Las diferencias entre la desertificación y la desertización

Puede parecer que desertización y desertificación significan lo mismo, pero no es así. La diferencia está en qué causa la pérdida de fertilidad del terreno. Te damos las claves para entender una de las consecuencias del cambio climático que afectan a más personas en todo el mundo.

Cuando hablamos de cambio climático hablamos sin duda del impacto que el hombre tiene sobre el medio ambiente. Del impacto del alto grado de industrialización global se deriva toda una batería de efectos que causan que las temperaturas suban. Pero cuando hablamos de cambio climático también hablamos de un proceso que ocurre de forma natural. Es precisamente esta distinción entre causas antrópicas y causas naturales lo que permite explicar la diferencia entre desertización y desertificación.

La diferencia entre desertificación y desertización

La desertización es un proceso natural en el que una zona varía de húmeda a desértica, sin la intervención humana. Puede haber varias causas, como los siguientes factores:

  • Astronómicos: como los ciclos de Milankovic.
  • Geomorfológicos: la orogenia, por ejemplo, produce la distribución de las montañas y las masas continentales.
  • Dinámicos: derivados de la actividad biogeológica del planeta.

Como ejemplo, tenemos el Sahara, que hace miles de años era una sabana, como se puede observar al analizar las pinturas rupestres de Tassili n’Ajjer. Sin embargo, en la actualidad es una zona desértica azotada por la falta de agua.

La desertificación es un proceso en el que una zona fértil pierde su potencial de producción debido a la intervención humana. Como veíamos antes, la desertificación tiene, por tanto, una causa antrópica, la diferencia más importante entre la desertización y la desertificación.

La desertificación se puede observar en la erosión del suelo, la falta de agua y la destrucción de la cubierta vegetal. Sucede como consecuencia del exceso de cultivos, el pastoreo, las prácticas de agricultura no sostenibles y la deforestación. Madagascar, España, Italia, Argentina y Túnez son algunos de los países que más acusan este problema.

Existen grados de desertificación, en función del impacto sobre la producción agrícola de la zona:

  • Moderada: se percibe un descenso de entre el 10% y el 25%.
  • Severa: la producción agrícola disminuye del 25 % al 50 %
  • Muy severa: se producen terrenos secos y áridos que provocan una reducción de la capacidad de producción agraria superior al 50%.

La confusión no desaparece tan fácilmente

Dicho esto, lejos de ser difusa, la diferencia entre desertización y desertificación se puede explicar debido a los diferentes agentes que la producen. No obstante, no siempre resulta fácil encontrar un agente natural o antrópico para utilizar uno u otro término.

En este sentido, la desertificación constituye un proceso muy complejo, que se produce por una gran variedad de factores interrelacionados. A su vez, estos factores influyen sobre el sistema y desencadenan procesos y acciones de forma natural y antrópica.

Como consecuencia, se produce la degradación más o menos progresiva del terreno. Algunos de los principales factores que causan la desertificación son la aridez, la sequía, la erosión y los incendios forestales. Algunos de estos paisajes o escenarios desérticos han recibido la denominación de desastre natural, ya que resulta imposible revertir la situación. En la región mediterránea, la erosión hídrica es el principal mecanismo de la desertificación.

Previsiones de futuro

La falta de regiones fértiles marcada por la escasez de agua ha hecho que la producción alimentaria en terreno árido sea cada vez más frecuente.  En este sentido, la degradación de las tierras de regiones secas se produce en gran parte por factores antropogénicos como la deforestación, el sobrepastoreo y la expansión de plantaciones agrícolas hacia zonas áridas y la sobreexplotación de la vegetación.

Desertización vs. Desertificación

Existen 6.100 millones de hectáreas áridas y semiáridas en el planeta, por lo que se establecer que el 40% de la superficie terrestre corresponde a terreno seco. Además, se calcula que un 70% de las tierras secas explotadas actualmente corren el riesgo de convertirse en zonas desiertas. Esto puede poner en jaque el futuro y el buen desarrollo de una sexta parte de la población que vive en el planeta y depende del cultivo de estos campos.