Microrrelatos 2016

Playa, piedra y estrellas …

Caminaban por la playa, después de un largo día de conferencias. Conversaban, rememorando las anécdotas de esa jornada, dos renombrados físicos teóricos. Un rojo atardecer, les servía de telón de fondo. Un niño, arrojaba piedras al mar.
Aspiraron un aire cálido.
– ¿Para qué le arrojas piedras al mar? Preguntó el Dr. Sanders al pequeño.
– Para devolverle las esperanzas.
– ¿Las esperanzas?
– De que esta piedra algún día llegará a ser una estrella. Hay que arrojarla muy lejos…
Sanders y Russof sonrieron. Quizás, ellos también eran un par de piedras queriendo ser estrellas.

Lo poco que nos queda.

Nuestro planeta envuelto en una catástrofe natural, a causa de nuestra incapacidad de cuidar las cosas. Pocas personas sobrevivieron y debían luchar día tras día para obtener alimentos y hasta donde refugiarse, ya que nuestro clima no era el mismo, Había poco oxígeno en la tierra y la mayoría de agua dulce estaba contaminada.
Un día el despertó encima de la basura donde dormía, con una imagen en su cabeza. La imagen de la tierra siendo restaurada por seres de otro universo, bajando con sus enormes platillos y sembrando árboles con frutos para restaurar el oxígeno de nuevo.

Coartada

Cuando el tipo se acercó a mí, haciéndose el galán, tuve que explicarle el motivo de mis guiños de ojo: en mi carácter de sujeto experimental uso una lente de contacto telescópica, la cual se activa con ese movimiento del párpado; no soy una atrevida coqueteándole ni una pervertida haciendo ese gesto provocador a cualquiera que se me cruza. ¡Tener degeneración macular no es lo mismo que ser una degenerada!
Fue lo que se me ocurrió en el momento para disimular que soy espía, lo estoy vigilando y cada vez que guiño el ojo le tomo una foto.

Nuestro Viaje Sideral

Somos viajeros en el Universo, nuestra nave espacial, La Tierra, se mueve a velocidades vertiginosas a través del espacio y esta no es una nave cualquiera, acá habitan miles de millones de seres vivientes y que es el único lugar conocido donde la vida puede prosperar y donde la naturaleza ha conspirado para que esto ocurra y que además, equipó al planeta de condiciones para ello y de todas la más importante es el Ciclo del Agua el cual debe llamarse El Ciclo de la Vida. Depende de nosotros que la humanidad tenga un viaje eterno.

Ensayos cotidianos

Ciencia, sabiduría, conocimiento. Racionalismo, empirismo, positivismo. Relatividad, termodinámica y mecánica cuántica… ¡Mamá! ¿Crees que si compramos un poco de todo esto y hacemos un batido en la licuadora, podríamos sobrevivir?

Lo que no sabemos y creemos que sabemos

Asomaba de la estantería, así que empecé a ojearlo con curiosidad, -la curiosidad, el principio de todo-. Se trataba de una versión de “El libro de los por qué” ése del que todo mundo hablaba pues respondía a esas peculiares interrogantes que muy probablemente la mayoría nos planteamos pero terminamos obviando porque creemos tener interiorizadas las respuestas. Sin embargo ¿sabemos a dónde va el viento cuándo no sopla? ¿qué hace nuestra sombra cuando todo está oscuro? ¿duermen las estrellas durante el día? o ¿es verdad que el sueño se guarda en la barriga, por eso sale cuando entra la comida?

Fuego y calor

Aún permaneces encendida con tu tenue llama, no sé si te mantendrás por lo menos hasta el amanecer. Lo cierto es que habría muerto hace unas horas de haber continuando deambulando allí afuera. Te observo nuevamente agradecida por tu fuego y obviando la imposible supervivencia de la especie sin ti. Si no fuera porque somos un amasijo de preguntas por responder no arderías delante de mis ojos, mientras te extingues como el calor y mi vida en estos instantes.

La receta

El cuerpo desgonzado sobre la silla les insinuó la lectura en la pantalla.
“No se culpe a nadie, llegue al final”.
En la misma página se encontraba el procedimiento:
“Treinta mg en medio vaso de agua. Agite la sustancia. Tómese de un sorbo”.
Sobre la mesa, adyacente, una cucharilla embarrada de un líquido oxidado, un frasco transparente y el gotero. Todo en hilera, como un laboratorio.
Vámonos- dijo- es un suicidio, el cianuro de potasio es infalible.
Al salir pensó en la exactitud del procedimiento y en el resultado final. También en el método, lo consideró perfecto.

