Microrrelatos 2016
Laika
Cuando la rescataron de las frías calles de Moscú, se sintió feliz.
Cuando la dijeron que sería una heroína de los tiempos modernos, una pionera, se sintió orgullosa.
Cuando la colocaron un vistoso traje de colores y una gorra de coronel del Ejército Rojo y la tomaron decenas de fotografías, se sintió importante.
Pero cuando comprobó que estaba sola en la nave espacial, dando vueltas alrededor de la tierra, y que el aire se iba agotando poco a poco sin poder hacer nada para solucionarlo, se sintió como los ratones que vio en el laboratorio: estafada e idiota.
Gigabytes del cerebro
– Doctor, la Política de la Unión Europea ocupa demasiado gigabytes. Tenemos que borrar alguna memoria.
– A ver… Entra en la carpeta de entretenimiento. ¿Qué tenemos?
– Muchas series y películas guardadas.
– Bórrale Perdidos y Cómo conocí a vuestra madre, que son largas y no le importará volverlas a ver.
– Aún necesitamos más espacio…
– ¿Qué hay en la carpeta de los lenguajes?
– 100% castellano, 90% inglés y 70% alemán.
– Reduce alemán a un 40%. Un repaso siempre va bien.
– Ahora sí. Inyectando Política de la Unión Europea.
– Bien. Javier ya está listo para el examen final.
Lo que el ojo no ve
Me picaba la curiosidad y empecé a buscar el arte de acercarme a las estructuras más infinitésimas jamás vistas por el ojo humano. La pregunta estrella es siempre la misma; ¿por qué?
Aquí se abre el abanico de posibilidades. La mente se expande y aparecen las respuestas para dar a luz un fin, descubrir nuevos experimentos que logren encajar mejor como esta recreado el mundo que interpreta nuestra corteza visual.
Encuentro así, la nueva visión; la interacción de toda “materia” con la observación que yo misma hago de ella.
Detrás del espacio vacío, ¿el qué?
…
Dos lagrimas de un pez
8:15
Veo girar lentamente un pez alrededor de una ovalada pecera de cristal, casi tan frágil como mis pensamientos.
¿Acaso el sabrá de mi existencia?
8:15
Bajo las escaleras, una por una, hasta que siento mis pies repentinamente humedecidos.
El agua rodea mis piernas, pronto mis brazos, mis pestañas, mi cabeza, hasta cubrir parcialmente todo mi cuerpo.
Veo girar lentamente un pez, alrededor de una ovalada pecera de cristal casi tan frágil como mis pensamientos.
¿Acaso yo sabré de mi existencia?
Rosas traslúcidas
María no soportaba la idea de pararse de su silla. Sentía como el peso de sus huesos la obligaba a permanecer quieta, inmóvil, a la espera, quizás deseando que su tenedor la pinchara, para así reaccionar ante una realidad inesperada. Sabia que debía volver a su laboratorio, pero mantenía su mirada en una pequeña luz traslúcida, que enfocaba aquellas rosas rojas, que reposaban en su mesa de comedor, en medio de una oscuridad parcial y de la soledad, se hacia cada vez real la impotencia. Todo se desvaneció.
Cataclismo
Movió el juego de canicas del sistema solar que tenia en la palma de la mano derecha.
Despedida
«Me amenazan los tropismos de la hipótesis cuántica que valido observando la verdad.
A priori, la necesidad empírica de simbiosis inductiva me sistematiza la regeneración de células. A posteriori, la homeostasis sensorial se transforma en naturaleza factual y lloro.
Jamás advertí la gravedad del conocimiento dogmático del universo.
Hoy, 11 de diciembre de 2016, me eclipso en los firmwares poéticos de la amada ciencia e infiero en mi enigmática existencia como Fourier.
T50 X25 Y14″.
Ésta es la carta que encontré en la mesita de noche de Ishbaeg Nalif cuando acudí nada más enterarme de su suicidio.
La máquina de lluvia
Cada día Juan visitaba su arbolito. Había crecido en el lugar donde enterraron a un perro que quería mucho. Durante el estiaje, algunas hojas se le secaron y Juan lloraba porque el arbolito se iba a morir de sed. Zaida lo vio llorando y le preguntó por el motivo de su tristeza. Cuando él se lo explicó, la muchacha prometió que le regalaría una máquina de lluvia portátil. Juan secó sus lágrimas y abrazó a Zaida con alegría desbocada. Ella reapareció al cabo de un rato con una regadera.
