Microrrelatos 2016

Ciencia y oxígeno

Me llamo Ciencia y he roto miles de leyendas que buscaban desdibujar el progreso. Me llamo Agua y he calmado la vida y la voz de muchos ecos… Me llamo Yo y suelo escucharme confundida. ¿Qué habrá después de mí? ¿Qué infinito forjarán los interminables puntos en el abismo de Cielo? Me llamas Ciencia, y, a veces, con recelo, suplicas la luz de la cura, el metal de la vida, el sabor de la esperanza. Me llamo Yo, y soy antídoto. Pero, ¿acaso no soy sueño? ¿No soy búsqueda? Soy YO: Ciencia y Oxígeno.

La perspectiva científica

Era el científico con más publicaciones anuales y el que siempre estaba un paso adelante.
Y ahora una vez más, cuando hicieron el anuncio.
Él ya tenía comprado su pasaje. De mucho antes.
Se había anticipado a la reducción de presupuesto que se olía en el aire.
No. No se vayan a países que tengan mayor presupuesto, recomendó.
Yo me voy a dónde casi no lo tienen.
Porque para ir más adelante, es mejor empujar de atrás.

Vecinos

En un planeta situado a 4,2 años luz de la Tierra, muy cerca de una enana roja, Próxima Centauri, se sabrá dentro de aproximadamente 4,2 años (lo que tardarán en recibir y analizar nuestras ondas) que hemos detectado su presencia. Comprenderán que ya no pueden ocultarse por mucho tiempo. Y sus científicos debatirán sobre si ha llegado el momento o no de enviarnos el primer mensaje.

Aqua virginal

He tenido conocimiento de una nueva técnica para encontrar agua. He jurado no citar nombres ni lugares relacionados con el experimento. Pero puedo decir que los ensayos se están haciendo en un territorio desértico y rocoso donde no llueve desde hace milenios. El procedimiento consiste en aislar masas de piedra, en cuyo interior se ha detectado agua por procedimientos ultra secretos, someter el líquido a congelación extrema y disolver seguidamente la roca para obtener un agua purísima, virginal, de una antigüedad inusitada, sin que la haya podido contaminar la civilización contemporánea.

No se juega con la comida

— Johann, cariño, no juegues con la comida.
El pequeño Johann miró su plato mientras apartaba con el tenedor algunas legumbres. Su madre resopló.
—No te lo vuelvo a repetir, Johann…
El pequeño cruzó los brazos encima de la mesa. Su madre explotó:
—¡Cómete los guisantes ahora mismo Johann Mendel!
El pequeño Mendel sabía que algo tenía que hacer con aquellos insignificantes y verdes guisantes.
Así que se llevó uno a la boca y empezó a pensar…

La gata de Schrödinger

El Sr. Espínola, agitado y convulso, se levantó indignado: «¿Cómo puedes seguir negando lo que vi con mis propios ojos?», «¡En nuestra propia cama!». El Juez ordenó silencio. La Sra. Espínola, con mirada serena y azul desmintiendo la borrasca, extendió la mano derecha, separó y arqueó hacia atrás los dedos, miró sus uñas, miró a su marido, miró al juez, y sin otra pretensión en tono de sosegado reproche, se lamentó: «¿Se hace usted cargo señor juez de que en realidad no me quiere?», suspiró, «cree más en lo que ve que en lo que yo digo».

Informe

En algún punto del lapso 689 alcanzamos el objetivo y a la vez fracasamos. No podíamos procesar imágenes pues los visores se empañaban a la mínima debido a las nubes de dióxido que exhalaban los grandes núcleos de población. Por otra parte parecía como si los habitantes del mundo desconocido no quisieran saber de nosotros, enfrascados en dinámicas de comportamiento que parecían tener que ver con la autodestrucción de su planeta. Poco más puedo añadir que sus nombres, Ayfons y Esmarfons, y la curiosa costumbre de hacerse acompañar por gigantescas mascotas humanoides que dependían absolutamente de ellos.

Típico de genio loco

Llamáronle excéntrico debido a las muchas manías que tenía, como dejar una nota encima de la mesa donde decía lo que quería comer. O como que nadie debía estar en la misma sala que él.

Llamáronle tímido debido a su tartamudez y a su capricho de preferir gastar su tiempo en investigaciones y experimentos científicos que en banales conversaciones.

Pero fue él quien consiguió eliminar de todos los estudios la idea de que el agua era un elemento. Descubrió que era un cuerpo compuesto por lo que el denominaría “aire inflamable”, después llamado hidrógeno, y oxígeno.

Él era Henry Cavendish.

