Microrrelatos 2016

Renovable dignidad

Era valiente y atrevida. Siendo muy pequeña, y enfadada con la forma de crear energía de algunos habitantes del planeta, se prometió que cambiaría el mundo. Siguió su camino desde entonces decidida y enérgica hacia delante. Y, aunque padecía un vértigo terrible, en cuanto llegó al borde del precipicio del Niágara, aquella gota saltó. Corría el año 1881 y gracias a su valentía, todas las farolas de la zona se iluminaron con renovable dignidad.

Sumergidos

Le cuento a mi mamá que durante la noche un gran pez entró a mi cuarto por la ventana. «¿Te dio miedo?», me pregunta. Le digo que no; porque cuando extendí mi mano hacia él, posó su boca en mi palma y me hizo cosquillas. Mamá sonríe y dice «que los sueños, sueños son». Yo quiero contarle más, pero ella mira su reloj y me pide que le cuente todo cuando vuelva del trabajo. Entonces me besa, me guiña un ojo, y se monta al gran pez que, al verme, hace burbujas en el agua.

Fragmento de las memorias de Einstein

El pago que recibía por actuar en la película era malo; así que me robé el DeLorean como protesta en contra de ellos. Sé que nadie sospecharía de mí, y menos que aprendí a viajar por el tiempo. Es divertido imaginar sus caras cuando desapareció la máquina. Ha sido un viaje largo, pero me siento afortunado, porque tengo más de 30 años y tal vez ningún perro pueda decir lo mismo. Supongo que son las ventajas de las estrellas de Hollywood.

Una tarde de cine

Hoy tocaba «2001, una odisea del espacio». Introduje la bolsa en el microondas y pot… pot… pot… pot, pot,
pot, como un Big Bang todo el maíz comprimido empezó a expandirse y evolucionar en unas apetitosas
palomitas saladas. Así lo expliqué en mi último examen, la teoría del Gran Pot. Mientras observaba el horno
e imaginaba el origen del Universo, con sus átomos de hidrógeno y helio, pensé invitar algún día al profesor
de Física. Creo que no le caigo bien, nunca acabo de entender por qué me suspende siempre.

Menudo colapso

Me he descargado una app para «conocer gente». Ya sabes, esas en las que te defines como una persona
culta, con inquietudes y buena conversadora. Mi última cita fue muy curiosa. Empecé a hablarle de las
oscilaciones de neutrinos muónicos en neutrinos electrónicos, de la supergravedad cuántica y el modelo M
de la teoría de supercuerdas; me miraba con tanto asombro que pensé que había surgido el amor. De
repente, y sin pagar su consumición, ¡salió corriendo! Creo que en la próxima hablaré de los bosones de
Goldstone. Seguro que pillo, fijo.

En Florencia…

Habéis de saber que en los tiempos que vienen, lejanos, Silvio hallará esta escafandra, al pie del mar de los delirios, en el batiscafo de algún abismo. A través de este cristal exploraréis océanos de peces, de todos los colores. Ojalá que extraños seres abisales, o séquitos de sirenas y tritones que se abren paso en aguas de Neptuno. O quizás no acierte ahora y sean, acaso, mares tóxicos, de despojos que llamaréis «industriales». Ojalá que seres libres, criaturas acuáticas, bellas, como esta Madonna en las rocas, a la que debo continuar dando color.

Azul obsesión

Había decidido dedicarse a la pintura. No tenía mucho talento, pero su obsesión convertía su existencia en
una secuencia repetida día a día. El lienzo descansaba sobre el caballete impregnado de un solo color, en la
variedad de matices que el mismo podía ofrecer. No entendía muy bien lo de las «ondas de choque» de los
rayos cósmicos, solo quería conseguir ese tono. El azul más bonito que existe, el azul de la luz Cherenkov.
Aún siendo demasiado tenue y efímera, ¿qué es una millonésima de milisegundo en la vida de una artista?

Innovador

Frente a ellos se extendía la sabana: interminable, árida, hostil. El padre sospechaba que más allá de la llanura podría conseguir algo de alimento, pero para lograrlo debía dejar atrás a su familia y apresurarse después en el regreso, si quería reencontrarlos con vida. Miró a sus hijos. Miró sus estómagos hinchados, sus extremidades esqueléticas, como ramas secas a punto de quebrarse. Miró sus ojos cubiertos de moscas, y entonces se decidió. Hizo acopio de sus últimas fuerzas y, en un impulso agónico, separó por primera vez las patas delanteras del suelo, y ya erguido comenzó a caminar.

