Microrrelatos 2016
La máquina de la discordia
Un apócrifo manuscrito de Luciano de Samósata insinúa a un nefario inventor: Clístenes. Las fragmentadas líneas del opúsculo aseguran que este hombre de adelantado saber, paso largos años prisionero de su ciencia, fabricando un oscuro artefacto, que por sus efectos llamó: Apparatus discordias.
Aunque la historia con sus fauces de arenas, presume haber devorado aquella fabulosa invención, los efectos del mecanismo parecen seguir vigentes y operando. Algunos rezan, que la monstruosa maquina no fue otra que la infame hidra de la democracia, otros más crueles, aseveran, fue la invención de la crítica literaria.
El dios invisible
Le decían el dios invisible porque no brillaba como los demás. Lo marginaban. Rompió el muro de la eternidad divina y caminó en la negrura infinita. Se atrevió a crear estrellas, incluso planetas. A uno le creó mares y el planeta adquirió reflejos azulados. Entusiasmado, delimitó las aguas con montañas.
Tocó el agua, estaba helada. Entonces le dio su aliento. Todo el lecho marino se animó. Seres imperceptibles colorearon las rocas. Diminutos filamentos se alzaron. ¡Buscan la luz ! – advirtió el dios, y su voz fue caricia: Debo marcharme ahora, pero siempre estaré amándolos. ¡Sobrevivan y sean felices!
Simbiogénesis
Es de noche, y en medio de la extinción humana, se alza, entre los agonizantes militares, científicos y civiles, un nuevo ser, fruto de un simbionte autótrofo y uno consciente. Es la madre de una nueva humanidad, su presencia transmite una emoción similar al que producen las flores anunciando la primavera, la lógica que aniquiló a todos, conocerá a un ser que no tiene miedo de su subjetividad, y que utilizará la ciencia, con la ayuda de los sobrevivientes, para vivir, mas no para dominar y dañar su entorno natural.
Corrector
«¿Está seguro de que desea borrar este archivo?» me dijo por tercera y última vez mi memoria permanente. Volví a repasar nuestra vida en pareja. Al principio un rostro hermoso y un futuro prometedor. Después sus mentiras, su traición.
Al final no borré su recuerdo, pero lo edité un poco. Cuando regresó a casa, yo ya había olvidado por qué nos molestamos. Y así seguiré cambiando mi memoria, hasta tener la vida perfecta. Con el corrector de memoria, ¿no es lo que todos hacemos?
Irenet
-Me encanta cómo lo haces amor.-Dijo con mirada profunda.
-Desde el principio y hasta siempre voy a ser tuya.-Respondió ella con convicción
-¡Como siempre la comida quedó deliciosa y la casa está reluciente!-La elogió tiernamente.
-Te llamaron tus amigas, los pasajes para tu viaje están listos y el vino está en su punto para esta noche.-Contestó al sublimado rostro del hombre enamorado.
-¡Cielo despierta, dame un beso, pooor favor! –Gritaba y lloraba mientras la tomaba entre sus brazos al amanecer.
Corrió a prisa y desesperado por no hallar el antivirus que había olvidado adquirir cuando compró a Irenet
Diez años
Sentado en el retrete, pasó la mirada por todos esos envases en los que su madre almacenaba el agua sucia que la lavadora expulsaba tras cada carga de ropa. 180 litros de agua gris, fétida y valiosa por cada tanda de ropa sucia. Pero hoy, toda esa agua se había agotado y sólo quedaba usar el agua limpia y transparente que se utilizaba para cocinar y asearse. Levantó una bandeja de agua y la arrojó desde la altura de sus hombros, de golpe y sin pausa alguna, al tiempo que una tristeza resignada lo invadía a sus cortos diez años.
Quince kilos por mes
La consulta del endocrino de mas renombre en León, está repleta. Obesos, gruesos y flacos se entremezclan alrededor de un circulo de sillas comentando entre si los adelantos de la dieta.
Adelaida ( antaño 135 kilos) entra enfundada en unos pitillos negros y una camiseta de neopreno rojo pasión adherida a su cuerpo.
Un paciente orondo situado al fondo , pregunta:
— ¿ Hace mucho que viene?
–Cinco meses y setenta y cinco kilos menos
— ¿Le cuesta?
— Si, es pesado. Como cinco veces al día, pero siempre de forma virtual.
Involución
Lucas observa el titular “La NASA halla nuevas pruebas de agua líquida en marte” seguida de aquel que dice 900 millones de personas viven sin agua potable en el mundo. Entonces piensa: El ser humano no tiene dinero para abastecer de agua zonas áridas, pero si tiene dinero para buscar agua en Marte. La pregunta ahora no es si existe vida inteligente fuera de la tierra, sino si la hay en ella.