Sólo una vez más

–Te juro que no hay día que no me pregunte por qué me hice investigador. Hemos cambiado los parámetros mil veces, repetido el experimento otras mil, y parece como si no lográsemos nada. Tal vez estemos enfocando mal el proceso, o nos hayamos equivocado en algún cálculo…
–Nadie dijo que la reducción del efecto invernadero fuese fácil.
–A eso me refería. ¿No sientes muchas veces que trabajamos demasiado, avanzamos muy poco, y te entran unas ganas enormes de abandonar? Es desesperante.
–Entonces, ¿qué?¿Un cafetito, y probamos una vez más?
–¡Por supuesto!

Soledad tecnológica

Tirado en el sofá contemplaba su pequeño museo telefónico, ese que a lo largo de los años había visto aumentar con los avances de la tecnología, mientras pensaba: Graham Bell compartió algo trascendental para el mundo, pero alejó la comunicación que intercambia un gesto tan simple como una sonrisa; los emoticonos han inundado la vida moderna, alejando de nosotros una conversación sencilla, y he aquí, un estúpido simio que espera sentado, que alguien se acuerde de él.

Sin errores

William corría muerto de miedo. El sudor le empañaba las gafas y dificultaba más su huida. Esa misma tarde había recibido la última amenaza de muerte y decidió escapar.
Cuatro años atrás descubrió que el grafeno se podía utilizar como agente anticancerígeno. Los ensayos clínicos con voluntarios humanos daban resultados rotundos. Su comercialización acabaría con miles de fármacos para la quimioterapia que la industria farmacéutica vendía a precios astronómicos.
Cogió lo fundamental de la futura patente y corrió al aparcamiento. El asesino lo esperaba. Sus instrucciones eran precisas: Sin errores.
Cuando William se acercó a su coche, sonó el disparo.

Sobre males cardíacos

Abre los ojos y se despierta, pero ese día él no se sentía normal, tenía un vacío en el pecho, muy adentro. Intentó darse suaves golpes, tomó varios tragos y no lo lograba quitar. Al parecer era una herida muy profunda, ubicada debajo de la carne y los huesos, pero dolía con intensidad. Ante la incomprensión y el gran dolor rápidamente toma un puñal…
Pobre hombre, si hubiera esperado, la ciencia le podía explicar. Fue una adicción la causa de todo. La cuestión es que se había enamorado y al ser abandonado, la ausencia de dopamina era su mal.

El padre de la ciencia

Fue él. Ni Galileo ni Aristóteles. Ni Hipócrates, ni Newton ni Einstein. Él. Rudimentario y torpe, elemental, movido sólo por su supervivencia, sin más posibilidades que cualquier otro animal. Sin apenas palabras ni herramientas, fue él. En un momento histórico se paró y se elevó por encima del instinto y el determinismo, y superó la simple observación del mundo. Y por primera vez se preguntó por qué. Anónimo y primitivo, él primer científico fue él.

Ni el arte se libra

Dorian leyó la noticia en la edición matutina del periódico. Un investigador, de apellido germánico impronunciable, había desvelado la impostura de una pequeña comunidad religiosa, la cual hacía creer a feligreses y visitantes que una talla de madera representando a la virgen María lloraba lágrimas de sangre. Durante toda la tarde estuvo dándole vueltas al ingenioso sistema ideado por el párroco, cuando el timbre de su apartamento sonó con insistencia. Al abrir la puerta, un hombrecillo de ánimo resuelto y mirada perspicaz le dijo:
– Buenas noches señor Gray, soy el doctor Corwilsadebachstanmer, y quisiera examinar su retrato.

Formula experiencial

Después de 8h. observando al microscopio bacterias, escuché dentro de mis tímpanos una voz coral: me invitaban a convivir con ellas. Acepté y me difuminé en su multiforme colonia; viajé a través de su evolución; fui partícipe de cómo transformaron una atmósfera muerta en el medio ambiente actual; experimenté la transferencia genética entre especies diferentes, como formas de comunicarse, inmunizarse y mejorarse mutuamente. Comprendí que eran la solución a la contaminación de la Tierra –organismo vivo-, esquilmado por la inconsciencia del hombre. Ellas utilizan la física cuántica como fórmula experiencial y en ello está la redención humana.

Evolución e involución y vicecersa

Antes, después y ahora, soy una bacteria que escala evolutivamente a célula, animal, hombre, planeta y estrella.
La supernova explosionó al infinito, fui intemporal e inmaterial, experimentando la Totalidad astral y el Vacío espacial. La muerte creó un hueco cósmico, lo fui ocupando: siendo sol que desciende a planeta Tierra, siempre humano, luego mono, célula. Soy bacteria que creó este entorno atmosférico, que hoy perece por el cáncer de la ambición desmedida.
Todos los estadios evolutivos son una misma cosa en el ahora. Unidos física cuántica, bacteriología, ciencia creativa y fe, nos salvaremos.

