Consejos para un consumo responsable de pescado y marisco

Las especies marinas, en general, se encuentran en una situación grave debido al cambio climático y a la contaminación de las aguas, especialmente de plásticos. Pero peces y mariscos también deben afrontar la sobrepesca y la sobreexplotación de nuestros mares. Una situación a la que contribuyen diferentes agentes, uno de ellos, el consumidor. Por eso, proponemos algunos consejos básicos para un consumo sostenible de pescados y mariscos.

Aunque el consumo de pescado y de marisco no es exclusivo del verano, el turismo en las costas puede aumentarlo considerablemente durante la temporada estival. Si no reducimos el ritmo de captura actual, muchas especies de peces podrían desaparecer. Se debe tener en cuenta, además, que, debido a la sobrepesca, una parte de las capturas se desechan y arrojan al mar, lo cual supone un gran desperdicio de animales capturados sin motivo.

España es un país con una alta cuota de consumición de pescado, con aproximadamente 40kg por habitante al año. Por tanto, tenemos una responsabilidad enorme a la hora de conservar los recursos marítimos del planeta. Algo que, no obstante, se debe extender a cualquier latitud.

Es fácil llevar a cabo un consumo de pescado responsable

Como consumidores y turistas podemos ser más sostenibles. Debemos tener conciencia que nuestras elecciones, al comprar en la pescadería, en grandes superficies o al comer fuera de casa, marcan también la diferencia, de ahí estos consejos:

  • Compra tan solo en lugares autorizados. Además de asegurarte de que, en principio, cumplen con las normativas, no pones en riesgo tu salud.
  • Por tanto, no compres ni marisco ni pescado sin saber cuál es su procedencia. No solo pueden presentar problemas de conservación, además pueden provenir de la pesca ilegal.
  • El pescado, como la fruta y las verduras, es también un alimento de temporada. A lo largo del año debes diversificar su consumo y adaptarte a lo que el mar ofrece en cada estación.
  • Recuerda que el tamaño en el pescado importa. Tan solo adquiere pescados y mariscos que se ajusten a lo establecido en cuanto a las tallas, porque consumir especies pequeñas y en desarrollo supone alterar los procesos naturales de los océanos.
  • Si es posible, cuando compres, intenta saber dónde y cómo se pescan. Los pescadores están obligados a etiquetar el pescado que venden indicando los métodos empleados y en qué zona se ha desarrollado la captura.
  • Los métodos tradicionales de pesca -pincho, trasmallo, palangre no industrial, caña…- son las técnicas más respetuosas con el medio ambiente. Tenlo en cuenta a la hora de elegir el pescado.
  • Consume producto local: si el pescado o el marisco ha sido obtenido en áreas locales o cercanas, es sinónimo de pesca más sostenible, además de tener un menor nivel de contaminación de CO2 al reducirse el transporte.

El problema de la sobrepesca

La sobrepesca es la remoción de una especie de pez de un cuerpo de agua a un ritmo que la especie no puede reponer, lo que hace que esas especies se vuelvan subpobladas en esa área. En un informe de 2018 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO estima que un tercio de las poblaciones de peces del mundo estaban sobreexplotadas en 2015. Más de 30 000 millones de euros en subvenciones públicas se destinan anualmente a la pesca.

La sobrepesca puede ocurrir en cuerpos de agua de cualquier tamaño, como estanques, ríos, lagos u océanos, y puede resultar en el agotamiento de los recursos, tasas de crecimiento biológico reducidas y niveles bajos de biomasa. La sobrepesca sostenida puede conducir a una depresión crítica, donde la población de peces ya no puede sostenerse por sí misma. Algunas formas de sobrepesca, como la sobrepesca de tiburones, han provocado la alteración de ecosistemas marinos enteros.

La capacidad de una pesquería para recuperarse de la sobrepesca depende de si las condiciones del ecosistema son adecuadas para la recuperación. Los cambios dramáticos en la composición de las especies pueden resultar en un cambio en el ecosistema, donde otros flujos de energía de equilibrio involucran composiciones de especies diferentes de las que estaban presentes antes del agotamiento de la población original de peces.