Microrrelatos 2016
Reciclaje.
Una mirada al piso y la vi deslumbrante como trozo de oro, mi primer impulso recogerla, pero no, puedo guardarla en mi bolsillo, olvidarla y en dos o tres días enfrentar un daño en mi máquina lavadora.
Es tarde ya, llego a casa y como siempre la cena está servida pero falta mi ensalada preferida; pregunto: mujer ¿qué pasó? Ella responde, el procesador no funciona.
Yo, compulsivo arregla todo, cojo el aparato y lo reviso minuciosamente, ¡sorpresa! falta una tuerca en el engranaje; vuelve a mi mente ese trozo de metal que pareció insinuarme, para algo puedo servirte.
Contacto
Imperó la ciencia, quien ayudada por la tecnología, participó a desconocer al otro, por supuesto, la soledad nos abordó y nos alejó de todo contacto pasional, todo por observar, contestar y pulsar el diminuto carácter que obliga a no contagiarnos de otro humano, en ocasiones solo nos permite escudriñar en la inmensa trama, donde se desarrollan inclinaciones y presiones, que dejan risotadas llenas de soberbia, ira y una inmensa soledad, la cual, se satisface con otra búsqueda insaciable, escrutando una respuesta o un me gusta; con seguridad, no alterará nuestra necesidad de palpar un cuerpo, una sonrisa, un beso…
Sueños de niño
-Dime hijo ¿qué observas con tanta atención?
Las aves, padre
-¿Cuáles aves?
Esas que vuelan y que también pían y cantan
-Ah, eso sí lo escucho. Su trinar y sus gorjeos. Y ¿qué piensas ser cuando grande?
Voy a ser científico
-Y ¿por qué?
Para que tú puedas no sólo escuchar, sino que también puedas ver.
El ritual del conocimiento
No importaba en qué época del año estaba, siempre se quedaba largos ratos mirándolo. Como un ritual intentaba tapar el sol con la mano izquierda dejando pasar algunos rayos por entre los dedos. Toda la ciencia se juntaba para hacer real esa conexión entre el padre progenitor y una de sus creaciones. Sin saberlo recibía esa energía intangible que se traslada muchísimos años para hacer vibrar a ese corazón. Sin saberlo se dejaba conectar con su entorno, los astros, sus antepasados, la madre tierra, las piedras, su memoria. Sin saberlo jugaba y hasta el tiempo se había detenido para observar.
Ecos desde el Tártaro
La principal razón por la que empatizo con las ratas del laboratorio es que yo también vivo en una jaula construida por el ser humano, regida por mi propio cerebro.
En las profundidades de mi mente yace un laberinto lleno de puntos muertos y estímulos falsos, creadores de respuestas acondicionadas, sepultadas por la sempiterna batalla entre la luz y la oscuridad.
Cavilar una respuesta a una ecuación atemporal o caer en el hastío producido por la inmovilidad y repetición que lleva a cuestionar la propia identidad, viabilidad y linealidad de un mundo mutable moldeado por la evolución del cerebro humano.
La otra mujer
Ahí está otra vez, con su mirada lejana, intento comprender sus pensamientos, esos que tanto oculta con su sonrisa liviana, verla es como perderse en el tiempo, hay recuerdos que vienen y van, ya no distingo si son reales o fruto de la imaginación, y luego la reflexión y qué es la imaginación: ¿tal vez un puente hacia lo que se anhela?, ¿un escape de la realidad?, o quizá ¿un mundo paralelo que todos podemos ver pero no comprender?, ahí está ella en el reflejo, vez tras vez, me pregunto ¿existe o solo la imaginé?
Dejáme medirte el corazón
Ellos caminaban desprevenidos, pero cuando cruzaron sus miradas, la tierra tembló o por lo menos eso pareció, porque los dos tambalearon y se turbaron, allí empezó mi experimento, les dije: me dejarían medirles el corazón, creo que es posible que hayan crecido un tanto, ellos aún temblorosos y sonrojados accedieron, calculé mis equipos y ante la sorpresa los recalculé, ellos asustados preguntaron: ¿pasa algo?, dije, si los corazones se crecen por segundos y quedan normales, entonces cómo podré comprobar qué es el amor, entendí que no hay ciencia que lo explique, solo es y ya.
Ciclo
Marcos se levantó tímidamente del comedor y soportó todo el peso de su cuerpo en su pie izquierdo mientras giraba buscando un pequeño rayo de luz que lograba escaparse de una derrotada y herida teja de asbesto. Sus ojos se perdían en el minúsculo escenario compuesto por el estrecho pasillo cubierto de porosas baldosas de gres y desnudas tapias de barro pisado que mas parecía una vetusta entrada al laberinto de creta.
