Microrrelatos 2015
Vida
Gurthak llegó temprano a su trabajo. En su escritorio del Observatorio Astronómico de Arkros se acumulaban los papeles en desorden de varios días de trabajo, después del descubrimiento del exoplaneta Kon-236, el octavo encontrado en ese sistema y el tercero desde su estrella enana amarilla, a 200 años luz de Gardos. Encontró también una nota de Grothy, el bioquímico del equipo. “Llámeme”. Levantó el auricular, ansioso.
“¿Qué encontró Grothy?”
“La espectrometría es clara. Tiene agua líquida y altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. ¿Sabe qué significa?”
Gurthak permaneció en silencio, con los ojos llenos de lágrimas.
Desperté en una gota de agua. A mi alrededor todo era cristalino, limpio, claro… Tan puro que daba miedo respirar.
Nos rodeaban siete científicos. Serios, envueltos en sus batas, nos miraban con ojo crítico. No sabía dónde esconderme.
– ¿Qué hacemos con la gota? Es la última de su especie.
– Desechémosla. Con una sola no podemos hacer nada.
– ¡No! No tiraremos la última gota de agua. En el agua se esconde la Vida… El futuro de la humanidad. ¿No es cierto?
Me habían descubierto.
– Sí – respondí. – Aquí estoy.
A escondidas del mundo, absolutamente solo entre la devastación, diminuto, quebradizo y expuesto a la cruel hostilidad del entorno, un pequeño helecho acaba de brotar en Marte.
El día que Saturno explotó…
Inerte
Fría y calculadora
De los exponenciales sentimientos, siempre fuiste divisora; y los divisaste, como si de residuos se tratase.
De su debilidad siempre fuiste cociente, y multiplicaste tu natural aparente hasta que parecieron primos de seso enclenque.
Eres fría y calculadora, mas menos reirás cuando a su fin llegue tu batería inerte, que hasta el fin, tu alma arreste.
La fórmula infinita
Un hijo
Como toda gota de agua, cumplía su infinito ciclo. En forma de vapor subía, luego bajaba vencida por la fuerza de gravedad. Era vértigo en las cataratas, torrente en las laderas, límpido espejo en los lagos, oscura calma en abisales oceánicas y cristalina frescuras de manantiales. Mística bendición en las pilas bautismales, alivio y gracia para el laborioso hortelano.
Pero hoy, luego de conocer la noticia, quizá esa misma gota de agua sea abrió paso por mis lagrimales, salada y tibia se deslizó por mis mejillas, mojó mis labios y pronunció conmigo las mágicas palabras: ¡un hijo!
Lluvia en Marte
001101001
«Nunca lo oí hablar».
Recorría palacios de ceros y unos. Se volvía cada vez más ausente, disminuía su materialidad con cada pestaña que abría. Se inmiscuía en un espacio nuevo para los ojos que lo vigilaban. Traspasó fronteras, encontró estrellas desde su lugar.
Un día fijó su rostro en mí y me dijo: “Nunca debí haber hablado” y en ese efímero instante, sus dedos comenzaron a desvanecerse, poco a poco sus brazos se volvieron códigos inexplicables que huían a la soledad del infinito. Cuando hubo desaparecido por completo, me acerqué al ordenador… la tecla “suprimir” se había roto.
Cambio
La paloma de Central Park
Palabras refugio
Los extranjeros se esfuerzan en pronunciar bien mi nombre y el nombre del espacio en el que vivo y del país del que procedo y de la nación que me acoge. Sus palabras tienen el color de la morfología variopinta que suena con voz propia en la historia de un vasto continente. Estos extranjeros con lenguas hermanas no se entienden, sin embargo, cada uno en su dicción de origen sabe que soy un desierto del mundo cuya gramática se encuentra a un millón de kilómetros de sus vidas.
AMOR
Cuando nos acercamos la atracción aparece al instante. Estábamos hechos para vivir unidos. Juramos seguir así por una eternidad. Los tres a una hemos hecho tantas cosas que nuestra relación parece que nunca tendrá fin.
Nos sobra amor para ayudar al mundo. Siempre hacemos la vida más sencilla de quien tiene la suerte de encontrarnos.
¡Tantas cosas serían imposibles sin nosotros…!
Dos hidrógenos y un gigante redondo siempre unidos: todos nos llaman «agua».
