Microrrelatos 2016
Historia inédita de la vida
Un día de esos con su instante preciso me conjugué con la danza de un ave que me enseñó con sus premeditados movimientos que la inteligencia no es un regalo exclusivo de los humanos sino que es patrimonio de todos los seres del universo, y fue en ese instante que mis conocimientos y creencias dieron un viraje posiblemente irreconciliable con la lógica que hasta ahora había sido mi referente, ahora estoy seguro que el ADN es como una USB que contiene la enciclopedia universal.
El Robot
«El Robot»
-¿Cómo sigues?
-¡Muy bien, gracias!
-Esa no era la pregunta.
Carta desde Nuremberg
Fui a Nuremberg, donde murió Oberth, en el 99, hace 50 años. Escribía entonces mi tesis de Maestría en Física en la Universidad de Pensilvania. El «efecto Oberth» me ocupó algún tiempo, pues encontré en él las ideas fundadoras sobre la propulsión, que sirvieron como base al vetusto Propulsor iónico, el mismo que causó la tragedia del 2025. Vivo en Nuremberg desde el accidente. Hace seis días encontré una criatura. Ha llegado justo aquí. Toma forma humana y vuelve a ensancharse… Escribe garabatos en el espejo. Habla de la igualdad de Mandelbrot y de la tragedia. Me encontró. Hasta siemp___
El artilugio
Esa noche estaba impaciente por dormir. Hacía mucho que había dejado de soñar. Pero por fin iba a volver a hacerlo. Tan sólo tenía que relajarse y dejar que sus ondas cerebrales se emparejaran con las de un extraño artilugio adquirido en internet. Así que se reacomodó en su lecho, bocarriba; y esperó, con las horas consumiéndose lentamente entre las grietas del techo, y nada. Entre decepcionado y molesto, se levantó de la cama, para mandar una grandilocuente queja por correo electrónico. Una fuerza invisible se lo impidió, dejándolo pasmado ante un inmenso rostro que lo miraba espectante.
Los ascensos de Chapecoense
Ninguna ciencia ha descifrado cómo en siete años Chapecoense ascendió desde la quinta división del fútbol brasilero hasta la final de la Copa Sudamericana. En cambio, a la tecnología le bastó un par de minutos para dar a conocer las causas del repentino descenso del avión que transportaba a los futbolistas. A partir de Isaac Newton es más fácil explicar las caídas.
Un instante después de que la aeronave cayera en tierras colombianas, el equipo brasilero ascendió al cielo de Dios. No se puede demostrar desde la ciencia ni la tecnología, pero sucedió. Porque los ascensos son cuestión de fe.
El profesor Vaisnav
Una medianoche en 2056 el profesor Vaisnav encontró, después de mucho intentarlo, un método eficiente para desalinizar el agua de los mares y ofrecerle a los sobrevivientes agua potable. Después de fallidos intentos de hervir un lago con potentes rayos láser, fue al océano pacífico y en el área seleccionada probó su modelo cuántico del ciclo del agua, al encenderlo, las moléculas de H2O se evaporaron dejando un pequeño desierto de sal y el vapor se condensó alrededor de fríos tubos, deslizándose hasta llegar a una hermosa fuente de la que emanaba agua dulce para todos. Gracias profesor!
Bitácora
Día 17.
La misión está por terminar.Hemos tenido éxito, nuestras hipótesis resultaron acertadas. Realizamos los análisis pertinentes del sitio. Compuestos orgánicos fueron identificados en el tercer planeta distante al sol. Alguna vez hubo vida y es posible recrearla con los elementos encontrados. Los sujetos para reproducción están listos.
Volveremos mañana a casa, y enviaremos un equipo de control de regreso al planeta que decidimos llamar “Tierra”.
Tenemos esperanzas…
Despertar
Luces, sonidos, temperatura, sabores, emociones y cuanto más… amplificados a la belleza de la armonía del uno con el todo. Una mañana desperté, vi la ventana, abrí las cortinas y entró una ráfaga llena de luz; ¿Ondas o partículas? Todo un mundo por descubrir. Nanobots, me arreglaron; Ciego, sordo, mudo. Estaba perdido en la nada, quería desaparecer como el polvo estelar, pero se hizo a si mismo en muchas formas de la materia; Leyes que rigen el mundo que conocemos, luces, sonidos, temperatura, sabores, emociones que entran por la ventana, mi despertar llena de vida, llena de ciencia.
