Recopilación Microrrelatos 2014

El Concurso Microrrelatos científicos 2014 recibió gran cantidad de relatos llegados de todas las partes del mundo. Aquí puedes leerlos:

TIEMPO

De los nueve segundos que le quedaban de vida, gastó los tres primeros en comprender que el cable del ascensor se había partido. Del cuarto al séptimo buscó crear un movimiento autónomo dentro del propio al que lo sometía aquel descenso vertiginoso, consistente en una serie de pequeños saltitos que le evitaran estar en contacto con el suelo en el momento del impacto. A falta de dos segundos para éste, entendió que el impulso contrario le aplastaría igualmente contra el techo de la cabina. Buscando desesperadamente alternativas,  su cerebro le encontró una interesante tres segundos después.

La esperanza del futuro.

Debemos darnos prisa – dijo la extraña bacteria al incrédulo virus – dentro de poco vendrán y sabrán cómo destruirnos

¡Buen provecho con Surfactant!

Eric se percató de algo que cambiaría el destino de su madre y el de muchas personas. Estaba restaurando un cartel de finales del XIX y de pronto, un lepisma regordete con sus antenas captadoras apareció. Éste se alimentaba de celulosa que después defecaba sin alterar. Entonces realizó un informe y una tesis, luego contactó con un ingeniero bioquímico y se pusieron en marcha en la elaboración de un surfactante  por extracción natural, capaz de saciar con la ingestión de una comida mínima, sin alterar nuestro organismo y así combatir desordenes alimenticios.

FRACTALIDAD

El habitáculo era minúsculo, pero pude abrir la ventanita que daba al abismo. Al fondo, se divisaba, claramente, el agujero negro. Me acerqué, y, curiosamente, el horizonte no me perturbó. Arranqué un trozo del agujero y lo sostuve sobre mi diestra. Dentro de aquel trocito había algo curioso: ¡otro agujero negro idéntico! De éste, cogí otro pedazo, y la operación se repitió hasta el infinito. 

Tras el último infinito hallé un extraño centro difusamente deslocalizado. Tenía forma humana. En su diestra, otro agujero negro; en su siniestra, Ate, la diosa triste de la fatalidad: ese centro era yo. 

 

Qué es un laboratorio

– ¿Qué es un laboratorio?

– Un laboratorio, hijo mío, es el lugar de trabajo de hombres y mujeres a los que se les llama científicos.

– y… ¿a qué se dedican?

– Su trabajo es investigar sobre alternativas que nos facilitan, o incluso, nos dan la vida.

 

Josué se quedó pensativo. Durante sus sueños, en aquella fría noche, su pequeña cabecita no dejó  de dar vueltas alrededor de esa idea. A la mañana siguiente,  por primera vez en su vida, estaba seguro de algo; quería ser científico. Deseaba cambiar el mundo y hacer de él un lugar mejor.

No paraba de pensar

No paraba de pensar. No dejaba de darle vueltas a la cabeza sobre lo que podría hacer para salvarla. Los médicos no sabían que le pasaba a Julia. Los síntomas eran muy parecidos al cáncer; pero lo que padecía, era mucho más agresivo.

Estoy aburrido de dar vueltas

¡Estoy aburrido de dar vueltas alrededor tuyo!

dijo el electrón al protón en la vecindad del átomo.

¿Es que acaso no puedes pensar positivo?

contestó el protón.

 

La discusión terminó cuando llegó un fotón,

que de un golpe arrancó al electrón de su órbita.

 

Después de mucho vagar,

el electrón descubrió lo aburrido que estaba sin su antiguo amigo,

y decidió recombinarse con un átomo,

para reencontrarse con su protón.

Taorana, la joven inuit  de Groenlandia,

contemplaba fascinada el espectáculo de luces

que se desplegaban sobre el cielo,

sin sospechar jamás las pasiones ocultas que vibraban en la alturas.

Quiénes sois

¿Quiénes sois? Quitaos vuestras vestimentas y dejadme descubrir quiénes sois. Sois cobardía disfrazada de dolor, sois muerte y oscuridad, pero a la vez sois pura biología, sois el resultado de nuestras acciones en la vida, y de la evolución. O de la involución. Tomad morfina y callaos ya, volved a  vuestro sitio y permaneced en silencio. Yo también tengo disfraz, y esta batalla, la ganaré yo.

Eugenesia

Unos me llaman El Ingeniero. Otros, Destructor. Hace tiempo que borré de mi memoria otros nombres.

Mi única labor es transformar individuos: convertir coraza en corazón, pésimos augurios en milagros, una muerte precoz en largo carnaval. A un precio exclusivo también trabajo las almas: vendo la virtud griega, la humildad cristiana, la incontenible pestilencia burguesa.

