Recopilación microrrelatos 2017

Diario de a bordo

VICTORIA SÁNCHEZ ARANDA

Año 3020, jueves, seis de enero. La ciencia
sigue alcanzando unos límites inimaginables.  El chip insertado en nuestro
cerebro funciona perfectamente, predice y evita en un milisegundo cualquier incidente,
regenera las células de nuestro cuerpo a una velocidad sobrenatural, no
enfermamos, no fallecemos, no nos reproducimos.  El suicidio es quimera
imposible, por defecto. Resultado de mi último ensayo científico: cada día
estoy más cerca de crear un virus que nos vuelva humanos.

Amores subatómicos

Ignacio Barroso-Benavente

Quiero ser ese electrón que orbita alrededor de tu núcleo sobre
tus secretos cuánticos como funciones de onda que
tienden a infinito al disminuir la distancia entre nuestros labios.

Quiero desentrañar tus secretos subatómicos, excavar
en tus quarks hasta encontrar en ti la antimateria, fecundarla y
dar vida a un nuevo quebradero de cabeza a
esas mentes científicas que tratan de comprendernos en
un intento de etiquetar lo que no tiene nombre, sólo
dos letras: TÚ

Ingenieros

FRANCISCO JAVIER AGUIRRE GONZÁLEZ

Mi padre es ingeniero. Desde niño quiso ser inventor. Era su vocación. Pensaba que podría crear
algo maravilloso para beneficio de la sociedad. Estudió mucho para prepararse.
Pronto se dio cuenta de que casi todo estaba ya inventado: la radio, la tele,
el tren, el coche, el avión, la Internet… pero no desistió. Se asoció con una
investigadora de primer nivel, que buscaba algo semejante, y entre los dos me
inventaron a mí.

Homo Brindis

Martín Sacristán Tordesillas

El análisis de la muestra reveló
que contenía el alfa-ácido humolona: la bebida que tomó el objeto de estudio
era amarga. Dos aceites esenciales, el mirceno y el humuleno acentuaban esa
cualidad. Su proporción apuntaba a un origen en el centro de Europa. Aunque el
descubrimiento más relevante eran los restos de hexanoato de etilo. El brebaje
tenía aroma a manzana. En definitiva, la bebida que aquel hombre del yacimiento
había consumido antes de morir, hacía miles de años, era una cerveza.

Amor neuronal

Israel Hergón

Aquellas 2 neuronas se amaban con intensidad.
Producían chispas cuando se besaban. De esa relación nació la creatividad.

Europa

Daniel Velasco Fernández

Hemos pisado Europa, la sexta luna de Júpiter. Héroes para algunos, locos para otros. Últimos colonizadores del planeta y primeros del espacio. De la Tierra llegan noticias sobre prolongadas sequías, terribles inundaciones, gigantescas hambrunas.

No habrá más suministros, todos los recursos allí serán para el bien más preciado y escaso:el agua.

La Tierra, el planeta verde, muere de sed mientras nosotros vivimos sobre un vasto océano ¿Estamos perdidos, abandonados a nuestra suerte, o salvados?

Humilde homenaje

Ana María Lezcano Fuente

Corre  el año 2017 de nuestra Era.

Eliana María K, oriunda de
Misiones, Argentina, no conoció el mar hasta los 21 años.

Sucesos familiares dramáticos
le hicieron cambiar sus planes de ingeniería por una vocación inimaginable.

A sus 35 años era ya Jefe de
Armas y la primera y única mujer oficial de submarino del cono sur.

Aspiraba a ser Comandante.

A Eliana le falló el futuro.

También la tecnología.

Y el sumergible explosionó.

Pero su vida fugaz dejó
estela.

 

Un mar de dudas

Inocencio Javier Hernández Pérez

¡Sal de mí!, repetía Aristóteles aquella noche; ahogado,
acaso iluminado por la ebullición de las ideas más puras, en el más profundo de
los sueños líquidos.

Al día siguiente, el polímata griego fabricó el primer
evaporador de la historia.

Un boleto para el corazón de África

Ana Muñoz Cubero

Lucía se entregaba entusiasmada a averiguar por qué aquellas bacterias se reproducían con tanta facilidad. Hallar la causa salvaría millones de vidas. Feliz con su investigación, la euforia se vestía con ella cada mañana salvo ese día de cielo gris cuando leyó los motivos por los que Laboratorios ZNK clausuraba su programa. No creía en la suerte. Pero aquel boleto de lotería fue la llave a un merecido reconocimiento internacional y le permitió fabricar la vacuna que curó el corazón de África.

