Microrrelatos 2015
La cáscara de nuez
— Miraron dentro y vieron que estaba el núcleo con el protón y el neutrón, y el electrón girando, ¿no?
— Sí.
— El átomo es como esta habitación y su núcleo es solo una mota. Pero resulta que el núcleo contiene la mayor parte de la masa de todo el átomo.
— ¡Dios!
— Pensaron: “Vamos a mirar dentro del núcleo, seguro que ahí encontramos la respuesta”. Miraron dentro y…
— Todo era de acuarela.
— Había muchas más cosas: piones, neutrinos, gravitones, quarks e incluso quarks encantados que tienen carga de color.
— ¡Todo era de acuarela!
La diferencia
Crítica científico-constructiva
Soy científico por lo que a priori me rijo por una ética superior a la media.
Ahora mismo estoy embarcado en un proyecto que investiga la vida emocional de los reptiles. Me llevará algunos años más y luego escribiré un libro con mis conclusiones.
Si descubro que los reptiles en realidad están más evolucionados que nosotros probablemente gane un Nobel y mi sueño de conocer a Obama se hará realidad.
Mi siguiente gran proyecto será la relación entre los colores de un animal y su inteligencia, para lo cual voy a necesitar unos cuantos millones de Euros como mínimo.
Acción, cámara, luces…
Una gota cayó del cielo
ELLA
Siempre encontraba la forma de elevarse al cielo. A veces dejaba que el sol evaporara gradualmente sus lágrimas estancadas. Otras veces dejaba ir en forma de vapor su alma oprimida y fría, formando gotas de cristal suspendidas en el aire. Allí, unas y otras fuertemente atraídas y arrastradas por el viento, se precipitaban sobre la tierra, unas en forma de lluvia, otras, en copos de nieve o escarcha, infiltrándose en los suelos, escurriéndose suavemente, o alojándose bajo la superficie terrestre para formar fuentes de agua, reservorios naturales.
Ella era la fuente de la vida.
Es tan lineal, tan hermosa, que me abriría en canal porque me amara. Miro mi cara de idiota posando en la portada de Nature, junto a ella. «¿Cómo la definiría, profesor?», me preguntaban los periodistas, agolpados para la presentación. Y yo pensé en decirles que como la mujer que amaba. Luego recapacité, sólo era el mayor logro científico de los últimos cien años. Y aún así la amaba, en cada uno de sus circuitos biológicos, en cada uno de sus pensamientos implantados, en cada uno de los recuerdos vívidos que habíamos creado para ella en el laboratorio.
(2016)
Ella, tan satélite de noches de insomnio y suspiros en la oscuridad, tan reflejo de la luz solar y tan dubitativa que mes a mes cambia de fase, pasando de nueva, cual recién nacida; a creciente, cual niña que sólo quiere aprender, tropezar y volver a mover mareas sin pensar en nada más; hasta lograr esa madurez de sentirse llena, plena, mujer y seguir avanzando en la vida, alcanzando ese cuarto menguante, en el que colmada de arrugas en su rostro, guarda experiencias en su corazón, como si de una reproducción de la propia vida se tratase.
Un breve paseo
Viajamos por el espacio, caminamos sobre las estrellas y bailamos sobre la luna. Pasar todo ese tiempo con ella me trajo tanta felicidad que pensé que iba a durar para siempre. Sin embargo, el futuro tenía otros planes. Cuando estábamos cerca de La Tierra, la basura espacial golpeó nuestra nave causando una abertura. Tomamos nuestros trajes espaciales y salimos de la nave antes de que esta se destrozara. Agarré su mano y juntos flotamos sin deriva…en la nada, esperando lo inevitable. Apreté su mano al sentir miedo al ver hacia el vacío, pero logré tranquilizarme al ver paz en su rostro.
Y llegó la luz
Cerca de las nubes, y rodeada de las montañas «Cuchumatanes», vive una comunidad Guatemalteca que se sostiene del cultivo de papa y la crianza de ovejas. Su entorno único, pero sin las comodidades que ofrecen las áreas urbanas. Hoy, los pobladores se enteraron acerca de las paneles solares, ellos nunca han tenido servicio de energía eléctrica, pero este descubrimiento científico les cambiará la vida para siempre, tener luz durante la noche y energía para recargar sus móviles, es un gran regalo que agradecen todos los días.
Pesadillas
Desperté sobresaltada por las imágenes de mi esposo sacándose el cuchillo del abdomen. Cayó de rodillas, prometiéndome que renunciaría a sus amores clandestinos. Quise entender sus excusas. Habíamos jurado amarnos para siempre, en las alegrías y tristezas. Y él era extremadamente alegre, tan alegre que no debía morir por causa de unos triviales deslices. Fui a socorrerlo y no pude a pesar de mis intentos. Estaba maniatada en la cama de un hospital y las enfermeras pedían que me calmara mientras limpiaban mis brazos salpicados de sangre.
