Recopilación microrrelatos 2017
Amor telepático
Luis Fernando Acosta Diaz
Solo con pensar me basta, una locura siglos atrás. La cognotecnología y la teclepatía hicieron posible la comunicación mente a mente en el mundo. De pronto mi casco de electrodos captó una señal, volteé y cruzamos miradas. Pensé, “¡Wow! que hermosa”, mientras el rubor de sus mejillas otorgó las gracias. Me colé en su mente mientras pestañeaba, solo dejó escuchar la serenidad del saxofón de “Paul Desmond”, ella, al husmear la mía, sonreímos a la vez…
Las miradas fueron las únicas que hablaron.
Hijos de la naturaleza
Sergio González Martín
Soplo, gota, humo, grano… Qué pequeños. Divisibles y generosos en ser infinitas partículas
de lo que fueron, prestos a ser su propia mitad sin dejar de ser. Cabrá menos
aire, agua, fuego, tierra, pero siempre serán. Cuatro hijos de Madre Naturaleza
jugando a ser para que todo sea, jugando a crecer para alertarnos de lo que no
puede ser. Se harán grandes, huracán, diluvio, incendio, terremoto. Apenas
respires, mojes, calientes, pises, ahí estarán vigilantes. Pequeños, nosotros.
Vivo muriente
Marc Paso Mateu
Con auriculares y capucha, entro en el metro ajeno al mundo. Miro el móvil, que emite un pitido: 1% de batería. Se
apaga. Alzo la vista: horribles criaturas pueblan el vagón. Grito y algunos zombies alertados, se giran y vienen,
amenazantes, hacia mí. Asustado, cierro los ojos. Recuerdo la batería extra en
mi bolsillo; la conecto y prendo el móvil. Suena la música y abro los ojos: todos
esos monstruos han vuelto a su estado humano y miran, absortos, sus dispositivos
tecnológicos.
Lo que ella predijo
Lucía Sánchez Soler
Según esa mujer tan extraña la tecnología acabaría dominándonos, no sabía que era, pero tal y como la describía parecía emocionante y aterradora.
Pasé años intentando averiguar a que se refería y cómo evitarlo pero no llegué a descubrirlo.
Ahora desde aquí arriba lo entiendo todo, aquella mujer tenía razón, a pasado tiempo y la gente ya no es como antes, todos enganchados a esos aparatos, debería haberlo arreglado antes, espero que lo que predijo esa mujer no se cumpla, ya es tarde para cambiarlo.
Coberdependencia
Samuel Corral García
¿Cómo se siente al vender tu alma? ¿Cómo se siente al estar anclado? A través de una firma, capaz son de destruir nuestro mundo. Ya no hay Internet, me vuelvo loco. No puedo ver la televisión, me han dejado sin
cobertura los muy asquerosos. Tengo que subir al punto más alto, y con el brazo
extendido, teléfono en mano, apuntando al cielo nocturno grito:
¡Satélite, que estaba viendo un vídeo!
El llanto del agua
ALFONSO SEBASTIAN LIZARAN LORENZO
A pesar de la intensa lluvia, aquellos sistemas ultra-modernos, de
canalización y almacenamiento del agua, hicieron su trabajo. En
cuestión de muy poco tiempo, no quedó rastro alguno, excepto de un
pequeño charco que pronto llamó la atención de cuantos ciudadanos
transitaban por la avenida principal; la mecánica había fallado.
Aún así, el agua desapareció, incluso con mayor celeridad que de
costumbre. Aquella reliquia del pasado, aquél sauce llorón, la
absorbió por completo. Tenía mucha sed.
No son simplemente hojas
Lara Gómez Carmona
Otra hoja más que adorna el suelo, ya lleva bastantes y las que quedan por delante.
Vivía con la presión de conseguir su objetivo, le prometió que no pararía hasta lograrlo y eso va a hacer, va a conseguirlo por ella y por las demás personas que son como ella.
Y vuelve a intentarlo, vuelve a adornar el suelo con más hojas hasta que…logra su objetivo, lo ha conseguido, lo ha hecho por todos.