Esto era todo

Juan José Lara Peñaranda

Desde la cima de la colina, el hombre contempló la ciudad a sus pies y las estrellas sobre su cabeza. La ciencia, y su hija la tecnología, habían consumado su tarea. Se había neutralizado el envejecimiento y puesto cura a toda enfermedad. La humanidad toda disfrutaba de una vida eterna y vigorosa.  Se habían colonizado otros planetas, donde la existencia era tan plácida como en la Tierra. Abunda el alimento, sobra el agua. Vidas sempiternas en ciudades inteligentes. Un conocimiento exhaustivo e irrefutable que todo lo abarca. Extendiendo las manos hacia el cielo, exclamó: ¿Y esto era todo?

Agua

David Caraballo

Una sola gota de agua
apareció de pronto al principio del filamento.

Solo una, le recriminó.

No, es la primera, respondió
ilusionada. La primera que he conseguido después de quince años de
robarle horas al tiempo y quemarme los ojos bajo las luces, encerrada
en este laboratorio.

Y todo ese tiempo para que?.

Que para qué, estás de
broma. Sabes lo que esto significa, agua pura. Esto cambiará el
mundo, y entonces cambiarán las personas, llevará tiempo, pero este
es el primer paso, la primera gota.

 

Obro de teatro

Francesc Granés Kleber

Érase realidad tangible donde cada
conciencia emergía al cabo de magníficas e increíbles coincidencias mecánicas.

La física cuántica afirma: “lo
observado depende del espectador”

¿Y bien?

¡¿Acaso nos damos cuenta del sumo
alcance de este principio?!

¿Todo depende de todo?

 ¿El universo entre lazos dota todo dato distante
al instante?

Causa susto asimilar conciencia a
sustancia…

¡Torna tanto tablero como fichas tontas
del revés!

En picosegundos física y conciencia
coexisten y afectan mutuamente, probablemente en cruces fractales de insospechado
Fin.

 

 

Unplugged

Alberto Palacios Santos

Joe fabricó su impresora 3D para cometer el
crimen perfecto en una semana.

El lunes creó una réplica de sí mismo que dejó
en casa, el martes fabricó una pistola, el miércoles tiró dos dados y mató al
azar, el jueves creó una incineradora para acabar con las pruebas y el viernes una
trituradora para liquidar a su réplica y destruir la impresora.

Por desgracia, el sábado su doble había creado
otra impresora 3D con la que conseguir el crimen perfecto en un solo día.

El domingo se desenchufó.

Mi nevera me recuerda los neveros

Ana María Lezcano Fuente

Neveros divinos que
deshielan  a su tiempo y riegan los
valles donde luego crecerán los frutos. Neveros conocidos y pisados,
vislumbrados también en libros y reportajes.

Abro mi nevera y la limpio.
Es un poco vieja y en un recodo forma un
pequeño bloque de hielo.

Lo coloco en el fregadero y
observo su reguero acuoso.

Pienso en Perito Moreno, en
el Aconcagua y en mis Picos de Europa.

Mi hielo se deshace y los
neveros también.

Enchufo y  hiela.

¡Pero la Naturaleza no tiene
enchufe¡

 

El exagerado

JULIA SALA COSTA

Con ojos desorbitados ha acudido al fontanero y hasta a la policía. El médico le ha escuchado impasible mientras cuenta que cada noche, si apaga la luz, todos los grifos de la casa se abren de golpe pero, cuando le ha dicho que también oye risas y aplausos desde ultratumba, directamente le ha extendido un volante preferente para psiquiatría.

¡ Qué exagerado! Los grifos sí que los abro, pero aplaudir, solo aplaudí el primer día. ¡En mi época no existían esos artilugios!

Mis veranos intentando cuidar a Gaia

Ana María Lezcano Fuente

Mi norte es mi centro y en mi
tierra llovía mucho hace mucho.

Hubo quejas en la infancia y
botas de agua pero nunca sequía.

Ahora mis largos veranos los
hundo en una ría gallega.

Fluía el agua pero ya no.

Me consuela que a mis baños
en las plácidas aguas marinas siguen duchas rápidas de quitar el salitre en
frío y poco más.

Comemos ensaladas y asados en
el jardín. Pocas lavadoras y cordales al aire.

Pero hubo incendios. Y
despilfarro.

Y llorar no sirve.

¡Agua bendita ¡ suplico.

Llueve…

 

La ciudad Algún Día

Lidia Sanjuán Marín

El sol se reflejaba en los altos edificios blancos, despertando a los habitantes de la ciudad, y
llegando a montañas, ríos y mares, donde la fuerza de su naturaleza es
aprovechada para dar vida a aquel lugar. Desde el edificio más alto contemplaba
su obra, viendo a humanos y naturaleza convivir en paz.

