Microrrelatos 2016
Malas costumbres
Mi madre hacía libros. Los fabricaba en su pequeña editorial donde empezaba y terminaba todo el proceso ella sola. Los cosía a mano, los encuadernaba, los forraba con papel celofán de colores, elegía los materiales, los tipos de papel según la temática del libro: carbónico para los escritos por mujeres, calandrado para los técnicos, couché para ser leídos por lectores con gafas o monóculos, estucado, Biblia, crespón para Pinocho, el italiano… Eran libros maravillosos. Vivía cerca de un lago y tomaba gintonics en el cabaret Voltaire.
El progreso, Gutemberg y su imprenta, nunca interesaron a mi madre.
Monitorización
Medicamentos clasificados con pulcritud. El rumor próximo del aparato que me proporciona oxígeno es constante, un ronroneo animal sólo interrumpido por mis accesos de tos. Visualmente monitorizo a Maude6 en su madriguera de metacrilato. El ratón juega estúpidamente consigo mismo: lo aborrezco por su excelente salud, que ridiculiza la mía. Observo a Maude6, espero desesperadamente verlo morir o vivir para repetir su tratamiento experimental en mí. Porque ratón y hombre es sabido que prácticamente tienen la misma cadena cromosomática, con una variación de menos del 1%. Con algo más seríamos un delfín o un arácnido. Es así de trágico.
Isobara
Tras el error de un satélite he tardado horas en llegar a mi destino. Otro falló fatalmente su predicción meteorológica: es enero y el calor imprevisto nos vuelve idiotas. Ni balas de yoduro ni rezos de chaman han devuelto el agua a las nubes. Tecnología y progreso han fracasado. Entro en el Castilla y pido cerveza. Helada. El camarero me conoce de la tele: soy un meteorólogo conocido. Camareros, agricultores… siguen ese tipo de información: su ciencia nace en la sabia de un tronco. Miro cualquier aplicación meteorológica en mi teléfono y digo: quizá mañana lloverá.
El exiliado
Oh, Dios mío… otra vez irradiándome. ¿Que buscarán ahora? Un salto vibracional, rotacional, el acoplamiento de mis núcleos magnéticos, una vulgar transición electrónica. Quizás estén de nuevo insistiendo con mis isotopos, o escudriñando mis trazas de polen o pigmentos naturales. No se paran ante nada y al final lo conseguirán. Encontraran el rastro de ADN que andan buscando, el que les confirmara a quién cubrí durante sus momentos más difíciles y por quién me convertí en el primer exiliado científico de la historia. Ojalá fuera esta chica, parece simpática y me cuida con cariño: seguro que es una becaria.
Cambio, vida y conocimiento
Movimientos silenciosos y celestiales, un puntito luminoso se desprende seguido de una estela. Alcanza un planeta desembarcando pequeñas moléculas congeladas en él, que combinadas de forma caprichosa, originarán un cuerpecillo capaz de autosustentarse. Un ser que con tiempo (geológico) se alimentará de otros, se organizarán en grupos coloniales, más complejos y diversos. Pulsaciones de un corazón, símbolo de vida y pasión, que promoverán el conocimiento del mundo. Patrones de la realidad, reacciones entre elementos… todo ello reflejado en operaciones numéricas establecerán leyes. Una especie capaz y atraída por conocerlas desde sus orígenes mira el firmamento intentando descifrar sus misterios.
Un humano mejorado
Llevaban varios años detrás de solucionar los problemas de rechazo, y ahora, por fin, estaban preparados.
Encontraron al candidato perfecto. Un accidente le dejó sin piernas.
Más de veinte horas en el quirófano y un equipo de cirujanos en la vanguardia mundial hicieron el milagro.
Así fue realizado el primer trasplante de ruedas en un hombre.
Dentro del bloque
Aquella expedición al ártico empezaba a dar sus frutos.
La gigantesca máquina extractora de última generación lograba sacar del subsuelo bloques de hielo de hasta 20 metros cúbicos, y la edad estimada de los últimos bloques era más de 50.000 años.
Quizá por eso fue que los científicos quedaron mudos cuando, en el último bloque, apareció un hombre perfectamente conservado, realizando la postura del loto.
Otro paisaje
Sin darme cuenta llegó la noche. Miré el reloj, que marcaba su última hora, las 11.
Luego levanté la cabeza al cielo y contemplé fascinado las dos imponentes lunas llenas.
Apocalipsis
Por fin Cerebro habia dado la orden. Reinaba una febril actividad. Era el momento de demostrar lo que habían aprendido gracias al sacrificio de sus hermanos. Ahora tenían su memoria
y podían enfrentarse mejor a las añagazas de sus enemigos; contaban con apoyo de leucocitos y linfocitos B, éstos con sus potentes defensas de Inmunoglobulinas, pero especialmente
ellos: los linfocitos T Killer, la élite, estarían esperando a esos peligrosos adversarios recientemente detectdos, las esferas VIH con sus aguerridos espolones que habían decidido por fin
salir de sus protectores refugios en los ganglios.
