Los daños, que aparentaban ser irreversibles, hacían inviable la existencia de nuestro canijo Planeta X.
Parecía que no sirvieron las alertas o las elocuentes diatribas; fallidos fueron los intentos por traer a la memoria prácticas ancestrales que trataban de imitar la naturaleza para mantenerlo con vida.
¿Acaso no fue esa la respuesta? “Imitar la naturaleza misma” con sus ciclos perfectos, con su diversidad en armonía.
Sumamos entonces esfuerzos, intenciones, recursos, las ciencias y la energía; dejamos de lado diferencias, intereses, posiciones e ideologías.
¡Nuestro Planeta X ha vuelto!
Ah, lo olvidaba, le rebautizamos como "AquaX" ya que descubrimos significa "VIDA".