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Del agua venimos y en agua nos transformamos

30/10/2014 - Blog - Irene Lapuente
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La vida es un continuo necesitar de la energía. Cada acción, cada servicio, cada vivencia que hacemos, recibimos o experimentamos, requiere de energía. Escribir este artículo, leerlo o twittearlo, requiere de un consumo energético. Si pensamos en agua y energía, tal vez se nos ocurra quedarnos en la superficie, en la energía hidroeléctrica o en la energía mareomotriz, pero si nos adentramos en el tema, encontraremos mucho más.


La mayoría de la energía que consumimos hoy en día las personas es eléctrica, pero esta puede generarse a partir de diferentes fuentes. Todos recordamos la famosa frase “la energía ni se crea ni si destruye, sólo se transforma”, así que en la actualidad, lo que hacemos para conseguir electricidad es producirla a partir de transformaciones a partir de otros tipos de energía.  Por ejemplo, mediante la energía hidráulica o hídrica, que es la que se obtiene del aprovechamiento de las energías cinética y potencial de la corriente del agua o de los saltos de agua, ésta se conoce como energía hidroeléctrica, o de las mareas,  que se la denomina energía mareomotriz o energía mareomotérmica si se genera por las corrientes de convección debidas a las diferencias de temperatura entre los distintos niveles del agua del mar y océanos.



Fuente: Wikipedia

En todos estos casos, el agua acaba moviendo una turbina, que a su vez, mueve un generador eléctrico. Un dispositivo que mediante el movimiento relativo entre un imán y una bobina de cobre, consigue poner los electrones en movimiento para darnos electricidad.

Como vemos existen varias formas de extraer energía del movimiento del agua, pero en Islandia se han fijado en la energía más intrínseca del agua, la que proviene de su composición molecular. En el artículo anterior hablábamos de los componentes del agua pura o destilada: dos átomos de hidrógeno por cada átomo de oxígeno. Pues, el hidrógeno, ese que se encuentra en mayores cantidades en el agua, es un vector energético empleado para almacenar y transportar energía a partir de una materia prima que lo contenga y un aporte de energía externo.

El hidrógeno es el elemento químico más ligero y abundante del Universo. Es el principal motor de las estrellas jóvenes. Aún así, es complicado encontrar yacimientos de hidrógeno libre en la Tierra. Esto significa que si queremos usarlo como vector energético, primero deberemos generarlo mediante procesos que suelen necesitar más energía de la que luego nos retornará y suelen ser costosos económicamente.

En Islandia, gran parte del hidrógeno  que utilizan para generar energía se obtiene de los géisers.



Fuente: Wikipedia

Como gas se presenta de forma incolora e inodora y es altamente combustible. Es decir, reacciona violentamente en presencia de oxígeno, se oxida, dándonos agua pura y energía. Esta violencia no deja indiferentes a los habitantes de Japón o de Estados Unidos, ya que lo asocian a las bombas  que se lanzaron contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Gerra Mundial o al desastre aéreo de Hindenburg en 1937. No sabemos si Islandia ganará esta apuesta energética, pero lo que sí que es innegable es que el almacenamiento y la distribución del hidrógeno suponen un reto y un riesgo en esta inversión de futuro.



Fuente: Wikipedia

Existen variadas metodologías y tecnologías en distintas fases de desarrollo para obtener hidrógeno. Una de ellas es la electrólisis que consiste en aplicar electricidad al agua para separar sus componentes. Curiosamente los átomos de hidrógeno obtenidos por este proceso y utilizados para generar energía eléctrica podrán decir: “del agua venimos y en agua nos transformamos”, ya que la energía del hidrógeno se consigue al oxidarlo. Cuando el hidrógeno reacciona con el oxígeno se obtienen agua y electricidad, los ingredientes de los que partíamos.



Fuente: Irene Lapuente

En abril de 2013, Islandia inauguraba la primera estación de combustible de hidrógeno. También es verdad que aunque este es uno de los países que apuesta más fuertemente por la tecnología del hidrógeno, también cuenta con numerosas centrales hidroeléctricas.

Islandia sueña con la idea de que en unos pocos años su flota de autobuses sea completamente de hidrógeno, y que sus coches y sus barcos también. Los motores de hidrógeno de sus barcos permitirían algo tan mágico y bello como visualizar ballenas. Si los grandes motores diesel se apagaran, los barcos podrían navegar en un modo infinitamente más silencioso, permitiendo a los turistas, y no turistas, observar a estos cetáceos en completo silencio y sin molestarlos. ¡Os imagináis que mágico sería! Porque al final todos sentimos fascinación por el mar y sus criaturas. Y es que la vida viene del agua y en agua se transformaría. 

 

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Sobre el autor

Fundadora y directora de la Mandarina de Newton, una empresa comprometida con la cultura científico-tecnológica. Es Física de formación, cuenta con varios postgrados en comunicación y pedagogía y titulación en danza clásica. Por eso sus áreas de expertise son: el método científico, el design thinking y los procesos creativos.

 

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