Microrrelatos 2016

Cosmovisión

De pronto, sin que nadie se diera cuenta hasta entonces de lo que venía ocurriendo, aquella esfera que llevaba en sus manos empezó a crecer, creció tanto que no pudo resistir más y explotó. El hombre, aquel, enigmático solitario que vivía en las mazmorras de un universo de cerros inexistentes, que tenía un parecido a la de un país que en lugar de crecer se había empequeñecido tanto hasta adquirir la forma de un minúsculo punto microscópico en el océano de su propia imaginación, reveló su poder al contemplar cómo lentamente todo fue expandiéndose ante sus ojos de suprema felicidad.

El Cielo, el Mar, y Tú.

Miré el mar en esta postal electrónica donde estás aunque fuíste otra y sueño que volverás sobre las olas.
Caminas,
y al verme correrás a mi encuentro.
¿Dónde estabas sin estar?
Reías,
o mejor sonreías,
porque todo el tiempo lo haces.
Amabas,
amas,
y amarás,
si es lo que prefieres.
Tu mirada perdida pero fija en la nada.
¿Qué miras?
Estás anhelando algo tan intensamente que lo harás realidad,
porque al que tiene fe todo le es posible.
Dispuesto a corresponder tu coqueteo inesperado.
Monta en una ola que te traiga de regreso;
ven a terminar lo que dejaste iniciado,
mis labios están prestos a depositar su beso sobre los tuyos.
Tres cosas indispensables:
El cielo,
el mar,
y tú.

Fin a nuestro fin

¿Sorprendido? – preguntaba mi abuela, mientras a sus 75 años trotaba por la más extensa avenida de su ciudad natal y me mostraba mediante un holograma producido por la micro-computadora que llevaba en el bolsillo y que iba cargándose mediante unos dispositivos colocados en las suelas de sus zapatillas, los grandes cambios que lograron que hoy podamos captar y almacenar energía limpia producida al caminar o correr. ¡Así es! Los humanos hemos logrado ponerle “fin a nuestro fin” cambiando las energías a base de combustibles fósiles por energías limpias… ¡Lo logramos!

Tierra mojada

Mis niños no sabían del olor a tierra mojada, desde hace mucho la sequía estaba en contra nuestro. Tanta tristeza reunida en sus ojos me obligó a pintarles nubes cargadas, desplumé las almohadas y las tiré al cielo. Los agarré con misterio detectivesco, les advertí que algo sorprendente vendría. No dije mucho, me siguieron el juego. Dudé claro. Nada cambiaría afuera, tanta magia no existe, me creí yo misma el suspenso. Nos reímos con miedo, un ojo abierto no más. Cosquillas de mentira. Deseos o buena fórmula, no entiendo. Se perfumó el patio de pura Gaia.

Epitafio

Miles y millones de megabytes de información trae inmersa la continua complejidad coyuntural de este mundo postmoderno; mentes manipuladas, moldeadas, afines a los intereses del mercado y de una sociedad de consumo deshumanizada, verdades inconclusas, mentiras infundadas, axiomas simulados, teorías relativas, estilos de vida inverosímiles, ideologías pérfidas y rapaces. Creamos una era sin precedentes la cual nos ha dejado una marca que tendremos hasta nuestro exterminio, y en donde el epitafio de este mundo diría: Aquí yacen aquellos seres que vivieron y solo buscaron la forma de morir.

El aroma del amor

Jhon Javier Granada Aguilar

Subió alegremente hasta la cima de una montaña. Era un niño como de unos 12 años y llevaba una caja de cartón a cuestas. Al rato se sentó y empezó a jugar con las cosas que había llevado. Reía mucho. Me acerqué intrigado y señalando la caja, me dijo: «Inventé una máquina que irradia amor». Me senté junto a él, le ayudé a hacer varios ajustes y el cielo brilló con más fuerza.

Mis días sin agua

Abro los ojos. Mi mente vuelve a la conciencia. Siento sed. Me he quedado dormida encima del teclado de mi portátil, resumiendo los resultados del último estudio de campo en uno de los cuatro mantos de agua que quedan en mi país. Los porcentajes de residuos químicos han descendido drásticamente, lo estamos consiguiendo. La experimentación con el uso de estas nuevas y mejoradas bacterias que se alimentan de partículas suspendidas en el agua ha resultado exitoso. A este paso, sin lugar a dudas, podremos recuperarlos, lograr nuestro objetivo de investigación: recuperar la potabilidad del agua y conseguir que vuelva a ser aprovechada para el consumo humano. La lección ha sido aprendida, las industrias han cambiado por completo y la humanidad siente un respeto nunca antes visto por la Tierra. Sigo sintiendo sed, pero mi esperanza es más fuerte que ella.