El alumno despistado

La clase ya había empezado, el holograma del profesor paseaba frente a ellos. El alumno se puso los auriculares, que traducían sus palabras a un total de doscientos cuarenta y nueve idiomas. En clase había unos noventa alumnos, unas sesenta nacionalidades distintas, si aún existiese el viejo modelo que dividía el mundo en países. Aunque él sólo había ido a clase por Mónica. Se fijó en su pelo negro y fantaseó… Cuando quiso darse cuenta, no oía la voz del profesor y los alumnos le miraban burlones.
¡Siempre olvidaba que esa aula poseía reveladores de pensamiento!

2 de febrero

Cuando me detectaron diabetes mi sueño de convertirme en astronauta tembló. Afortunadamente, ya hace cinco años que me implantaron células beta, derivadas de las células madre, en la región lumbar. Ya no dependo de una jeringuilla.
A causa de mi excelente formación física, ya no iré a la luna; mi destino está en Marte. Nos han encargado recoger y analizar los gases de su atmósfera, con el objetivo de compararlas con la nuestra. Estoy muy contento. Y ¿a que no sabéis qué? La nave en la que iré, ¡es pionera por utilizar como combustible energía solar!

Like

El teléfono móvil cayó al suelo y botó como si de una pelota de pimpón se tratara. Enseguida recogí los pedazos y suspiré pensando que mi nueva publicación en Facebook sería difícil de ser publicada. Entonces, agarré un folio y tracé en él mi pensamiento. Después bajé hasta el soportal de mi casa y pegué aquella reflexión en la puerta para que mis vecinos pudieran disfrutar de ella. A media tarde, cuando yo regresaba de trabajar, pude ver que alguien había escrito “like” justo debajo de mi pensamiento. “Acaso las redes sociales nos hagan olvidar lo fundamental”, pensé sonriendo.

El proyecto

-Doctor, le ruego que recapacite.
-¿Por qué, Rodríguez? ¿No es, acaso, el proyecto de genética más ambicioso en el que ha trabajado usted?
-Sí, doctor… pero le suplico que lo reconsidere. Con ese presupuesto podríamos hacer tantas cosas…
-Escúcheme, Rodríguez, ¿usted cree yo he nacido ayer? ¿Que no sé qué es lo que pide la sociedad? ¿Usted realmente cree que yo le daría la espalda a quienes han creído en nosotros? ¿Mmmh?
-Eh… no, doctor. Claro que no. Discúlpeme, doctor.
-Ahora, hágame el favor… continúe elaborando el genoma de unicornio.

Alma

Al terminar el experimento, el científico destruyó sus notas y se quitó la vida.

Génetica improbable

Luis no jugaba nunca a la lotería. Era matemático y sabía que la probabilidad de ganar era de una frente a cien mil.
Aquella mañana recogió el resultado del estudio: “En su genoma hay mutaciones en genes esenciales. Debería usted haber muerto de niño. Sigue vivo contra todo pronóstico. No sabemos cómo su organismo, de algún modo, ha logrado hacerse inmune a esas mutaciones fatales. Su probabilidad de supervivencia es del 0,00001%”.
Atónito, salió a la calle. Una convulsa mezcla de sorpresa y redención le llevo a decir, como única consecuencia posible: “Me da un número de lotería, por favor”.

Canción para los peces

Mira que el río va pasando por debajo de cada paso que voy dando en la ciudad, que la vida parece seguir ese fluir soñador que busca la claridad del día. El río en la ciudad ya no pasa tan limpio como baja de la montaña, ya no se respira fresquito ni se puede beber cristalino ¿Qué pasa que cuando la mano del hombre toca el agua? ¿La ensucia? ¿Qué pasa si es la misma mano que acaricia y empuña ideales? ¿Qué pasa que los peces ya no se asoman para escuchar al viento cantar?

Volver a verla

Recorría sus manos. Las miraba una y otra vez. Se detenía en cada marca, en cada poro, en cada arruga. Nunca antes había reparado en ese lunar que habitaba entre el dedo corazón y el anular de su mano izquierda. Hizo zoom. Le pareció fascinante. Del tamaño perfecto. Recordó que años atrás ella también tenía un lunar similar. Muchos años atrás. Quizá no era tan similar, pero quería recordarlo así. Volver a sentirse cerca de ella. Besarla por última vez. Cerró los ojos, suspiró, se quitó las gafas y se las cedió al siguiente de la fila.

