Microrrelatos 2015

La cáscara de nuez

— Miraron dentro y vieron que estaba el núcleo con el protón y el neutrón, y el electrón girando, ¿no?
— Sí.
— El átomo es como esta habitación y su núcleo es solo una mota. Pero resulta que el núcleo contiene la mayor parte de la masa de todo el átomo.
— ¡Dios!
— Pensaron: “Vamos a mirar dentro del núcleo, seguro que ahí encontramos la respuesta”. Miraron dentro y…
— Todo era de acuarela.
— Había muchas más cosas: piones, neutrinos, gravitones, quarks e incluso quarks encantados que tienen carga de color.
— ¡Todo era de acuarela!

La diferencia

Cuando partieron de Toledo, la caravana sumaba más de sesenta carros sin contar la gente que iba a pie o a caballo. Aunque al principio el tiempo pareció favorecerlos, en el reino de Aragón tuvieron que acampar durante semanas por culpa de las lluvias que provocaron una crecida del rio Ebro que les impidió cruzarlo. Muchos de los expedicionarios cayeron enfermos por culpa del agua contaminada y no fueron pocos los que fallecieron. Jaim procuraba hervir el agua tal y como le había enseñado la morita. Gracias a ese simple acto, pudo evitar las enfermedades y sobrevivir.

Crítica científico-constructiva

Soy científico por lo que a priori me rijo por una ética superior a la media.
Ahora mismo estoy embarcado en un proyecto que investiga la vida emocional de los reptiles. Me llevará algunos años más y luego escribiré un libro con mis conclusiones.
Si descubro que los reptiles en realidad están más evolucionados que nosotros probablemente gane un Nobel y mi sueño de conocer a Obama se hará realidad.
Mi siguiente gran proyecto será la relación entre los colores de un animal y su inteligencia, para lo cual voy a necesitar unos cuantos millones de Euros como mínimo.

Acción, cámara, luces…

El séptimo implicado disfruta de una noche fresca y estrellada desde la comodidad de su ventana. Repentinamente se funde una estrella y el viento cesa. Este suspira con un desgano que parece recurrente, a juzgar por la inmediata reacción del octavo, que se ausenta de su lado y regresa con una escalera. La apoya lentamente contra el firmamento, cambia un bombillo y se enciende la estrella, sacude la luna y el movimiento de sus astas devuelven la frescura. El octavo implicado baja, mientras los seis anteriores aplauden como espectadores, pues finalmente es cierto, la vida tiene su ciencia.

Una gota cayó del cielo

Hace más de una década fui parte de una nube, yo nací de esa nube y vi por primera vez el mundo, cerca de donde hoy vivo, en las montañas, soy una gota, cuando caí me escurrí por la montaña, después según dice la hidrología me infiltré en la tierra. La vida en la tierra es horrible, os lo aseguro, siempre viajando a oscuras con un montón de otras gotas alrededor, con una horrible presión por culpa de la tierra. Así estuve años, y hoy por fin salgo al río… pero me evaporo. Jo… me estoy muriendo, ¿Qué reencarnación tendré?

ELLA

Siempre encontraba la forma de elevarse al cielo. A veces dejaba que el sol evaporara gradualmente sus lágrimas estancadas. Otras veces dejaba ir en forma de vapor su alma oprimida y fría, formando gotas de cristal suspendidas en el aire. Allí, unas y otras fuertemente atraídas y arrastradas por el viento, se precipitaban sobre la tierra, unas en forma de lluvia, otras, en copos de nieve o escarcha, infiltrándose en los suelos, escurriéndose suavemente, o alojándose bajo la superficie terrestre para formar fuentes de agua, reservorios naturales.
Ella era la fuente de la vida.


Es tan lineal, tan hermosa, que me abriría en canal porque me amara. Miro mi cara de idiota posando en la portada de Nature, junto a ella. «¿Cómo la definiría, profesor?», me preguntaban los periodistas, agolpados para la presentación. Y yo pensé en decirles que como la mujer que amaba. Luego recapacité, sólo era el mayor logro científico de los últimos cien años. Y aún así la amaba, en cada uno de sus circuitos biológicos, en cada uno de sus pensamientos implantados, en cada uno de los recuerdos vívidos que habíamos creado para ella en el laboratorio.


(2016)

Ella, tan satélite de noches de insomnio y suspiros en la oscuridad, tan reflejo de la luz solar y tan dubitativa que mes a mes cambia de fase, pasando de nueva, cual recién nacida; a creciente, cual niña que sólo quiere aprender, tropezar y volver a mover mareas sin pensar en nada más; hasta lograr esa madurez de sentirse llena, plena, mujer y seguir avanzando en la vida, alcanzando ese cuarto menguante, en el que colmada de arrugas en su rostro, guarda experiencias en su corazón, como si de una reproducción de la propia vida se tratase.

