Microrrelatos 2016

5000 años y el caos

Llevaba más de 5000 años -aunque no lo sabía con exactitud- sin volver a la Tierra. Le aterrorizaba pensar que todo seguía igual y estaba deseando ver cómo había progresado la Humanidad en su ausencia.
Al abrir los ojos solo encontró caos, desolación y esperanzas frustradas. Más de lo que podía imaginar.
Había superado el coma.
Cerró nuevamente los ojos y siguió confiando en el hombre y en la Ciencia.

El jardinero de Jocelyn

El hombre, de mirada intensa y penetrante, estaba absorto en la lectura de un pesado libro que apoyaba en su regazo. La pierna izquierda cruzada sobre la derecha y la mano derecha en la sien.
Jocelyn se afanaba en fotografiar aquel momento.
Había perfeccionado el prototipo del motor de inducción polifásico e iba a mostrárselo al mundo. Pero no podía hacerlo hasta que tuviera una imagen a la que la rancia sociedad norteamericana pudiera admirar. Nikola Tesla era un bonito nombre para el jardinero que fingía leer.

Ciencia y equilibrio

El nieto mayor -Abuelo, ¿sabías que en Europa hallaron agua líquida?
-¿En Europa?, pero si es obvio que en Europa. Responde el abuelo
-Pero abuelo, una de las lunas de Júpiter se llama Europa.
-Eso no es nada –interrumpe el hermano-en Saturno llueven diamantes.
-Pero mis peques, saben ustedes que en varios países del mundo hay gente que se muere de hambre, habiendo alimento de sobra para todos en el mundo?
-¿Y qué diría de esto Einstein? Dijo el más pequeño.
-¿Y Max Planck? Agregó el mayor.
-¿Y Burkhard Heim? Dijo el abuelo

Descubrimiento

Parece que había descubierto un nuevo material (eso dedujimos más tarde). Después de días encerrado en el laboratorio del Instituto, después de centrifugar horas, una mañana con bastante mal aspecto, el Doctor Coler comenzó a gritar -Lo tengo, soy el nanocreador- luego, se encerró en la sala del microscopio y nunca más lo vimos, ni a él, ni al microscopio, ni al rollo que enarbolaba triunfal. Sólo encontramos sobre una balanza, un trozo de ¿papel? que decía «Dos Dimensiones y vamos por una». Sus asistentes decidimos arrojar todo al cesto, sin tocarlo… por las dudas.

La caída

El ángel cayó al mismo tiempo que una de sus plumas, así se demostró que el paraíso carecía de aire.

Los gigantes

Dalmacio Funes miró como danzaban en las corrientes de aire y pensó que esos híbridos altos, delgados, elegantes, casi hermosos, eran una prueba más de todos los disfraces que usaba el mal para seducirlo. Hacía tiempo que «los infiltrados» lo acompañaban, en ocasiones le susurraban al oído, las noches de tormenta lo insultaban y amenazaban con arrastrarlo a un planeta de viento. Pero esa noche había decidido enfrentarlos: cerró los ojos y dirigió su auto contra los aerogeneradores que eran el orgullo del pueblo y permitían el autoabastecimiento energético.

Felicidad

Le hice zoom a tu cerebro. Busqué entre millones de partículas y la encontré. Vi cómo podía causarte una sonrisa y me pareció incluso más encantadora que ésta: era una pequeña partícula llamada Miosina, delgada y con zapatos de gala. Caminaba sobre un filamento de neurona y llevaba consigo una enorme carga, pero iba tan firme que creí que la hacía tan feliz como lo que causaba.
La Miosina desfila y lleva una bola de endorfina. Afuera estás tú, riéndote de todo lo que te digo gracias a esta pequeñita que trabaja duro para que seas feliz.

mARTEmáticas

Siento la brisa de la noche revolviéndome el pelo. Inspiro profundamente y prosigo con mi labor. La mayoría no comprende la belleza que emana de las líneas que escribo con suma delicadeza. Moldeo la realidad para acercarme a la verdad. Juego con la vida e imagino lo irreal.
Contemplo el horizonte y me planteo por qué es difícil conciliar los dos mundos que amo si para mí se intersecan completamente. A mi mente viene una única frase.
«Jóvenes poetas, alzad las plumas y dibujad sobre el papel finos trazos que embelesen al mundo».
¿Arte? ¿Matemáticas? Poesía abstracta de inigualable trascendencia…

Decoherencia

Le dije al doctor que había dejado de escribir porque al terminar un microrrelato mi peso era inferior a la constante de Planck y había consumido tanta energía que ya no dependía de las cuatro fuerzas primordiales.
Contestó que ese proceso de tránsito, de la realidad cuántica a nuestra realidad clásica, era el responsable de que viese el mundo tal y como lo conocemos, es decir, una auténtica mierda.
Desde entonces voy tirando con una batería de litio que llevo incorporada en el esternón y no he vuelto a subirme a una báscula.

