Recopilación microrrelatos 2017

Apoptosis

Catalina Platas Muñoz

Adipocito  siempre había
visto a las otras células con admiración; altas y esbeltas como Conos o
graciosas y brillantes como Neurona y su loca pelambrera de Medusa. Adipocito  era burda, redonda y poco sofisticada y lloraba, pues quería ser bella y destacar  como Neurona, pero solo era una masa amorfa amarillenta, que acumulaba grasa,
no memorias ni pensamientos.

Sintió un calambrazo y vio como pequeñas proteínas deshacían su cuerpo.

Rodeada de enzimas y macrófagos, cerró los ojos y sonrió.

Paradojas

Fernando Martínez López

Ha nacido ahora y sin embargo fue concebido antes que su madre. Durante veinticinco años ha permanecido en el frío limbo donde habitan los embriones congelados.

Ayuda por favor

Eloy Pabón Clavijo

Estoy ciego, y eso parece irreversible, pero no es el único
problema que padezco, tengo un dolor de espalda insufrible, cada vez oigo peor,
dicen que es una enfermedad degenerativa. Pero lo peor de todo es que mis
amigos más cercanos y mi familia cada vez se aleja más de mí, ojalá supieran
que me pasa de verdad. Los médicos dicen que no pueden ayudarme, que no está en
sus manos. Ojalá la tecnología pudiera ayudarme, pero sé que es imposible,
porque la tecnología me ha hecho esto.

El tesoro

Julia San Miguel Martos

Quería hacerse rico. Destriparía
el desierto y lo exprimiría hasta encontrar el dorado líquido que le
convertiría en un dios. Ese desierto amarillo que poco a poco se volvió negro en
su codicia. Sediento, saqueó tumbas, vacías ya por otros; trepanó cráneos y
estrujó vísceras de animales salvajes entre la arena, sin éxito alguno. Y a
punto de perecer, bajo la acerada luna, descubrió en él las preciadas moléculas
de hidrógeno y oxígeno que tanto buscó, deslizándose por sus mejillas.

La batalla del presente

Rebeca MB

No tuvo el detalle de presentarse, ni de saludarla. Sin decir una palabra se sentó junto a ella. No la conocía de nada pero allí estaba él, metiéndose en su vida con el descaro de siempre  y la frialdad con la que llega, sin importarle ella ni su familia. Aires de grandeza y superioridad. Hasta que ella, se puso de frente y le retó. No fue fácil, tuvo que luchar, tuvo que pelear pero le ganó la batalla a él, al cáncer.

Ácido gástrico

Alexánder José Fernández Benítez

La hormiga dijo basta. Dijo yo, aunque hormiga, soy una. Escaló sola y libre hasta la cúspide del césped. Vio como nunca la sabana y a sus hermanas, las esclavas. Un lenguetazo súbito la depositó en el estómago de una vaca. Tras morir desintegrada por los ácidos gástricos del animal, de los restos de su diminuto cerebro emergió decorosa una bactería que no pudo evitar compadecerse de la muerte de su ingenuo rehén. Rogó paz a sus restos. Luego procreó libre al calor del vientre vacuno.

Un día en el jardín

roberto coronado mondragon

Unos millones, y millones después

Las plantas y flores vuelven a  resurgir

De  erosión y las tormentas vuelven a nacer

Nuevas especies que  empezaron a vivir

todo empezó a crecer.

Los jardines volvieron a encender

después de el sol y la lluvia que va y viene

 semilla a semilla  toda rosa y girasol.

Las plantas fueron a mezclarse de manera natural

Y produjeron todo un árbol frutal.

Voto particular

Joan Albiol Boix

Con el único punto del día a tratar “La discriminación de
género”, se ha celebrado en Barcelona, la reunión extraordinaria de las Ciencias,
presidida por su Rectora Magnífica, La Naturaleza.

A instancia de La Sociología (en enemistad manifiesta con La
Química), se elevó a votación requerir a la Tabla Periódica de Elementos, para que
adoptara el criterio de la paridad. Se rechazó la propuesta por mayoría, con
evidente enfado de La Plata, que presentó su voto particular.

