas y bailes de ratón.
Hasta que, entrada la noche,
el chorro de agua relaja las manos de rastros de plata
y algún pensamiento sin aparente solución.

La fuerza de van der Waals

Estoy muy de acuerdo con la fuerza de van der Waals entre moléculas de agua, por supuesto que la tensión superficial disminuye al aumentar la temperatura, nadie ha visto nunca unas sandalias combinadas con calcetines en invierno.

Proximidad molecular

Todos sabemos que somos prácticamente agua, pero descubrir el nueve por ciento de peso que ésta reduce al disminuir la proximidad entre sus moléculas, hace que uno entienda el verdadero significado de una faja.

Marjal

Entre las vías del ferrocarril y el humo de los automóviles de la rotonda, K contempló como un martín pescador se zambullía y, en apenas un instante, volvía a surcar el aire, proyectando una estela húmeda de colores sobre unos niños que huían de los mosquitos y de su madre, víctima inocente e incrédula de aquella lluvia improvisada e inesperada. Mientras los reñía, el tono de su voz delataba cierta complacencia. El agua había vuelto a su origen, y con ella los mosquitos, la vida.

El tiempo variable

Son las siete de la mañana, está lloviendo. María se levanta para ir a trabajar.
Son las siete y media de la mañana ha escampado, el cielo está gris, María sale de su casa, para dirigirse al trabajo.
Son las once de la mañana, el cielo se despeja de nubes, y empieza a subir la temperatura ambiental.
A las tres de la tarde María sale del trabajo, se quita la gabardina y la chaqueta que lleva puesta, y empieza a hablar con una compañera:
Si no fuera porque es primavera, aseguraría que el clima está cambiando por culpa del CO2.

Teresa y cuatro gotas de agua

Hacía tiempo que no llovía, por eso aquella tarde que lo hacía mansamente, Teresa y yo nos fuimos dando un paseo hasta la laguna chica, las gotas de lluvia se reflejaban en los granos de la luz y un arco iris jugaba al escondite con sus ojos de niebla.
Cuando todo se hizo en gozo de las horas, cuatro gotas de lluvia se incrustaron entre sus labios y como un rayo pintado en culebrillas, la tierra se detuvo y la luna y el sol giraban como locos sobre nuestras cabezas en un beso increíble…

Problema matemático

Para calcular la distancia entre nuestros dos puntos equidistantes hemos de fijar el espacio de los cuerpos inaccesibles que equivale a la longitud del segmento de la recta que los une. Es un problema matemático con resultado de infinita lejanía.

EUREKA

¡EUREKA!, ¡EUREKA!, palabra que martillea mi cabeza inmisericorde mientras la nítida visión de mi amo Arquímedes corriendo desnudo por la casa gritando como un poseso se apodera de mí. No solo es imposible que borre esa grotesca imagen de mi mente sino que además tengo que limpiar toda el agua que se ha desbordado de la bañera y el reguero que ha dejado en las losas del enorme patio de la casa. Y, mientras no dejo de secar el suelo, pienso en lo dura que es la vida del esclavo sin poder abrir la boca para quejarse.

Los rostros que nunca quise mirar

Recuerdo de forma confusa aquel día. Demasiado lo vivido, excesivo esfuerzo el tener que revivir y verbalizar aquel momento que nunca tuvo que haber pasado. Innecesario recordar los rostros que nunca quise mirar.
El hombre cano atento, intentado realizar un retrato robot con los escasos detalles que le facilitaba. La garganta cerrada, apenas capaz de tragar un sorbo de agua. Los recuerdos borrosos, esquivos, volubles.
En las series de ciencia forense siempre dan con ellos. Nunca los encontraron.

Homeopatía

¡Soy la molécula de agua más poderosa del universo! Una vez fui lluvia cayendo sobre Chernóbil, y desde entonces me he diluido varios millones de veces.