Que nadie entre en este relato

Como Aristóteles, nunca he dejado de observar los cuerpos que caen hacia el centro de la tierra, por eso, al verla aquella noche, pensé que estaba hecha de átomos ligeros y gases primordiales, como todas las estrellas.
El problema llegó cuando el primer rayo del sol pasó a formar parte de alguien químicamente inestable y se transformó en radiaciones que podrían transmutarme.
Conseguí escapar gracias a la capacidad de abstracción que me otorga el lenguaje.
Ahora, me encuentro en un basurero hecho con restos de otras estrellas sin potencial termonuclear suficiente para dar lugar a una mujer con luz propia.

Espacio

Fui leyendo las lápidas. Si me interesaba la profesión de su inquilino me detenía para consultarle alguna duda. A cambio le dejaba una de mis flores negras. A un oceanógrafo le pregunté si en algunos naufragios se derrama más melancolía que agua. A un biólogo, si apretaste el gatillo como si la vida te fuera en ello. A un matemático, la forma de calcular la cifra insignificante de víctimas y de ruido que dejaste al marcharte de este mundo.
Dos lápidas antes de la tuya un astrofísico me confirmó que tu cabello ondeaba como lo hace el espacio.

I+D

He realizado ensayos clínicos con anti-psicóticos, células madre y remedios para la impotencia. He certificado preservativos, crecepelos y productos para adelgazar. Gracias a mi participación se han desarrollado fórmulas con fines terapéuticos. Percibo un generoso sueldo y contribuyo al progreso de la ciencia. Por eso odio que asalten el laboratorio esos macacos activistas embadurnados de plasma sanguíneo. Griten consignas contra la utilización de cobayas humanas e intenten redimirnos arrancándonos de nuestras jaulas. Me fastidia, sobre todo, que lleguen de noche, cuando estoy disfrutando de mi serie de televisión favorita, el planeta de los simios.

El credo del dogma

Sobre su omniscia apresura nuestro provechoso devenir. Sobre su brazos, presura un inexorable porvenir. Crueles dotes distan de la cualidad del endeble semoviente que, frente a frente, pretende, reticente, avasallar al indómito creyente. Metamorfosis en la esencia de los sinsentidos, tenaz empresa la del soberbio animal sesudo por aspirar a desbravar al Gigante adormecido, el cual retoza desinhibido ante los tímidos pretextos por hasta el momento inquiridos. Mimetismo irracional para los ojos que no ven más allá, ¿acaso incurre en orgullo el individuo que osa alcanzar la desconocida plenitud?

Camino hacia el conocimiento

Acusado pecador quién compele predecir el orden natural de los fenómenos. Más, pernicioso ingrato quién pasivo, es empujado por el azaroso destino. La conciencia de lo errático es nuestra mayor virtud, profetizar su trascendencia, es salvaguardia de subsistencia.

#ElHombrePerfecto

-Despierta tía.
-¿Qué pasa tía?
-Que la profe ha dicho que hoy vas a conocer al hombre perfecto.
-No me lo creo, además Sor Eva es monja.
-Justo por eso.
-¿Si?
-Pues claro, es más exigente que nosotras.
-Hombre, que tú no es difícil…
-No seas boba, dice que se llama David que tiene unas medidas que alucinas y que su padre, que se llama Miguel Ángel, es arquitecto.
-Todos los italianos son iguales, yo paso.
-Entonces para mí.
-Espera dime su Instagram.
-No tiene, la profe dice que es un clásico.
-Vaya soso, seguro que le van los museos…

En el bosque

Los duendes construyeron su pequeña casa en el bosque. Habían decidido descender del árbol donde siempre habían vivido e instalarse en un claro, para aprovechar los rayos de sol incidentes y así calentar el agua y caldear la vivienda durante todo el invierno con ayuda de unos paneles solares. Con una pequeña tubería que ofreciera poco rozamiento al avance del agua, y así minimizara las pérdidas, traerían ésta del arroyo cercano, que descendía entre los árboles de ribera con un dulce arrullo.

La vieja Europa

“De mi árbol se dijo que era malo para la vida, como si la inteligencia y la voluntad fuesen cosas opuestas, y por eso Dios solo concedía la inmortalidad desde el otro, allá en el Edén. Más lo uno y lo otro no se dan separados sino que se reclaman, y ni hay ciencia sin voluntad ni la voluntad es puro deseo irracional. ¿O sí?”.
Rumiando estas palabras despertó Europa, sintiendo que perdía la conciencia por momentos y no sabía ni quién era.