Serendipia

Después de meses alternando miradas de reojo desde el microscopio, observándose a hurtadillas mientras limpiaban matraces y probetas, imaginando cada noche cómo sería reunir el valor suficiente, de repente sucedió. Se giraron sin mirar y el choque provocó la caída de todas las muestras que llevaban en las manos.
Los contenidos se habían mezclado. Mientras las recogían ella preguntó:
-“¿Crees que esto podría ser serendipia?”
– “No, esto es amor” – contestó él muy rápido para poder cerrar la boca y que el corazón no se le escapara.
– “A eso me refería”, – añadió ella con una sonrisa.

Credo

Creo en la ciencia, esa es mi creencia. El ADN mitocondrial como madre universal. Creo en el Big Bang hasta que se demuestre otra teoría. Creo en los agujeros negros, la persistencia de la materia, la evolución de las especies, y las partículas elementales. La teoría de la relatividad, la física cuántica. Creo en la gravedad universal, la velocidad de la luz la existencia del sistema solar y en la desaparición de los dinosaurios…Y en el futuro hermoso de la Humanidad con la aplicación de las células madre.

Yo voto SI

Cada vez que salgo, de este macondo magi-loco, recuerdo los misterios que esconde la tierra de mis abuelos. Un aroma café intenso, la espontaneidad de un beso, de una mariposa, de historias color rosa.
El tiempo pasa y se desnuda, ante la ilusión de una oportunidad absurda. La mano tiembla y suda mientras el voto se desliza entre la urna. Es un SÍ que simboliza una victoria para un país degradado por su historia.
¡El día ha llegado! Ha llegado el día en que el campesino y el soldado son aliados, en que la víctima perdona al victimario, en que la oportunidad se rinde frente al desplazado.

Origen

Una vez, existió un hombre que quería saberlo todo. Estaba confundido y absolutamente todo le generaba una duda abrumadora. Sin embargo, lo que aprendía no era suficiente y por eso, leía más y más. Llegó a aprenderse todos los libros del planeta tierra. Pero un día, se sentó a pensar; ya tenía todo el conocimiento necesario en su mente y ahora, necesitaba ponerlo en práctica. Desde entonces, se inventó la ciencia, creando inventos útiles para la sociedad y comprobando a través de experimentos, todas aquellas teorías que tanto aprendió en los libros.

Síndrome de las piernas inquietas

A sus 74, Joel no podía dormir, ni quedarse quieto, tenía que levantarse, caminar. Le decían que era hipocondríaco que no tenía nada, pero cada día estaba más cansado, apagado, debilitado, cambiaba de médico y de medicinas cada dos días sin encontrar solución, su mujer decía que estaba loco, lo dejaba solo por la noches, en sus alucinaciones salía a la terraza, se cayó dos veces. Las hijas de su anterior matrimonio decidieron llevarlo a un neurólogo, especialista en trastornos del sueño, él dijo que sí estaba enfermo que tenía «síndrome de las piernas inquietas” y le salvo la vida.

El Dios mosca

A Paris irá una menos. Una hembra grande, una hembra gorda. Vista al microscopio, su anatomía no parece fantástica, es más que una promesa de nuevo ser. Envuelta en la crisálida, parece dulce y tierna, del color de los siglos.
Se publican las aplicaciones que podrían darle. El espectáculo fue revivirla, desconociendo la peste que traía. Cadáveres humanos (millones) sirvieron de vector para propagarse. El abdomen rojo yace destripado, como sangre.
Maldita culícida, mil veces maldita. Es un placer ver tus embriones esparcidos, fatiga de larvas que se multiplicaron en fervor de probóscides asesinas, mi especie no te tolera más.

Los últimos hijos

-Aquí están los conductos, se puede ver todavía un poco de plasma. Pase con cuidado, sí, en puntillas, espero que no haya traído tacones caros. Justo ahí está la madre: tiene ese sueño helado que la hace ver tan hermosa. Y su hijo es eso que aún intenta tocarla arañando el cristal. Es un espectáculo hermoso, ¿lo puede ver?
-¿Partenogénesis, dice usted?
-Sí: partenogénesis. Los últimos ya pueden arrastrarse y simular el dolor humano. En unos años podremos hacerla viable para todas las mujeres ¿No es hermoso ese pequeño? Contémplelo mientras el estudio continúa.

Resultados

Tres meses después de incinerar la última águila, El Laboratorio Nacional concluyó que no existía el ave fénix.