Sin embargo, nada es suficiente, ya que trabajo con consumidores exigentes. El poder nunca se sacia, y el cliente siempre lleva la razón: una generación de esclavos bastará para reorganizar todo.

Me crujo los dedos. Mi último trabajo está a punto de empezar.

Señalándolos, entre confianzudo e irrespetuoso

Señalándolos, entre confianzudo e irrespetuoso, continuó el expositor arengando a su enorme auditorio de científicos —“Y presento a ustedes, colegas, lo que bien considero un inmenso …o ¿Por qué no? el mayor logro científico de muchísimos años –.  Y agregó, ahora sí con franca desfachatez: —Acaso de todos los tiempos –.  Hubo, tras un repentino breve murmullo general, un brusco, inquisidor y expectante silencio. “El artefacto aquí presente”, continuó el expositor, “sólo identificado como un robot,  —y sólo nutrido con aire y otros muy  pocos elementos comunes,—  llora, para la salvación de la humanidad, enormes, grandísimas lágrimas de agua pura”.

Sentado en una habitación

Sentado en una habitación del palacio de la Inquisición, miraba pensativo a través de la ventana. La luz del sol se filtraba radiante. ¿Cómo era posible negar lo innegable? Sus experimentos habían ofendido a un gran sector y ahora todo le salpicaba violentamente. Mañana sería conminado a confesar su culpa. ¿Pero qué culpa? ¿Acaso era responsable de que el planeta que sus pies pisaban girara alrededor de aquel astro brillante? Sintiendo el peso de los años sobre su gastado cuerpo, la promesa de una tortura le resultó insoportable. Mañana confesaría. Y sin embargo, la tierra seguiría moviéndose.

Soñar no cuesta

Había dedicado toda su vida a estudiar la hipótesis de Riemann. “Estoy seguro de que he desarrollado la demostración correcta de la conjetura” -se dijo.  Por fin cumpliría su sueño de ser un matemático famoso. Tomó  sus apuntes y su ordenador y se fue al trabajo.  A la hora de la presentación creyó ser la persona más feliz y afortunada del mundo. Ya es hora- dijo el asistente. El auditorio estaba lleno, el acontecimiento sería televisado en directo a todo el país. El quedó tembloroso y mudo frente a todos. Olvidó su miedo a las cámaras.

 

Aquella mañana

Aquella mañana, sobre mi mesa personal de laboratorio, estornudé, y el trípode que sostenía el matraz de erlenmeyer, mi trabajo, rodó, golpeó la probeta, que a su vez calló sobre el crisol de porcelana, haciéndolo añicos, donde un trozo atravesó un tubo de decantación, haciéndolo pendular, consiguiendo que golpeara la espátula, que voló hasta la balanza, que a su vez la escupió contra las probetas de la mesa de mi compañero, desparramando su contenido por el suelo. Destrocé el trabajo de ambos, pero como la ciencia es excéntrica, aquella mezcla de fluidos resulto ser, el futuro de la humanidad.

El Cloro siempre había sido

El Cloro siempre había sido un elemento bastante inofensivo. Vagaba por el mundo interaccionando con los demás de forma amable, pacífica. Hasta que conoció al Hidrógeno. Juntos se volvieron fuertes y el Cloro cambió. Eran poderosos, corrosivos, destruyendo todo aquello que encontraban a su paso.

Tuvo que intervenir el Hidróxido Sódico. Con habilidad, se introdujo entre la pareja y logró, mediante celos, separarlos. Los neutralizó. Pero lo que se había roto podía volver a unirse. Así que la mayoría de los elementos se aliaron y los enviaron a lugares opuestos de la tabla periódica, para que nunca más pudieran encontrarse.

Luz Desnuda

Imagínate cuando pudimos completar la teleportación de miles de átomos, o supimos curar el cáncer, o controlar la fusión nuclear.

Todo eso surgió con la inquietud de querer entender mejor, y la herramienta más útil estaba frente a nuestras narices, la luz. Empezamos a quitarle libertades. Aunque creeme, decirle que no fluctúe, es como decirle a un cachorro que no muerda, y se puede extrapolar a la naturaleza. Te lo digo, basta con quitarle libertades para que se empiece a desnudar y nos muestre un rostro más accesible.

Así se abren nuevos y mejores caminos en la ciencia.

La manzana de Newton

Sólo en la alquimia ciencia y mística se reúnen. Cuando Sir Isaac Newton expuso su teoría de la caída de los cuerpos, fue tomado como el ilustre meridiano de la razón. Sin embargo, su lenguaje era una metáfora de la caída metafísica. El científico eminente había descubierto la gravedad tras muchas noches en vela frente  a su  secreto laboratorio alquímico. En la búsqueda del principio vital, tuvo que retroceder aterrado al reconocer  que era el pecado (también simbolizado por una manzana) lo que nos mantenía atados a la tierra, impidiéndonos ascender, livianos, hacia el cielo.

