El madroño, un árbol de coloridos frutos

El color es una forma de lenguaje en la naturaleza. Y el rojo, del madroño, que tiñe los bosques anuncia la llegada del otoño. Este árbol frutal es una especie autóctona de la península ibérica, pero su distribución se extiende más allá de nuestras fronteras. La bióloga y escritora Mónica Fernández-Aceytuno nos acerca, en este clip natura, a este colorido árbol.

Arbutus unedo es el nombre científico que recibe el popular madroño, un árbol frutal perteneciente a la familia de las ericáceas. Se trata de un árbol que puede crecer tanto en zonas costeras como en el interior, siempre que el frío no sea intenso.

Características del madroño 

Se trata de una especie de árbol que no suele superar los siete metros de altura. Por esto, algunos expertos lo consideran, más bien, un arbusto.

Sin embargo, y como bien explica Mónica Fernández-Aceytuno, puede transformarse de un arbusto a un árbol si se encuentra cerca de un arroyo o a la sombra de la umbría. Y es que esta especie necesita de un suelo bien drenado para crecer en armonía.

El madroño posee un tronco rojizo, una corteza con escamas en tonos grisáceos y, en sus ramas, crecen unas flores urceoladas similares a las de los brezos en otoño. Es un árbol de hoja perenne de colores verdes que destacan por su brillo y que, durante el otoño, adquieren tonos rojizos.

Esta especie de árbol puede crecer tanto de forma natural, en bosques mixtos o laderas de encinares, como planta de jardín, al ser una especie que se adapta a cualquier tipo de terreno. Lo normal, en suelos silíceos y zonas soleadas con poco viento.

El madroño, un árbol de coloridos frutos

Una de las características más relevantes de este frutal es la rapidez de su crecimiento tras un incendio. Y es que esta especie arbórea rebrota con facilidad y con unas llamativas hojas verdes que lo convierten en un símbolo de inmortalidad.

Se puede encontrar por toda zona mediterránea y, a pesar de ser una especie autóctona en España, su distribución llega hasta el oeste Irlanda. Por el contrario, en Canarias se comporta como una especie invasora llegando a ser una amenaza para los ecosistemas de las islas. Esto se debe a su potencial colonizador. Por esta razón, y desde el 2013, está prohibido su plantación en este medio natural.

El fruto del madroño 

“El primer color que ven las aves es el rojo, como el de la fruta del madroño”. Así arranca Fernández-Aceytuno este Clip Natura en el que nos descubre este característico árbol. Precisamente, su color rojo, es su principal característica.

Tarda en madurar cerca de un año y pasa de colores amarillos al rojo intenso que anuncia su madurez. Algo que ocurre en otoño y que, como indica la bióloga, le da un toque alegre a nuestros paisajes durante esta estación.

El madroño es un fruto que sirve como alimento de perdices, jabalíes y martas. Además, este fruto también es apto para consumo humano y son muchos los usos que tiene en nuestra gastronomía: mermeladas, confituras, conservas e incluso suele aprovecharse para obtener bebidas alcohólicas por fermentación como, por ejemplo, el “licor de madroño”.

El madroño, un árbol de coloridos frutos

Este fruto posee antioxidantes que suelen utilizarse en el tratamiento y prevención de enfermedades cardiovasculares. Entre sus beneficios destacan sus propiedades antiinflamatorias y diuréticas. Además de para la alimentación, otro de los usos más comunes del madroño es para la decoración debido a su belleza y colorido.

Son muchas las leyendas que versan sobre el árbol del madroño y sus frutos. En particular, la mitología griega cuenta que, cuando Hércules mató al gigante Gerión, de su sangre, brotó el primer madroño.