Conócete
Una desagradable bebida llega a tu estómago, no la reconoces pero la aceptas y luego las sustancias suben a tu cabeza, la dimetiltriptamina penetra tu glándula pineal y tú inconsciente de los hechos con un mal sabor de boca. De repente sientes deseos de dormir y lo haces, pero ¿qué pasa?, tienes sueños que nunca experimentaste, estas reviviendo la vida que ya viviste y logrando conocerte a ti mismo, despiertas.
Atavismo científico, la rajada bata de la ramera ciencia
Funesto discurso sin sujeto se escurre por su sabionda boca la gran mosca ciencia,
Ah de la penumbra en la que se sume el hombre por comprender tanto del basto cosmos sin mirar hacia sus adentros, dejando la élite migajas de humanismo para complacencia de la plebe.
Hilarante el predicado que nos piensa de tal manera que agota la consciencia, socava la intención para sumirla en la fría y demagoga razón. Fallidas ciencias sociales aparentan su esencia al conocer la fecal materia colectiva en la que estamos sumidos, ¡ja! Y es que no podemos más que sepultarnos con nuestro saber…
Nueva vida
Hola mamá,
¿Qué tal estás? Esto no es exactamente lo que esperábamos pero estamos bien. Tenemos agua, comida y buena temperatura. Los niños han empezado en la escuela, se quejan de que se meten con ellos porque tienen dos ojos y pelo en la cabeza, pero cada vez hay más de los nuestros y confío en que se acostumbrarán. Esperamos poder ahorrar pronto lo suficiente para traerte con nosotros a Marte.
Te quiere,
Tu hija.
La pregunta sin respuesta
La mano del niño se mostraba más inquisitiva que su propia mirada. El padre le observaba en la ignominia de quien solo ha podido trabajar con sus manos. La respuesta se antojaba trepidantemente necesaria. “¿Qué es la ciencia?” ¿Por qué surgió la inherente realidad del cambio? La desesperación embargó al hombre mientras intentaba zafarse de la bucólica realidad de la respuesta. El tiempo trasgredía la razón hasta que una canica, que sostenía la mano libre de su vástago, rodó por el suelo con estruendo. Entonces ya supo cómo contestarle: “La rueda, su invención, lo cambió todo. Ahí nació la Ciencia”.
Supervivencia obtusa al fracaso
La mente embotada se acercaba a su colapso. Las ideas hervían a borbotones retorciendo el córtex cerebral. Cada bocanada de aire sugería una inhalación forzada. Las manos temblorosas asomando dedos amarillentos, tétricos y despellejados. Dos largos meses en un sótano. Una vida perdida ante el microscopio. Tubos de ensayos hechos añicos. Probetas conteniendo líquidos venenosos, rezumando vapores, con olores corrosivos dejando huellas de dolor a su paso. El fracaso de la investigación intentando justificar años de trabajo. Los resultados negativos extendiéndose como una gangrena. La otra cara de la ciencia que nadie cuenta. Lo que ocurre cuando no hay resultados.
Los rostros anónimos del beneficio
Un hálito de fuerza abstracta. Una brizna de hierba enlazada en el cabello. Un resultado positivo. Un jadeo anhelante, desafiante ante el destino, jugando con las cartas de la suerte. El rictus del rostro contenido se vuelve flexible, esbozando una sonrisa. Un resultado positivo. Un nuevo camino abierto. La solución buscada se presenta, saluda con su sonrisa heredada del vertiginoso viento del avance. Miles de vidas salvadas. Un resultado positivo. Una nueva cura. Un nuevo milagro. Otra vez la voluntad unida de unos pocos para salvar a muchos miles. El ser humano y la ciencia. Simbiosis de supervivencia. Ser integro.
Relámpago
Fue amor a primera vista, ella se enamoró de un relámpago, pero él desapareció para siempre entre las nubes, de su amor nació un rayo que al querer tocar a su madre la evaporó entre una lluvia de ceniza y fuego. Nunca más se volvió a verlos, fue un amor de luz, eléctrico, efímero y violento
Esfera
Se revolvía en su laboratorio. Ninguno de sus inventos había funcionado. Pero tenía en éste su mayor esperanza. Su fuerza, su sapiencia, su verdad. Todo recaía en esa pequeña esfera la cual esperaba poder animar. No pensaba en la gloria, ni en la fama. Solo quería que, por una vez, todo aquello funcionara. Era una obra maestra, un sueño de ingeniería que jamás nadie se atrevió a imaginar. Así que sin más dilación, conectó sus pinzas y, con una descarga, su pequeña esfera naranja se sacudió y brilló. Y dijo entonces: hágase la luz.