No lo olvides

Y sentado una tarde en la playa, el mar me habló:
“Formo parte de ti más de lo que imaginas. Soy agua, hielo y vapor en todo el universo mucho antes de emerger las tierras, pero también estoy en tu sangre y configuro la esencia para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. Yo soy la vida y la ciencia lo sabe, cuida y respeta. Si bien me utilizas, purificaré tus progresos haciendo crecer tu devenir y el acontecer de los tuyos. Si me contaminas, derrochas y malgastas, será tu fin y el de todos. No lo olvides”.

En el umbral del conocimiento científico.

En el inicio fue el big bang, el bosón de Higgs, luego los agujeros negros, posteriormente la vida transcurriría a través de los astros y planetas conocidos por nosotros. Con el paso del tiempo, hemos comprendido que la historia del universo marca más que un principio, un final. Debemos, por tanto, alejarnos de las posibles salidas que nos acerca la realidad. Primero, es la edad del Sol, que por su accionar ya llega a considerarse como viejo. Y, por otro lado, el choque de galaxias que se producirá entre la Vía Láctea y Andrómeda. Dos acontecimientos catastróficos, a cual peor.

Evolución natural

Aleteando tranquilamente por aquellas calmadas aguas, un feroz depredador vino a atacarme. Sin pensarlo, di un enorme salto con tan mala suerte que acabé fuera de mi preciado medio acuático. Me encontraba en un extraño hábitat, lleno de frondosos árboles donde me costaba respirar y moverme, aunque poco a poco lograba adaptarme. Mi cuerpo empezó a desarrollarse, llenándose de extremidades que nunca había visto con anterioridad. Cada vez era de mayor tamaño y el vello se apoderaba de mi húmeda piel. Conseguí aprender a utilizar nuevas herramientas cada vez más sofisticadas hasta llegar a escribir hoy este maravilloso microrrelato.

De la Nada

Necesitamos algo que no tenga relación con el agua, y como tal pueda existir sin ella.
Lo único que me atrevo a decir, es la “Nada”, dijo el alumno.
La Nada puede ser cualquier cosa, porque no es nada y lo es Todo, dijo el Maestro
pero no a la inversa.
Desde el principio, el agua está en el origen de la vida y sabemos que no hay vida sin agua,
pero no a la inversa.
Por lo tanto, entiendo que el agua es anterior a la vida.
Entonces, Maestro, ¿de dónde viene el agua?
De la Nada.

Amor y dopamina

Se estremeció al ver tanto sufrimiento. En la mirada de aquella paciente. En sus manos aferradas al sobre del informe
Abandonando el frío protocolo le preguntó:
– ¿Está usted enamorada?
– Lo estuve
Él sabía que el núcleo accumbens podría haberse dañado por la sobreexposición a la dopamina.
Pero sabía que las explicaciones científicas y la superposición psicodélica de colores en el scanner, solo alcanzaban a intuir la raíz de aquel sentimiento.
– Las pruebas revelan alteraciones del sistema límbico.
– No entiendo lo que dice -contestó. Pero le aseguro que mi dolor no cabe en esa imagen.

Videollamada entrante.

Conexión establecida.
Continúas atónita, no es para menos. Sé que tratas de almacenar en la RAM una realidad ingrávida. Supongo que nunca fuiste capaz de imaginar tal parábola de la vida; este acceso directo a lo imperceptible. Por eso, formatea sin miedo, tus recuerdos tienen copia de seguridad y eres demasiado valiente. Dejas atrás un siglo extinto, que redirecciona al presente más insólito de todos los futuros imaginados, como si de un hipervínculo se tratase.
Y ahora, al otro lado, sonríes perpleja. Miras sobrecogida la pantalla, como si lo virtual no fuese efímero.
– Hasta mañana, abuela.
Cerrando sesión…

Dimensión Hausdorff

Leía en su estudio. Sus nietos jugaban sobre la alfombra. Al levantar la vista, le dio la impresión de que la estantería, repleta de libros, se le acercaba. Bajó la mirada. Los nietos también: se acercaban en su lugar. Todo parecía dilatarse. Más y más. Como si él se adentrara en los objetos. En los sujetos. Todo ya sin identidad: elementos iguales, iterados. Desesperado, cerró los ojos. Los volvió a abrir y buscó sus manos y el libro. Pero allí sólo había una vasta intuición indiferenciada: sin voces ni parámetros; sin rostros ni extensión. Todo uno. Y nada.