Mar
MAR
Movimiento, brisa, fuerza
sal, densidad, vida …
Como la vida que va y viene
se mueve
y atropella con furia
arrulla en su seno
densa, dulce o amarga
sigue la fuerza de la mar.
Todo el mundo tiene una esposa
Introdujo su fatigado cuerpo en la tibia bañera y su mente, distraída en la raíz del problema, no pudo percatarse del error.
-¿Has vuelto a derramar agua?- gritó su esposa desde la cocina.
Asustado, el hombre se puso de pie, dejando al aire su exigua anatomía. Tras unos segundos observando la piedra húmeda, sus ojos se cargaron de un brillo enfermizo. Sin mediar palabra, salió de la bañera y se marchó a la calle.
-¡Eureka, eureka!- se le escuchaba gritar por la avenida mientras en casa alguien le preparaba una manta y un cojín viejo en el suelo del dormitorio.
Se sentó y durmió
No despertó queriendo haber soñado porque esa noche no durmió, había tomado un menjurje a base de cafeína diluida para el insomnio que sufría, se lo había recetado el médico que curó a su tía Rita de una gripe interminable, quien había visitado a ese médico porque curó de un sarpullido inexplicable al primo de su amiga de la iglesia. Con los ojos cansados recogió el periódico que había tirado el repartidor frente a su puerta, que esa mañana titulaba “Red de Médicos Homeópatas Capturados por Estafa” – Sonrió al ver al doctor Iñaki en la portada, se sentó y durmió…
La ciencia del corazón del mundo
Mi abuela Gunawia, Madre fuego, teje una mochila con lana de oveja; tejer es escribir memoria y todas las madres hacen historia para su pueblo. Cuando cierra sus ojos le llegan visiones, del trabajo espiritual que el Mamo hace mientras investiga con los espíritus de los abuelos, estos abuelos son las montañas, las lagunas, que han sostenido a cuatro naciones guardianas de la Sierra Nevada. La Sierra es el corazón del mundo, allí la ciencia se llama sabiduría, sus metodologías se fundamentan desde el vientre de la madre y la incapacidad de ver esto se llama colonialidad.
Ser padre, duele…
-¡Papá!-
-Dime hijo…-
-¿Ser papá duele mucho?-
-¿Por qué lo preguntas?
-Porque me he comido una abeja y he besado una flor.-
-¿Qué has hecho qué?- Suelta el periódico y mira alarmado al crío de seis años.
-Y me ha dolido mucho…-
-¡Pero así no funciona niño!- Grita mientras comienza a marcar el teléfono de emergencias.
-Pero papá, tú me dijiste…-
La tormenta
Recuerdo que alguna vez me quede en la sala de un hospital leyendo una revista de ciencia y tecnología; entre los numerosos artículos encontré uno que hablaba sobre tormentas eléctricas y el cómo evitarlas. Quince años después y en medio de una casa rodeada de rayos en Nebraska, EEUU, pienso en el tiempo que he desperdiciado ignorando la realidad y sus fenómenos, y también en Laura, pues de haber sabido qué lo que decía el articulo era verdadero, le hubiese evitado una visita al hospital, aunque ella ahora está bien ahora lamento el no leer más de ciencia.
Colisionador de realidades
Estaba en el punto crítico de sus pruebas,así que puso en marcha su último plan. Se puso en medio del colisionador de hadrones, esperando que su cuerpo se consumiera en un parpadeo; esperando que su conciencia traspasara a una de las múltiples realidades. Lo logró, había logrado escapar de su mundo consumido por la plaga de la muerte ambulante. Se había desplazado a una de sus vidas paralelas para darse cuenta en un segundo que era uno de ellos, de esas sombras que clamaban por la sangre y la carne de los humanos. El universo está perdido.
Divina ciencia
Soñaba con ella irremediablemente. Era el caos en su cabeza, el agujero negro en su corazón, no podía alejarla de su cotidianeidad: arrebataba su mente mientras hacía el amor con su esposa o cuando esperaba el colectivo en la esquina de la plaza. Siempre. Era como el resultado de la ecuación que el niño persigue a lo largo de minutos eternos. Pero su corazón sabía que un día hallaría la fórmula de la invisibilidad. Lo sabía.
Hasta que sí, se hizo invisible y le fue otorgado el conocimiento total de las cosas. Pero ese día, anheló volver a estar vivo.
¿Avanzando?