Un breve paseo

Viajamos por el espacio, caminamos sobre las estrellas y bailamos sobre la luna. Pasar todo ese tiempo con ella me trajo tanta felicidad que pensé que iba a durar para siempre. Sin embargo, el futuro tenía otros planes. Cuando estábamos cerca de La Tierra, la basura espacial golpeó nuestra nave causando una abertura. Tomamos nuestros trajes espaciales y salimos de la nave antes de que esta se destrozara. Agarré su mano y juntos flotamos sin deriva…en la nada, esperando lo inevitable. Apreté su mano al sentir miedo al ver hacia el vacío, pero logré tranquilizarme al ver paz en su rostro.

Y llegó la luz

Cerca de las nubes, y rodeada de las montañas «Cuchumatanes», vive una comunidad Guatemalteca que se sostiene del cultivo de papa y la crianza de ovejas. Su entorno único, pero sin las comodidades que ofrecen las áreas urbanas. Hoy, los pobladores se enteraron acerca de las paneles solares, ellos nunca han tenido servicio de energía eléctrica, pero este descubrimiento científico les cambiará la vida para siempre, tener luz durante la noche y energía para recargar sus móviles, es un gran regalo que agradecen todos los días.

Pesadillas

Desperté sobresaltada por las imágenes de mi esposo sacándose el cuchillo del abdomen. Cayó de rodillas, prometiéndome que renunciaría a sus amores clandestinos. Quise entender sus excusas. Habíamos jurado amarnos para siempre, en las alegrías y tristezas. Y él era extremadamente alegre, tan alegre que no debía morir por causa de unos triviales deslices. Fui a socorrerlo y no pude a pesar de mis intentos. Estaba maniatada en la cama de un hospital y las enfermeras pedían que me calmara mientras limpiaban mis brazos salpicados de sangre.

Solidaridad

Saludé al hombre que visitaba a mi vecina cuando el esposo no estaba en casa. En la parada del ómnibus encontré a Javier. Pobre hombre, pensé. Lo vi tocarse los bolsillos y decir que las llaves se le quedaron. Regresó en zancadas hacia su apartamento. Los que vivíamos en el edificio seguimos sus pasos, presagiando una desgracia.

Partícula de vida

Una condensación de agua en la atmósfera forma una nube compuesta por millones de gotas. Diferentes circunstancias provocan que éstas se precipiten hacia la tierra ¡Llueve!

Esa partícula circula, presurosa, por el suelo y, en su camino, se encuentra a otras que se aúnan y dan paso a un manantial, arroyo, riachuelo, río; a veces se estanca y forma lagunas o lagos; pero sigue adelante camino del mar, su meta transitoria. Allí se evaporará por los efectos de los rayos de sol y volverá a los cielos, cumpliendo un ciclo interminable. Parece aburrido ¿verdad?

Ha regado el camino de vida.

Desahucio alfabético

Desconsolada lloraba la eñe por haber sido expulsada. «Usted está repetida» sentenció una voz en off. El nuevo texto para su impresión quedó preparado el día anterior, con tan mala suerte que esa noche el aire acondicionado quedó abierto; la pobre cogió un gran resfriado, empezó a estornudar y en uno de ellos su virgulilla saltó con tanta fuerza que cayó al suelo. Todas las demás letras se pusieron a buscarla pero la aspiradora minutos antes ya se la había tragado. «La ninera rine a la nona nina» será lo que aparezca en los cuadernillos caligráficos.

Y ME VI

Los dos laboratorios terminaron sus inventos casi al mismo tiempo. Uno debería fabricar un telescopio con visión a distancia ilimitada y el otro una nave espacial que viajara más rápido que la velocidad de la luz. Y lo habían logrado.
Puse en marcha mi plan. Saludé con la mano desde un planeta donde tenía esperando una nave, la cual tripulé en dirección adonde saludaba, y me planté en otro planeta donde me esperaba el telescopio. Y así conseguí mi sueño. Verme a mí mismo. Ya que viajé más rápido que mi propia imagen.

El futuro cruel

Se sentó frente al ordenador a esperar por ella. Vio la luz que indicaba su llegada y sonrió. No tuvo tiempo de que su pensamiento se transformara en letras porque el mensaje le llegó primero. Lo leyó y perdió la sonrisa. Fue la última. Quiso preguntar pero ella se había retirado para siempre.

Miró a su alrededor y pensó en la evolución: Seres humanos que ya no hablaban ni se tocaban; cuerpos que no requerían agua ni comida. Eternidad garantizada. ¿Y para qué? Si el corazón todavía podía romperse.

La ciencia correcta

Investigamos sobre la base de lo investigado. Profundizamos en los conocimientos de los que más saben. Concluimos en correctas conclusiones. Y todo ello nos sirve para mejorar lo que ya está inventado, avanzar en lo que ya se conoce, y resolver lo casi resuelto. Pero apenas investigamos en conocimientos diferentes, profundizamos en lo poco investigado, o concluimos de manera irreverente. Necesitamos la chispa de lo diferente, la osadía del riesgo y el ingenio de los no atrincherados en su saber.

Energía solar

Vivimos en un planeta repleto de energía. Tenemos un reactor estelar a tan solo ocho minutos, que todas las mañanas se enciende para permitirnos, no sólo vivir, sino derrochar y malgastar. Pero la propia luz del reactor es tan intensa que nos ciega, no la vemos, y en vez de aprovecharnos de su diario regalo de energía, la buscamos en las entrañas de lo oscuro, en la descomposición de lo que ya no es, de lo que fue, de las reservas finitas del pasado. Estamos tan ciegos que buscamos denodadamente lo que el amanecer nos regala cada día.