Innovación natural
Él era un níspero asiático, maduro y bien desarrollado. A ella la apodaban «el mal blanco de las raíces», una joven hongo descarada.
Después de una charla insustancial pasaron a cuestiones más profundas. Suave y amorosamente ella expandió sus brazos entre las raíces confundiendo los límites de ambos seres, en un abrazo letal.
Pocos días después, las hojas pequeñas y faltas de juventud, las ramas finas y enjutas denotan el final. Con sus últimas reservas y un esfuerzo colosal el logra generar, desde la corteza, unas raíces aéreas a 10 cm del mundo, que le salvarán de este amor mortal.
Trigonometría
Ahora lo entiendo. Un segundo que vale más que tantas horas de trigonometría. Esta puñetera moto se me vino encima y cada grado de inclinación pesaba más, y más.
Parecía ligera cuando la moví un poquito para ver cómo estaba el depósito, y un poquito más, que aguanto… ¡Me cachis…!
—¡CATACRASH!
Mira tú lo que era el coseno: la moto que de pie no pesaba nada y caída en el suelo son ciento noventa kilos. Aquí quería ver yo al profesor aquél que lo explicaba con un carrito y una cuerdecita, a ver cómo levanta la moto con eso.
Preguntas
¿Cuál es la voz de la Tierra?
¿Cómo vivir sin el Sol y la Luna?
¿Dónde lleva la puerta del fondo del Océano?
¿Por qué soñamos?
¿Son estas las preguntas de un científico o de un artista?
El androide
El androide estaba sentado a la mesa con ellos. Gracias al sensor que detectaba la dirección del sonido, volvía el rostro hacia quien estuviera hablando. Mientras explicaba su funcionamiento, Roberto se encontró dirigiéndose por igual al robot, que parecía escuchar, y a los periodistas. Éstos eran demasiado ruidosos y distraían la atención del androide; aun sabiendo que éste no entendía ni una sola palabra, Roberto se sorprendió sintiéndose molesto.
Al llegar a casa quiso contárselo a su mujer, pero ésta estaba muy ocupada. A sus hijos, por otro lado, les aburría su trabajo.
Daba igual. Era una anécdota sin importancia.
Inmortal
Abre los ojos tras trazar la última línea.
Ahí está: sin duda, es la cara de su esposa. Seguramente, desde algún lugar del cielo, ella está viendo ese cuadro y está orgullosa de él, de sus manos.
Todas las horas de su vida que ha dedicado a encontrar esa perfección entre colores y agua, lo ha dejado completamente agotado. Podría venderlo, pero vale demasiado para él. Y si no le queda dinero para comprarse un solo trozo de pan… ¡Qué mas da! La tiene a ella en ese cuadro frente a él, después de tantos años.
¡La ha inmortalizado!
El árbol del viento
“Si no quieres pagar un dineral por la electricidad, este árbol debes plantar. Con una ligera brisa, mueve sus hojas como una suave sonrisa. Y con la energía producida, tu casa estará bien surtida.”- decía el anuncio de un molino eólico.
La alarma
El hombre desobedeció a la máquina y la alarma sonó por toda la ciudad. En seguida, el mundo entero comenzó a correr, a gritarse, a atropellarse. En pocos segundos, el horror y la muerte se adueñaron de la ciudad, y aquel hombre que había violentado más de tres siglos de conducta fue puesto en cuarentena y aislado del mundo por varias semanas. Cuando al fin alguien se atrevió a preguntarle porque lo había hecho, el hombre contesto: la maquina me ordeno matarlos a todos.
Análisis complejo
Esa mañana ella le había acusado de ser poco espontaneo, de hacer demasiados cálculos. Y puede que tuviera razón, porque la vida siempre le había resultado un campo lleno de variables complejas e incontrolables que le impedían sentirse realmente integrado. Aunque su relación era un proceso dinámico estable, probablemente su amor estaba sufriendo una variación, una transformación. ¿Sería una crisis? Era sólo una hipótesis, pero debía despejar esa incógnita. A fin de cuentas siempre había sido un matemático extremadamente metódico.