Mareto
De repente desperté sobresaltado, sintiendo como era arrebatado dentro de mi pequeño apartamento, una fuerte brisa revolvía mis cabellos y la velocidad con que era transportado, hacia curiosamente que nada se moviera de su lugar, también eso era parte de lo que me correspondía recibir en ese momento, la notificación por parte de la oficina central, de que sería teletransportado hacia el nuevo refugio, a esperar que el gran terremoto estremeciera todos los rincones del planeta llamado antes Tierra y hoy Mareto. Era de los ultimos y formaba parte de la única generación con vida en la tierra del sol luz.
El secreto del Big Bang
Los científicos descubrieron cómo probar la Teoría del Big Bang. Sin embargo, hubo un problema con los cálculos iniciales. Los repitieron más de diez veces, obteniendo los mismos resultados. Finalmente, ellos aceptaron que la velocidad de expansión del universo se mantiene relativamente constante.
Seguidamente, los investigadores procedieron a realizar los cómputos definitivos. Aunque, ellos habían determinado exactamente la edad y el tamaño del universo, detectaron que no existía un punto inicial.
Sumamente decepcionado, el director de este grupo comunicó su conclusión:
-El universo se expande desde “todas partes” hacia “todas partes”. Por lo tanto, se debe descartar el Big Bang.
Fluye como el agua del río Aroa
La ciudad está rodeada por un río, si no fuese por los cuatro angostos caminos que atraviesan el río, hacia los horizontes en los distintos puntos cardinales, y nos conecta con los pueblos de la región, la ciudad sería una isla y el río un lago.
Está conectada con la naturaleza y ha pasado a ser un soporte para permanecer y trascender. La ciencia cumple su propósito, ella misma fluye como fluye al agua del río Aroa que nos rodea.
Al principio la llamaron Utopía, también Ficción, apostamos por la fusión entre ciencia, agua y ciudad, para finalmente llamarla Progreso.
Ciudad Espejo
Levantó la mirada, allí estaba. Potente, erguida sobre la montaña, cubierta por la niebla que danza a su alrededor seduciéndola, dispuesta a dejar caer el rocío de la mañana incluso en el mediodía.
Entró por el portal, el agua caía desde una ventana abierta apoyada en la nada, mostrando la misma imagen de la ciudad al otro lado, como un reflejo perfecto, incluso observó a un forastero llegando a aquella ciudad.
Bienvenido al conocimiento de ti mismo, dijo alguien. Asombrado reconoció que Ciudad Espejo, donde la luz y el agua fluyen a un mismo ritmo, es real.
El sueño de la ciencia
Se encontró a sí misma en un lugar oscuro y a su paso todo cobra vida como si fuese ella creadora y desde sus entrañas el alma pudiese salir para sumergirse en los cuerpos inanimados ahora vivientes tras sus pasos y asombrada decidió correr siendo Universo dejando una estela de colores tan vivos como ella que contenta dibuja la vida y la forma y tal vez inocente va naciendo y reconociendo su propia conciencia a medida que avanza por senderos inciertos pero sabe que pronto todo tendrá sentido. Y despierta. Lo piensa. Se impulsa. Corre y nace la tierra.
Analizando al placer
Él y Ella reposan luego de hacer el amor. Ríen a carcajadas. Hace dos días que están encerrados abandonados a los deseos más primarios. Su objetivo final no es solo llegar juntos al orgasmo, sino además llegar biológicamente conscientes. Dos biólogos que se esfuerzan por mantener la razón despierta y atenta a lo que ocurre en sus organismos que solo quieren abandonarse al placer.
Lo han intentado en silencio cada uno atento a sus cuerpos, lo han intentado verbalizando las etapas del coito y los eventos hormonales. Fueron muchos intentos fallidos y mucho placer puesto en cada uno de ellos.
Louise
Por fin tiene a su pequeña en brazos, la mira embelesada, no acaba de creerlo. ¡Han luchado tanto! Mientras acaricia sus diminutos dedos rememora el miedo y la incertidumbre de los pasados meses… Louise, ese es su nombre, Louise. Los periodistas, que la llaman ‘bebé-probeta’, y los retrógrados que moralizan sobre el desarrollo científico pronto se olvidarán de ella; encontrarán nuevas objeciones, otros avances que cuestionar; aunque no detendrán el progreso. Su pequeña Louise es el primer bebé concebido con novedosas técnicas de reproducción, pero está segura de que no será, ni mucho menos, el último. Oldham, 25/julio/1978
El precio del progreso
Jamás alguien había estado tan arrepentido, si no hubiese confiado en la humanidad… Era el sexto planeta que colonizaban en tan solo diez años, gracias a su motor por curvatura, y, al igual que le había pasado al resto, su destino estaba escrito. La barata y contaminante industria humana se instalaría allí y acabaría con todo en algunos siglos. El CO2 atmosférico alcanzaría el 0,07% quedando poco más que un páramo desértico. Si no hubiese confiado…un planeta devastado era suficiente. De poco servía lamentarse, en el fondo sabía que ese egoísmo había estado siempre en el alma misma del progreso.