Sentado sobre una torre construida a base de ladrillos de oro y adornada con marfil y osamentas de animales extintos, el dueño de la industria responsable de las aeronaves sustentadas por energía fotónica libre, llora desconsoladamente por la muerte de su hija menor. Pero es inevitable, la humanidad sucumbe ante la falta absoluta de agua. El planeta se secó y sólo nos quedan artificios tecnológicos que no son más que lucecitas de Navidad.
Cambio de reglas
Azorado quedó el matemático cuando la desconocida se presentó ante sí de manera sorpresiva.
—¿Quién es usted?
—No importa. Sólo vengo a advertirle que usted y sus colegas sabelotodo dejen de inmiscuirse en nuestro mundo y pretender manipular nuestra realidad.
—¿Qué?
—Última advertencia.
La desconocida se convirtió en energía pura y se esfumó por las rendijas del tomacorriente. El científico sufrió un infarto masivo. Feneció instantáneamente.
—¿Qué dijo el humano?— Le preguntó Mario Bros a Lara Croft.
—Esos seres repulsivos no advierten que la tecnología que crearon sobrepasa la capacidad de su cerebro arcaico.
Colmados
La gota de agua que desbordó la nube nutrió a la semilla que alimentó la vida.
Creció en el llano, la verde clorofila del oxígeno compartido.
El brote alimentó al caracol, que desplazó su cuerpo con escurridiza lentitud,
poblando el suelo con las simientes transportadas en el cascarón.
El ave, que cazó su cuerpo, ascendió la cumbre alcanzando las nubes sobre el hielo.
Su nido derritió los fractales en arroyos subterráneos de nuevos seres bajo el agua.
El ciclo prosiguió, enlazando vida gota a gota.
Colmados.
Desde el observatorio
Nadaron hasta la orilla para comer fruta. Lo sagrado se había vuelto orgánico y estaba entre sus manos. Recuerda, querida: el juglar sigue las señales del oráculo de Delfos, ni dice, ni oculta: hace señales que hablan de un fin venidero y próximo y del resurgir de la antigua ciencia. Tendrás que liberarte de la visión paranoica del mundo y aprender a hacer tratos con la máquina. Deberás escribir un libro titulado Instrucciones para la gestión de la cosmonave llamada Planeta. Juntos, sobre la arena, diseñaban su futuro, mordisqueaban manzanas y al nuevo ingenio lo llamaron bicicleta.
La magia de la navidad
Gerome va de la mano de su madre y hermana. Van a mirar el encendido navideño.
Un árbol de navidad gigantesco se muestra ante ellos, con miles de bombillas, casi tantas como personas esperando el gran momento.
Se produce el milagro, el árbol pasa a ser un dios, ante los ojos de Gerome.
Su cara se ilumina, sus ojos brillan, su alma se hincha. Su madre le pregunta:
– Gerome, has visto por ahí la magia de la navidad?
– si, está ahí, dentro de las bombillas
Intención
Se desperezó y comenzó a caminar. Llegó hasta un lago y permaneció observándolo en un espacio sin tiempo. Cogió una piedra y sin apenas mirarla, la lanzó. Al entrar en contacto con la superficie del agua, ésta vibró y una onda se expandió poderosamente a su alrededor. Lanzó otra. Esta vez con más fuerza y con más intención. Una nueva onda comenzó a expandirse. Y ésta llevó a otra, y ésta a la siguiente. Permaneció observando, en silencio, desde la orilla, la perturbación causada. Le dio las gracias al lago, a las piedras y a su intención. Y siguió caminando…
Lo sentimos
Lo sentimos
Creo que desde que mi madre me concibió, supe que sería científico. Y esto lo corroboró aún más si cabe un cruel suceso. Apenas tenía cinco años cuando me quedé huérfano de madre. Decidí encaminarme en la investigación y desarrollo de fármacos para que no murieran ni más padres ni más madres. Junto a mi equipo logramos dar a la humanidad mejor y más larga vida. Pero también teníamos una angustiosa frustración: no encontrábamos una pócima que resucitara la honradez del ser humano. Y a la vista está que no lo hemos conseguido. Lo sentimos.
No me da error
A hurtadillas, porque me la han escondido, destapo mi kit de química e inicio la mezcla de cloruros. Soy un alquimista de verdad. De la mezcla extraigo un polvo oscuro de textura sospechosa que me hace dudar. Tengo 11 años y voy para Merlín o para Robert Oppenheimer. Quiero redescubrir la pólvora, y del proceso mezclador el polvillo marengo revolotea sobre mi mano, que se calcina inmediatamente. Intento aplaudir mi éxito pero sólo me queda mano y media y, entre dolores insoportables rememoro el carbono14. Mi extremidad radiactiva ahora, finalmente, vibra, ronronea como un gato respirando.
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