Desertización: cómo combatirla con el agua del aire

El cambio climático está produciendo desertización y sequía en muchos lugares del planeta, lo cual exige una lucha continuada para detener unos procesos cada vez más rápidos. Por eso, toda iniciativa que ayude a paliar esta situación es bienvenida. Como absorber el agua del aire de la atmósfera.

Que la desertización está aumentando por todo el planeta es un hecho. Las tierras secas ocupan aproximadamente el 40-41% de la superficie terrestre y albergan a más de 2 mil millones de personas. Se ha estimado que entre el 10% y el 20% de las tierras secas ya están degradadas. La superficie total afectada por la desertización se sitúa entre 6 y 12 millones de kilómetros cuadrados. Entre el 1% y el 6% de los habitantes de las tierras secas viven en zonas desertificadas. Un mil millones de personas están amenazadas por una mayor desertificación. 

El ejemplo de desertización del Sahel

En 1998, el grado entonces actual de expansión hacia el sur del Sahara no era bien conocido, debido a la falta de una expansión reciente y mensurable del desierto hacia el Sahel en ese momento. El impacto del calentamiento global se presentan en el Sahel. En esta zona, el nivel de desertización es muy alto en comparación con otras zonas del mundo. Las sequías son la regla en la región del Sahel.

Algunas estadísticas han demostrado que, desde 1900, el Sahara se ha expandido 250 km hacia el sur en un tramo de tierra de oeste a este de 6.000 km de largo. La encuesta, realizada por el Instituto de Investigación para el Desarrollo, había demostrado que esto significa que la sequedad se está extendiendo rápidamente en los países del Sahel. El 70% de la zona árida se ha deteriorado y los recursos hídricos han desaparecido, lo que ha provocado la degradación del suelo. La pérdida de la capa superior del suelo significa que las plantas no pueden enraizar firmemente. Esto provoca que puedan ser arrancadas por el agua torrencial o el viento fuerte.

Soluciones a la desertización

También que se está trabajando desde diferentes medios para encontrar soluciones. La Comisión Europea estima que para el año 2050 habrá más de setecientos millones de desplazados debido a esta situación producto del cambio climático, una cifra alarmante que está ocasionando esas búsquedas de soluciones, algunas de ellas, a partir de las fuentes de agua naturales del planeta.

La solución saudita

Entre ellas, han surgido dos casos que plantean una vía similar: extraer el agua del aire. Por un lado, un conjunto de científicos sauditas ha desarrollado un prototipo en forma de hidrogel que permite absorber agua del vapor en la atmósfera durante la noche y que la expulsa durante el día al recibir el calor solar. A pesar de las condiciones de baja humedad de Arabia Saudí, este dispositivo captura una cantidad de agua correspondiente a su propio peso.

Mediante este proceso, el dispositivo podría permitir formar una nueva fuente de agua potable en regiones áridas y desertizadas. En su conjunto, el aire del planeta contiene alrededor de trece trillones de toneladas de agua, es decir, un enorme depósito de agua, por lo que este prototipo, bien desarrollado, podría ser una solución para territorios en sequía.

La solución española

Enrique Veiga, un ingeniero español, también ser percató de esto y ha inventado una máquina que capta la humedad de la atmósfera. Esta humedad se condensa en un líquido apto para beber, sin contaminación alguna y sin generar desechos.

Veiga creó un generador capaz de captar el vapor del aire y convertirlo en líquido. La innovación que ha llevado a cabo tiene un aspecto sencillo; se trata de enfriar el aire hasta su punto de rocío para que se convierta en gotas de agua, esto es, adaptar las formas de la naturaleza, dado que es un fenómeno que sucede durante las madrugadas. Un invento que Veiga ha llevado a diferentes lugares del planeta con problemas de sequía con resultados muy positivos.

Dos soluciones que pueden sorprender por su uso del aire como medio para absorber agua como respuesta a un cambio climático cada vez más extremo. Soluciones que se corresponden con una conciencia de la necesidad de trabajar para paliar problemas tanto presentes como futuros. En este sentido, desde Fundación Aquae se lleva trabajando desde 2015 en el proyecto ‘Sembrando O2’, a través del cual lucha contra el cambio climático mediante una emisión moderada de CO2 y la reforestación y la replantación de árboles en zonas forestales que, por algún motivo, se encuentra en estado de desertización.