Recopilación microrrelatos 2017
Urge concienciación
Sonia Mele Puerto
– Mamá, ¿es verdad que los océanos están llenos de
plástico?
–
Sí, cariño. Pero afortunadamente hay personas
que han inventado sistemas para recogerlos. Además en Japón han descubierto
unas bacterias que se lo comen.
–
Entonces, recogerán todo y el mar volverá a
estar limpio, y los cangrejos ermitaños, no se meterán en objetos de plástico.
¡Ojalá sea así! Pero para que la ciencia lo consiga,
los políticos y los ciudadanos tenemos que ayudar.
La casa domótica
Joaquín Valls Arnau
Con su habitual ternura acaba de
recordarme que esta mañana tengo cita con la doctora. Si no comienzo ya a
vestirme, en cinco minutos me lo repetirá, ya en tono más imperioso. Desde que
enviudé no me apetece salir a la calle, ni quedar con los pocos amigos aún vivos.
Aunque parezca absurdo, confieso que me eleva el ánimo seguir escuchando a
diario la voz de mi Edelmira. Hasta tal punto que si cierro los ojos durante unos
segundos, casi consigo olvidar que se trata de una máquina.
Celebrando el 25 de Diciembre
Adrián Pastor Jiménez
Diario del cole:
Hoy, 25 de Diciembre, hemos celebrado el nacimiento de una
héroe.
Hemos estado en una exposición sobre las leyes
termodinámicas, y luego hemos aprendido cómo se mueven los planetas.
Finalmente, hemos visto la cabalgata de los grandes
descubrimientos científicos de la historia. Había mucha gente, así que me he
tenido que subir a hombros de gigantes (los de mi padre), igual que hizo en su
día nuestro héroe Isaac Newton.
¡Felices fiestas!
Pluriempleo
Joaquín Valls Arnau
En la época en que todos los televisores del
pueblo eran aún en blanco y negro, el cura dedicaba sus ratos libres a
repararlos. Cuando alguno se averiaba lo avisaban y él acudía a domicilio. Lo
colocaba sobre una mesa, abría la tapa trasera, inspeccionaba cada pieza,
escogía de dentro de su maletín una lámpara o un transistor y procedía a su
sustitución, siempre con éxito. Cobraba solo el precio del material más “la
voluntad”, que había que ir a depositar en el cepillo de la iglesia.
Ser o No Ser
Luis Armando Trejo Castillo
Tiempo y Espacio eran grandes amigos. Habían vivido muchísimas aventuras. Tanto era su
amor, que incluso alguien insinuó que ambos eran uno. Sin embargo; Espacio
tenía una hija, Distancia. Ella era dinámica, y cuando jugaba con Tiempo,
simplemente cambiaba.
De hecho, todos cambiaban cuando jugaban con él. Entonces quiso jugar solo, para ver si
cambiaba. No pudo. Se dio cuenta de que siempre sería él mismo. Realizó por fin
que la derivada del tiempo, respecto al tiempo, es una constante.
Exponencial
Cristina Sopena Marcual
—Llevame a la Luna —pide ella.
—Imposible —le contesta él—, está muy lejos.
—Sí podemos. Solo necesitamos una hoja de papel muy muy grande.
—Me estas tomando el pelo —ríe.
—No, son matemáticas —explica—. Una hoja de papel tiene aproximadamente un grosor de 0,08 milímetros. Si la doblamos sobre sí misma hará 0,16, luego 0,32, 0,64…y si seguimos doblando hasta las 42 veces, el espesor llegará 351.000 kilómetros, es decir, casi la distancia que hay entre nosotros y la Luna.
—¡Vayamos!
Padre nuevo
Alexánder José Fernández Benítez
Como ya no calaba el frío dentro del coche, decidió quitarse el abrigo. Desabrochó el cinturón de seguridad para hacerlo cómodamente. El coche comenzó a pitar, advirtiendo. La manga derecha cedió delicada. Pitaba más el coche, indignado. La manga izquierda, necia, porfiaba. Bramaba colérico el coche. La manga no transigía, el coche clamaba. La manga se rindió. El cinturón encajó. El coche calló y con él todo. Me quieres si me obedeces, dijo la máquina. Puedes ir en paz.
