Recopilación microrrelatos 2017

Tropiezos de amor

José Agustín Blanco Redondo

  La mujer tropezó. Cuando la inercia y la
fuerza de la gravedad la conducían hacia el suelo del restaurante, unos brazos la
sostuvieron por la levedad de su cintura.

  La primera botella de vino espumoso la
tomaron en la terraza. El anhídrido carbónico impulsó el corcho hacia el
atardecer y aquel caldo fue trasegado con urgencia. La segunda la terminaron
durante la cena y, mientras el alcohol desequilibraba sus neurotransmisores, él
le confesó todo su amor:

-Cariño, ¿qué tal
cocinas?

El pueblo de agua

Cristina Cifuentes Bayo

Vi a los hombrecillos translúcidos huyendo de la aldea azul. Tenemos tecnología para canalizar el manantial, mas se desvelaría la existencia de su civilización, los habitantes diminutos, sus edificios de pétalos de flores. Se destruiría una sociedad delicada como un poema.

-No temáis -les susurré-. Escuché una risa infantil, un gorgoteo de ecos de caracolas. Entonces llovió un agua de lágrimas.

Comunicaré la imposibilidad de utilizar la fuente. La ciencia sólo debe usarse para el bien común.

Simuladores simulados

Rodrigo Gonzalez Ortega

– ¡Joder, me encanta jugar a esto! A veces pienso que se no está yendo de las manos…¿alguna vez has pensado que alguien haya arriba esta haciendo lo mismo con nosotros?

– Dios no existe colega, no hay más Dios que los electrones que corren por los circuitos de la computadora. Pero sí, sí lo he pensado…¿metemos aquí otro yacimiento petrolífero o mejor pasamos a la era verde?

– Vamos a divertirnos un poco más, me encanta ver hasta donde pueden llegar estas criaturillas.

Tsunami

Jesús Tena López

Me despertó un temblor persistente y cada vez más intenso .. ¡algo pasaba! Todo se movía, tenia miedo… Gritos ¡¡ahhh!! ¡¡empuja, empuja!! Y una fuerza irresistible me lanzó hacia la luz.. Sentí que me atrapaban por la cabeza, me sacudían… y comencé a llorar. Pero todos reían ¡¡Mira, es una niñaaa!! Que bonita..

Está en sus ojos

Erika Soto Lomas

Camina acelerado. Confía en sus ojos, en su instinto. Recordó una nota en el periódico que señalaba que el
cerebro es capaz de predecir lo que verán nuestros ojos antes de mirarlo. Tomó
valor y dobló en la esquina hacía la izquierda, pensando en la información
visual nueva que el cerebro procesa cada 250 milisegundos ¿qué hay al cruzar la
avenida? miles de datos cruzaban por su mente mientras parpadeaba, cada vez más
rápido, ocultando el iris aceituna heredado de su abuela.

Involución

HERMINIA DIONIS PIQUERO

Pasado y presente se confundían
en un reloj enloquecido. No quería creerlo. Si dejaran de perseguirle podría
pensar con claridad.

Los años en la academia, su carrera en la NASA como astronauta, nada le
había preparado para lo que estaba contemplando.

Salió del túnel y corrió en dirección al mar, allí
estaba ella: La Estatua
de la Libertad. En
ruinas, semienterrada en la arena, como su civilización, y maldijo a toda la
especie humana y sus guerras. El Planeta de los Simios era la Tierra.

Creo que estoy oxitocinado

Jesús Navarro Tordesillas
Yo: «¡Ay el amor! Llegó a mi corazón y se instaló sin avisarme.
Es un okupa de la pasión que genera  endorfinas que recorren mi columna vertebral
hasta la nuca en forma de cosquilleos placenteros, tengo una sensación como de
estar ebrio de amor, una sonrisa tontorrona ilumina mi cara y me siento feliz. ¡Creo que estoy enamorado!»
Doctor: «Siento
decirte que es solo Oxitocina, la Hormona del Amor que funciona como un neurotransmisor
y que provoca en tu cerebro un intenso placer.»
Yo: «¡Cachis!»

Mirando el río

LOLI ALBERO GIL

Mirando el río pienso
en Tales, el del arjé. Las ranas
croan, contentas. Especies variopintas salpican de color este paraíso, coronado
por unos arcos gigantes que evocan el acueducto de Segovia. Estos son menos
conocidos, pero imponentes. Se levantaron en 1782, para la conducción de agua
potable hasta la ciudad: un avance de magnitud desconocida para nosotros,
acostumbrados a abrir, cómodamente, un grifo. Me felicito también por vivir en
un lugar donde ya no hay cañerías de fibrocemento.

Demasiado humano

Elena Díaz Adsuar

No podría seguir adelante sin ella: lo supo en cuanto la
sintió abandonar su cuerpo por aquella herida tan humana. Era viscosa y
caliente, como siempre había oído decir.

Aquello no estaba previsto. Su misión no contemplaba esta
posibilidad.

