Microrrelatos 2016

Polo clásico, antípoda cuántica

Eramos como perro y gato. A mi me gustaban las cosas grandes; a ella las insignificantes. Yo era razonable, predecible y conexo; ella caótica, impredecible e inconexa. A mi me gustaba la música clásica; a ella la experimental. Yo siempre tenía que escoger el camino; ella fluía como una onda tras mi estela. Yo era fotogénico; ella no, excepto tras una celda. Quise tentarla ofreciéndole una manzana, pero nunca sucumbió. Siguió jugando a ser Dios, tirando los dados, en un mundo en el que se puede estar vivo, muerto, o aunque parezca increíble, los dos a la vez.

Tan cerca y tan lejos

Estábamos sentados frente a frente. Le pregunté como había sido su semana. Ella, inmersa en su teléfono celular, estaba muy lejos, en otro lugar y con otra gente, intercambiando mensajes y vivencias.
Nunca contestó mi pregunta.
Es extraño, pero la tecnología que te acerca a algunos, también te aleja de otros.

Humanos

Barría mi casa, como otro más de los ejercicios en meditación.

Rodaron, empujados furiosamente por la escoba. Eran hermosos seres de dos patas y dos manos, una cabeza, un tronco, sin cola, sin alas.

Busqué una lupa ¡Me miraban aterrorizados! Parecían conscientes.

-Zas zes ziuas siun- Les dije. Pero sólo se taparon los oídos. Les sangraban a algunos.

-AUMMMM- Envié la onda mental. Varios cayeron instantáneamente. Los otros corrieron despavoridos.

Me aburrí observando esas pequeñeces. Continué con mis labores de limpieza.

Es posible que el último baldado de agua los haya ahogado ¿A quién le importa?

Inconsciente

INCONSCIENTE

Allí estaba yo, triste.

Cerré los ojos porque las lágrimas buscaban salida. Al abrirlos, lo vi.

Era un hermoso ser de dos patas, de plumas negras azuladas. Mirándome, quieto sobre la hierba…… ”Pájaro” lo nombran inconscientemente.

Tras unos instantes, ante mi asombrada incredulidad, abandonó -sin más- la tierra y se internó en el cielo.

¡Volaba!

Supongo que desconocía la ley de la gravedad…

Ilusionado salté desde la escalera cercana.

Continúo intentándolo. Ahora estoy perdiendo peso.

Más allá de mi alcance

Jamás olvidaré sus dedos entrelazados a los míos, su sonrisa, su nombre… Quería despertar, salir de esta pesadilla, pero este mundo condenado a muerte por el hombre no era una mejor realidad. Tras la ventana del trasbordador, sus ojos estaban conectados a los míos como un beso lleno de pasión y amargura desprovisto del roce de nuestros labios. El cielo cada vez más rojo parecía llorar las lágrimas que no podían surgir de nuestros ojos. Mis últimos momentos no serían de tristeza, la mujer que amaba escaparía hacía Europa; Júpiter sería su nuevo hogar y mi sonrisa, mi último regalo.

La ciencia no sabe leer

Antiguos, eran abducidos para conectarse con el universo, la interfaz en la que se conectaban era las ciencias exactas de los tiempos, viajeros de la velocidad de la luz, verdaderas leyes abstractas, fuentes de conocimiento, un panóptico pegado al rostro, un cielo visible esperando a ser descubierto. La armonía de su entendimiento daba paso a la ciencia obsoleta, la esencia de lo indescriptible daba nuevos matices, el sistema deformo la ciencia del saber comprimiendo la ignorancia al nuevo ser, la polución es la nueva moda de las “mentes brillantes” ¡verbigracia para la nueva ciencia!

sin titulo

Hubo un principio donde el hombre supo que tenía ciencia solo que lo llamo técnica, invento el fuego y el fuego lo lleva por dentro desde el principio, no hemos dejado de pensar, de crear, no nos hemos detenido por esos no solo humanos somos la humanidad, no solo somos matemáticas, también lenguaje, verbo y carne, inventamos palabras, inventamos mundos, creamos mundos donde no estaremos pero si donde dejaremos huella, y obra. Si tienes una diferencia con otro no lo mates, quizás en millones de galaxias no te encontraras con alguien similar. Así que no hay vida cerca, sabemos más del afuera que del a dentro del corazón.

Ramagana

Érase una vez en la universidad de ANAGRAMA la historia de dos hermanas CINECIA y LOCATENOGI.

Las dos vivían en simbiosis, hasta que CINECIA fue seducida por PEDOR, un estudiante corpulento con un ego más grande que sus músculos.