Números imaginarios
Cimentados en la razón, en la lógica, dueños de caprichosas grafías, los encontramos en curvas amables con pendientes y puntos de posibilidades infinitas.
Testarudos, como lo son, estos escurridizos trazos desvelan sus secretos de a poco. Se muestran contenidos al ojo inexperto, pero, para aquel que los desgrana suavemente fluyen caprichosos en el lenguaje del Universo seduciendo a quien los contempla.
Es el rigor de una recta que se corona en mil tramas de un sueño, que así expresa su factibilidad.
Clases de química
No sabía que la concentración de feniletilamina se había disparado en su cuerpo. Desconocía que la actividad de su hipocampo era muy superior a lo normal. No era capaz de medir cómo se aceleraba el paso de sístole a diástole en su corazón. No identificaba a la oxitocina como responsable de sus reacciones en presencia de ella. Ni tan siquiera sabía lo que era una hormona, o un neurotransmisor. Al fin y al cabo, sólo era un adolescente. Únicamente sabía dos cosas: Que le aburrían las clases de química, y que se había enamorado.
Una salamandra en Marte
Yacía desmayada la salamandra sobre el suelo, las hormigas la mordían dictando su sentencia. La recogí; la limpie y dos horas más tarde, la puse bajo un chorrillo de agua, se reanimo y se alejó corriendo. Reflexione: si yo estuviera en Marte y fuera el astronauta que salvara esta criatura ¡seria noticia mundial!… pero lastima, la humanidad gasta dinero y talento buscando agua y alguna bacteria en marte aunque en la tierra se contamine y se extingan las especies. La salamandra tal vez dijo ¡Como cojea la ciencia sin consciencia!
Ciencia
Dos nietos. La mayor, una niña, conoce muy bien el agua, el sol, la música, el juego. Y va conociendo a su hermano, un recién llegado adorable que tendrá en ella a una experta que va delante, por orden de llegada y porque es una líder nata cuyas capacidades desearía que fueran inmensas para ayudar a personas con discapacidades que, con empleo de ciencia y tecnología van a pasar a la historia. La Ciencia como objetivo capaz de alcanzar objetivos correctos y beneficiosos. La Ciencia como hogar y meta. La Buena Ciencia para mi nieta brujilla debe empezar ya…
La ciencia de la palabra
Hay quienes no tienen acceso a la información y por lo tanto no saben tan siquiera pedirle a Dios. Le decía un anciano a su sobrina de unos escasos diez años, los balances y juicios de valor son algo que aprenderás mientras vives todas las situaciones de ética de ahora en adelante. Una señora que estaba a una distancia prudente pero muy atenta le dijo’ Señor para que le habla así a la niña caso no ve que no le entiende nada de lo que esos pensamientos tan complejos significan.
El tema central debe ser la ciencia.
El experimento más viejo del mundo
El primer beso es el lenguaje del espacio-tiempo; la conexión perfecta entre el arte y la ciencia, dijo él relamiéndose los labios.
Hawking afirma que al memorizar algo aumentamos el desorden del universo, dijo ella a la velocidad de un suspiro.
No podemos recordar la geometría exacta de la boca besada, la física de cuatro labios que levitan, la química del universo explotando en el estómago de dos cuerpecitos en espera… pero con esta teoría, puedo recuperar tu primer beso, dijo él fotografiando la combustión de una vela.
La pareja de ancianos se besa. Les sabe como el primer día.
Mi primera calculadora
16 años y mi primer trabajo, me traen una calculadora, si quería sumar debía darle vueltas hacia la derecha a una manivela cuantas veces fuera el número a sumar y si quería restar lo debía hacer hacia la izquierda, y si quería multiplicar debía dar vueltas sobre cada número las veces por las que quisiera multiplicarlo, cambiando con un botón flecha cada casilla, horrible y engorroso.
Entropía en el jardín
Tita se levantó temprano, como todos los días, con la ilusión de ver en perfecto orden su jardín. Ayer había estado podando, excavando hoyos, arrancando malas hierbas, arrancando las flores marchitas. Acabó agotada, pero satisfecha, porque lo dejó todo perfecto. Así, al día siguiente podría sentarse en su sillita y contemplar las flores.
Pero no. ¡No puede ser! Cuando se asomó a la puerta vio nuevas hojas caídas, algunas flores marchitas. Incluso unos excrementos que algún animalillo había soltado. Así que le esperaba otro día agotador. ¡Maldita segunda Ley de la Termodinámica!
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