Origen (2016)

La química nos une, y aunque te tenga que compartir con otro, por la vida, me regocijo. Rumorearán los ignorantes que somos un triángulo amoroso pervertido por nuestra masculinidad, pero de nuestro enlace una hermosa y líquida nena germinará. Me alegra que seas negativo, eso aumenta nuestra fuerza de atracción. Eres etéreo, vaporoso, te conozco bien. Ven, entra a nuestros niveles, compartamos electrones. Te necesitamos mi Oxi, enrédate con nosotros, oxigénanos, encadenémonos, no soportaríamos que nos utilicen para fabricar bombas, nuestra felicidad es la vida no la muerte.

¿Vida o muerte?

Los científicos han osado donde no debían osar. Su objetivo no era nuestra indemnidad, pero su avidez, su ambición. Nos habían prometido una vida sin enfermedades, una vida con menos muertos. Ese era el propósito de los experimentos, sin embargo las personas empezaron a morir, tanto ancianos como jóvenes y niños, un número incalculable, entre seres queridos y amigos.
Sin embargo, ninguno imaginaba que habría efectos colaterales. Ellos volvieron de la tierra, como si el entierro hubiera sido obra de un sueño. Pero había algo diferente. Ya no eran los mismos. Por alguna razón nosotros éramos su manjar.

Cadenas

Parecía enredarse en medio de las fórmulas, ya no era capaz de estipular algo mejor. Tomó el teléfono, llamó, colgó. Continuó ensimismado entre sus conclusiones, mirando las factoriales, los grados y algunos polinomios, afirmando que se había equivocado. Volvió a llamar, confirmando que su error significó el mayor avance de todos. Su asistente, sonriente, le preguntó, ¿también seremos la concatenación de algún error?

Ilusión futurista

Observando las estrellas se encontraba un enfermo terminal,
sin importar todo esfuerzo la muerte lo acechaba inminente. Sólo le queda mirar
lo que más le apasiona, mientras sueña con un futuro donde la ciencia y la tecnología
dominarán la tierra, con la esperanza de que un día podría vivir sin cáncer; decidió arrancar su corazón
y con las últimas gotas de sangre corriendo por sus venas, lo congeló; con la ilusión de formar parte de un robot.

Debacle

¡Acabamos de solucionar el problema mundial del agua! –Pensaron-. Endulzar el agua de mar en forma masiva para consumo humano había sido el logro más significativo de la ciencia en su tiempo.
Tenían todo listo: Las máquinas, los tanques de almacenamiento y la logística de distribución.
Después de 5 años, de realizar el proceso, las especies de agua salada comenzaron a enfermar, había demasiada agua dulce. “Diabetes acuática”, obesidad y sobrepeso, era el diagnóstico de los biólogos marinos.
Finalmente, comenzaron a morir, y al morir el mar, también comenzó la debacle de las demás especies, incluyendo… el hombre.

Extrema voluntad de un resplandor

Había pasado intrépidos instantes. El fotón había alcanzado la Tierra y al sentir la vitalidad en tan corto trayecto, después de volátiles ocho minutos de euforia, añoró con delirio un final resplandeciente. En incontables momentos, acudir a ser sutil haz de luz o ser lluvia cálida de vida, significaría una maquinación fugaz. En tierra, frenesí en sí, desesperado y ardoroso, surcaba cuanto había para encontrar un asidero donde terminar su efímera existencia. Repentinamente, en el último instante, vio la belleza de tus ojos y allí brilló por siempre.

Cuatro mil

Al cumplirse cuatro milenios de la gesta de Moisés, los científicos israelíes consiguieron reproducir el cruce del Mar Rojo separando las aguas mediante técnicas hidroquinéticas. Media hora después llegó la renuncia indeclinable de Yahvé a la conducción del universo.
—Y bueno —dijo Etni Shalhevet, físico jefe del equipo—, ya era tiempo. El tipo quedó desactualizado; no son épocas de milagros.
—Si no hubiera sido por este —completó Samuel Litvak, ingeniero hidráulico— habría sido por algún otro logro.
Pero la alegría no les duró mucho porque esa misma noche las estrellas se fueron apagando, una por una.

Cambios profundos en el continuo DT914

—Observe esto, profesor —dice Bruce Gibson, ayudante del gran físico Francisco Randoval, inventor del separador de hebras dimensionales—: en el continuo DT914 Adolf Hitler aplastó una cucaracha que no había pisado en el 913. Se equivocó invadiendo Inglaterra y el Ejército Rojo arrasó Europa en 1942.
El profesor Randoval se acerca al visor y escruta las configuraciones que su artefacto reconstruye hurgando a nivel cuántico.
—¿Determinó qué consecuencias tuvo ese hecho?
—Infinitas. Una mujer nigeriana es papa, Brasil formó un equipo con once clones de Pelé y Donald Trump acaba de ser elegido presidente de los Estados Unidos Residuales.