Título CANTOS
La mañana de aquella noche que disfruté de su compañía me dolía la cabeza. El fuerte olor a sal invadía hasta mis lagrimales. El sabor de sus labios todavía permanecía en mi boca, pero el amargo de la despedida prevalecía sobre los demás. Así, tragar saliva era la única solución que se me ocurría.
Ni el humo de un cigarrillo ni un sorbo de ron dulce saciaron mis ganas de deseo, de vida. El Mediterráneo se abría como una ventana a la libertad y cuando lo abordé, sólo veía tu rostro, tus labios.
Desperté con el sonido de las sirenas.
Todo por la ciencia
Procuraba sujetarlo para que no se escabullera desde el sofá y saliera corriendo. No lo conseguía. Cuando estaba a punto de clavarle la aguja plástica de su jeringuilla, él lograba desasirse burlándose de ella, renombrada médica con estetoscopio de plástico al cuello y profesional maletín transparente.
—¡He dicho que dejes a tu hermano en paz, María! —era el mensaje que emitían los altavoces del hospital.
Si no lograba vacunarlo, nunca comprobaría la eficacia de su fórmula compuesta por champú, gel y dentífrico en partes iguales. Tendría que convencerlo permitiéndole probar en ella, su nuevo set de herramientas de carpintería.
Ecuaciones
Ella, aburrida de sus cambios de signo, de sus incógnitas no resueltas, de que siempre restara y dividiera, dijo que no. Que no la tenía. Que era una ecuación sin solución en los reales. Tal vez sí en los imaginarios, pero él estaba fuera de ese ámbito de aplicación. Así que, repartió proporcionalmente los diferenciales y tachó el igual que separaba sus términos. Luego, despejada, marchó en busca de nuevos problemas por resolver.
1.847
Ella entró a limpiar esa habitación, harta de los experimentos de su esposo. Qué asco; qué desorden. ¿A quién se le ocurre mezclar la nitroglicerina con tierra? Estable… ¿Por qué ese hombre no se buscaba un trabajo estable, como todos los demás? Ya no tenían dinero ni para pagar la renta… Química… Estupideces, eso eran.
Abrió la ventana para ventilar, malhumorada, y golpeó un frasco que había en la mesa. En la explosión subsiguiente volaron ella, la habitación y la casa entera.
Veinte años después, y con esa misma mezcla, Alfred Nobel patentaba la dinamita y se hacía millonario.
Tic-Tac
EL MINOTAURO
En una isla lejana, un grupo de cientificos en secreto, construyeron un gran útero artificial; y activando genes saltarines, fertilizaron un óvulo humano con el espermatozoide de un toro, produciéndose una pequeña mutación, gestándose en este útero durante 9 meses, con gran sorpresa un chimpancé. Un periodista hizo la revelación de este increíble experimento, convulsionando al mundo, convirtiendo al chimpancé en la bestia apocalíptica.
SACRIFICIO
Lluvia caliente
Lluvia caliente. Por mi piel impermeable se deslizaban las gotas. Juntas vencían la presión superficial. De la piel al plato.
Creación humana
Número 42
Marte
«Querida Margareth, ya paso un año que llegué a este ostracismo voluntario.
Esto era un desierto. Parecía mentira lo que nos decían en la agencia de que había mucha agua.
Era cierto.
Hoy en día, estamos cultivando los alimentos de nuestras primeras plantas y ya podemos respirar tranquilamente en el geodomo.
Nos asentamos en el Valle Marineris (Es como el gran cañón).
Espero poder tenerte aquí en seis años con una superficie habitable y poder enseñarte lo hermosa que es la vista nocturna del planeta y lo precioso que son Fobos y Deimos»
Me despido
Con amor.
J. Barnes, 2022.
Tú y tus tonterías
Diez mil millones de años después:
—Cuenta la leyenda que en la antigüedad miraban al cielo nocturno y se podían ver miles y miles de estrellas y otros objetos brillantes en él. Las gentes de esa época escribían canciones, poemas, inventaban historias, e incluso las empleaban para orientarse cuando estaban perdidos…
—Estoy harto de esas historias. Seguro que la has leído en ese dichoso libro que encontraste. ¡Nunca existió tal cosa! ¿A caso has visto eso alguna vez? ¿Dónde están esas »estrellas» ahora?
—No sé… Aquí pone que debido a la »expansión acelerada» del universo…
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