El nivel del mar

Los expertos vaticinan la subida del nivel del mar con el calentamiento global al derretirse los polos. Pero nadie se ha percatado del incremento de la evaporación con la temperatura. Calculémoslo. El calor latente de evaporación del agua es 600 Kcalorías/gr, el de fusión del hielo 80 Kcal/gr, la superficie polar a derretir el 1% de la tierra y la superficie de agua líquida a evaporar el 75%. Como resultado, por cada molécula de agua que se funda 10 se evaporarán. El nivel del mar bajará, y mucho más deprisa cuando desaparezca el hielo polar.

Fugaces

Nos miramos perdidos entre la densidad del humo del cigarrillo. Sonreímos, absortos en la inmensidad de la noche. Levantamos la mirada, tomados de la mano, y esperamos otra estrella fugaz, pero lo fugaz era el tiempo que se iba cuando estaban juntos, así como la vida que se extinguía en sus cuerpos con cada calada al cilindro de tabaco.

Asesino insignificante

El epidemiólogo contempla pensativo la muestra de sangre infectada a través del microscopio electrónico.

Ahí está: diminuto, ínfimo, insignificante… Y sin embargo, letal.

El asesino se muestra ante sus ojos con su tamaño microscópico y su mortandad macroscópica. Apenas hay un diez por ciento de probabilidades de sobrevivirle una vez contagiado. Tener algo tan extremadamente peligroso a tan solo unos centímetros de su cara le provoca un escalofrío de miedo… pero también le provoca un inmenso afán por derrotarlo.

Y debe derrotarlo. Tiene que derrotarlo.

Por la medicina.

Por la humanidad.

Y sobre todo, por su hijo contagiado.

Te quiero a ciencia cierta

—Te quiero a ciencia cierta.
Sus ojos abandonaron los oculares del microscopio y acariciaron mi frente, mis ojos, mis labios. Todo yo entré en ebullición con el calor de esa mirada.
—Mi amor es siempre sólido, líquido si tienes sed de mí, gaseoso cuando me quieres leve —insistí.
Su sonrisa iluminaba mi rostro y en mi bata blanca reverberaba su luz.
—Nuestro amor es el disolvente universal de todas nuestras penas —aseguré.
—Estás hoy acuático-poético, mi vida —respondió antes de que un largo y húmedo beso nos callara a los dos.

Los imbéciles

Los dos imbéciles hallaron el último árbol del mundo después de múltiples tentativas. Estaba sembrado en el centro del inmenso sanatorio en ruinas, y era un monstruo de mil metros y muchos más años que había roto los pisos altos uno tras otro hasta casi besar el techo del edificio. Lo cortaron en semanas arduas de trabajo y lo vendieron al Museo de Historia Natural. Cobraron tres billones por él, pero no alcanzaron a gastar un céntimo, pues el mismo día que recibieron el cheque, el oxígeno del mundo entero se agotó y ellos, juntamente con todo, procedieron a morir.

Cuando los cristales de hielo se enamoraron de las estrellas

En la antigua Grecia vivían tres príncipes del reino krystallos, todos ellos muy amantes de la noche. Se pasaban horas contemplando la belleza de las estrellas sobre el agua cristalina, soñando como podrían parecerse a ellas.

Una fría noche de invierno, vieron como delante de su palacio caía una estrella fugaz. Los príncipes fueron a recogerla. Pero, para su sorpresa, la estrella los convirtió en cristales de hielo. Pudiendo cumplir su deseo, parecerse a una estrella y vivir en la Tierra. Cada invierno, los príncipes vuelven a la Tierra para enseñarnos el regalo tan maravilloso que les otorgaron las estrellas.

Así empezó todo

Como en el punto de esta i estuvo el universo comprimido. El planeta pecoso de tu rostro, aquella tarde resinosa que brilla en el recuerdo como una estrella, Cervantes, que manco y todo escribía mejor que el todopoderoso Dios, los dinosaurios, la Vía Láctea, todas esas galaxias tan hermosamente remotas, esos primeros amigos, el helio y el litio. Después, el universo se expandió. Y, bohemio empedernido, sigue haciéndolo. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que se contraiga para empezar de nuevo desde un falso vacío, o hasta que tu mirada me abandone en un vacío verdadero y apocalíptico?

El Viejo de Schrödinger

El viejo despertó sobresaltado, descubriendo que había dejado un rastro de saliva en la página abierta del libro. Recordó lo último que había leído, antes de caer dormido. Se levantó y fue al espejo, donde miró su rostro arrugado durante largo tiempo. “Función de onda” dijo en voz alta, mientras esas palabras adquirían un sentido totalmente nuevo. Había estado encerrado en ese cuarto tanto tiempo, nadie lo había visto en meses. “Función de onda” repitió y entendió todo. Tan rápido como pudo, regresó al cuarto. Ahí estaba el libro sobre la mesa y su propio cuerpo muerto en el suelo.