Innovación

Innovación en el wc

Ideas innovadoras para tener acceso a un retrete

Alrededor del 60 por ciento de la población mundial, es decir, 4.500 millones de personas no tienen acceso a un retrete en casa o no tienen un retrete que permita la gestión de las heces de forma segura. Para miles de millones de personas en el mundo, los sistemas de saneamiento son inexistentes o inefectivos. Las heces llegan al medio ambiente propagando enfermedades mortales y socavando gravemente el progreso en materia de salud y supervivencia infantil.

El 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete que este año se enmarca dentro del tema del Día Mundial del Agua, celebrado en el mes de marzo, en torno a la temática de las aguas residuales. En esta ocasión, Naciones Unidas se hace la siguiente pregunta: ¿A dónde van las heces?

Una buena higiene y una fuente de agua potable, en combinación con el saneamiento mejorado, podrían prevenir cerca de 842.000 muertes cada año. Sin embargo, 869 millones de personas en el mundo practican la defecación al aire libre y no cuentan con ningún acceso a un retrete y 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable no segura y sin protección contra la contaminación por restos fecales.

Estos datos indican lo vital que es para el planeta y sus habitantes que existan sistemas de saneamiento adecuados. El control de los deshechos humanos y su correcto tratamiento es fundamental para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

El Objetivo 6 expresa la necesidad de garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Es necesario que las heces de todos y cada uno sean contenidas, transportadas, tratadas y desechadas de forma segura y sostenible.

En muchos lugares del mundo, personas y entidades comprometidas innovan y crean ideas que facilitan que quienes viven en países en vías de desarrollo puedan hacer con seguridad un gesto cotidiano y primario: ir al váter.

Peepoople

El catedrático Anders Wilhelmson, arquitecto sueco y planificador urbano, ha desarrollado una sencilla alternativa al baño tradicional: Peepoo, un baño de un solo uso en forma de bolsa.

Al desdoblarlo, Peepoo mide 14 por 38 centímetros y encaja por tanto en todos los cubos estándar. Después de usarlos, los Peepoos se recogen en un punto central de recogida y luego tanto la bolsa como el contenido se utilizan como abono.

Peepoo está fabricado principalmente del plástico biodegradable y como también contiene urea, que se convierte en amoniaco al ponerse en contacto con la orina y las heces, en solo unos días se destruyen las peligrosas bacterias que provocan las enfermedades y acelera la descomposición.

La bolsa se desintegra en cuestión de unos meses, dejando un valioso fertilizante a base de nitrógeno. La empresa Peepoople, promotora de esta iniciatvia, comercializa después el fertilizante, que ya utilizan muchos agricultores.

Los baños de un solo uso se han distribuido tras producirse algunos desastres naturales, como el terremoto de Haití de 2010, gracias a la ayuda de organizaciones humanitarias. También se ha utilizado en Kenia y Pakistán.

Para los usuarios, los costes son a penas superiores al equivalente de 3 céntimos de euro por baño. Aquellos que devuelven los Peepoos utilizados en un punto de recogida reciben a cambio aproximadamente un céntimo de euro. Gracias a las donaciones, los baños de un solo uso se han distribuido ya en más de 60 colegios.

 

Peepoople ha conseguido convertir un problema gravísimo, que afecta a millones de personas en el mundo, en una forma de generar riqueza de forma sostenible. Ha dignificado las condiciones de vida de muchísima gente, al tiempo que ha mejorado la salud de miles de personas y salvado la vida de otras tantas, al reducir el número de muertes provocadas por la ingestión de agua y alimentos contaminados.

Presente actualmente en 10 países, Peepoople también vende su sistema de saneamiento a organizaciones de ayuda humanitaria, agencias de la ONU y gobiernos como respuesta rápida y fácil en situaciones de emergencias humanitarias o en campos de refugiados.

Ikotoilet

En los barrios marginales de Kenia y el este de África en general, la defecación al aire libre o el vertido de los restos fecales a la vía pública sigue siendo el modo principal de eliminación de residuos humanos. En Kenia, las enfermedades diarreicas causan el 19 por ciento de la mortalidad en niños menores de cinco años, lo que supone más de 30.000 muertes al año. Este hecho se registra principalmente en los barrios urbanos pobres.

Para combatir este problema, la empresa Ecotact puso en marcha la iniciativa Ikotoilet (Aquí hay un baño) hace unos años en colaboración con el Gobierno Municipal de Nairobi, que funciona mediante una concesión. Ecotact construye y gestiona baños públicos por cuyo uso se pagan 0,06 dólares.

Este proyecto ha propiciado que se instalen «aseos-centros comerciales», un concepto que pretende optimizar el valor de los servicios sanitarios y proporcionar un flujo de ingresos que permita sostener la función sanitaria. La compañía contrata personal para operar y limpiar las unidades después de cada uso y ofrece otros servicios y productos generadores de ingresos tales como publicidad, limpieza de zapatos y refrescos y periódicos.

En los últimos años se han construido decenas de Ikotoilets en más de 20 municipios de Kenia, Tanzania y Uganda con más de 5 millones de usos diarios, generando un nuevo estándar de higiene en las comunidades, reduciendo la contaminación por desechos humanos, generando oportunidades de empleo para personas de bajos ingresos y restaurando la dignidad en la provisión de servicios de saneamiento.

Clean Shop en Sudáfrica

La empresa Clean Shop, en colaboración con la Universidad de Venda de Ciencia y Tecnologia, realiza un proyecto de mejora y acondicionamiento del saneamiento en las escuelas de Sudáfrica.

Clean Shop da empleo a 350 personas y efectúa servicios diarios de limpieza y desinfección a escuelas, universidades, minas, supermercados y estaciones de gasolina.

El objetivo del proyecto es educar a los padres que tienen hijos en las escuelas públicas para limpiar y gestionar los servicios sanitarios de las escuelas locales.

Todas estas iniciativas comunitarias persiguen el mismo objetivo: que los deshechos humanos sean correctamente tratados, puesto que su buena gestión es clave para reducir el impacto de las aguas residuales con poco tratamiento en todos los niveles de la sociedad.

La Fundación Aquae también quiere contribuir a difundir la importancia del acceso a un correcto saneamiento y, por ello, participa en un proyecto de saneamiento en Perú, en colaboración con UNICEF.

Asimismo, elabora materiales y vídeos que ayudan a comprender mejor dónde van nuestros deshechos y cómo su adecuado tratamiento es fundamental para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.