Solidaridad
Saludé al hombre que visitaba a mi vecina cuando el esposo no estaba en casa. En la parada del ómnibus encontré a Javier. Pobre hombre, pensé. Lo vi tocarse los bolsillos y decir que las llaves se le quedaron. Regresó en zancadas hacia su apartamento. Los que vivíamos en el edificio seguimos sus pasos, presagiando una desgracia.
Partícula de vida
Una condensación de agua en la atmósfera forma una nube compuesta por millones de gotas. Diferentes circunstancias provocan que éstas se precipiten hacia la tierra ¡Llueve!
Esa partícula circula, presurosa, por el suelo y, en su camino, se encuentra a otras que se aúnan y dan paso a un manantial, arroyo, riachuelo, río; a veces se estanca y forma lagunas o lagos; pero sigue adelante camino del mar, su meta transitoria. Allí se evaporará por los efectos de los rayos de sol y volverá a los cielos, cumpliendo un ciclo interminable. Parece aburrido ¿verdad?
Ha regado el camino de vida.
Desahucio alfabético
Desconsolada lloraba la eñe por haber sido expulsada. «Usted está repetida» sentenció una voz en off. El nuevo texto para su impresión quedó preparado el día anterior, con tan mala suerte que esa noche el aire acondicionado quedó abierto; la pobre cogió un gran resfriado, empezó a estornudar y en uno de ellos su virgulilla saltó con tanta fuerza que cayó al suelo. Todas las demás letras se pusieron a buscarla pero la aspiradora minutos antes ya se la había tragado. «La ninera rine a la nona nina» será lo que aparezca en los cuadernillos caligráficos.
Y ME VI
Los dos laboratorios terminaron sus inventos casi al mismo tiempo. Uno debería fabricar un telescopio con visión a distancia ilimitada y el otro una nave espacial que viajara más rápido que la velocidad de la luz. Y lo habían logrado.
Puse en marcha mi plan. Saludé con la mano desde un planeta donde tenía esperando una nave, la cual tripulé en dirección adonde saludaba, y me planté en otro planeta donde me esperaba el telescopio. Y así conseguí mi sueño. Verme a mí mismo. Ya que viajé más rápido que mi propia imagen.
El futuro cruel
Se sentó frente al ordenador a esperar por ella. Vio la luz que indicaba su llegada y sonrió. No tuvo tiempo de que su pensamiento se transformara en letras porque el mensaje le llegó primero. Lo leyó y perdió la sonrisa. Fue la última. Quiso preguntar pero ella se había retirado para siempre.
Miró a su alrededor y pensó en la evolución: Seres humanos que ya no hablaban ni se tocaban; cuerpos que no requerían agua ni comida. Eternidad garantizada. ¿Y para qué? Si el corazón todavía podía romperse.
La ciencia correcta
Energía solar
El nivel del mar
Fugaces
Asesino insignificante
El epidemiólogo contempla pensativo la muestra de sangre infectada a través del microscopio electrónico.
Ahí está: diminuto, ínfimo, insignificante… Y sin embargo, letal.
El asesino se muestra ante sus ojos con su tamaño microscópico y su mortandad macroscópica. Apenas hay un diez por ciento de probabilidades de sobrevivirle una vez contagiado. Tener algo tan extremadamente peligroso a tan solo unos centímetros de su cara le provoca un escalofrío de miedo… pero también le provoca un inmenso afán por derrotarlo.
Y debe derrotarlo. Tiene que derrotarlo.
Por la medicina.
Por la humanidad.
Y sobre todo, por su hijo contagiado.
Te quiero a ciencia cierta
—Te quiero a ciencia cierta.
Sus ojos abandonaron los oculares del microscopio y acariciaron mi frente, mis ojos, mis labios. Todo yo entré en ebullición con el calor de esa mirada.
—Mi amor es siempre sólido, líquido si tienes sed de mí, gaseoso cuando me quieres leve —insistí.
Su sonrisa iluminaba mi rostro y en mi bata blanca reverberaba su luz.
—Nuestro amor es el disolvente universal de todas nuestras penas —aseguré.
—Estás hoy acuático-poético, mi vida —respondió antes de que un largo y húmedo beso nos callara a los dos.
Los imbéciles
Cuando los cristales de hielo se enamoraron de las estrellas
En la antigua Grecia vivían tres príncipes del reino krystallos, todos ellos muy amantes de la noche. Se pasaban horas contemplando la belleza de las estrellas sobre el agua cristalina, soñando como podrían parecerse a ellas.
Una fría noche de invierno, vieron como delante de su palacio caía una estrella fugaz. Los príncipes fueron a recogerla. Pero, para su sorpresa, la estrella los convirtió en cristales de hielo. Pudiendo cumplir su deseo, parecerse a una estrella y vivir en la Tierra. Cada invierno, los príncipes vuelven a la Tierra para enseñarnos el regalo tan maravilloso que les otorgaron las estrellas.
Así empezó todo
El Viejo de Schrödinger
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