Lineas divisiorias
Diana Baidal Morell
filosófico y se centra en la pura matemática de la que somos ajenos y absurdos.
El cuerpo divisorio, la frustración, el anhelo y la culpa de no estar en todos
los lugares al mismo tiempo es una cruz que pesa y que nos lleva de puntillas
al abismo de nuestra propia redención.
Nuestro ritmo depende de una resolución dudosamente aleatoria. Nuestras
manos habitan teléfonos y nuestras redes nos descuartizan en mil pedazos al
querer ser parte de todo
Ausentes
Diana Baidal Morell
Ya no alcanzo
a cruzar una mirada en la misma línea de horizonte y es imposible enamorarse de
los ojos de una bella mujer. Casi quisiera ser y vivir como un perro para al
menos descifrar la expresión de la mirada de esos transeúntes que ya no se
cruzan con nada. Mi familia
ahora es virtual. No escucho jamás sus palabras ni sus discursos de
paternalismo para darle algo de valor a tu vida. Me acostumbro fácilmente a la
distancia y a veces su imagen se congela y su voz se esfuma por completo.
Siglo XXI
Diana Baidal Morell
Observo vidas
ajenas y en realidad poco importan. Ya
no tengo la capacidad del habla y me mareo con facilidad porque mis ojos no
aguantan tantas horas de luz roja, verde y azul. Se me dividen las retinas con sueños de otros
lugares que siempre están físicamente lejos. He perdido prácticamente los
afectos y mis piernas ya no conocen la flexibilidad ni la forma. Me desplazo al
baño con un esfuerzo de titanes y a
veces llaman al timbre para traerme una compra grasa y edulcorada del futuro.
De paseo con FvR+1 tras el holocausto
Miguel Coluccelli Pozuelo
Cada día me despierto sintiendo una alegría
y una pena, siempre las mismas. El perro madruga mucho más que yo y mientras
camino con él a mi lado dejo atrás cadáveres humanos, brazos sin cuerpo, restos
de los que supe por antiguas transmisiones. Los miro erguido como un homo
sapiens y pienso que si el corazón pensase se detendría. Yo sé poco del
corazón. Unos sueñan. Otros sienten que su tiempo termina porque así fueron diseñados.
Y yo, mientras, paseo con mi perro cuyos engranajes chirrían.
El sueño de Any
Hernán Darío Rivas Barrera
– ¿Qué es un río mamá? – Preguntó Any
– Son inmensas cantidades de agua que corren – respondió su madre
– ¡Wow! ¿Cómo las lágrimas? – Añadió
– No, esas son saladas, como el mar
– ¿Y qué es el mar? – Preguntó de nuevo Any más intrigada aún
En ese instante la madre lloró, no habría forma de explicarlo, era un recuerdo suyo que nunca llegaría a ser el sueño cumplido de su hija. Desde que había desaparecido el agua, se había llevado todas las forma de ilusión con ella.
Sorpresas acuáticas
Miguel Coluccelli Pozuelo
Desnudo, me zambullo en el
agua, que de todo forma parte. En la profundidad a duras penas soy capaz de
encender un cigarro así que mi cuerpo es arrastrado por el líquido nutricio
hacia alta mar, donde debe quedar el vestigio de una civilización que se
refugió en ese sustantivo llamado idea. Braceo torpemente y me topo con el
casco de la Niña, que inicia ese drama llamado globalización. Trepo por la maroma
y ya en la proa encuentro a Colón y a Magallanes que, de alguna manera, juegan
al Risk.
Lluvia que moja
Hernán Darío Rivas Barrera
No llueve en Valencia, la gente pide agua. No creen que algún rito la traiga de nuevo. Las bocas polvorientas, los prados secos; el mar que no se deja beber. Lo noto. Enciendo la tele: petróleo, construcciones, minería, la selva amazónica, que es parte del país del que emigro, cada día más muerta. Me quedo en silencio. Cierro los ojos y pienso en la fascinación de una ducha, del agua pasando por mi garganta, de esa lluvia, que aunque suene redundante, anhelo que me moje.
