Recopilación Microrrelatos 2014
El Concurso Microrrelatos científicos 2014 recibió gran cantidad de relatos llegados de todas las partes del mundo. Aquí puedes leerlos:
Los orígenes del ser humano
Los orígenes del ser humano han sido tema de debate durante toda la vida, y su desarrollo y adaptabilidad al momento histórico vivido han reflejado un punto de vista peculiar de la pregunta que cuestionamos.
No obstante, mediante una serie de pruebas nos han acercado a unas conclusiones u otras, aunque sólo haya sido avalado por la ciencia antropológica. Pero la pregunta que quiero hacer hoy, intenta hacer reaccionar a todo lector que este leyendo estas líneas: ¿Qué pruebas hay para negar hechos no demostrados empíricamente?
Todo lo que le queda al ser humano mis amigos, la fe en Dios.
Como cada día María
Como cada día María acudió puntual a su lugar de trabajo en la estación marina. Se colocó la bata y se dispuso a comenzar las prácticas en el tanque de cetáceos más cercano. De repente un sudor frío la embargó al intentar acariciar el agua. No podía estar pasándole de nuevo! No quería recordar! Daniel, uno de sus alumnos más aventajados, la observó y dijo tranquilo: «Aquello que te da vida nunca podrá hacerte daño intencionadamente». María, ensimismada, dio un paso adelante y sumergió ambas manos en la inmensidad del tanque de agua..hacia la valentía, hacia la VIDA!
Utopía
En ese momento intentó poner en práctica uno de sus teoremas. Aquel que postulaba que el tiempo no era como hasta ahora se había concebido, sino que se podía desdibujar y evadir al sujeto pensante hacia períodos potenciales de la vida. Entonces consiguió regresar a casa y abrazar otra vez a su mujer e hijos; escuchar por la radio la noticia de que la guerra había finalizado y con ella las ejecuciones; y continuar descubriendo fórmulas que cambiarían el mundo y lo inmortalizarían en los libros de historia y ciencia. Pero una quíntuple descarga de balas refutó su teoría.
Papá, ¿existe vida en otros planetas?
– Papá, ¿existe vida en otros planetas?
– Nadie lo ha demostrado aún. Los científicos dicen que aquí tenemos las condiciones adecuadas: suficiente luz, buena temperatura, agua… sin esto, la vida resultaría muy difícil.
– ¡Algunas personas aseguran haber visto seres de otros planetas!
– No te fíes de todo lo que oyes. Y ahora, a dormir- dijo el padre y tapó al niño con una mano, lo acarició con otra y, con la tercera, apagó la luz. Antes de salir de la habitación, lo observó cerrar sus curiosos ojos color magenta tan parecidos a los suyos propios.
MIS CÍRCULOS
Un destello cegó al romano que caminaba decidido por el litoral. La vibración de una flauta trinacria trajo una melodía rústica y el legionario acercó la cabeza al fino polvo argentino de la playa. Algo parecido a un rezón en el interior de un círculo estaba dibujado en la arena; por encima otro círculo que contenía algo parecido a cristales, quizá espejos: a la izquierda otra imagen de un barco arrastrado por un solo hombre. Un anciano se acercó gritando: «¡No borres mis círculos!». Una punta de luz plateada abrió un surco de sangre en el pecho.
Siembro mis pensamientos
Siembro mis pensamientos sobre papel como siempre he sembrado las bacterias sobre un medio de cultivo. El laboratorio estaba en calma pero mi pulso estaba tembloroso. La biotecnología me había visto crecer, ahora me vería decaer.
Paseo entre los poyatas en los que tanto he estudiado. Pronto mis recuerdos se borrarán, no sabré qué es un tubo de ensayo, una máquina de PCR y secuenciación. Incluso el rostro de mis familiares comenzaré a difuminar. Toda una vida dedicada a los demás y la ciencia ahora comenzaría a desparecer de mi mente.
Antes no había nada
Antes no había nada, todo era oscuro y frío cuando surgió el tiempo. El tiempo se estiraba, se retorcía, se agitaba y se congelaba. ¿Cuánto tiempo habrá pasado hasta que se creó la materia? De pronto diminutas esferas comenzaron a agitarse y surgió el átomo, el electrón, el protón. El tiempo creó a su compañera la materia, millones de eones, siglos, años. Bola de gases que se movían de un lado a otro con el polvo arremolinándose a sus alrededores; se movían, chocaban e incluso se electrificaban, una bienvenida triunfal para las estrellas y el amplio universo. El señor tiempo.
Llueve sobre mojado
Observó la pantalla de la consola de control. Alucinaba con la posibilidad dominar a voluntad aquel diorama, tan realista, que creía estar viendo en el jardín de una casa a alguien con un teléfono en la mano. Buscó en los controles de clima la posibilidad de hacer llover y lo pulsó. Se sentía dios omnipotente y poderoso. Las primeras gotas cayeron sobre su cara y la pantalla del teléfono. Se metió corriendo en la casa y utilizó el Smartphone para bajar las persianas y recoger los toldos automáticamente.