Entonces oyó al otro componente de su binomio comunicar con
la central.

-Agente abatido en acto de servicio en la Tierra. -Negativo,
señor: ninguna posibilidad de reiniciar  y reprogramarlo.  La sangre entró a formar de su estructura  y ha perdido demasiada. Me temo que no hay
nada que hacer: se volvió demasiado humano y ha muerto.

El invento innovador de la Dra. Miralles

Sylvia Bonilla

Solo los privilegiados podían pagar el agua potable embotellada
mientras el resto enfermaba irremediablemente. Tristemente, seguía aumentando la
contaminación vertida a los ríos. La Dra. Miralles había prometido una solución
definitiva y trabajaba febrilmente en su laboratorio a puertas cerradas. Finalmente
salió a la prensa anunciando: “¡He aquí Concientol!
Un comprimido que aumenta los niveles de responsabilidad con el cuidado ambiental.
En casos graves se deberá tomar tres veces al día”.

Recuerdos

Rocío González Varela

Como cada martes, mi abuela esperaba impaciente nuestra cita de las seis. Aquel día pretendíamos mostrarnos
nuestras fotografías más preciadas.

Mientras ella sostenía las hojas del viejo álbum entre sus dedos pulgar e índice haciendo pasar retazos de
nuestras vidas, yo rozaba la pantalla de mi Smartphone para enseñarle una decena de instantáneas de cada momento. Me miraba asombrada y cauta.

Días más tarde, recibía de ella un selfie y un archivo de voz donde decía que me quería.

Identidad

César Sirvent Sempere

Agarrada a la barra del vagón con una mano, en la otra un smartphone. Melena rojiza, deslumbrante. Su mirada se cruzó con la de Sergio; ella le dedicó una sonrisa deslumbrante.

Qué guapa es, pensó él. Idéntica a la chica de ese perfil de la app de contactos. Pero todos los perfiles Premium son falsos, fruto de una inteligencia artificial. Un fraude. Ella no podía existir.

Decidido, se aproximó. Se detuvo en seco. En el smartphone de ella, un perfil Premium de la app. ¡Era una foto de Sergio!

Eduard Jiménez Benet

Escribo estas líneas,
pienso en las siguientes, dudo, miro, observo el lápiz dibujando, manchando el
papel blanco. Leo lo ya escrito, pienso en la ciencia, de eso habla este
escrito, dudo, miro, observo la unión de estas letras, palabra, frases tan
cambiantes, que dejo fluir, TACHO! Corrijo mis pensamientos. Esto habla
de ciencia, de la interpretación del pensar.

Escribo estas líneas…

El bello ascensorista

Cristina Cifuentes Bayo

Cada día cruzaba el hall y recorría el Sheraton planta a planta, pasillo a pasillo, subiendo y bajando en el ascensor. Lo hacía sólo por ver al ascensorista de uniforme rojo con brocados de oro, de quien estaba locamente enamorada. Él me sonreía más que a nadie.

Cuando lo automatizaron, el director me recibió con una sonrisa tan blanda como su mano. Le crucé la garganta de lado a lado con su propio abrecartas. Lo limpié en el primer escalón alfombrado, bajé las escaleras andando y no volví jamás.

Demasiada limpieza

Cristina Cifuentes Bayo

Cuando le surgen los brotes nuevos, toma tres gotas del frasco azul. Si nada falla en las fórmulas, el domingo su mujer tendrá un ramo de rosas de ese color. Cruza al otro lado del espejo, recuperando su aspecto normal. Frota el cristal a conciencia para no dejar rastro de la puerta de vaho. Pero, intrigada por tanta limpieza, un día le descubre.

Ella es feliz allí: lo riega, lo abona… Venden carísimas rosas azules y ganan muchísimo dinero.

Él, sin embargo, prefería la ciencia y el amor.

Un enemigo microscópico

Ernesto Caballero-Garrido

Meses había pasado persiguiendo al responsable de aquella pandemia. Apenas dormía, comía, o podía pensar en otra cosa, pero aquel día se levantó dispuesto a encontrar la causa.  Estaba seguro que era de naturaleza proteica, pues una vez vio algo similar en uno de sus viajes por el mundo. ¿Sería un escalón en la evolución?. Un peldaño que se combinaba con las toxinas de nuestra industria y  taladraba las células del sistema inmune. Aquel día al entrar en el laboratorio supo que lo averiguaría.

Reto: Escribir el siguiente post en el 2100

Nathali Cristina Murillo Saavedra

Es como dejar resumida una carta digital para la futura generación, y que esta pueda aparecer en el año exacto. Así que, nos vemos en el museo virtual para ese año. Sólo bastará pensar en un nombre, y el sistema buscará en el área respectiva. De seguro, estaré por el área de educación. Esto es una despedida sutil. Los quiero a todos, y estoy muy agradecida por acompañarme en esta red de comunicación. Dios siempre destina para cada uno, corazones que nos aman y ojos que velan por nosotros.