La lucha por la conservación
El lobo huyó de la jaula que lo había retenido y se internó en el bosque. María sonrió al tiempo que se limpiaba los pantalones; uno más había salido hacia el sol, esperaba que para vivir una buena vida en libertad.
Suspiró y sonrió a sus compañeros. Bajo un atardecer sangrante pensó en lo mucho que la Biología había conquistado su corazón. La zoología corría por sus venas, era la música que movía su alma hacia el camino correcto. Un brillo cruzó sus ojos cuando miró una última vez al bosque, marchándose. Siempre lucharía por proteger a la naturaleza.
Un laboratorio de cine
Eran las primeras horas de la mañana. Sentada en el taburete del laboratorio, Claudia intentaba descifrar. Miró de nuevo por el microscopio, y se durmió.
Un ejercito vestido de rojo con una serpiente anillada en forma de doble hélice bordada en sus capas, corría al mando del almirante Gen Globulus.
El enemigo, Herpes Humanoides, surgió sin avisar. Intentó penetrar entre las filas de los soldados y provocar el desorden, la desbediencia y la indisciplina; y así reinar en el caos. Pero el almirante contuvo la retaguardia al formar una cadena de escudos…
Al despertar, tenía un cierto sabor a victoria.
Cacería de humanos
Hoy descubrí que los androides pretenden acabar con la raza humana, o al menos eso parece.
Vi al Primer Delegado con un grupo de humanos. Los llevaban amordazados como bestias prehistóricas. Los condujeron a los campos rojos. Allí los tuvieron durante un tiempo prolongado haciendo que aquellas bestias los olfatearan.
¿Eran perros aquellos bichos?
Todos muertos, no sé cómo logre huir sin que me olieran y me comieran vivo también…
¡Vaya que hicieron ciencia los robots, mira que resucitar perros!
Ciclo sin fin
Estoy mirando el paisaje. Me encanta estar aquí, aunque no dura mucho, la verdad. ¿Por qué siempre tendré que caer? ¿Por qué no me podré quedar arriba? Ya vienen más gotas. ¡No!, les digo,¡en esta nube no cabéis, que la vais a romper!. Pero no me hacen caso y cada vez somos más.
Ya vamos para abajo. ¿Dónde me tocará esta vez? ¿En ese pantano? ¿En la tierra? Ojalá que no. No me gusta la tierra, porque me infiltro y ya no veo el sol durante mucho tiempo.
¡Vamos allá!
El experimento del doctor Patterson
En los años 40, un hombre con deseos de contribuir al futuro de la ciencia, se sometió a un ensayo dirigido por un tal doctor Patterson .
Cuentan, que el sujeto entró a la prueba con la valentía de quién se enfrenta a un Miura a puerta gayola.
Cuentan, además, que finalizado el experimento nuestro hombre abandonó el lugar y pasó el resto de su vida emitiendo sonidos acompañados de los movimientos de un primate.
De este modo, Patterson experto en el trabajo con simios, pasó a la historia por el lamentable hecho de convertir a un hombre en mono.
La matanza
Un pájaro, dos pájaros, tres pájaros… y así hasta cincuenta contaron aquella mañana. Lucas y Pedro habían salido con las bicis al campo eólico de molinos de viento.
-No quiero contar más –le dijo Lucas. –Tenemos que hacer algo.
Esa misma noche, acudieron de nuevo con unas linternas y localizaron el cable que creían debían cortar para acabar con aquella matanza. No contaron con que jugaban con aparatos tecnológicos de alta tensión.
Un niño, dos niños…
Pienso…
-¿En qué piensas?
-Pienso en todo lo que se puede hacer con este plástico que flota en el mar. Yo lo recogería todo y haría casas con paredes de plástico para que no se gastara dinero en ladrillos. Haría también muchas carreteras, y como las bolsas son de colores, las carreteras serían de colorines: blanco, verde, azul… y serían más bonitas que las de ahora.
-¡Qué idea más chula!
-¿A que sí?
Propósitos de año nuevo
Propósitos de Año Nuevo:
-Dejar de fumar.
-Volver a enamorarme.
-Inventar algo revolucionario. Por ejemplo: un molino sin aspas que evite la muerte de tantas aves.
-Promover mi invento donde me quieran escuchar.
-Vender mi invento a una compañía electrica.
-…
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