El aerogenerador
Joaquín Valls Arnau
No hizo falta que
mi hijo me lo advirtiera. Supe que habíamos llegado por el zumbido acompasado
que producían las gigantescas aspas al girar sobre su eje, y también por los
rayos de sol crepuscular que, alternándose con brevísimos lapsos de sombra,
alcanzaban mi cara. Para mis ojos, privados desde siempre de visión, aquel
gigante no era muy distinto a los molinos que mi madre había descrito al
relatarme, cuando era niño, las andanzas de Don Quijote y su fiel escudero.
Biotecnología de los alimentos
Juan Carlos Cerdán Carbonero
Me oculté tras las bolsas de papel llenas de comida ecológica al descubrir que el catedrático de Biotecnología de los alimentos que, lleva mi tesis sobre cómo hacer más con menos agua, hacía la compra allí, supongo que de esto es mejor no hablar.
Como cualquier empresa, el mundo necesita más productos, rendimiento, menos gasto en energía más rapidez de procesos. No se entiende la economía sin superávit. La calidad y la cantidad son conceptos antagónicos sobre todo en la humanidad.
Dono mis restos
Juan Carlos Cerdán Carbonero
He donado mi cuerpo a la ciencia, les he pedido que esperen a que haya muerto, y que sólo entonces, hagan de mi lo que ellos quieran, desde ese preciso instante me entró un miedo estúpido y medio obsesivo, como si los compañeros de mi departamento estuvieran urdiendo un plan para hacer llegar mi muerte, o simplemente esperando cual buitres ver mi caída para acto seguido ser ellos los que puedan abrir y ver si me queda algo de corazón que hacer trizas.
Electromagnetismo
Juan Carlos Cerdán Carbonero
Me sentí como cuando tenía 15 años y en el laboratorio del instituto cogidos de la mano nos poníamos los pelos de punta jugando con el Vandergraf, salvo que nuestra corriente no tiene interruptores, y la atracción sobrepasa todo campo magnético.
Otoño
Sarai Pintado González
Miraba la hoja del árbol caer. Era maravilloso verla dibujar caminos impredecibles hasta instalarse suavemente sobre el suelo amarillento. Observar las ondas que trazaba y jugar a imaginar el número de vueltas que podía dar antes de llegar a posarse. Y allí se quedaba, inmóvil, sin brisa alguna que la desplazara, ni ninguna otra hoja que la pudiera ocultar. ¡Eureka!
Buscaría otro árbol para ver su hoja caer.
Silencio
Sarai Pintado González
No podía distinguir si era ella quien pulsaba las teclas o si eran estas las que guiaban mecánicamente sus dedos al son de la música. Solo podía observar, hipnotizado, la perfección de la maquinaria a través del humo que espesaba la estancia. El subir y bajar de las piezas de marfil, la vibración de las cuerdas golpeadas por los macillos, la resonancia de los armónicos en sus oídos… Cuando despertó, solo había silencio en la habitación vacía. La cama estaba deshecha y la tapa del piano, cerrada.
Tanto para nada
Walter Allccarima Ramos
No sé que hacer!!! La he perdido, y fue mi culpa, yo no la asesine, pero pude evitarlo, en parte fue mi culpa, estuve años intentando hallar la cura, pero nada, yo la amé, o quizás nunca lo hice, si lo hubiese hecho, hubiese pasado a su lado esos días, sus últimos días, no sé si hice bien, después de su muerte descubrí la cura, salve la vida de muchos, pero no la de ella, No merezco vivir!!! estos son los últimos minutos que me quedan de vida, siento que el veneno hace efecto…
Mi colega científica
Walter Allccarima Ramos
Un pálido azul
Roberto Alonso
Para Carl.
Nadie te conoce ahí afuera. Causarías extrañeza allá donde fueses. Pero… ¿cómo puede ser?
Ha pasado tanto tiempo y aún recuerdas cuando todo comenzó. Vueltas y más vueltas en torno a la endiablada enana amarilla. Cubierta por la fría oscuridad todo chocaba a tu alrededor, girabas sumida en un continuo e interminable vals. Poco a poco llegó la paz, el merecido descanso. Ocupaste el precioso salón con vistas, el de las profundidades. Y desde allí, sigues siendo tú, única. Tu mágico estado pinta de un pálido azul ese pequeño punto que brilla en la noche.
Voluntad de madre
Edgar Dueñas Ornay
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