Ella estaría muy orgullosa de que su pequeña lo hubiera logrado, la cura de su enfermedad, el cáncer.
Libertades confusas
José Juan Santos Martínez
Es difícil vivir como nuestros padres vivían antes (o así dicen ellos), ellos vivían con mucha libertad y sin aparatos electrónicos, no los podían controlar.
Ahora es más fácil localizar a las personas, nosotros no tenemos tanta libertad, tenemos nuevas tecnologías bastante avanzadas y nos pueden localizar en cada momento.
Con esto quiero decir, que ya no hay tanta libertad y nos sentimos en todo momento controlados por algo o alguien y alguna vez querríamos vivir como ellos vivían antes.
La combinación perfecta
Vinyet Robles Felipe
Finalmente alcanzamos la cima. No entiendo por qué quería traerme aquí, detesto salir de casa. Allí lo tengo todo lo que quiero a mi disposición al instante. Incluso puedo hacer viajes en el tiempo gracias a las nuevas creaciones de la ingeniería y la ciencia. La combinación perfecta.
Pero cuando vi el paisaje lo comprendí. Ojalá nadie menospreciase lo que nos brinda la naturaleza. Había merecido la pena
liberarse de las comodidades y de salir de mi zona de confort. La combinación perfecta.
Las gafas
Lissy Samara Ramírez Martínez
Y antes que el anciano se pusiera las gafas de realidad
aumentada, su única hija las configuró con algunas imágenes similares al lugar
en que él creció y que pocas veces ella en su niñez visitó. La visión que
tendría el hombre con casi un siglo de edad, sería la de un paisaje que ya no
existe. Con árboles, frutas y flores multicolores que han desaparecido. Con
aves, mamíferos y reptiles que se han extinguido. Las gafas simulan una
realidad que la mano de la humanidad aniquiló.
Mis últimos días
Miguel Eleno García
La tecnología va avanzando a pasos agigantados, y a la vez que avanza yo retrocedo. Parece que no le importo a nadie, me tienen escondido en un cajón, y mis días se están acabando…
Recuerdo hace tiempo cuando no había tecnologías que me usaba mi dueño muy a menudo para poder comunicarse con su familia pero el tiempo pasa, y mi cuerpo cada día está más vacío.
Ojalá no hubiese avanzado tanto la tecnología.
Sed espadaña
Juan José Pariente Rodrigo
Era
el primer día de clase. Don Pedro, profesor de Bioestadística, se acercó a la
pizarra y dibujó una campana de Gauss. Tenía los ojos negros. Cruzarse con su mirada
te convertía en su Horizonte de Sucesos. Cuando empezó a hablar supe lo que era
ser maestro: “En este curso únicamente os hablaré del Amor. Quien intuya
esquejes, allí donde yo ponga una división, tendrá media asignatura aprobada. Y
señalando la pizarra añadió: Sólo si os volvéis espadaña para otros, oiréis
también vuestra campana”
The clone wars
Modes Lobato Marcos
La clonación fue un éxito rotundo.
Años después, ambas afirmaban ser la original.
Y cuando entrechocaron las guadañas para dirimir sus diferencias, el anciano aprovechó para escapar a gatas de la UCI.
Volver atrás, cuando ella aún vivía
Modes Lobato Marcos
El anciano relojero construyó una máquina del tiempo para viajar al pasado.
Desde ese día, los relojes de la tienda pasan las horas muertas esperando su regreso.
La nada
JUAN GARCÍA DIEZ
No pudo continuar sin ella…
y tampoco quiso retroceder por ella. Así que no tuvo otra opción que quedarse
justo en medio … de la NADA: donde nada
se ve, nada se huele, nada se oye, nada se gusta, nada se toca, … en el terrible “País de la Nada”.
–
Mamá… por
qué en ese cartel pone “no pudo continuar sin ella”?
–
¡Pero niño! ¿No ves que es una escultura dedicada al “AGUA”?
–
… mm… yo
no veo ninguna escultura, mamá.
–
… precisamente hijo.