Mis círculos
Un destello cegó al romano que caminaba decidido por el litoral. La vibración de una flauta trinacria trajo una melodía rústica y el legionario acercó la cabeza al fino polvo argentino de la playa. Algo parecido a un rezón en el interior de un círculo estaba dibujado en la arena; por encima otro círculo que contenía algo parecido a cristales, quizá espejos: a la izquierda otra imagen de un barco arrastrado por un solo hombre. Un anciano se acercó gritando: «¡No borres mis círculos!». Una punta de luz plateada abrió un surco de sangre en el pecho.
Quo Matrix
Tecleaba con una velocidad endiablada. Sus dedos volaban sobre la superficie de la Tablet. Alucinaba observando al anciano de dedos prodigiosos que se afanaba sobre la pantalla táctil, sin dejar de consultar su Smartphone. Los vaivenes del autobús mecían la cabeza de sus ocupantes y en un rapto de curiosidad alcanzó a verle escribiendo con un lápiz táctil en la pantalla. La palabra se quedó reflejada parpadeando durante un instante: Lluvia. De pronto, las primeras gotas cayeron sobre los cristales. El anciano levantó la vista y le miró divertido
LA TARDE DE LLUVIA
Tac, tac, tac, sonaba en el pretil de la ventana sin cesar.
¿Está lloviendo? Preguntaron los niños a su madre.
Si, está cayendo un buen chaparrón ahí fuera.
¡Qué bien!, dijeron los niños a coro a su madre.
¡Pues como no pare de llover!, no saldremos a la calle a dar una vuelta.
¡Ojala escampe!. Así podremos salir y oler la reacción química que produce una bacteria determinada después de llover, dijo uno de los niños.
Yo me conformo con que salga el arco iris y veamos la luz dividida en toda la gama de colores
La última visita.
Y entonces bajó los peldaños que omitían gravedad ante el asombro de casi un millar; para quien llegaba desde el hielo de Oort, tamaña cantidad le resultaba un absurdo. Su piel diamante encandiló al presidente y sus ministros, todos laxos como la marea galáctica que había dejado atrás . Pidió silencio sin decirlo, a través de cada mente y cada cuerpo, e incluso los militares aprendieron a obedecer. Luego, y alzando brazos tan largos como un hombre, preguntó: “¿Y dónde está Giordano Bruno? Fue él quien me llamó.”
Remolino.
Un remolino. La vida: las hojas ocres recogen el color de los malos pensamientos. Los árboles eran parejos, con los dedos entrelazados, y vivían su savia cuando la lluvia aprendía en sus ramas las letras del abecedario. Y recordaban sólo amor corazón siempre nunca cuando escribían cartas en el cabello de los vientos.
Nuestra ciencia
– Gracias por tu ayuda hijo. De esa manera terminaremos más rápido el trabajo.
– Es que esta casilla para el perro está demorando bastante…
– Esa verdad, pero ten cuidado cuando utilizas el martillo, puedes lastimarte la mano.
– Descuida padre, siempre pensé que el martillo es como la ciencia.
– Explícame hijo…
– Su utilidad es asombrosa, pero puede tener efectos colaterales, como por ejemplo lastimarme al utilizarlo. Aunque quizás lo más grave sea su utilización errónea.
– ¿Y cómo es eso?
– Es cuando lo usamos para destruir en lugar de hacerlo para construir…
MICROBIOLOGÍA
¿Cómo es posible que unos seres tan minúsculos, tan insignificantes, puedan contener la esencia de la vida, el soplo que la hace posible?
¿Quiénes somos, realmente? ¿De dónde venimos, a dónde nos dirigimos? ¿Existirá otra vida, después de ésta? ¿Cualquier tipo de vida, aunque sea bajo otra forma, otra esencia, otra realidad muy diferente, que ni siquiera podemos imaginar?
¿Existe Dios, o sólo es producto de nuestra necesidad de trascender?
Ese par de ojos descomunales, que nos observan continuamente, son, en verdad, reales… o son sólo un mito, para dar sentido a nuestra existencia?
INJUSTICIA POÉTICA
Cuestión de justicia poética para Smith. Tras décadas investigando la cura del “mal de Smith” y haber encontrado el remedio, ahora presentaba los síntomas de la enfermedad, avanzando rápidamente, como siempre. Bastaría con que Smith fuera tratado con el medicamento que él había creado.
La ciencia y la tecnología son íntimas amigas y van de la mano.
Pero a veces se dan la espalda.
Smith estaba realizando su nueva investigación en la Estación Espacial. El medicamento no estaba a bordo.
Ha salido en una nave hacia la Tierra. No llegará a tiempo. La enfermedad es rápida; la nave, lenta.
Celos
-Celos.
-Expóngalo de forma sencilla, para que yo pueda entenderlo.
