Recopilación Microrrelatos 2014

El Concurso Microrrelatos científicos 2014 recibió gran cantidad de relatos llegados de todas las partes del mundo. Aquí puedes leerlos:

“Es que me da miedo la oscuridad”

“Es que me da miedo la oscuridad”, repitió Alma arrugando la barbilla.

Su madre se sentó junto a ella en la cama, muerta de amor, y le dijo: “Estoy aquí, ¿me ves?” y sin dar tiempo a respuestas apagó la luz de la mesilla. “¡No puedo verte!”, respondió Alma asustada.

Oyó la voz de su madre: “La oscuridad no es más que la ausencia de luz, Alma. Pero aunque la luz se vaya, las personas y las cosas permanecemos”. La niña encendió la luz, curiosa: luz y oscuridad le parecían ahora magia.

“Pero con luz te quiero más”. Concluyó Alma.

VICTORIA

Cuando un oncólogo contrae el cáncer, algo en el equilibrio de la ciencia médica se estremece. El triángulo enfermedad, paciente, sanador se convierte en un segmento único de tensiones infinitas, no hacia ambos extremos, sino hacia un cara a cara desigual en que litigar el terreno del tiempo al oponente.

La fuerza que da la experiencia aquí se alía al enemigo. Conocer el qué, el cómo y el dónde de los ataques del rival sólo sirve para adivinar el cuándo de la derrota. Por eso, tras ocho años de contienda, vuelvo definitivamente a casa orgulloso de haberle retardado su victoria.

Debe ser agradable

Debe ser agradable quedarse suspendido como un coloide, con moléculas de agua que te acarician suavemente; aunque en algún momento, sin motivo aparente, éstas empujan en alguna dirección.  El azar es muy extraño. Si nadie tiene poder para cambiar el pasado, tal vez sea imposible cambiar el futuro. Pero tal vez exista un tiempo estático y perfecto como un cristal a cero grados. Sería mejor que no existieran el azar ni los procesos estocásticos, pero entonces no seríamos lo que somos, seríamos otra cosa, quizá ángeles, Dios sabrá. -Aún tiene lucidez: -recordar hacer  las medidas mañana,-piensa justo antes de dormirse.

Lactancia

En la pequeña isla de La Gomera vive una selva antiquísima y autosuficiente.  Sus árboles cosechan el agua directamente de las nubes que se forman en la cumbre. El agua del Atlántico no se precipita sobre la tierra, se escurre suavemente por las hojas, gotea, y empapa el suelo para que beban las raíces. El que lo bautizó lluvia horizontal estaba inspirado, pero no era ningún poeta. Este exuberante ser milenario, cuando tiene sed, solo tiene que lamerle una teta al cielo.

La última prueba

—La última prueba de verificación ha concluido también con éxito, Albert. Es increíble, estoy en shock.

—El qubit fotónico ha alcanzado el estado FTL, Nathan.

—Sí, la comunicación ha sido 100% precisa y el entrelazamiento coherente. ¡Ha llegado casi 7 milisegundos antes de partir!

—¡Ey, un momento! ¡Nathan, observa la pantalla, están llegando qubits que no han sido enviados!

—Ni lo serán… No son los nuestros… tienen otro entrelazamiento.

—¿Ves eso?

—¡El qué!

—¡No puede ser!

—¡Mira, tienen un patrón! ¡Decodifícalo con el ordenador!

—Dice: «Albert, Nathan, destruid la máquina AHORA.  Confiad en vosotros mismos. Fdo: A&N»

 

 

 

BREAKING BAD

Cerró los ojos ocultos tras unas gigantescas gafas de buzo y dejó escapar un inoportuno estornudo que casi da al traste con su pulso. A continuación, con la misma delicadeza que acostaba a su bebé cada noche, repartió la última mezcla en siete vasos de precipitado idénticos. Valiéndose de un gotero y aunando la precisión de un francotirador retiró los excesos de cada recipiente. Solo podían alcanzar los 5 mililitros exactos para que la solución final de metanfetamina resultase brillante. En juego estaban su prestigio y el bienestar de su familia. Nada podía salir mal.

En algún Universo

En algún Universo paralelo la historia es apenas diferente en el principio. Cae una manzana y Eva la recoge apartándola del mordisco de Adán al grito de “eureka”.

 

El resto de los aconteceres es similar. Consternado y abrumado, el creador clausura las puertas, con todos -Adán, Eva, Dios y la serpiente- fuera.

DESDE EL COSMOS

Tomó la escafandra de la mesa y salió a dar un paseo mientras se cocinaba el agua. Respiraba el aire viciado de adentro de su máscara. Las partículas que se mezclaban en las pipetas de su cocina le quitarían aquella incómoda sensación acartonada de la boca.

Miró alrededor. Le asombraba el entusiasmo con el que esperaba la salida de los incipiente brotes de vida nueva. “Una obviedad del pasado”. Millones de estrellas y lo que más echaba de menos era la luz del sol.

GRAVEDAD

Una bola de iridio va en caída libre hacia su destino. Indiscutible, veloz… siguiendo su curso sin cavilaciones.