Fuimos otros

El meteorito sólo rozó la atmósfera de la tierra, pero modificó su eje de rotación forzándolo a una vertical con la eclíptica.
Tuvimos que aprender a ser en un invierno eterno. No hubo ya para nosotros más noches de verano en el jardín, ni volvimos a escuchar la canción de los grillos. El almendro se olvidó de florecer. Nuestra poza escondida en el meandro del río se secó. Y ella guardó para siempre su maravilloso bikini de flores en la maleta del desván.

Cartografía de anticipación

El afamado cartógrafo difunde un mapa con la ubicación de cada una de las ciudades fantasmas que existen en el país; que no son otras más que aquéllas que sus conciudadanos habitan felizmente. De la noche a la mañana su prestigio se esfuma y se convierte en objeto de escarnio público; amén de ser expulsado de la «Real Sociedad Geográfica». Todos —por el momento— ignoran el verdadero potencial de un arma biológica.

Historias de infancia

—Tan pronto corrían cuesta abajo como nadaban en las orillas del mar… siempre juntas. Cuando el sol brillaba, no dudaban en escapar para dejarse llevar. Temían que el paso del tiempo acabara separándolas, o que el frío pudiera endurecerlas, o retenerlas para siempre en la alberca del lavadero.
—¡Cuéntame más, abuelo!
—Por donde ellas pasaban, traían la alegría y el vigor que el tiempo había resecado. En épocas de escasez eran la esperanza y más nos valía no perderlas nunca de vista, por si se perdían…
—Abuelo… ¿y esas gemelas eran tus hermanas?
—Sí. Eran como dos gotas de agua.

Metanoia cientifica

– Este libro fue escrito hace 198 años por Sravy. Proponía que la ciencia debía dirigir parte de su estudio hacia el interior del ser humano, hacia el propio universo infinito, que hoy ya es accesible a todos mediante la conveniente educación, si se deseaba una verdadera posesión de la realidad última, más que su mera búsqueda.

– Del mismo autor he leído una propuesta posterior sobre la regeneración constante que conduce a la inmortalidad, pues somos energía y ésta no muere. Dijo alguien en el aula. ¿No es cierto, profesor…?

– Sravy. Respondió.

Espacio curvado

Einstein dio una conferencia en la Residencia de Estudiantes en marzo de 1923 para explicar su Teoría de la Relatividad. Entre los asistentes se sentó, en primera fila, una jovencísima Josefina Carabias, que ya sentía bullir el periodismo en sus venas. Su cuerpo, núbil y esbelto, no pasó desapercibido para el genio científico, ni para Ortega y Gasset, su traductor. Contemplándola, Einstein afirmó: “El espacio es curvo, como las señoritas, y el tiempo, desgraciadamente, irreversible”. “¡A Dios gracias!”, concluyó el filósofo traductor, comprendiendo, como era su deber, el verdadero sentido de la frase.
La Física cuántica aún la está interpretando.

Obsoleto

Mi abuelo últimamente está muy triste, dice que el mundo cambia a velocidad de vértigo, y que ya no comprende nada de lo que sucede a su alrededor. Ya le costó adaptarse a Internet, como para explicarle todo lo demás, piensan mis padres, y por eso no se han atrevido a contarle aún la verdad: que yo llevo tres años muerto, y que ese niño al que pasea cada día por el parque no es más que un holograma.

Método e ilusiones

“… resumiendo los estudios comentados, Dejà vu es una sensación ilusoria normal de familiaridad, que experimenta la mayoría ocasionalmente, disminuye con la edad y aumenta con estrés/fatiga. Su mecanismo último no está aclarado, pero investigaciones neurológicas lo ubican en áreas cerebrales relacionadas con la memoria- lóbulos temporales/hipocampo, especialmente. Aparece en algunas enfermedades, con características distintivas”.
“Gracias, Doctora, por acercarnos tan fascinante fenómeno”, añadió el presentador. “Queridos oyentes, hasta aquí el programa de hoy. Si recelan de bacanales ocultistas y sueñan con un Mundo libre de disfrazada ignorancia, no se pierdan, la próxima semana, una nueva emisión de ‘Misterios en con-Ciencia’, ¡saludos!”.

Discordancia

Aturdido por no poder encajar en sus ideas el más reciente y extraño de los descubrimientos que había realizado en las islas Galápagos, Charles Darwin salió de su camarote y, a pesar de la lluvia, comenzó a pasear por la cubierta del HMS Beagle. Mientras tanto, en la bodega, los dos últimos ejemplares vivos de ángeles sobre la Tierra desconocían aún que nunca llegarían al final de aquel viaje.