-Mis experimentos en la creación de clones resultaban incuestionables. Había llegado muy lejos y la culminación sería un hito en la ciencia: por primera vez existiría un clon humano. Como nadie se prestaba voluntario a la prueba, creé un clon de mí mismo. El experimento fue un éxito total. Bueno, casi.
-¿Qué falló?
-La psicología. Cuestión de identidad. No sabía si yo era yo o mi clon.
-¿Sentía celos profesionales de su… hermano?
-Por desgracia, profesionales no, inspector. Maté a mi clon porque se acostaba con mi esposa.
Por el arte.
Emulando a Miguel Ángel, hacía de cada lienzo una réplica de una realidad más vívida de lo imaginable. Pero, cuando se le pidió a José que replicará un jardín junto al altar mayor de la Catedral barroca de la capital, todos imaginaron ver el Edén en su máxima expresión. Pero fue algo más. Ósmosis en una paradoja inimaginable; el artista había dejado en cada pincelada su corazón y para cuando terminó su obra, yacía inmóvil a pie de aquel vergel de violetas cuyos pétalos púrpura goteaban savia del carmesí más intensó que ojos humanos hayan visto.
Remedio.
Pasaba día y noche metido en el laboratorio tratando de lograr el fármaco que curaría su mal. Esa era su última esperanza, ya que: el cardiólogo, el neurólogo y hasta el espiritista que trató de sacarle su tormento, a punta de exorcismos; no pudieron.
Con el áloe completó el compuesto que los conejillos de indias de sus amigos probaron para que pequeños recuerdos de estos se esfumasen.
Se auto prescribió una dosis plus de las pastillas de amnesia, y cuando le hicieron efecto, no sólo se olvidó de ella, sino que ya no supo ni quién era él.
Unidad.
El arte en persona tomó la arcilla y moldeó la perfección; le gustó y suspiró cuando cobró vida.
-¿Qué es esto que siento? -Preguntó este.
-Se llama felicidad
-¡Pero estoy solo!
Lo sostuvo, y dejando solo un hilo entre las parte lo fraccionó.
-¿Y mi felicidad?
-Será nuevamente tuya cuando halles tu mitad.
En el taller quedó la clave sobre la arcilla, hay un solo camino; entre el temporal izquierdo y el derecho una sola acción lo define todo.
Aquel buscador todavía anda solo, no encuentra su otra mitad; se olvidó preguntar cómo encontrarla.
Solidaridad.
En el estuario las especies estaban sufriendo de estrés hídrico, en lo que fue el mejor lugar eutrófico del país. Una evapotranspiración potencial había sido la causa del desastre y en el desierto de los pensamientos la aridez de ideas no daba una esperanza a los desahuciados.
Esa tarde, pasó Ángel, un niño de sexto año que recordó sus clases de Ciencias; llegó a casa, consiguió una manguera, regresó al estuario y habló con una cactácea. Después de colocar un filo de la manguera en el corazón del cactus, aplaudió a las gotas de agua que corrían al estuario.
AGUA
El agua es un elemento raro en muchos lugares. Raro también que existan los grifos, incluso los más sencillos. No le damos importancia a esos detalles, minucias para nosotros. Sitios, muchos, sitúan su raquítica ración de agua a kilómetros de niños sedientos y adultos extenuados. Hubo cataratas donde ahora hay arenas. Y arenas donde hoy corren torrentes asesinos. Y eso lo hemos conseguido nosotros con un comportamiento incivil, criminal incluso. Me pregunto si todavía hay tiempo de revertir la situación. Un vaso de agua del grifo. Brilla para mí una luz extinta para otros. Injusticia, recito. Y lloro.
Manantial
Para aquellos viajeros cada gota era nota de lira; su transparente color, la esperanza de vida y su sabor; ese era la gloria. Habían caminado los tres últimos días bajo el inclemente sol del desierto en búsqueda del camino perdido que los llevase a un nuevo mundo. El atrevimiento de cruzar la frontera por la vía ilegal les estaba pasando cuenta y, cuando ya eran recuerdo, llegaron al peñasco y la pequeña cascada que flotaba de un manantial les abrió los brazos. Ahí, bebieron hasta saciarse acompañados de los efectos del espejismo, hasta quedar completamente saciados por la arena.
Cardiopotencial
Ella y yo realizábamos la cogeneración más completa de la biosfera mientras un mundo de esquizofrénicos preparaba aeroalérgenos para deshabitar este planeta. Pero no todos; estaban aquellos científicos como Joel, que desde su casa cerca al acuífero contemplaba un mundo naciente. Cuando lo conocimos lo encontramos debajo de un caducifolio cuando este dejaba caer sus hojas. La eficiencia energética era el propósito y Joel el genio que aprovecharía nuestro potencial. Se hicieron las pruebas, la energía producida rebasaba los límites, el pequeño inconveniente era que teníamos que dejar caer nuestros corazones, aunque haya pasado el otoño.
- « Anterior
- 1
- …
- 3
- 4
- 5
- 6
- 7
- …
- 19
- Siguiente »