La trayectoria es tan exacta que cualquier otro recorrido parecería forzado.

De todas las realidades, la gravedad parecería ser la ley del destino que nos lleva a nuestro centro de forma magnética, nos empuja a nuestra meta en un envión de coraje… y encima hace girar los planetas. Menuda tarea.

Entendido esto se dejó llevar.

Habría sido como intentar frenar un estornudo.


El joven James trabajaba en un laboratorio. Día y noche. No hacía otra cosa. Experimentaba, como todo en la vida, era una lección de aprendizaje. Probaba a juntar sustancias químicas. Anotaba sus descubrimientos. Creía que estaba cambiando el mundo, pero no era cierto, solo se estaba cambiando a sí mismo. Metamorfosis. Los agujeros de las ojeras colgaban de sus ojos. Parecía un anciano en el espejo. Los años habían transcurrido sin él darse cuenta. Su pelo era de un color blanco níveo. Las arrugas marcaban las dobleces de su rostro. Había encontrado la gravedad de la vida. La Muerte.

Miradas

Nuestras miradas se cruzaron en aquel frío despacho, descubrimos que el silencio puede doler y que nuestra conciencia reacciona empíricamente a ese sentimiento.

Nos habíamos cansado de ser meros observadores de los acontecimientos, espectadores de una realidad injusta.

Era el momento de utilizar hipótesis, refutar teorías, poner en práctica investigaciones y conjeturas, teníamos las herramientas para conseguir un mundo mejor, más igualitario y justo.

Nuestras miradas volvieron a cruzarse y esta vez no había silencio en ellas.

Yo, estrella.

Aquel pequeño y traslúcido cristal en el que mi ojo se posaba toda noche, me transportada a aquel reino de estrellas parpadeantes. Toda aquella inyección en mis retinas me trasladaba al simple caos del universo. Conocía a muchas estrellas y, además de poder mirarlas con admiración, podía verlas sonreír, incluso a veces escuchaba como conversaban entre ellas. Cada una de ellas tenía un tono definido, su armonía vibraba conmigo, y así lograba, por raro que parezca, sentir sus cambiantes estados de ánimo. Es un mundo mágico en el que quiero vivir. Yo también quería ser una estrella.

CREACIÓN Y EVOLUCIÓN

En el vacío sobreviene una gran explosión, millones de partículas se alejan de su origen buscando la fusión. La materia se condensa en algo semejante a  un sol, mientras la energía pulula impetuosa hasta los confines; la evolución comienza para aquella masa primigenia. Omnipresente está la chispa divina, entretanto una inteligencia superior dirige el diseño de la gran obra. El padre tiempo y la madre naturaleza echan a andar los engranajes para tal transformación. La perfección será el producto y al término de nueve meses nacerá un ser humano.

Luces de colores.

Desde mi ventana espero cada noche que nuestros mundos se unan, colisionen y formen un único universo: La unión de dos.

Veo el fuego del dragón en mi despertar, la esencia que forma nuestra creación y alimenta el calor de su cohesión. Explosiones forjan nuestro destino, es la magia que emana de la luz ardiente. Acércate y sumérgete en mi reino,

mírame a los ojos, siente el calor de la llama, ya no somos dos sombras perdidas en la oscura noche, tu mirada se adentra en lo más profundo de mi ser, luces de colores esperan tu llegada.

Martes, trece

Martes,trece. Se respiraba un aire turbio, helado. Tomás despertó aquella mañana envuelto en un cúmulo de sensaciones. Desayunaba acompañado de un documental en el que escuchó (de refilón) aquella famosa cita de Einstein acerca de la tecnología. No tardó en partir hacia su oficina. Adentrándose en ella, recordó con  sonrisa descreída aquella cita. Ante él, una máquina de escalofriante porte. Junto a ella, una nota. «Tu trabajo en esta empresa ha prescrito. Ten, cobra tu  finiquito». Su jefe poeta. Su trabajo frustrado.Por una máquina.Impotencia. Desdichada tecnología.

Bancos de ADN

Al otro lado de la ventana sólo se veía el espacio exterior, y la tierra consumiéndose como una diminuta cerilla. Menos mal que lo eligieron a él. Daba igual si aquello era un arca de Noé o un banco de ADN, de lo que no había dudas era que él pasaría a los anales de la historia como el último ser humano. Lo pensaba henchido de orgullo. Tampoco importaba que su habitáculo estuviese embutido entre la de un cerdo y un chimpancé. A diferencia de la de ellos, el suyo era un habitáculo con vistas.

1943

El apartamento era una pocilga. El año nuevo no había obrado ningún milagro neoyorquino. Aterido, los últimos pensamientos de Nikola fueron a parar a Guglielmo, a ese Nobel que no le pertenecía, a todos los libros de Historia en los que no aparecería su nombre…

Cinco meses más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos anunció su resolución. «Finalmente hemos hecho justicia», pensó Harlan mientras ordenaba sus papeles. Después, los nueve jueces tomaron café, volvieron a casa y nadie volvió a hablar de aquello.