LOCATENOGI no quería quedarse sola y aceptó la invitación de INREDO, el chico más popular de la Universidad, un joven guapo del cual quedó perdidamente enamorada.

Ambas parejas se casaron, sin escuchar las advertencias de ZARÓN, su madre.

Desde entonces, la CIENCIA es maltratada por el PODER y la TECNOLOGÍA es esclava del DINERO, y ambas viven lejos de su RAZÓN.

El pastor

Coronó la cima del cerro. La excelsa visión del valle le dejó sin aliento a pesar de los estragos producidos por meses de sequía. Al rato, el hombre sintió un temblor a causa del frío. Se giró hacia su rebaño, que esperaba, imperturbable, nuevas órdenes. Los drones satélite volaban en círculos guiando y controlando. Suspiró y comenzó el descenso. Unos pocos kilómetros más y habría llegado. El pastor de nubes caminó seguido por la tormenta que llevaba recolectando durante semanas. Suficiente para proporcionar, con suerte, un par de días de lluvia a la tierra sedienta.

La zona

Auscultó la temperatura en su frente cuando notó que estaba ensangrentada, fue en ese momento que supo que le quedaban apenas unas pocas horas de vida. Las columnas de humo y fuego que salían del reactor anunciaban la peor tragedia de la era atómica. Por su cabeza pasaron las ecuaciones de la física, las gigantes supernovas y el núcleo del átomo, todo cuanto el hombre ha descubierto y dominado. Imaginó a sus antepasados frotando las piedras y reuniéndose alrededor de una llama primordial observando el cielo. Al entrar al cuarto de máquinas sólo su cerebro supo qué hacer.

El castigo

Cuando Dios vió que el hombre nómada era libre, feliz y disfrutaba de todas las cosas de la naturaleza sin pleitesía a su creador, decidió castigarlo de manera severa: lo volvió sedentario, lo volvió inventor de máquinas que lo reemplazara y le dio bienes que cuidar.

Regalando vida

Y entonces el ángel guardián del pequeño niño iba a tomar forma cuando el día de su cumpleaños recibió como regalo una pequeña caja remitida desde la Amazonía colombiana: un Regalo Vivo, una crisálida de mariposa que nacerá en cualquier momento. Los estudiosos de la evolución de estos bellos seres han seguido el ciclo su desarrollo y saben exactamente el momento que emergen de la crisálida. El rostro del infante se llena de emoción y una luz mística lo invade cuando ve salir la majestuosa Mariposa Monarca que, al verla volar, le predice prosperidad y cambios positivos en su vida.

Alba columba

Un científico fáctico observaba el comportamiento de un afluente natural durante un miércoles por la mañana. Esta misma labor la había realizado el domingo inmediatamente anterior, determinando que el hombre cuando descansa da lugar a la aparición de un dinamismo exquisito entre el equilibrio y la amornía. Lo que él buscaba saber lo había hallado aquel día, sin embargo, el afluente se tornaba viscoso. Al cabo de las 20:00 horas ya existía un nuevo tipo de ciencia, al cual determinaba «Ciencia Alba», útil para conocer que entre semana los hombre claman, y los domingos el mundo ya duerme profundamente.

La belleza de la tecnología

A sus 21 años, Alicia, una mujer en extremo fea, reescribió -a través de nanotecnologías que alteraran su genética y neurofisiología- las células de su cuerpo, obteniendo una belleza solo mencionada y olvidada en lecturas sobre la emperatriz de Egipto. Lastimosamente, su felicidad –así se le veía- le duró poco menos de un año. Descuidó el sistema nervioso, abriendo la puerta a trastornos como la psicosis y la depresión; el sistema óseo, dando lugar a osteoporosis y fracturas múltiples; y el sistema linfático, obteniendo una anemia crónica con tuberculosis que terminaron con su vida en unos cuantos meses.

Un instante de realidad

Había una gota de agua con la ilusión de ser una poderosa tormenta, todos los días ensayaba ante el espejo todas las formas de caer en el vacío. Algunas veces se imaginaba cómo llenaría cinco océanos. Otro día soñó con observar el universo desde una blanca y densa masa de frío hielo y desde dos puntos estratégicos… sin embargo una nube de incertidumbre la embargaba y un oscuro presentimiento se hizo realidad, allí en la quietud del firmamento una terrible carga eléctrica la alcanzó y la evaporo eternamente.

Tiempo. Persistencia de la memoria

Tiempo.
Ayer me bebí como doce horas, y aún me quedan diez botellas de minutos en la nevera que compré la semana pasada con un mes y he regado todos los segundos del día en el piso y se me ha perdido la escoba de la semana para barrerlos y tirarlos a la basura, si, así como todos tiran a la basura los segundos de sus vidas.