Descontrol virtual

Estaba en la sección de refrigerados a punto de coger los yogures. Algo vibró; mi app de actividad física me informaba de que estaba a punto de batir el record de pasos diarios. Subí la foto del smartwatch a las redes con la intención de aumentar los likes. En el aparcamiento, el coche me reconoció, abrió la puerta del conductor y arrancó. Poco después ocurrió el accidente: la nevera envió un email al asistente de conducción comunicando que los yogures estaban a punto de caducar. El coche frenó en seco y se produjo el choque en cadena.

Jugando al enganchadero

De fiesta están, en un pulmón ambiental, los animales más inteligentes, más “pilosos” de este mundo terrenal, donde humano solo posa de mediador neutral, capaz y competente; chimpancé de animador y jugador. Delfín y pulpo, desde su hábitat manglar, hacen la diferencia.
Como parte del festejo, los “pilos” juegan a enganchar, el ejemplo correspondiente colgado en sus cuellos, en la horqueta aguda, dispuesta así por humano, en cada árbol de madera preciosa bautizado con el nombre de una de las “técnicas asertivas”.
Previo a la rumba de acople, el colectivo inteligente ha procedido arrancar con ritual bautismal.

…… y la parábola se hizo recta

Comprobadas nuevamente la distancia y velocidad de disparo, ajusté el ángulo de tiro y disparé. Tercer fallo consecutivo. La figura seguía en pie y guiñaba un ojo.
Renegando del tiro parabólico y de la ley de la gravedad, levanté la lanzadera del trípode y la apoyé en mi hombro. Enfoqué y contuve la respiración hasta que mis sentidos se desenchufaron. No sé cómo ocurrió, pero el proyectil se asomó a la boca y, lentamente, se desplazó hasta golpear al objetivo. Se desplomó.
Una desagradable voz me sacó de mi embobamiento.
–¡Premio! ¡El caballero tendrá sesión gratis de criogenización! –

El científico asesino

Con sevicia metió el cuchillo al cuerpo desnudo, cortó cabeza y corazón, y sacó las vísceras. Miró con morbo por si faltaba un órgano más para extirparlo. Luego cogió el cuerpo inerme, lo expuso al fuego a temperatura de 150 grados centígrados, dejó pasar tres horas y exclamó a su mujer: “Ya está listo el pavo para la cena de Navidad”.

La ciencia nace con la muerte

Nacer abre un signo de interrogación y morir lo cierra.
Todos miramos por la ventana y ansiamos saber qué lugar ocupamos en el universo, pero tenemos un gran miedo a descubrir que éste no ha sido creado para nosotros, porque es algo que no podemos comprender. Para no caer en el error, un científico aprende a amar las cosas sin entenderlas, y partiendo de ahí, amplía su conocimiento buscando las mejores respuestas. Sus miedos desaparecen poco a poco conforme descubre que la ventana realmente es un espejo.
La ciencia no es una profesión; es un modo de pensar.

El día que se acabó el hielo

La sed se fue difundiendo en el silencio de los ancianos sentados en sus mecedoras de mimbre a la sombra de los algarrobos secos, escupían pequeños granos de arena y polvo de sus bocas resecas y de sus cuarteados labios no salía queja alguna, los niños sudaban y corrían tras el vendedor de hielo quien con un gesto negativo los rechazo, se encogió de hombros y prosiguió su camino al río murmurando un antiguo pregón que nadie recordaba entonces y que decía de un río muerto a la orilla de un pueblo sediento.

Mundo Inteligente

Henry José González Ortiz

Con un guiño de mi ojo mi ventana inteligente se abre. Veo calles inteligentes, edificios inteligentes, autopistas inteligentes. El mundo conectado a la Internet. No es ciencia ficción. Es la Cuarta Revolución, ¡todos la estábamos esperando! Un punto rojo se enciende en mi escafandra. Me queda un día de oxígeno. Soy el único ser vivo en todo este mundo inteligente. De repente un objeto volador no identificado se posa en el vidrio de mi casco. Leo: insecto hemimetábolos paurometábolos de cuerpo aplanado, que miden del orden de 3 cm a 7,5 cm. ¡Una cucaracha! ¡Al menos no moriré solo!

Yo solo soy… pero tu si puedes

Huele a desgracia… hace un calor de infierno… mi piel fina se quema y no es el sol…
Mi padre ha muerto.
Veo un desierto ante mí, solitario, negro… sobrevivo al incendio.
Nadie me ayuda, nadie me protege, todas las plagas van a por mí…
Yo solo soy un árbol… pero tu si puedes cambiar el mundo…
Ayúdame! Por favor… ayúdame…

The Wallgarden

En mi despertador ya marcan las 5:45 ; es hora de levantarme a recoger lo sembrado en mi Wallgarden. Noto como el sol corta la noche e ilumina con candor el producto de mi esfuerzo de 3 meses; he sembrado en un modelo hidropónico adaptado a mi pared tomates cherrys, lechugas frescas, pimientos pequeños y especias como hierbabuena, menta y perejil. Mientras disfruto de una taza de café, pienso en la cantidad de vidas que puede cambiar un invento que cuesta tan poco, que es práctico y que sólo debe ser adaptado a lo que se cultiva en cada región.