Paradigmas paradigmáticos
– Ayer la ciencia era Todo. Hoy es sólo Negocio.
– ¿Y mañana?
– A este paso, probablemente, no será Nada.
– ¡¿Qué hacemos?!
– No sé…
Y le dieron un buen mordisco a un húmedo sandwich vegetal de la máquina expendedora. Qué asco.
Desconexión
Nos convenció un vecino. Nos dijo que todo el barrio la tenía ya, sólo faltábamos nosotros. Finalmente la semana pasada nos colocaron la fibra óptica.
-¿Donde le ponemos el router? Preguntaron los técnicos.
-En el sótano, en el mismo sitio que el anterior. Respondimos.
-No se puede. El enchufe no es válido.
-En el salón.
-Tampoco.
-¿Y en la cocina?
-No, imposible.
Subimos a la planta de arriba. Lo intentaron en los dormitorios y baños. Nada. No hay canalización.
Entonces sugerimos volver al cable de cobre y nos dijeron que era irreversible.
Ahí está. Es él. Todavía me pongo nerviosa al verle, me sudan las manos.
Cuando salgo del trabajo voy directa, sin pensármelo dos veces y me planto frente a él.
No puedo evitarlo, necesito mirarlo, saber que está ahí.
Somos inseparables, es mi vida, me tiene enganchada. Me da placer. Me entretiene. Me hace estar viva.
Me tocó la tecla del corazón. Yo ya no puedo tocarle ninguna. Una pantalla nos separa. Su batería se está acabando. No me quiero hacer a la idea pero sé que pronto estará desconectado.
Daría mi vida por encontrar un cargador a tiempo.
Paradoja
-Mamá, la inteligencia artificial nunca puede ser mejor que la inteligencia humana. No puede ser mejor porque sería perfecta. La perfección es previsible. Si algo es previsible puede ser vencido. El hombre es imprevisible. Sus reacciones no son idénticas ante situaciones similares. La perfección de la inteligencia artificial sería su mayor imperfección. Esto es una paradoja. ¿No crees?
-A veces te escucho, sonrío y me echo a llorar. Ahí tienes mi paradoja. Una madre derrotada por tus profesores, que te ven como a un raro, un extraño, y que, sin embargo, es feliz, sonríe y se echa a llorar.
El descubrimiento
Las estrellas brillaban en la oscuridad hostil del espacio, mientras los astronautas montaban la taladradora para horadar la superficie helada. Comenzó la operación y pasado un tiempo el agua brotó abundantemente. Un haz de luz infrarroja, procedente de la nave, mantenía el agua fundida y la oquedad abierta. Los hombres se sumergieron.
Encontraron un profundo mar azul, iluminado por un extraño resplandor esmeralda que procedía de un núcleo rocoso. Un ser similar a un pez, nadó a su alrededor, se acercó a ellos mirándoles fijamente con sus grandes ojos y alzó una aleta como queriendo decir: “hola”.
El génesis
Estos serán nuestros mandamientos, expresó el líder:
-Amar a la naturaleza por encima de todas las cosas.
-Educar por medio de la ciencia a toda la humanidad.
-No obtener dominio sobre ningún ser viviente.
-Tomar a la ciencia como una opción de conocimiento.
-Utilizar la palabra y los avances tecnológicos como medio de equilibrio humano.
La disipada multitud preguntó al adalid:
¿ Que pasa sino seguimos sus prescripciones, nos castigará?
El líder respondió de la forma mas obvia posible:
No, sucumbiremos con este planeta de igual forma como acabamos con la tierra.
Aquel punto azul pálido
Lugares en los que nunca nos consideramos extranjeros, aunque lo seamos. Curiosidad que nos hace navegar entre las estrellas, admirar los hermosos anillos de Saturno y la misteriosa tormenta roja de Júpiter. No escuchamos ya a Alfa Centauri ni le contamos historias al cometa Halley.
Investigamos, exploramos y nunca nos damos cuenta de lo lejos que hemos ido. De que cada vez nos adentramos más en el espacio interestelar y nos olvidamos de aquel punto azul pálido que una vez fue nuestro único hogar.
Vendo conocimiento
Vendo conocimiento, de todos los ámbitos: astronomía, física y química. Promoción en innovación y tecnología, lleve dos generaciones por una. Vendo conocimiento a cambio de talento, vendo conocimiento sin devoluciones.
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