Después de un titánico esfuerzo, logró llegar al borde de su destino, la puerta de salida. Recordó entonces que su nombre no existía en la nueva historia y que todo descubrimiento científico era anacrónico y efímero.
Instrumento de la ciencia, fruto de la guerra
Amaru cursaba cuarto grado de primaria. Caminaba cuatro horas desde el resguardo indígena de los Nasa hasta la escuela rural de Quebraditas. El tiempo y la distancia no fueron excusas para llegar a su escuela, porque creía que ese era el mejor camino. Quería ser profesora.
Abril del 2000: Amaru regresa al resguardo Nasa, jugueteando entre los espesos cafetales. Sin pensarlo, sin sentirlo, da un paso y estalla entre la tierra uno de los frutos de la guerra colombiana, un instrumento más de la ciencia moderna. Amaru tenía 11 años, era indígena, quería ser profesora.
Scientia
Fémina que observo e intento razonar. Eres un todo ordenado, rígido y maleable, un fenómeno natural. Habitas mis pensamientos, natural forma de ver lo innata a mí. Audaz, ¡pretendes dominar los secretos de la naturaleza, que valiente! Como dirían: “tanto en la práctica como en el conocimiento, experimentar para comprobar por medios propios”. Por ello, es que en esta humanidad, acierto cuando digo, que eres de ella la ciencia pura. Exageradamente fantástica, imaginaria e ilimitada.
Tras la habilidad, el saber y quizás, la búsqueda de maestría, el hombre va tras Ella –Scientia-, cual coleccionista virtuoso.
Sin rumbo
Andaba sin rumbo fijo, de un lado de la plaza a la iglesia, había salido a comprar algo, pero se le olvido el camino de regreso, no era la primera vez. En su mano un brazalete con un nombre, en su cuello una cadena con una placa, pero ese nombre no le era familiar, de pronto se le acerca un joven con lágrimas en los ojos y sonriendo nervioso y le dice: ¡Abuelo, que bueno que tienes el GPS subcutáneo, no te perderemos nunca más!… lo abraza y caminan de regreso a casa…
Todo va a estar bien
-Tranquilo. Todo está bien. Todo va a estar bien, ya lo verás.
Una docena de palabras vacías que hoy, por primera vez, cobraban sentido. Puede que las lágrimas derramadas estuviesen siendo exageradas, pero ¡qué demonios!, nunca había estado tan feliz por poder abrocharse unos malditos cordones. Claro que haber tenido que hacerlo durante casi un año con una sola mano no había sido nada fácil. Pero no iba a pensar más en ello, porque con esa prótesis al fin colocada realmente creyó que todo iba a estar bien.
Un largo e importante partido
«La luna se está alejando de la tierra; pero no hay de qué preocuparse, ya que se trata de un proceso de miles de millones de años, al cabo del cual se estabilizará en una nueva órbita», aseguran los expertos. Ignoran que, en el año 2053, Edmund Scott acelerará intencionadamente dicho proceso mediante una reacción en cadena del helio-3 que recubre la superficie lunar. Lo sé porque acabo de volver del futuro. Y no he tenido corazón más que para darle las buenas noches al pequeño Edmund, y decirle que mañana sí, por primera vez, iré a verlo jugar.
Hasta hoy
-¿María?
En aquella habitación sólo hubo una mirada y una sonrisa, pero Lucía jura que hasta la vio aplaudir un poco. Puede que las lágrimas no le permitieran verlo todo bien, pero es que no todos los días tu hija de dos años reacciona al oírte llamarla. No al menos en casa de Lucía. No al menos hasta hoy. Bendito implante…
La llama de la complejidad
-“Suficientes intentos, fallidos y constantes, arduos y ambiciosos que al final contienen un toque de ciencia y tradición” comentaba el maestro de Ciencias Humanas, en un experimento sistémico realizado en este salvaje bosque a estudiantes de diseño, educación e ingenierías. Más tarde, en un ataque repentino, queda inconsciente. Los acompañantes aunque unían saberes, no encontraban una manera de retornarlo. De pronto emergen conflictos intransigentes de la temática ¡Ahora la historia será más interesante! ellos tendrán que salir de aquí, pero no sin antes acompañarlos en este suceso causal que trajo memorias de una misión general: dar prioridad a la vida.
Bucle finito
En un momento la vi entrar una y otra vez la misma escena, que está sucediendo, esto es un locura, esto no se detendrá si no que cambio algo, me detengo a pensar ella entra por la puerta toma su café me mira me quedo en silencio… diré algo antes de que salga.
– Te puedo invitar un café igual a ese mañana
– Claro estaría bien
Sentí como miles de líneas de tiempo se desboronaban solo por unas palabras, no entiendo el porqué de este bucle finito que viví, si al final ella no se presentó al día siguiente.
