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¿Por qué salpica el agua?

Detrás de una simple salpicadura de agua, hay una ciencia muy compleja. Pero una investigación demostró lo que sucede durante una salpicadura de agua a nivel microscópico.

El doctor James Sprittles del Instituto de Matemáticas de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, publicó en Physical Review Letters un estudio en el que mostraba sus hallazgos sobre la formación de las salpicaduras de agua.

En él, Sprittles evidenciaba su hallazgo: una gota de líquido no cae de manera uniforme sobre una superficie. Lo que descubrió fue que la causante de las salpicaduras era una pequeña capa de aire que viajaba por debajo de la gota de agua y que queda atrapada entre la gota y la superficie, haciendo que la gota salga volando.

La fina capa de aire bajo el agua

Cuando Sprittles se refiere a capa pequeña, concreta que cincuenta de esas capas invisibles tendrían un ancho igual a un cabello humano.

Sprittles capturó la dinámica microscópica del agua a través de la observación con una cámara a alta velocidad en condiciones variables de viscosidad del líquido y presión del aire. Entre sus hallazgos encontró que cuando la presión del aire estña en su punto más bajo, aumentaba la probabilidad de que la capa de aire pueda escapar y evitar los fenómenos de salpicaduras. Aparentemente esa es la razón por la que hay menos salpicaduras en un arroyo en la cima de una montaña, donde el aire es más delgado.

"Nunca esperaría que un evento cotidiano aparentemente simple exhibiera tal complejidad", dijo Sprittles. “El ancho de la capa de aire es tan pequeño que es similar a la distancia que recorren las moléculas de aire entre las colisiones, por lo que los modelos tradicionales son inexactos y se requiere una teoría microscópica”.

Una teoría para un mayor conocimiento

Lo más prometedor es que esta teoría debería tener aplicaciones en una amplia gama de fenómenos relacionados, como en la ciencia del clima: para comprender cómo las gotas de agua chocan durante la formación de nubes o para estimar la cantidad de gas que arrastra la lluvia hacia nuestros océanos.