Suicidio solar

Héctor Monroy Ayala

El Físico jubilado,
opuesto a morir del cáncer terminal pronosticado, decidió que lo matara un rayo.
“La corona solar expulsa cargas eléctricas que ingresan a la tierra por sus
polos y luego se trasladan a las nubes”, analizó. “Eventualmente me caerá un
rayo si me sitúo bajo ellas sobre un suelo con cargas eléctricas de signo
contrario”, concluyó, y comprometió a su esposa a ponerlo todos los días en su silla
de ruedas bajo un frondoso árbol. Logró cumplir su deseo un año antes del
pronóstico.

Tarea de verano

Amaia Erviti Tolosa

Su abuelo le observaba
ensimismado preguntándose qué querría llegar a conseguir con aquellas pequeñas y
delicadas piezas.  Se decidió a preguntar
al pequeño.  Pablo, sorprendido le
espetó: -¿pero no ves que estoy aprendiendo robótica, abu? Su abuelo no
entendía nada así que lo intentó de nuevo:- ¿y eso para qué?- Está claro. Vas a
necesitar que alguien te pueda llevar tu vasito de agua para tomar las
pastillas cada mañana, y en dos semanas empiezo el cole, así que debo darme
prisa.

Río Duero

PEDRO SANZ LALLANA

Ir al río era un placer. Hundíamos los pies en el agua y una legión de pececillos venían a observar esos extraños objetos, y se ponían a mordisquearnos los dedos con un cosquilleo divertido. Si nos movíamos, se espantaban formando una nube que se estiraba y encogía como siguiendo un hilo invisible dentro del río. Pero los tiempos han cambiado, la contaminación lo mata todo; ya no hay peces, he subido al Urbión para ver la fuente del Duero y la he visto seca: me han dado ganas de llorar.

Superdotada

ÁNGEL BARCELÓ MARTÍNEZ

Las pruebas debían ser concluyentes. La niña, que no había cumplido todavía tres años, fue sometida a
una pregunta imposible: “¿qué harías para salvar el mundo?”.

Mar miró a su madre y después, sin decir palabra, oteó toda la habitación con sus preciosos ojitos azules hasta centrar la mirada en una botella de agua que el Doctor tenía encima de la mesa. La cogió, la destapó, se bajó de la silla, se dirigió hacia un rincón y vertió su contenido sobre la descuidada planta que lo adornaba.

El Científico

Javier Guereta

El científico guardó la mínima información en la base de datos del núcleo, en forma de virus aún, porque el frío viaje por el espacio destruiría cualquier célula viva. El objetivo: mutar, combinarse y reproducirse. El tiempo y el espacio harían el resto.

Y la explosión inicial sembró el nuevo universo de materia y de información, y en millones de lugares ocurrió. El gen evolucionó hacia seres completos, con cerebro e inteligencia.

Nuevos científicos, nuevos mundos y universos.


(2016)

Se sacó el sombrero y se colocó su vieja bata.
Con su acostumbrado andar cansado se acercó a prender la pantalla. Se acomoda en su lugar. Café en mano revisaba los últimos resultados de sus observaciones y experimentos.
Hace una mueca, arruga un poco la nariz y tose un poco. Acaba su café antes de voltearse… inhala profundo y observa… En la amplia e iluminada sala, manchas redondas y celestes flotan sobre un espacio oscuro, salpicado de estrellas…
Está seguro: alguno de ellos… al fin, saldrá bien. Tiene tiempo.
Aún tiene esperanza.


(2016)

Soy el hombre que siempre quise ser. Todo está en perfecto equilibrio. Por fin puedo dedicarme a mi vocación. Investigar. Descubrir lo que la humanidad ignora. Ahora, puedo decir que soy un científico. Mi sueño de la infancia se ha hecho realidad. Dedico mis esfuerzos a conseguir fondos para investigar los cambios en el apareamiento de la ardilla moteada. Mi vida, al fin, tiene sentido.

Hope

Leonor Isabel Cruz Rivero

 Sabía que en su estado, ella no aguantaría mucho. Depositó
un beso en sus agrietados labios y se metió al Transmutador de Materia. Todo lo
que rindió su escuálido cuerpo fue un vaso medio lleno de agua; lo suficiente
para que ella subsistiera hasta que llegara el rescate. Todos los
sobrevivientes de la estación espacial salieron a recibirla. Solo entonces, Gea,
acarició su vientre y pudo llorar.

La viajera

PABLO FERREIRO ALONSO

Yace en la playa arropada por un grano de arena, pero un rayo de sol la despierta. Agradecida,
se esponja y con alas transparentes, vuela muy alto hasta que una fría corriente
la hace visible con otras compañeras que forman una nube. Demasiado apretadas, pesan
mucho. Llueve. Casi a flor de tierra se encuentra con la raíz de una planta sedienta
y la gota de agua se queda con ella y le
da de beber; corre tallo arriba, llega a las hojas o la flor, y ya está otra
vez mirando al sol de frente.