Titán
Era Prometeo, titán de la ciencia. Premio nobel por ser el creador de los nanociborg, pequeñas estructuras robóticas capaces de erradicar cualquier tipo de infección a través de la sangre. Pero los países tercermundistas al no alcanzar esta tecnología, pulverizaron el valioso coltán (base del chip) en la atmósfera. Este mineral, inhalado por los usuarios de los nanociborg, provocó desangres internos, tragedia médica que generó la última guerra mundial de la humanidad.
Soy Prometeo, holograma que viaja por los agujeros negros del espacio buscando vida inteligente, para instruirlos a través de imágenes sobre el uso de la tecnología con justicia.
Energías no renovables
En la televisión un hombre nos explica cómo funciona su revolucionario invento. Se trata de un reactor que convierte la energía producida por el cuerpo humano en energía eléctrica, para el joven científico es “inaceptable –dice- que toda la energía vital producida por miles de millones de humanos en el mundo se desperdicie diariamente, cuando existen regiones que no pueden ni encender un televisor por falta de electricidad” Es una pena que nadie esté viendo ese comercial, que no quede un solo humano sobre la Tierra para alabar su maravillosa creación. Pero bueno, lo importante es que los televisores siguen encendidos.
Homohábilis
Homohábilis, se propuso solucionar el permanente problema del transporte al hombro de sus vituallas. Con mucha dedicación y esmero llevaba a la práctica su genial idea. Cuando su obra la tenía casi completa, Mamahábilis, le dijo que dentro de poco sería padre. El hombre sin importarle su invento, de un golpe de mazo partió la rueda en dos y sobre ellas colocó la batea, que cual mecedora infantil, cubierta con la piel del visón que hacía unos días había cazado, recibiría a Hijoancestro. Y sin pensar en sus vituallas ni en la ciencia, solucionó el problema de cavernícola amor maternal.
El convertidor de agua
Desde muy joven se había alejado a una isla solitaria. El motivo de su aislamiento era porque se sentía culpable, ya que en sus años de universitario precoz, había encontrado la solución a un ejercicio de física pura, que durante muchos años los profesores habían abandonado por no encontrar respuesta alguna. Las consecuencias que produjo este hallazgo, fueron nefastas para el planeta entero. Sin embargo, ya anciano, y sabiendo de las necesidades que padecía el mundo, por falta de agua, decidió (aun sabiendo de las consecuencias que traería), enmendar su error. Inventó un convertidor de agua salada a dulce.
Quimeras de un Coronel
Que ha peleado en las guerras de la citadinidad, urbanita, selva de concreto agónica, sitiada por vejámenes de pobreza, huérfanos de letras, vehículos alquilados para la burla satírica de la muerte, inconsciencia de muchos, derroches de juventud, banalidades terrenales, esnobismos perpetuos, alucinantes viajes de la irracionalidad, que te privarían de la cordura, creciendo en ti la sabiduría de la fe, como macondo el otro y no las letras, raíces solidas en tu pueril principio, forjando tu templanza, virtud primera de, el querer ser. Alma bondadosa de sacrificio, creciendo en la ausencia fugaz de mi manto amoroso, añoranza de progenitor amado.
El hijo
Había tenido un buen maestro. El que todos consideraban su padre, aunque en realidad no lo era, había sido estimado la mayor autoridad mundial en robótica y biónica
Ahora él había ido mucho más lejos. Había roto una barrera que se consideraba infranqueable. La barrera.
El ente que había creado era simplemente perfecto. No había ninguna diferencia sustancial apreciable, ni física ni psicológica, entre el ser natural y la criatura concebida en laboratorio.
Todo el mundo estaba anonadado. Suponía un antes y un después.
Por primera vez se podía afirmar, sin exagerar, que un androide había creado un ser humano.
Muchas cosas
Muchas cosas decirte quisiera, muchas cosas hacer si pudiera, muchas cosas más te diera, pero hoy solo de esas muchas cosas quisiera, decirte que, Pule el espíritu y templa el alma, como el mejor de los forjadores, artista de la templanza, muy útil por estos tiempos, de bruscos cambios, incluso en el clima. A ti, motivo de orgullo, muchas, pero, muchas cosas, decirte quisiera. Moldea tu alma, enriquece tu espíritu y cultiva el conocimiento; ello te hará libre, libre ante quien algún día te brinde droga, libre ante quien con engaños pretenda manipularte, Libre para pensar libre para actuar.
Génesis
Al caer la bomba atómica dejó un cráter que decoraría cien millones de años después con dibujos de animales que se extinguirían cien millones de años después al caer la bomba atómica…etc.
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