Relanzamiento

Era el biólogo más brillante que hubiera aparecido jamás sobre la faz de la Tierra. Nadie sabía más que él sobre clonación de tejidos. También era un melómano empedernido y un fanático de la más sublime banda que hubiera existido jamás. Pero, científico al fin, desconocía todo lo que se necesita saber sobre el negocio discográfico y nunca aprendió a manipular a la gente. Cuando la clonación de John, George y Ringo estuvo terminada, Paul, con sus juveniles ciento nueve años a cuestas, tomó las riendas del asunto, rearmó The Beatles y lo sacó limpiamente del juego.

Caramelos verdes

Faustino se llevaba mal con su cuerpo.
—Caracol torpe ¡Se niega a seguirme!
Antes de tirar la toalla, trató con osteopatía la carcasa y otras historias de una guerra. Desde Extremadura caminó de la manita de su padre, hombre de ovejas, que le ofreció otro destino.
Al salir, hundía el puño en la pecera de caramelos. Su osamenta desaparecía calle abajo hasta el mes siguiente.
Una tarde llegó con sudores y diarrea en la trasera. Perplejo, se excusó. Confundido, se marchó.
Ahora Faustino viene en sueños. De la mano lleva un niño. De la otra, caramelos verdes, para la carraspera.

La fórmula

El investigador recorrió inimaginables senderos, rumbo a un remoto lugar de la selva, convencido de encontrar la fórmula de extractos vegetales, para acabar con esa maldita enfermedad. Recorrió 30 horas las aguas del Amazonas. Alcanzó la ribera, respiró profundamente. Descendió.

Emprendió larga caminata hacia una comunidad nativa , recientemente contactada con la civilización. Ironías de la vida, mientras más cerca divisaba al Apu Masco Piro, sosteniendo un atado de plantas coloridas, más lejana sentía la posibilidad de alcanzarlas. Se apretó fuerte el pecho con ambas manos. Un intenso, dolor seguido de un estruendo, lo derribó a los pies del anciano jefe.

Eficacia

La temperatura tan alta para esa época del año provocó que la domótica detuviera el programa de calefacción y abriera simultáneamente dos ventanas de la casa para generar corriente. El aire en constante movimiento volvió inestable al décimo de lotería, frágilmente apoyado en el jarrón chino del aparador. A continuación, la fuerza de la gravedad lo atrajo al suelo justo en la trayectoria de un aspirador inteligente de última generación que, además de aspirarlo, lo trituró a conciencia.
Esa misma mañana, Julián, un niño de San Ildefonso, cantó sin equivocarse la hermosa melodía del número reciclado.

Paliativos

En ocasiones, cuando se va la luz y me hallo sólo en mi habitación, se presenta ante mí una nefasta y cruda revelación. Todo comienza con una serie de imágenes y emociones que se funden en un indeseable supuesto: “¿Qué sería de mi vida sin los mundos virtuales, sin las historias de la caja mágica, sin esos miles de voces que alimentan mi universo, sin esos personajes que me llenan de aliento?” Entonces surge el oscuro pensamiento: “vivir sin paliativos”. Al concebir esa posibilidad, palidezco, desfallezco. Luego llega la luz y sonrío una vez más. Todo continúa…

Regalo de Dios

Yo era una niña cuando visité la casa de mi abuela por primera vez. En la plaza tapizada de piedras corría una acequia. Al costado de la iglesia una calle empinada conducía hasta su casa. Para mi asombro, en el patio había un lavadero grande con un arroyo cantarín de agua incesante que no me cansaba de mirar. Con inquietud le pregunté cómo hacía ella para detener el fluir del agua, así como lo hacíamos en casa. Con una sonrisa ella me dijo en secreto: el agua es un regalo de Dios. Entonces ¿los regalos de Dios se pueden desperdiciar?

El asteroide o volcán (según se prefiera)

Pero el dinosaurio ya no estaba allí. Ni siquiera despertó.

Estúpidos humanos

Hola humanos:
Soy una abeja, una entre tantas abejas que quieren hacerse oír y deciros que: ¡Nos estáis matando! Los productos químicos que utilizáis tan a la ligera están acabando con mis hermanas. Cada vez que muere una, todas sentimos su dolor en nuestras entrañas. La Madre Tierra nos apoya como puede, pero sois más fuertes que ella. Está mayor y estáis consiguiendo mantenerla a distancia de todo esto. No sabéis lo que llora cada noche. Por favor, queremos vivir, vosotros nos necesitáis pero estáis tan ciegos que no os dais ni cuenta…