0 (ni siquiera uno)

Las sagradas pirámides y las leyes de Brahmagupta se construyeron sobre él. Despreciado por los romanos y sospechado por los olmecas, visitó a los filósofos griegos y las tiendas persas. Frente al Tigris, hombres de ensortijadas barbas lo intuyeron fugazmente, y los astrólogos mayas lo duplicaron, apiadados por su soledad. Sobreviviente del tiempo, sus nombres fueron tantos como su esquivo rostro: los chinos, en su sabiduría, lo asimilaron a una ligera lluvia de otoño…

Es la suma de todo, su principio y su fin, y es posible que en cierto ángulo de su circunferencia, esté contenido el nombre de Dios.

CICLO DEL AMOR

¿El amor es como un ciclo del agua?

Tan poderosa como la Biosfera,  la evaporación,  la condensación,  la precipitación,  la infiltración, la escorrentía para llegar a ser un ciclo, un movimiento.

El amor al igual que las gotas de agua se almacena durante un tiempo para ser vital para la vida.

Agua, amor, amor, agua, al fin y al cabo somos ambas.

De todos nosotros depende este ciclo y siga vivo para nuestra continuidad y para todas las especies que hay en el planeta.

¿La duración de una porción?

 Es diferente en donde se encuentre. Tiempo.

15% De Desnitrificación

Me afectaba como fertilizantes nitrogenados sobre terrenos de cultivo. Toda mi corriente sanguínea, superficial y subterránea, se llenaba de nitrógeno inorgánico cada vez que ella me miraba.

Todos los compuestos nitrogenados utilizados para fabricar sus medias de nailon entraban en mis pulmones también, cuando no lo hacía. Y ese escaso 15% de cordura que absorbía mi sensatez me revelaba que había perdido.

No porque me dejaba sin oxígeno y sin aliento, sino porque pudiendo eliminar ese nitrógeno amoniacal que me envolvía, decidía que no quería, cada vez. ¿Cuándo ese 15% ganaría? No lo sabía y no lo sé.

Exploración

Una tarde descubrí que a mi compañera de probetas se le aflojaba la resistencia en el laboratorio. Tal vez fuera por estar en un subterráneo. En el subsuelo hay siempre más humedad. O quizá eran los fluidos que manejábamos, cosa de la química inorgánica trasladada a la orgánica. No tuvo que decirme nada, sino aproximarse, apretarse un poco más de lo que exige observar al mismo tiempo el proceso de la reacción en el matraz. Desde aquel día, el artilugio de Erlenmeyer es un aliado de mis manos.

Los últimos descubrimientos

Los últimos descubrimientos en nuestro anterior planeta Tierra revelan que se trataba de un sistema interactivo regulador, confirmando la “hipótesis de Gaia” finalmente tres siglos después de su nacimiento, a más de tres mil millones de kilómetros de su protagonista.

La pregunta que nos hacemos ahora los titanianos es la verdadera razón por la que» Gaia» ayudó a evolucionar a la raza humana. ¿Fue para evitar su posible extinción y continuar la coevolución ya existente, o para hacernos evolucionar y librarse en un futuro solamente de nuestra especie, la única que podía contaminarla y aniquilar todos sus recursos?

Cuanto más tardemos en encontrar vida extraterrestre

Cuanto más tardemos en encontrar vida extraterrestre, o mejor dicho, cuanto más tardemos en dejarnos encontrar, más le crecerá la barba a Dios, el agua llegará a ser demasiado transparente como para encontrarla, y alguno se dejará su manguera en la mano de tanto sacudirse en el retrete. Tal vez tan solo seamos una de esas gotas que se escapan fuera del retrete, al fin y al cabo nos encontramos en los límites de la galaxia… Y a Dios le sigue creciendo la barba como esperando algo que no soy capaz de entender. Yo ya no me sacudo demasiado.

Felicidad

Después de una noche eléctrica de luna mi cara se marchó a Montevideo. Dejó una nota escrita con jabón en el espejo. Chau, decía. 

Con algo de ingenio superé el mal trance. Apuntalé los cauces de las cejas con cinta de papel, y a la sonrisa, la reconstituí con guata. 

Supe, al tiempo, que a mi ex cara se la veía en el mercado, o en el balconcito, con pantuflas. Los más chismosos conocieron que lucía sensiblera, y que proyectaba casarse con la cara de un tamborilero negro.

Siento que es justo. Todos nos merecemos una vida de abundancia.

La decisión

Sentado en la mesa frente a la ventana que da al jardín repaso mis pocos años de vivencias en el centro. Han sido pocos años, pero muy intensos, llenos de esperanzas y desilusiones. La vida de un investigador llega a ser frustrante a veces e ilusionante en ocasiones, en mi caso las menos.

En estos momentos intento tomar una decisión muy importante; abandonar o seguir, la que elija seguro que será buena para mí, pero mientras la tomo todo serán dudas y temores, pero pasarán y la decisión llegará… Seguro que llegará.