Recuperar la capacidad de asombro

Recuperar la capacidad de asombro en la humanidad es vital para sensibilizarnos frente al milagro diario que es la vida y para entender el funcionamiento de la nave maravillosa que gira en la tercera órbita alrededor del sol que es nuestro hermoso planeta. El asombro nace con nosotros y lamentablemente lo vamos perdiendo. Ello nos ha vuelto insensibles, nos ha deshumanizado, nos ha vuelto consumistas y con pocos valores. Aprender de la naturaleza y de la vida nos convoca a recuperar la solidaridad, la colaboración, la simbiosis, el trueque, el respeto, la paz, la convivencia y el afecto. Necesitamos más asombro para impulsar una ciencia más humanizada.

Inteligencia Artificial

Mi robot de cocina inteligente me mira fijamente mientras escribo. Se llama Birne que significa pera en alemán.
En el siglo XXII todos tenemos nuestro Birne personal ya que el Estado ayuda a financiarlos en cómodos plazos de 35 años para que ningún pobre se quede sin el suyo.
Lo bueno de Birne es que quienes lo inventaron sólo querían ayudar a una humanidad esclavizada por la codicia y la estupidez de quienes financiaban todo lo que existía en aquella injusta sociedad.
La inteligencia de Birne no está influenciada por emociones negativas así que siempre tiene razón, ahorrando muchos conflictos.

La Rueda

Acabo de inventar el equivalente a la rueda. El sueño de todo científico, y a mí me quita el sueño.
La verdad es que tengo un dilema moral puesto que vivo en una dictadura y mi invento se usará para robar derechos a los ciudadanos. Aunque si lo comercializo saldré de la pobreza y me convertiré en una estrella.
Teniendo en cuenta el negocio montado a base de vender inventos en serie que mi invento va a cerrar, también me preocupa una más que posible campaña de boicot.
Se acaba de fundir la bombilla lo que interpretó como una señal.

Añoranzas

Sentado en mi balcón acompañado de mis propios duendes pensaba en voz alta, en medio de la lluvia, en medio de las negritudes, en medio de mi desastre de vida, que de todas formas existir es bello, que no puedo renunciar a ser feliz, que la desesperanza cruzó la acera dejándome el paso libre para seguir avanzando en mi despreocupada vida llena de preocupaciones, de mi azarada vida llena de tranquilidad. De esta soledad tan sola que me acompaña…pensaba o, tal vez te añoraba.

Suscitación de una reacción Bio-química

En el interior de mi ser palpitaba mi corazón como si bombeara con su máxima intensidad. Tal vez mi mente por un momento perdió su construcción lógico-mecánica, pero pude sentir como mis pupilas se dilataban y había una reacción bio-química en mí ya que él volcó mi corteza cerebral y ocasionó respuestas fisiológicas y cambios químicos en mi hipotálamo por la segregación de dopamina que me hicieron sentir diferente. Generó una serie de reacciones y procesos en mis neurotransmisores cerebrales que nunca había experimentado. Creo que es lo que rutinariamente se conoce como enamoramiento.

Despertar

En la sala de velación, el hombre que yacía en el ataúd se levantó y pidió un vaso de agua ante el asombro de todos.
— Catalepsia —dijo un médico que estaba presente— una enfermedad que se confunde con la muerte.
— Tal vez un narcótico —secundó un químico— algún sedante le llevó a estar en un sueño tan profundo que ojos inexpertos asociaron con la muerte, o pudo ser también una neurotoxina presente en el veneno de algún animal.
— Da igual lo que haya sido —interrumpió un anciano—. Anoche en la funeraria le sacamos los órganos antes de traerlo.

Pero qué flogisto eres… Pepe

A cada punción siguieron otras, añadiéndose punzadas eléctricas y calóricas; el cuerpo insumiso se hinchaba formando un hervidero de pompas, pequeños volcanes en erupción emergiendo de la superficie de la piel, estallando y esparciendo su nociva carga. Más allá de la penumbrosa estancia una enorme urna acristalada, unos hombres en bata- siempre bata blanca-y una voz grave como de científico:
-Enhorabuena doctores, ante ustedes la prueba de la tan denostada existencia del Flogisto.

Domótica

― Qué maravillosos avances científicos, señores. Ayer a medianoche estuve conversando tranquilamente con el espejo mientras la ventana me simulaba un jardín soleado. Mi casa me habla, caballeros. ¡Me habla! Camino por el pasillo y la oigo recitarme un sinfín de platos que me vendría bien cenar según mis niveles de azúcar o proteínas. Y al acostarme me da las buenas noches. Es increíble. La tele me habla directamente a mí, siempre intenta venderme algo. No suelo hacerle mucho caso. ¡Las luces se encienden y se apagan a mi paso, es asombroso!
Sonriéndole, el psicólogo susurró a la enfermera:
― Esquizofrénico.