El último mensaje
Irene Lázaro Romero
Un mundo líquido
Jesús Jiménez Reinaldo
A los cincuenta años tuvo una crisis. ¿Qué sabía hacer,
además de cuadrar los balances del banco? No halló respuesta. Cuando abandonó
sus rutinas, se enfrentó a un mundo líquido. Había cedido su libertad por unas
comodidades que ahora lo incomodaban. ¿Y cómo romper la jaula? Apagó la
televisión, dio de baja el móvil, y poco a poco recuperó el placer de conversar
con otros, de aprender de ellos. Sumando experiencias, a lo mejor aún se podría
formar al menos un hombre libre y dueño de su destino.
Por una taza de café
Salvador Pérez
Vino desde Tierra A´
porque ahí sería sometido a un severo Juicio Cuántico. Esta es la Tierra pero
él había escapado ya de Tierra B, Tierra ABC así como varias Tierras A’. Le
llamaban el destructor de mundos. El caso es que él no tenía intención de serlo,
pero su taza de café lo delataba al exponer la arquitectura de
los multiversos. Pero él no tenía idea de ello. No sabía, pues, de qué se le
acusaba exactamente, pero hoy hacía buen tiempo y aquellos seres violentos habían quedado atrás.
Un trabajo agotador.
Aitor Idiondo Molina
El ordenador había sido apagado y el ventilador dejó de hacer ruido. Uno ya podía descansar. Llevaban un montón de horas trabajando y estaba agotado. Les hacían todo el rato combinarse y combinarse con otros unos y ceros. No le encontraba sentido a su trabajo. A veces se pasaban horas en la misma combinación, sin moverse. Y otras, no paraban de recombinarse a toda prisa. Uno cansado soñaba cómo sería estar escrito en un cómodo libro, cuando el ventilador empezó a sonar de nuevo.
La radio de Ana
Óscar Hernández Mañas
En las noches claras de invierno Ana usaba su emisora de radio para oír las señales que llegaban de lejos. Disfrutaba con las señales de onda corta situadas entre los 3 y 10 MHz porque rebotaban en la ionosfera y podían provenir de lejanos países. A ese lugar del Perú ni la televisión ni Internet llegaban, y el móvil carecía de cobertura. La emisora de radio era su único entretenimiento. A sus 16 años, Ana disfrutaba narrando su día a día e imaginando diálogos tan interesantes como apasionados.
TRINI vs THIANHE
Alberto Ramos Díaz
Todo dejó de funcionar en el edificio. Se pararon los ascensores
de cristal, las escaleras mecánicas y las pantallas de plasma, también la
conexión de los móviles, las gafas de realidad virtual y los robots que servían
café. Hasta las holografías de las azafatas desaparecieron de su puesto de
Información. Y todo porque Trini, la señora de limpieza, acabada de desenchufar
de un escobazo, sin darse cuenta, a Thianhe-2, la computadora China capaz de
procesar 33,86 pentaflops.
Zácari
Luisa María López Martín
Me llaman Zácari. Soy un gato perezoso y juguetón que caza ratones. Un gato común.
Quien cree ser mi dueño se llama Schödinger y quiere meterme en una caja. Dice que me mantendrá en ella vivo y muerto a la vez y que solo con su mirada decidirá mi destino.
Siento mucho decepcionarlo, pero
no pienso entrar en esa caja.
Rachel
Salvador Pérez
Se despertó y salió a comprobar su teoría. La preposición lógica era correcta, entonces fue al bosque y comenzó a orar. El tiempo de la
resurrección de los muertos había llegado. El credo sería sellado. El juicio
había pasado. El era el nuevo Leibniz cuya memoria fue refutada por Voltaire.
Se levantó y siguió andando, y Rachel beso el viento que le subyugó. Y quizo
entonces llorar, pero no pudo.
La gota.
Pablo Delgado Parrado
La gota no puede prever su final. Cuando cae, reza. Reza por su fuente original, por el desarraigo que le propina la acción de la
gravedad. Se intenta sostener hasta de su última molécula del conjunto y no puede saber si será nuevamente un remanso, o si será devorada por la insaciable sed de una planta o será, quien
sabe, la implacable gota que derrame el vaso.
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