Alquimista, ¡ciencia por mí!

No pierdas jamás la vista de los macizos al fondo de este horizonte, henchidos de roca, metales y ardor, forjando el movimiento de todo el globo, pues serán esas cordilleras, esbozando siluetas de mujer, nuestro nuevo hogar. En la cima, la que sobresale como eternidad, un volcán se hincha cada segundo que respiras junto a mí y estallará cuando resolvamos irnos hacia él pues es furia total, pero aun así, premeditando nuestra suerte, viviremos allí calcinados hasta percibir la subsistencia de la sabiduría primitiva en nuestro hogar.

Navidad

Se aproxima la llegada de las fiestas navideñas; estaré sentado a la mesa junto a un montón de familiares que piensan que estoy completamente loco, ya me habían advertido en la universidad de la desastrosa vida social de los científicos; es tan incómodo hablar de mi trabajo con personas cuya única explicación para los avances de la sociedad es la magia, estoy completamente decido a decirles entonces que soy un mago; quizás así comprendan la importancia de mi trabajo o yo diseñe un hechizo para soportar.

Ciencia para no olvidar

Despierta, había quedado en medio de una gran multitud, agobiada por la sensación de sentir todas las miradas sobre ella, pero sintiéndose completamente sola, no es ella, es una anciana rodeada de perfectos extraños. Cierra los ojos aterrada, esperando despertar y ver a mamá. Donepezil, Rivastigmine, Galantamine…
De repente recuerda que ya no es una niña. Nuevamente el Alzheimer le ha vuelto hacer parecer una completa demente.

Print a Pet!

-¡Hay ciento treinta y dos pasos hasta la puerta norte! ¡Muévete, hay que salir antes que termine de imprimir!- Mi hermano pequeño aun insiste en tratar de manipular los parámetros de la App. “Print a Pet!”, no quiere entender que una vez se ha presionado “Enviar” ya no hay nada que hacer, la bío-impresora no se detiene hasta que termina. -¡Papá nos va a matar!- Dice, y es verdad, no debimos haber descargado ese archivo de Neuronet, la misma aplicación lo advierte, pero ¿Quién puede resistirse a un tigre de bengala mezclado con pterodáctilo de mascota?

El gato de Schrödinger

En la oscuridad de la vida, las salidas todas cerradas, una extraña caja adorna las tinieblas de la soledad. El tiempo se alarga con la espera, la curiosidad se agranda ¿Qué hay en la caja? Soy cobarde, no lo averiguare. Hay ruidos por todos lados, no entiendo nada. ¿Habrá comida en la caja? Tengo frío. El ruido se ha detenido, el mundo se está moviendo. Mirare la caja. Hay una luz, un ruido estridente como de una puerta vieja cuando se abre, el silbido se hizo más fuerte. ¿Estoy vivo? O quizás no.

Inclusión gran opción

A Marcos el electricista le llaman al celular mientras hace un arregla local, la ciencia aplicada, el conocimiento humano condensados en un dispositivo que le permite a este hombre particular, como a millones, tener mejor opción de vida, funciona mejor su negocio y su familia está más cerca. Las diferencias de clase acentuadas en mi niñez se diluyen con el paso del tiempo gracias a que la gente del común no solo tiene acceso a estos dispositivos de alta tecnología pero también acceso al conocimiento humano, internet. Bendita la ciencia y la tecnología que impulsan la inclusión y la ecuanimidad.

El día en que el agua tuvo sabor

Han pasado diez días desde que el último río se secó. Millones de personas apresuraron su muerte, se han suicidado; otras emigraron a buscar agua. Thael llora en un rincón de su habitación; lleva meses sin bañarse, tiene sed. En su jardín el rocío de la única flor le regala una gota de agua. Pone su boca en posición para que aquella llegue a sus papilas, un viaje de un segundo por las neuronas hasta el cerebro, reconoce un nuevo sabor. Su cuerpo se engarrota como figura de feto, el último día de la tierra ha llegado.

Viajero de metal

Mil años han pasado, la vida se extinguió porque la tierra se cubrió de una atmósfera compuesta de gases venenosos.
El nuevo hombre es de metal, vive del sol, las estrellas son su meta y su misión es un capricho propio: encontrar civilizaciones entre las estrellas y evolucionar; su anhelo es ver vida una vez más.
Con todo listo, los motores de su nave rugen y esta se eleva, atravesando la atmósfera y dejando atrás la tierra muerta, en segundos; se dirige al lugar que su mente positrónica determina, que hay posibilidades de hallar lo que busca.