Según el cálculo de West

“Según el cálculo de West, nacemos con un presupuesto cardíaco de mil millones de latidos”. Eso le contó Inga a Leopold acurrucada en su vientre. “Es cosa nuestra dosificarlos”. Se sentía interesante y especial. Él la quería y ella se lo tomó con calma. No sabía que pagaría cara la estupidez. Y la inconstancia. Hubo un tiempo, en los tranvías, en que a Leopold le latía el pulso atolondrado. Ahora su ausencia le sublevaba a ella el corazón… Él no pudo sufrir más y ya estaba en paz con West. Inga apuró en sus latidos cada sístole que Leopold malvendió.

Tecnología Ancestral

Tecnología Ancestral

 

Todavía tenía alguna máquina de las que se usaban antes para comprender a la gente, para meterse en la cabeza de las personas, para sentir cosas que los demás sienten. No necesita electricidad ni ningún tipo de conexión inalámbrica. El nieto pensó que debía de tratarse de algún tipo de magia antigua.

 

Guió al niño a lo largo de un pasillo que desembocaba en una habitación en la que sólo había cajones. Abrió uno de ellos, cogió algo del interior y se lo ofreció a su nieto, que preguntó extrañado: _¿qué es esto?._ El abuelo dijo: _Un libro._

CLONES

Apareció, en medio del laboratorio, un enorme piano de cola. Otro error en el proceso de clonación. Y van tres. Antes había aparecido un señor que sólo hablaba mandinga y una libélula enorme, amenazadora pero espectacularmente bella. Mientras el hombre se defendía a duras penas de los ataques de la libélula, yo miraba atónito la escena intentando averiguar qué es lo que estaba yendo mal. Cerré los ojos y apreté otra vez el botón. Cuando abrí los ojos de nuevo, era yo quien salía del clonador, convertido en un monstruo sin miembros, condenado a permanecer así para siempre.

Allí, en las alturas

Allí, en las alturas, era imposible de encontrar. Oía el crepitar de las antorchas, el clamor de la muchedumbre enfurecida que pedía su cabeza sólo por pensar diferente. El doctor D. esperaría hasta que el hambre y la desesperación menguasen la determinación de la turba, y seguiría su viaje hasta el final del camino del conocimiento. Quién sabía las maravillas que aguardaban allí. Evitaría los peligros refugiándose en la naturaleza. Al fin y al cabo, el sí descendía de los simios, y podía trepar a los árboles.

Lo que era un inconveniente

Lo que era un inconveniente para la mayoría de los elementos de la tabla periódica, para el Litio y la Plata era una oportunidad. Un nuevo orden universal modificaría aleatoriamente toda la disposición y podrían estar al fin juntos.

Debido a la gran distancia que les separaba, sus románticos mensajes eran interceptados por algunos metales, en especial por el indiscreto Cromo, que contaba todo a los gases, cotillas por naturaleza.

Un agujero negro finalmente succionó nuestro Universo conocido para crear otro nuevo. Ahora los dos están felizmente unidos en un rincón de la nueva tabla, lejos de los elementos indiscretos.

Máquinas

La mujer se sienta en el parque a las nueve en punto, como cada mañana. Un hombre la observa desde el otro lado cada mañana desde hace siete meses, los mismos que lleva jugándose una última oportunidad.

Apuesta y hace pausas para mirar por la ventana, piensa que la creación de un hombre no puede ganarle a un hombre.

Un día más, 8:45 de la mañana, la máquina se rinde y el hombre grita. Su vida está arreglada.

Se le ocurre salir al parque, necesita de alguien, la recuerda, la espera: a la mujer de las nueve de la mañana. Se sienta y respira. Bastó un pestañeo para que el aire se tornara oscuro, anochece.

Cuando el hombre reacciona recuerda la razón que lo mantuvo insistente con las apuestas durante tanto tiempo:

-Ingeniosa lata- y se carcajea.

Vicky

La ciencia le diagnosticó parálisis cerebral tras la mala praxis y la infructuosa reanimación post anestésica. De acuerdo a los parámetros establecidos permanecería así hasta que Dios dijera basta.

El roce de las manos de su madre la hizo estremecer y parpadear.

El aliento de su padre hablándole al oído le provocó un rictus de sonrisa.

Los sonidos de la guitarra dilataron sus pupilas, aún ante la luz.

Las voces de las hermanas mayores la colmaron.

La ciencia le proveyó una silla para sostener su físico maltrecho.

Los afectos ganaron la batalla.

Casualmente se llama Victoria.

El ordenador

Cuando se reinició, el humano todavía estaba allí.