Justo cuando su madre entraba con la merienda, se despertó de aquel sueño que se repetía.
Miró desafiante sus deberes al darse cuenta de que debía trabajar duro para
lograr su utopía.

La gota de agua relativa

FRANCISCO JAVIER COLINA BRAVO

En un piso cualquiera de la ciudad de Valencia, con ascensor, residen
tres científicos teóricos, que no estudian la teoría del Big Bang,
ni la teoría del Universo Estacionario, ni la teoría del Universo
Pulsante u Oscilante y menos la teoría del Universo Múltiple. Ellos
solamente se dedican a investigar las gotas de agua por una apuesta.
Cada día que pasa, se parecen más a Einstein, con su teoría de la
relatividad y su manzana. Pero, por qué no podría haber sido una
gota de agua.

Ceguera

Susanna Manrubia

El agua es vida –decían. La vida es agua –inferimos, ansiosos por saber hacia dónde navegar. Error lógico. Durante un milenio buscamos las señales del oxígeno enlazado al hidrógeno, clasificamos planetas, definimos zonas habitables, ignoramos a los gigantes y a los venenosos. Nadie en la galaxia rompió el silencio.

Estábamos solos.

¿Quién habría podido intuir que el velo de metano de Titán ocultaba un furioso océano habitado por extraordinarias criaturas?

Hoy han llegado. No estamos preparados.

Las semillas

Gabriel Moncada Belisario
Llegó a la aldea. Llevaban en hambruna desde hace varias décadas y comenzaron a  hablarle en una lengua que no entendía pero su traductor auricular comenzó a funcionar automáticamente. Les iba a explicar su plan pero de repente sonó su alarma indicando que había ocurrido un fallo enorme en su traje. Tenía que irse ya. Lo único que hizo fue entregarle una bolsita con unas semillas especialmente diseñadas y se fue. Hasta el día de hoy se cuenta la historia de Jack y sus habichuelas mágicas.

Una historia

Gabriel Moncada Belisario
Su mamá, acostada en la cama del hospital, le contaba con esfuerzo un cuento de fantasmas que se le había ocurrido. Él, apretando el corazón, se resistía para no llorar ahí mismo. Antes de que ella terminara su historia se dijo que dentro de poco él mismo contaría la historia de cómo descubrió la cura para el cáncer. Pero esta historia, a diferencia de la de estaba contando su mamá, no sería de mentira.

Sed

Gabriel Moncada Belisario

Sabía que pronto se iba a morir. Ya había perdido la cuenta de cuántos días llevaba sin beber siquiera una gota de agua. Agonizando, se arrojó al suelo a esperar a la muerte. En su angustia, una lágrima comenzó a escurrirse por su mejilla. Se emocionó enormemente y espero a que resbalara a su boca y saborear un líquido otra vez. Lamentablemente, antes de que la pequeña gota llegara a sus labios, ya había muerto.


(2015)

Apenas percibe los cuchicheos que desprenden las bocas, congeladas en una mueca de resignación, de los adultos que le atan a la silla y preparan los últimos detalles de su traje de manera cuidadosa. Brotan los ojos de tristeza y fluyen los susurros de cosas que nunca entendería, «se acabó», y la compuerta que se cierra. La esperanza de que llegue sano y salvo al planeta rojizo sobrevuela la habitación, mientras tanto, alguien piensa que el sol abrasa cada vez más.

«El siguiente, por favor».


La región húmeda estaba controlada por los agentes de ojos abiertos. Medían el consumo de agua, a través de un chip incrustado debajo de una oreja. Era una especie de calibrador que mostraba en el trascurso del día la cantidad de agua utilizada en la ducha o las veces que había tomado una persona el preciado líquido. De esta forma, al pasar por ciertos censores instalados en la ciudad se detectaba y se pagaba un valor.

La ciudad estaba quedando sin agua, y las máquinas eran el futuro para controlar semejante vejamen. Los periódicos publicaban clasificados para discutir del tema.

Evolución

Victoria Sánchez Aranda

Se dejó abducir en pro de la evolución. Veinte años luz más tarde regresó a casa y fue consumido por la lluvia ácida.

Improvisado lenguaraz

Maximiliano Sacristán

Nadie en la
aldea entendía el porqué de esas apariciones. Ellos se asustaban y nos contagiaban
el miedo.

En la ciudad supe
que cierto Doctor Fly había inventado el primer teletransportador. Y como toda tecnología
en desarrollo, a veces fallaba y el viajero se materializaba en las antípodas
de su destino deseado. Decidimos que aprendería el inglés, por si acaso ellos regresaban.
No llegué a hacer de anfitrión: la versión 2.0 corrigió esas desviaciones inoportunas
y volvimos a vivir en paz.