Colores en el mar

Juan Carlos Piñeiro Docampo

Se lo había imaginado de otra forma. Le
sorprendieron los colores vivos: verdes intensos, rosas imposibles, colores flúor.
Era casi una obra de arte, impresionismo pensó. El avión descendió hacía la
mancha de colores. Miles de plásticos, millones de botellas, tapones y desechos
se amontonaban en aquella zona de mar. Aquello no era hermoso, no era arte, él
estaba allí por algo ¿que pasaría con aquella agua? Esa era su misión y su trabajo,
proponer una solución, se estremeció.

Matematicas

Ismael Velosa Alvarez

Ahogándose
en el mare mágnum de fórmulas y estadísticas, desfalleciendo entre vórtices de
ecuaciones y matrices sobrevivió hasta darle forma a la vida perfecta. Una vida
en la que todo coincidía con la rigurosidad de la  demostración de un teorema donde los axiomas
y corolarios se ajustan con una precisión más que milimétrica. Era feliz hasta
que llego el amor en forma de mujer. Ella le conquistó con la simpleza de una
suma. Luego, con la simpleza de una resta, le enseñó que en la vida no siempre
uno más uno son dos.

 

Lluvia en el laboratorio de estrellas

Yared Alemán Saborío

Quién habría dicho que, esta noche, en mi laboratorio de estrellas, descubriría la forma del universo. Desde aquí, sentado, silencioso, observo las estrellas, usando mis planetas amarillos y azules y veloces cometas, he podido oír la historia más grande. ¿Quién dijo que necesitaba esos artilugios? Mañana, simplemente, se lo contaré a todos, que esta noche llueve y no puedo ver las estrellas para dibujar mis mapas.

Si mañana no me creen, temo que sí deberé dibujarlos.

 

Por la mañana

Sandra Álvarez Sesma

-Las ondas mecánicas que me indicaban que ya era de día no
llegaron a producirse. Pasados 900 segundos, la energía luminosa del sol activó
mis células fotorreceptoras enviando un impulso nervioso a mi cerebro. Mandé una
orden electroquímica a mis músculos, pero la unión con mi cama era más fuerte
que un triple enlace covalente. Ya lo dijo Newton, un cuerpo en reposo tiende a
seguir en reposo.

-Por muy científico que lo cuentes no vas a cambiar el
castigo por llegar tarde a clase.

Prisa

Yared Alemán Saborío

Debía apurarme; si no llegaba pronto no compraría nada. Había ahorrado mucho para adquirir un río; los primeros en llegar y los más ricos tomarían todo si no aceleraba. Llevaba horas sin beber nada; mi licencia del uso de aguas había expirado. ¿Por qué me demoraba? ¿Le compraría a la misma empresa?; ¿por qué el agua le pertenecía? ¡Yo también vivo! ¡¿Por qué no había llegado?! ¡Demonios! ¡Todo está vendido!

Debo apurarme a comprar las reventas, que cada vez la tierra la siento más árida.

Kalashnikov

Carmen Delgado Clavero

Como otras tantas veces, hubo alguien que creó el mayor invento, aquel que llevaría al mundo al progreso y serviría al hombre de sustento. Pero llegó el día en el que corrió la sangre, la noche en la que reinó el miedo, y entonces Mijaíl comprendió que la ciencia era arma, el doble filo de una espada, que era avance y retroceso, buena y mala, y que no sólo bastaba con ser forjada, también debía ser conscientemente empuñada.

Cartas a un viejo poeta

José Ulises Pablos Aceves

– Aveces creo señor mio que ya tengo ochenta años, y todo esto es un recuerdo.

Me pasa tan a menudo que temo volverme loco.

Creo que es el veneno sutil de la poesía  amigo Albert…

– Posiblemente Rainer…posiblemente…

Camarero ajenjo, más ajenjo…gritó el joven poeta sin voltear hacia la barra y el espejo donde Albert se miraba.

 

 

 

 

 

Infarto

Fernando Martínez López

Le cortaron el flujo de sus venas y sufrió un infarto. Ahora el mar de Aral yace moribundo.

Luciérnagas en la oscuridad

Maria Doina Moldovan

Estoy al principio del camino
intentando que mi luz brille en la oscuridad… siguiendo los pasos que dejan en
mí las huellas del conocimiento. Destacar es difícil, pero no imposible.  La intensidad se hace visible con cada avance
que doy en el “universo científico”.  Siento
como me envuelvo en mi propia luz, la luz de la verdad, de la razón, de la
crítica. El saber hace que pueda volar, sumergirme en ese universo y entender
mejor mi existencia.

Elegante amargura

Miguel Coluccelli Pozuelo

El jueves nos vemos, querido. Dejo el gobierno en manos
de la IA. Ellos fueron los triunfadores. Los más votados. Sucumbimos ahora ante
nuestra arrogancia y contemplamos pasmados el fin de este orden político. Es el
fin del romanticismo psicótico. Asistimos a nuestra propia vivisección en las
manos algorítmicas de una oposición a la que creíamos invencible. El jueves nos
vemos, querido. Nos encontraremos en la casita del bosque. Programaré la temperatura
para que esté caliente cuando llegues.

Lenguaje no verbal

Susana Ruiz

Antes me gustaba observar el lenguaje no verbal de las personas mientras iba en el metro. Y digo antes, porque ahora lo único que observo es a gente que sube fotos al Facebook, graba mensajes de voz, juega a explotar pompas, comprueba los tics azules del whatsapp e incluso manda microrrelatos a concursos desde su móvil.

Paraíso y refugio

Alexánder José Fernández Benítez

Hubo un desplome en el valor de la criptomoneda por la mañana. No tuvo tiempo de vender, vender, vender. Llamó a su contable. ¿Cómo hacemos? Le dijo. Yo no hago nada porque no me puedes pagar, le respondió. Se acordó de los suicidas del 29 y se avergonzó de pensar en su desaparición en términos históricos. Mejor esperar a ver si sube, se dijo. “Con mi dinero pago”, pensó, acordándose de Machado. O mejor lanzarse, pero vestido de azul, camuflado con el cielo de Panamá, tan buen día hacía.

Rumbo a París

Uriel Garrán López

-Pero yo no quiero torturarte buen amigo.
-¡Pues lo haces! Y sabes bien que tus palabras no van a convencerme. ¿Pretendes
que me calle como hacéis todos, que viva con la cabeza gacha y me consuele en
el rezo?¡Sagredo!¿Qué es este miedo infame que ha invadido lo que ayer nos
reconfortaba? No escucharé a aquellos que utilizan la física del divino
Aristóteles para justificar sus dogmas.
-Pero entonces, Saviati… ¿Qué piensas hacer?
-Me voy Sagredo, pero no estoy huyendo; me llevo los libros.

Antes del fin

Hernán Darío Rivas Barrera

Lloró y sus lágrimas me desconcertaron. Eran agua introducida bajo sus ojos, ¿Qué pasa?, pregunté, Estoy triste por ti, dijo. Me enfurecí: llorar era sólo un adorno que yo había permitido en ella, además no le había mostrado ningún signo de dolor para que se activara, ¡Detente!, grité, ¿No lo entiendes, verdad?, refutó con una mueca de extrañeza igual a la mía, Desde hoy seremos los robots los dueños del mundo, ya no tendrás cabida en él, sentenció.

Deseos con Alma

ADRIÁN ALMALÉ FRAGO

—Hoy escribiréis sobre «cómo imagináis el
futuro» y, en concreto, el vuestro. Hablaréis de cómo creéis que evolucionará el
mundo y os situaréis en él. No más de dos páginas, ¿de acuerdo?

La clase entera se volcó de
inmediato en su tarea.

—¿Ariadna? ¿Ya has acabado? No puede ser, no ha pasado ni un minu…

«En el futuro… los niños y
niñas como yo podrán ver» —leyó en su Blitab.

¿Desempleado?

Roberto Marín Luque

Sin cotizar, sin pertenecer a ningún grupo ni red social, fuera de la ley, sin premios ni reconocimientos ni subvenciones. Aquel científico había hecho la mayor aportación al Universo jamás imaginada: la educación sin límites pedagógicos.